Historia de la antigua Britania
Su privilegiada posición, al otro lado del Canal de la Mancha, ha permitido a Britania mantenerse, en multitud de ocasiones, al margen de la tortuosa trayectoria sufrida por el resto del continente en el transcurso de su historia. Una y otra vez, toda suerte de pueblos invasores tuvieron a la vista las costas de Britania, sin llegar a decidirse por cruzar las aguas que entre ellos y la isla se interponían. Sin embargo, no siempre fue así.En realidad, fueron bastantes los pueblos que, durante el devenir de los siglos, se vieron atraídos por estas tierras, cubiertas de brumas y misterio, en las que lo humano y lo divino parecían fundirse en una única y desconcertante realidad.La primera invasión de la que tenemos conocimiento la protagonizaron una serie de naciones preceltas, conocidas como el pueblo del Vaso Campaniforme, unos 2500 años antes de nuestra era.Posteriormente, a comienzos del primer milenio antes de Cristo, arribaron a Britania las primeras tribus celtas. Éstas no tardaron en dejar patente su superioridad numérica y tecnológica (hierro contra bronce), arrebatando cada vez más territorio a sus ocupantes anteriores.A partir de entonces, muchas fueron las tribus celtas que a lo largo de los siglos irrumpieron entierras británicas, para hacerse cada una con su pequeña parcela de poder.Tras algún que otro intento fallido de conquista, los romanos lanzaron su ofensiva definitiva sobre territorio británico en el año 43 d.C. Casi cuatro siglos duró el dominio romano, repleto de conflictos y altibajos. Aunque finalmente, en el año 407, las legiones abandonaron la isla. A su cabeza, un Constantino III ávido de poder, que se lanzó con todas sus energías a la conquista del trono de Roma.Fue en ese instante cuando se dio el pistoletazo de salida de lo que sería una carrera desenfrenada hacia el poder. Infinidad de caudillos y jefes locales impusieron su autoridad sobre territorios más o menos extensos, dando lugar a un buen número de reinos de carácter britanorromano. Por desgracia, la mayoría de estos reyezuelos se encontraban más interesados en las posesiones de sus vecinos que en vigilar sus propias fronteras contra los tradicionales enemigos de Britania:hibernos y sajones. Y fueron sobre todo estos últimos quienes se llevaron finalmente el gato al agua. A mediados del siglo VI, los reinos anglosajones abarcaban la casi totalidad del territorio de lo que pronto comenzaría a conocerse en Europa como Inglaterra
La Britania prerromana

Alrededor del año 5000 a.C., las tribus neolíticas pre indoeuropeas, que poco apoco iban extendiéndose por Europa tras la última recesión glaciar, comenzaron a asentarse en la costa suroriental de Gran Bretaña. Se trataba de pequeños agrupamientos de poblados caracterizados por una primitiva organización social. Eran agricultores y ganaderos aunque complementaban su alimentación a base de caza y pesca. Estas gentes aún desconocían el uso del metal, por lo que sus herramientas eran muy rudimentarias, hechas en su mayor parte de madera y piedra pulida.Poco a poco, estas poblaciones fueron creciendo y extendiéndose a lo largo y ancho del territorio británico. Sin embargo, una sociedad tan primitiva, dispersa y desorganizada estaba condenada a desaparecer tarde o temprano. Y fue sobre el año 2500 a.C. que una serie de naciones indoeuropeas, conocidas por los investigadores como el pueblo del Vaso Campaniforme, llegó a Gran Bretaña procedente de la zona del Caucaso.
El pueblo del Vaso Campaniforme
Esta nación ya trabajaba el bronce, por lo que no tardó en demostrar su superioridad y hacerse con el control de la parte sud oriental de la isla, fusionándose en mayor o menor medida con la población autóctona. La mayoría de los investigadores atribuye a este pueblo precelta el levantamiento de las grandes construcciones megalíticas, de las que Stonehenge es el ejemplo más significativo, y que poco a poco acabaron por extenderse por todo el territorio británico.Las grandes fortalezas neolíticas, como Maiden (en la costa sur) y Old Sarum (en la llanura de Salisbury), las cuales hoy podemos apreciar como enormes montículos de tierra, también parecen ser obra suya. De hecho, la presencia de tan formidables bastiones defensivos resulta bastante significativa, pues nos permite deducir que, ya por aquellos tiempos, eran frecuentes los enfrentamientos a gran escala entre las distintas tribus británicas.
Las invasiones celtas

