Por el blanqueo podrían volver capitales
El blanqueo de capitales que anunció el ministro Cavallo cayó bien entre los contadores y especialistas en impuestos. Pero dicen que para saber cuánto de ese dinero negro regresará al país (Cavallo dijo 8.000 millones) debe haber un alto grado de confianza y también una reactivación que induzca a traer el dinero para nuevos negocios. Rubén Asorey, asesor tributario de la Cámara Argentina de Comercio, nota un clima "pronegocios, una nueva expectativa", abierta por esta nueva etapa aún antes de que ya se advierta la reactivación.
Según Asorey, "cualquier plan que venga a sincerar la situación de los morosos, que hoy tienen que pagar 3% mensual por incorporarse al sistema, bienvenido sea".
Pero insiste en que lo esencial para que se abra paso esta mayor confianza es que "se instrumente cuanto antes el pago a cuenta del nuevo impuesto a los débitos y créditos bancarios en el IVA y Ganancias", porque de esa manera el empresariado tendrá una sensación de que se avanza hacia soluciones y no se trata meramente de un nuevo impuestazo.
Edgardo Phielipp, presidente de la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas, tuvo una posición más matizada: "como tributarista no me gustan moratorias ni blanqueos, porque benefician a quien no cumplió, pero hay que ser pragmático y pensar que es útil si dirige el dinero a la inversión genuina". Piensa que la compra de bonos públicos, si bien en sí no es inversión productiva, ayuda a bajar la tasa de interés y eso beneficia la actividad económica. Favorece también la repatriación el hecho de que "hoy la tasa de interés en el mundo es baja y eso ayuda a invertir en bonos del gobierno a tasa baja o aún a tasa cero".
El tratadista José María Caruso opina que el aspecto más importante es que "se abre la posibilidad de saldar una deuda muy importante, de 8.000 millones según Cavallo, aunque yo no estoy en condiciones de precisar si esa es la cifra exacta". Es la deuda por créditos fiscales del IVA y reintegros a las exportaciones, que tienen un atraso de hasta un año y muchos trámites burocráticos para cobrarla. "Eso sí que mejoraría las perspectivas de las empresas y contribuyentes", comentó.
Caruso reclama bajar y eliminar ganancia presunta e impuesto al endeudamiento empresario y pide que compromete a las provincias a reformar ingresos brutos y sellos, impuestos esencialmente distorsivos. "Si todo esto se cumple el plan de regularización será extremadamente útil", planteó el experto.
Rubén Veiga, presidente del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas de Capital Federal, tuvo críticas y elogios: "Estamos cansados de que todo el que llega a manejar política económica arranca con un blanqueo o un plan de facilidades. Sin embargo ahora se abre una oportunidad, con los superpoderes y motivando a los argentinos que tienen dinero en el exterior, no sé cuantos miles de millones, a traerlo".
Pero Veiga advierte: "La gente se sentirá defraudada si el blanqueo no se ve acompañado por un reconocimiento a los que siempre cumplieron, consistente en una quita impositiva sobre saldos anuales de todos sus impuestos de varios años, porque si no, es premiar al evasor castigando al cumplidor".
a propuesta de blanqueo de capitales disparada anteayer por el ministro Domingo Cavallo dejó en off side a tributaristas, economistas y hasta a los integrantes del flamante equipo económico.
Fuentes del gabinete de Domingo Cavallo aclararon anoche a La Nación que "pasarán varios meses" hasta que se concrete esta idea. "Hasta 2002 no habrá novedades", precisaron.
El propio secretario de Ingresos Públicos, José María Farré, admitió ayer su sorpresa por la idea de Cavallo de cambiar dinero en negro por bonos de la deuda.
Apenas pudo, Farré se retiró del Salón Blanco de la Casa de Gobierno donde juró junto a sus nuevos pares del equipo económico, sin efectuar mayores precisiones.
El titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Héctor Rodríguez, también se mostró sorprendido por las palabras de Cavallo el martes en el Banco Nación, cuando anunció que lanzaría un bono a una baja tasa de interés para regularizar viejas deudas impositivas.
Mientras Rodríguez no salía de su asombro, uno de sus antiguos colegas de profesión le aconsejó ayer por la tarde que reglamentara el proyecto en cuestión lo más rápido posible, para evitar suspicacias.
