Un 6 de marzo de hace diez años nos dejaba Ramón Bautista Mestre, ex-intendente y gobernador de Córdoba, y este es mi pequeño homenaje.
Ramón Bautista Mestre fue Intendente de Córdoba, Gobernador, Interventor de Corrientes, y Ministro del Interior. Pero, por sobre todas las cosas, fue un gran radical.
Mestre encarnaba la línea de dirigentes políticos y sociales que trascienden las banderas partidarias. Un radical de profunda convicción democrática, convivían en el mismo hombre, que con voluntad inquebrantable, condujo su vida y su carrera política.
Militante y dirigente de la Unión Cívica Radical, que desde los diversos lugares que ocupo brindó al partido lo mejor de sí. Amo y trabajo por Córdoba a la que había adoptado, luego de abandonar su San Juan natal, para estudiar odontología en la Universidad Nacional.
La política le brindaba reconocimiento a su tesón y a su capacidad de trabajo, le fue reconocido no solo partidariamente, sino también en el ámbito de la función pública elegido por el sufragio popular más de una vez.
Después de los oscuros años de la Dictadura más represiva, la democracia nos traía la oportunidad de elegir a nuestros representantes, y de la mano de la lista 3 de la U.C.R, Ramón Mestre llegaba al gobierno de la Ciudad de Córdoba, realizando un ordenamiento de la administración pública municipal sin precedentes. Una importante obra pública que se resaltó por la estrategia de planeamiento y el desarrollo de la periferia al centro. La realización de una política educativa, con la construcción y mantenimiento durante sus gestiones en el municipio, de las veintiséis escuelas municipales, incluyendo a los sectores mas postergados de la sociedad.
Su gestión ejecutiva municipal, orientada bajo el lema “obras, no palabras” fue un real ejemplo de ejecución, doctrina, y compromiso. Su gestión al frente del Municipio es, hasta el día de hoy, la más memorable desde el retorno de la Democracia.
Por su paso en la Provincia, este gran dirigente cumplió con entereza su palabra, logrando imponer medidas poco demagógicas, por su carácter y sus principios inquebrantables. Luego de culminar su primer mandato reconoció, en un memorable discurso, que en su gestión hizo muchas veces “lo que no querían hacer, pero que era imprescindible para que no se derrumbara la Provincia”.
En materia de salud se caracterizó por la recuperación de los hospitales públicos provinciales, como así también la construcción de hospitales de Alta Complejidad en el Interior Provincial. La recuperación de rutas existentes y el trazado de nuevos caminos para la producción y las personas. El plan más grande de la época para la solución habitacional con alrededor de veinte mil viviendas en un solo periodo de gobierno. Mestre continuaba con su lema y la palabra empleada.
Su política por el respeto del federalismo, y la valorización del regionalismo, fueron la piedra fundante de la Región Centro.
Cuando el camino a la gobernación se presentaba claro, su salud quebrantaba su cuerpo, pero no su voluntad. La muerte lo llamó demasiado pronto. A los 65 años Ramón Mestre pasaba a la inmortalidad, dejando tras de sí la enseñanza de un político de raza, de un gestor hábil, de un instransigente que no cedió ni un paso ante la adversidad de la vida y la política. Un hombre escuela, condensando las banderas que representan al radicalismo de origen. Con fuerte vocación de poder, y con una gran sensibilidad social. El recuerdo movilizó a partidarios y extra partidarios de toda la Provincia y País. Congregados todos, Córdoba perdía al dirigente que a la vuelta de la Democracia, nos decía que si se puede, que trabajáramos que no nos dejemos quebrantar nunca ante las inclemencias.
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