A comienzos del primer milenio a.C., empezaron a darse las primeras invasiones de pueblos celtas a la isla, siempre por el sudeste y partiendo desde la costa norte francesa. Estas tribus, a las cuales los investigadores encuadran dentro de lo que se denomina la cultura de Hallstatt, eran ya capaces de trabajar el hierro. Esto supuso un factor decisivo que les permitió imponerse finalmente a las tribus autóctonas y hacerse con el gobierno de sus territorios, asimilando en buena medida su población y su cultura.Pero el conocimiento del hierro no sólo les proporcionaba armas de calidad superior a las de bronce, sino que les equipaba con mejores utensilios de labranza y herramientas apropiadas para construir ciudades amuralladas. El carro fue otra de las innovaciones que los celtas llevaron consigo a Gran Bretaña, al cual daban un uso tanto en el faenar diario como en la guerra. Por aquellos tiempos, no era extraño que los jefes británicos acudieran a la batalla, imponentes sobre sus grandes carros de guerra acorazados, sembrando la muerte y el pánico entre las huestes enemigas.Una segunda oleada de invasiones celtas tuvo comienzo a mediados del siglo V a.C. Estos pueblos, pertenecían a lo que se conoce como la cultura de la Tène, siendo sus representantes más característicos las tribus belgas que, procedentes de la Galia, se asentaron en los territorios del sudeste británico.El nombre que tradicionalmente se da a Gran Bretaña en lengua galesa, deudora directa de los antiguos dialectos celtas britanos, es Ynys Prydein (la Isla de los Poderosos). Así que es bastante probable que, por aquellos tiempos, la isla recibiera tal nombre (con la evidente variación resultante de la evolución lingüística).
Las campañas de Julio César