El secretario de Hacienda, Jorge Baldrich, enfrentó a los periodistas y declaró que el plan de regularización impositiva, que incluirá los tributos impagos hasta diciembre de 1999, se focalizará en los casos de evasión y en aquellos contribuyentes que no pudieron hacer frente a los pagos impositivos "por las dificultades de los últimos años".
Baldrich reconoció que el proyecto de blanqueo aún está en estudio y, por lo tanto, faltan varios detalles por acordar.
Algo está claro: "El plazo de los bonos no será similar al del período evadido", aclaró el flamante funcionario, en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno.
Además, el titular del Palacio de Hacienda anunció que el ex ministro español Carlos Solchaga ayudaría a elaborar esta iniciativa.
En realidad, el ex funcionario del gobierno de Felipe González mantiene conversaciones sobre este tema hace varios meses con el secretario de Finanzas y actual viceministro, Daniel Marx.
En principio, el plan que funcionó en España -y que los técnicos de Economía estaban dispuestos a imitar en la Argentina- "sólo puede comenzar a funcionar cuando se cierra el círculo de la evasión".
"Antes hay que avanzar en el fortalecimiento de la administración tributaria", aclaró la fuente. Para esta titánica tarea, tal como anunció Cavallo, el Palacio de Hacienda contará con el sostén del Tesoro de los EE.UU., de Chile y de España.
Los tributaristas consultados ayer por La Nación brindaron un juicio lapidario, pero anónimo, por la falta de detalles del plan en cuestión.
Dudas de los tributaristas
Un ex director de la Dirección General Impositiva consideró que "será muy difícil" revertir la corriente de fuga de capitales de los últimos años.
"Los capitales volverán por las condiciones de rentabilidad que puedan aparecer, no por un bono o una ley", indicó el experimentado tributarista.
En la misma sintonía, uno de sus viejos compañeros de ruta expresó que "el factor impositivo no es el principal a la hora de definir una inversión".
"El problema clave es macroeconómico. En los 70, las cuestiones impositivas ocupaban el séptimo lugar para los inversores, tal vez ahora estén en el cuarto lugar, pero de ningún modo es lo más importante", detalló el especialista.
De todos modos, el contador admitió que si Cavallo lograra blanquear un 10 por ciento de los capitales que están fuera del país, recaudaría unos 8000 millones de pesos, una cifra nada despreciable en un contexto de déficit fiscal y de promesas de rebaja impositiva
El blanqueo de capitales que anunció el ministro Cavallo cayó bien entre los contadores y especialistas en impuestos. Pero dicen que para saber cuánto de ese dinero negro regresará al país (Cavallo dijo 8.000 millones) debe haber un alto grado de confianza y también una reactivación que induzca a traer el dinero para nuevos negocios. Rubén Asorey, asesor tributario de la Cámara Argentina de Comercio, nota un clima "pronegocios, una nueva expectativa", abierta por esta nueva etapa aún antes de que ya se advierta la reactivación.
Según Asorey, "cualquier plan que venga a sincerar la situación de los morosos, que hoy tienen que pagar 3% mensual por incorporarse al sistema, bienvenido sea".
Pero insiste en que lo esencial para que se abra paso esta mayor confianza es que "se instrumente cuanto antes el pago a cuenta del nuevo impuesto a los débitos y créditos bancarios en el IVA y Ganancias", porque de esa manera el empresariado tendrá una sensación de que se avanza hacia soluciones y no se trata meramente de un nuevo impuestazo.
Edgardo Phielipp, presidente de la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas, tuvo una posición más matizada: "como tributarista no me gustan moratorias ni blanqueos, porque benefician a quien no cumplió, pero hay que ser pragmático y pensar que es útil si dirige el dinero a la inversión genuina". Piensa que la compra de bonos públicos, si bien en sí no es inversión productiva, ayuda a bajar la tasa de interés y eso beneficia la actividad económica. Favorece también la repatriación el hecho de que "hoy la tasa de interés en el mundo es baja y eso ayuda a invertir en bonos del gobierno a tasa baja o aún a tasa cero".
El tratadista José María Caruso opina que el aspecto más importante es que "se abre la posibilidad de saldar una deuda muy importante, de 8.000 millones según Cavallo, aunque yo no estoy en condiciones de precisar si esa es la cifra exacta". Es la deuda por créditos fiscales del IVA y reintegros a las exportaciones, que tienen un atraso de hasta un año y muchos trámites burocráticos para cobrarla. "Eso sí que mejoraría las perspectivas de las empresas y contribuyentes", comentó.
