InicioInfoEl verdadero legado del Che
El mito del Che Guevara se disuelve cuando se le mira de cerca




Aunque ha pasado un buen tiempo desde que se produjo esta noticia, uno de los efectos colaterales más positivos del rescate de 15 rehenes de las FARC por parte del ejército colombiano fue la destrucción de ese mito de héroe romántico que supuestamente fue el Che Guevara.
El Ché, después de todo, siempre ha sido un símbolo para los malos de la película. Los soldados colombianos que liberaron a los rehenes usaban camisetas con la imagen de este personaje para convencer a las FARC que ellos eran terroristas, y de hecho funcionó. En pocos minutos, los rehenes fueron entregados.

“Ellos estuvieron usando camisetas de Guevara y yo pensé: son las FARC!”, dijo la ex-rehén Ingrid Betancourt. Su decepción se volvió alegría luego que los hombres disfrazados anunciaran “somos el ejército colombiano, están libres!”

El perfecto rescate colombiano fue una de las más inspiradoras victorias sobre el terrorismo de la historia, una que será estudiada, celebrada e inmortalizada en libros y películas. Todo ello de pronta aparición.

Lo que ahora es importante es que Betancourt pudo haber destruido toda la supuesta gloria del Ché al decirle al mundo lo de las camisetas, haciendo de ese detalle uno muy importante para dejarlo de lado en cualquier recreación hollywoodense.

Este será un primer paso destinado a terminar con el mito de que el Ché fue alguna especie de héroe.

De hecho, las FARC son el Ché en acción. Ningún grupo ha hecho más para revivir el legado de Guevara que esos terroristas de la jungla que han estado viviendo en ese ambiente desde los días del Ché.



Los orígenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia datan de 1964. Ese fue el año en que Guevara y sus seguidores comunistas complotaban con el grupo Weather Underground, afiliado al Black Liberation Army para hacer estallar la Estatua de la Libertad, la Campana de la Libertad y el Monumento a Washington y causar un caos parecido a los vividos en el reciente 11 de septiembre de 2001. Todo esto según Humberto Fontova, autor del libro “Exposing the Real Che Guevara and the Useful Idiots who Idolize him.”

FARC comete las mismas acciones guerrilleras, realiza ejecuciones sumarias y demuestra un desdén sádico por el valor de la vida además de una fiera oposición a la democracia que caracterizaron al verdadero Ché Guevara, hasta que fue derribado por un disparo mientras trataba de llevar una guerra parecida a la colombiana en tierras bolivianas en 1967.

La única diferencia significativa de acuerdo a Fontova es que, a diferencia de Guevara, las guerrillas narcoterroristas colombianas fueron competentes. “El Ché no podría haber ni siquiera cumplido una simple orden de Raúl Reyes,” dice Fontova, refiriéndose al líder de las FARC asesinado por una incursión del ejército colombiano en marzo de este año.

El programa de las FARC para establecer un Estado comunista imita a lo que el Ché, Fidel Castro y otros brutales matones de la Revolución Cubana hicieron en 1959.

Castro, por supuesto, sabe esto muy bien. Él “creó una imagen de Guevara como un ‘heroico guerrero de la guerrilla’ que fue eficientemente expandida por la prensa occidental, ya cuando el Ché se encontraba durmiendo con los peces,” dice Fontova. “Un Ché muerto era mucho más útil a Castro que uno vivo.”

Pero una FARC viva es otra cosa. Castro ha sido el padrino de las FARC desde el comienzo, dándole a sus terroristas asilo, oficinas, cuidados médicos, descanso y recreación por muchos años mientras la guerra hacía mella en Colombia. Su apoyo material a las FARC es una de las grandes razones de por qué Cuba se mantiene en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo según Estados Unidos.

La verdad sobre el Ché no saldrá a la luz rápidamente. Cautivados por su apuesto rostro fotografiado por Alberto Korda en 1960, esa que está en muchas camisetas alrededor del mundo, Hollywood ha mostrado a Guevara como una suerte de “espíritu libre.”

Por lo menos tres películas sobre el Ché se han hecho en años recientes, protagonizadas por famosos actores como Gael García Bernal, Benicio del Toro y Omar Sharif. Todas estas películas distorsionan la historia al hacer del Ché un héroe en la misma manera que las acciones de las FARC no lo ayudan a eso.

¿Pero hoy, con todo ese mito disipándose después de los hechos ocurridos en Colombia, podría alguien seguir usando la camiseta del Ché Guevara sin cargo de conciencia? ¿Se podría seguir glorificando a un asesino cuyo único legado fue que grupos como las FARC fueran la avanzada del “pueblo“? Siempre habrán idiotas útiles.

En realidad, los verdaderos héroes fueron aquéllos rescatistas del ejército colombiano. Incluso Castro se dio cuenta de ello, declarando de manera poco característica que hoy está en contra de los secuestros cometidos por las FARC. Claro que nunca hizo esas declaraciones cuando las FARC estaban ganando la guerra.

Con las FARC aferrándose a la vida, Castro trata de salvar su propio pellejo disociándose de las atrocidades cometidas por este grupo. Él espera que todos olviden el ejemplo cubano que sirvió de inspiración para los narcoterroristas comunistas colombianos. Pero después de gastar tanto tiempo y esfuerzos convirtiéndo al Ché en un héroe, esta vez no tendrá éxito.

Los comentarios de Betancourt, provenientes de una político de izquierda, sobre la permanente asociación del Ché con los terroristas como un punto álgido en el rescate son muy condenatorios. Ella dejó claro que la imagen del Ché pertenece al terrorismo, no a los héroes.



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