En el año 58 d.C., Cayo Julio César daba comienzo su famosa campaña, que tendría como resultado el control romano sobre todos los territorios de la Galia. Aliadas tradicionales de los galos, con quienes mantenían además una fructífera relación comercial, las tribus del sur de Britania (nombre por el cual era conocida la isla por los romanos), no tardaron en darse cuenta dela amenaza que suponía la proximidad de las fronteras romanas a sus territorios. Por ello, los britanos hicieron cuanto pudieron por alentar la rebelión en los territorios galos ya sometidos,enviando además toda la ayuda que les fue posible. Esto costó un alto precio a los reyes británicos, ya que Julio César no tardó en conseguir pruebas claras de tal colaboración, lo que lesirvió como excusa para lanzar su primera invasión a Britania en el año 55 d.C., seguida de una segunda campaña al año siguiente.En el transcurso de estos dos años, César consiguió derrotar a su más importante adversario en laisla, el rey Cassivellaunus (Caswallwn. Aunque no logr,ó sin embargo, consolidar su posición enlos territorios conquistados, pues las constantes revueltas en la Galia y las presiones de Pompeyo y Craso en el Senado romano le obligaron finalmente a regresar al continente. Aunque, eso sí,antes de partir, se aseguró de que los vencidos le prestaran juramento de fidelidad y tributo.Ya no había vuelta atrás, Britania había entrado finalmente en el universo romano, y este ambicioso pueblo mediterráneo no pararía hasta verla sometida por completo a sus armas y sucultura.
La religión en la antigua Britania
Tan diversos como los distintos pueblos que habitaron Britania en el transcurso de su historia, fueron las religiones que en la isla se profesaron. Desde la fecunda diosa céltica dela tierra, hasta los crueles y sanguinarios dioses sajones. Desde el culto a la vida y al orden natural de los druidas, hasta la austera severidad de los mandamientos cristianos. Con todo,puede decirse que la lucha por el dominio de las almas británicas fue si cabe más enconada que aquella librada en el campo de batalla.Con la llegada de los romanos a la isla, y especialmente tras la matanza de los druidas de Mona en el 59 d.C, los viejos cultos britanos se vieron empujados cada vez más hacia el norte y el oestepor el credo de sus conquistadores. Sin embargo, en las zonas rurales este cambio no se hizo tanpatente como en las ciudades. De hecho, las gentes del campo siguieron conservando en mayor o menor medida sus creencias y rituales, libres de la influencia de los grandes templos romano ser erigidos en las poblaciones de mayor tamaño.En un principio, la propagación de la fe cristiana en el mundo romano se llevó a cabo de una forma tímida y escondida en las sombras. Las autoridades consideraban este culto una amenaza y veían a sus practicantes como miembros de una peligrosa secta que incitaba a la revuelta y ponía en duda la autoridad del emperador.No fue hasta el Edicto de Mediolanum (o Edicto de Milán) que los cristianos pudieron profesar sus creencias abiertamente y con total libertad. A partir de entonces, la expansión del Cristianismo resultó realmente fulminante. En Britania, acabó en pocas décadas con todo rastrodel anterior paganismo romano. Y no conforme con esto, pronto comenzaron a brotar comunidades religiosas en las zonas rurales, e incluso se llevaron a cabo numerosas misiones al norte y al oeste de la isla, llegando a cristianizar a poblaciones enteras de aquellos rudos britanos politeístas.Sin embargo, parece que después de todo el Cristianismo no llegó a plantar unas raíces lo bastante profundas en la isla durante el periodo de ocupación romana. Tras ser abandonada a susuerte por el Imperio, Britania experimentó un renacimiento de la cultura y las creencias celtas.Como la resaca que sucede a una gran ola, el credo cristiano remitió tan deprisa como se había extendido, empujado por la antigua religión britana hasta casi desaparecer por completo. Los ancestrales dioses britanos reclamaban ahora con ímpetu renovado los dominios que le habían sido arrebatados siglos atrás. Por su parte, los sajones iban consolidando su avance por la isla,extendiendo su credo a su paso. Sin embargo, la práctica de éste se limitó casi exclusivamente ala élite sajona dominante. Los integrantes de los pueblos britanorromanos sometidos siguieron conservando durante largo tiempo su identidad y sus creencias, hasta que poco a poco acabaron por fusionarse con sus conquistadores.Pero el regreso del Cristianismo no se iba a hacer esperar. A finales del siglo VI, el papa Gregorio Magno asumió la tarea de convertir a la fe cristiana a los pueblos sajones y anglos delsur y el este de Britania. Por otro lado, San Columbano (al que tradicionalmente se considera discípulo de San Patricio) llevaba ya algún tiempo, desde el año 565, predicando su credo en los reinos pictos de Caledonia.Las relaciones entre la Iglesia celta y la Iglesia romana no pasaban por aquel entonces por su mejor momento, aunque ninguna de las dos llegó a suponer una verdadera molestia para la otraen la isla. La iglesia romana se limitaba a cumplir con los preceptos del papa Gregorio,convirtiendo a los habitantes de los reinos anglosajones; mientras que los misioneros hibernos se encargaron a alimentar las almas de los pobladores celtas de Caledonia y del oeste de Britania,más afines en lo que a lengua y cultura se refiere.-
Guerrero Picto
El panteón britano
Mientras que los nombres e historias de los dioses galos e hibernos han llegado relativamente íntegros hasta nuestros días, los dioses britanos únicamente son ofrecidos al lector moderno en forma de antiguos reyes y héroes, pertenecientes a un lejano pasado legendario.Aunque bien es cierto que estos personajes aún conservan parte de su carácter céltico y sobrenatural, a duras penas consiguen disimular las tinturas cristianas y anglosajonas con las queles ha ido recargando la literatura medieval, prácticamente la única fuente disponible en lotocante a esta materia.Aclarado lo anterior, podemos decir que la principal referencia en cuanto a mitos y dioses britanos es el Mabinogion, una recolección de relatos en prosa procedentes de antiguos manuscritos medievales galeses, escritos presumiblemente entre los años 1060 y 1200 d.C. En estas historias, los dioses britanos son reflejados como reyes o aventureros, poseedores de dones extraordinarios y de objetos maravillosos. Las existencias de estos personajes van
Mabinogion
Numerosos son los caracteres involucrados en la trama del Mabinogion. Sin embargo, en ellaencontramos una serie de figuras que, bien por su protagonismo, bien por su similitud con diosesde otros panteones, merecen especial mención.
Lludd Llaw Ariannaid (Lludd Mano Plateada)

Era hijo de Beli Mawr y Dôn. Sucedió a su padre en el trono de la Isla de los Poderosos y,durante su reinado, se vio a obligado a combatir tres terribles plagas. Lludd era el dios britano de la música y la poesía.
Pwyll