Caruso reclama bajar y eliminar ganancia presunta e impuesto al endeudamiento empresario y pide que compromete a las provincias a reformar ingresos brutos y sellos, impuestos esencialmente distorsivos. "Si todo esto se cumple el plan de regularización será extremadamente útil", planteó el experto.
Rubén Veiga, presidente del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas de Capital Federal, tuvo críticas y elogios: "Estamos cansados de que todo el que llega a manejar política económica arranca con un blanqueo o un plan de facilidades. Sin embargo ahora se abre una oportunidad, con los superpoderes y motivando a los argentinos que tienen dinero en el exterior, no sé cuantos miles de millones, a traerlo".
Pero Veiga advierte: "La gente se sentirá defraudada si el blanqueo no se ve acompañado por un reconocimiento a los que siempre cumplieron, consistente en una quita impositiva sobre saldos anuales de todos sus impuestos de varios años, porque si no, es premiar al evasor castigando al cumplidor".
a propuesta de blanqueo de capitales disparada anteayer por el ministro Domingo Cavallo dejó en off side a tributaristas, economistas y hasta a los integrantes del flamante equipo económico.
Fuentes del gabinete de Domingo Cavallo aclararon anoche a La Nación que "pasarán varios meses" hasta que se concrete esta idea. "Hasta 2002 no habrá novedades", precisaron.
El propio secretario de Ingresos Públicos, José María Farré, admitió ayer su sorpresa por la idea de Cavallo de cambiar dinero en negro por bonos de la deuda.
Apenas pudo, Farré se retiró del Salón Blanco de la Casa de Gobierno donde juró junto a sus nuevos pares del equipo económico, sin efectuar mayores precisiones.
El titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Héctor Rodríguez, también se mostró sorprendido por las palabras de Cavallo el martes en el Banco Nación, cuando anunció que lanzaría un bono a una baja tasa de interés para regularizar viejas deudas impositivas.
Mientras Rodríguez no salía de su asombro, uno de sus antiguos colegas de profesión le aconsejó ayer por la tarde que reglamentara el proyecto en cuestión lo más rápido posible, para evitar suspicacias.
El secretario de Hacienda, Jorge Baldrich, enfrentó a los periodistas y declaró que el plan de regularización impositiva, que incluirá los tributos impagos hasta diciembre de 1999, se focalizará en los casos de evasión y en aquellos contribuyentes que no pudieron hacer frente a los pagos impositivos "por las dificultades de los últimos años".
Baldrich reconoció que el proyecto de blanqueo aún está en estudio y, por lo tanto, faltan varios detalles por acordar.
Algo está claro: "El plazo de los bonos no será similar al del período evadido", aclaró el flamante funcionario, en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno.
Además, el titular del Palacio de Hacienda anunció que el ex ministro español Carlos Solchaga ayudaría a elaborar esta iniciativa.
En realidad, el ex funcionario del gobierno de Felipe González mantiene conversaciones sobre este tema hace varios meses con el secretario de Finanzas y actual viceministro, Daniel Marx.
En principio, el plan que funcionó en España -y que los técnicos de Economía estaban dispuestos a imitar en la Argentina- "sólo puede comenzar a funcionar cuando se cierra el círculo de la evasión".
"Antes hay que avanzar en el fortalecimiento de la administración tributaria", aclaró la fuente. Para esta titánica tarea, tal como anunció Cavallo, el Palacio de Hacienda contará con el sostén del Tesoro de los EE.UU., de Chile y de España.
Los tributaristas consultados ayer por La Nación brindaron un juicio lapidario, pero anónimo, por la falta de detalles del plan en cuestión.
Dudas de los tributaristas
Un ex director de la Dirección General Impositiva consideró que "será muy difícil" revertir la corriente de fuga de capitales de los últimos años.
"Los capitales volverán por las condiciones de rentabilidad que puedan aparecer, no por un bono o una ley", indicó el experimentado tributarista.
En la misma sintonía, uno de sus viejos compañeros de ruta expresó que "el factor impositivo no es el principal a la hora de definir una inversión".
"El problema clave es macroeconómico. En los 70, las cuestiones impositivas ocupaban el séptimo lugar para los inversores, tal vez ahora estén en el cuarto lugar, pero de ningún modo es lo más importante", detalló el especialista.
De todos modos, el contador admitió que si Cavallo lograra blanquear un 10 por ciento de los capitales que están fuera del país, recaudaría unos 8000 millones de pesos, una cifra nada despreciable en un contexto de déficit fiscal y de promesas de rebaja impositiva