Era el rey de Dyfed (uno de los reinos antiguos de la Isla de los Poderosos y actual región situadaen el sur de Gales), el esposo de Rhiannon y el padre de Pryderi. A Pwyll también se le conocíacomo Señor del Annwn (el Más Allá), ya que en cierta ocasión tomó la apariencia de Arawn, unode los reyes del Annwn, y logró unificar toda esta tierra en su nombre. Para los britanos, Pwyllfue el dios del Annwn, junto con su esposa Rhiannon.
Rhiannon

Era la esposa de Pwyll y la reina de Dyfed. Era conocida por poseer una bandada de pájaros, alos cuales hacía cantar para deleite de los guerreros. Entre los britanos, Rhiannon era la diosa delAnnwn y la encargada de conducir hasta allí a las almas de los muertos.
Pryderi
Era el hermano de Dôn, el rey de Gwynedd (uno de los reinos antiguos de la Isla de losPoderosos y actual región situada en el norte de Gales) y un poderoso hechicero. Math era el dios britano de la sabiduría y el encantamiento.
Bendigeid Bran (Bran el Bendito)
Era hijo de Llyr y hermano de Manawydan y Branwen. Sucedió a su padre como rey de la Isla delos Poderosos. Era grande como una montaña y, en cierta ocasión, encabezó un ejército para invadir Hibernia, donde un rey tenía cautiva a su hermana Branwen. En sus últimos momentos,Bran pidió a sus hombres que, una vez muerto, lecortaran la cabeza y la enterraran en Gwynuryn (Colina Blanca), al este de Caer Llundein(Londres). Según él, si se situaba la cabeza mirando hacia la Galia, se lograría desalentar cualquier intento de invasión a Britania procedente del continente.Bran fue uno de los principales héroes del panteón britano, perfectamente equiparable con elCuchulainn irlandés o el Heracles del universo helénico.
Branwen

Era la hija de LLyr y la hermana de Manawydan y Bendigeid Bran. Como si de una Helena deTroya se tratara, Branwen fue el principal motivo por el que Bendigeid Bran invadió Hiberniacon sus huestes.Para los britanos, Branwen fue la diosa del amor y la belleza.
Manawydan
Era el hijo de Llyr y el hermano de Bendigeid Bran y Branwen. Entre los britanos, Manawydan era considerado el sucesor de Llyr como dios de los mares.
Math

Era el hermano de Dôn, el rey de Gwynedd (uno de los reinos antiguos de la Isla de los Poderosos y actual región situada en el norte de Gales) y un poderoso hechicero. Math era el dios britano de la sabiduría y el encantamiento.
Gwydion
Era el hijo de Dôn y el protegido del rey Math. De él aprendió hechicería y todo su saber.Gwydion fue a su vez protector de Lleu Llaw Gyffes, el sucesor del rey Math en el trono deGwynedd.Para los britanos, Gwydion fue en realidad el sucesor de Math como dios de la sabiduría y la hechicería.
Lleu Llaw Gyffes

Era hijo de Arianrhod y hermano de Dylan. Se crió como discípulo de Gwydion y sucedió al reyMath en el trono de Gwynedd. Lleu Llaw fue el dios britano de la luz, las artes, la medicina y la profecía.
Dylan
Era hijo de Arianrhod y hermano gemelo de Lleu Llaw Gyffes, con el que guardaba un enormeparecido. Dentro del panteón britano, Dylan era el dios de la oscuridad, en contraposición a suhermano Lleu Llaw.
Arianrhod
Era la hija de Dôn y la madre de Lleu Llaw Gyffes y Dylan. Además, fue durante algún tiempouna de las doncellas del rey Math de Gwynedd.
Para los britanos, Arianrhod era la guardiana de las constelaciones y la diosa encargada del pasodel tiempo (no en vano, su nombre significa Rueda de Plata). Algunos autores, sin embargo, laconsideran una más de las facetas de la propia diosa Dôn.
Cernunnos, el dios de los bosques

Ya fuera del ámbito del Mabinogion, no podemos cerrar un capítulo dedicado a los dioses britanos sin hacer mención a Cernunnos, el dios cornudo.Era éste un dios oscuro, cuyos orígenes se pierden en el alba de los tiempos, guardián de los bosques y de la naturaleza, señor del otoño y espíritu de la noche. Entre sus atributos estaba el de conceder vigor y fertilidad a los amantes, fuerza y arrojo a los guerreros, y prosperidad a los agricultores y ganaderos.

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