Ladrones lo sorprendieron en La Matanza cuando salía a trabajar. Se metieron en la casa y amenazaron a su familia. Su papá los enfrentó con un cuchillo cuando cargaban el botín y todo terminó en tragedia.
Los dos asaltantes se habían metido en la casa, ya tenían a toda la familia amenazada adentro de una habitación y seguían exigiendo dinero. “Mi hijo les dio lo que tenía, pero les pidió que le dejaran los registros de conducir que necesitaba para trabajar. En un momento entornaron la puerta del dormitorio y salieron hacia el comedor. El y yo salimos atrás, pero ellos aparentemente se asustaron y le pegaron a Silvio un disparo en la cabeza”, contó ayer Mario Folmer, aún conmocionado y apenas recuperado de una herida de bala. Su hijo, chofer de colectivos, fue asesinado delante suyo en un asalto a su casa de González Catán.
La entradera empezó alrededor de las 23.30 del lunes en un chalé ubicado en Lorenzini al 5800, en una calle de tierra, a pocos metros de la ruta 3, en La Matanza.
Dos ladrones armados encañonaron a Silvio Folmer (39) cuando salía de la casa para ir a trabajar en su camioneta, una Renault Duster recién comprada y que estaba pagando con un plan de ahorro. Era chofer de la línea 88.
Adentro del chalé estaban sus padres, en la cama. Mario Folmer (de 68 años) relató la secuencia de lo ocurrido. “Yo estaba durmiendo con mi señora. Ella escuchó voces y entonces Silvio nos dijo que nos quedáramos tranquilos, que nos estaban robando. ‘Pero no pasa nada, quédese tranquilos’, insistió. Mi mujer y yo saltamos de la cama. Los tipos pedían plata, mi hijo sacó la billetera, les dio lo que tenía y les pidió que le dejaran los dos registros de conducir. Entonces los tipos salieron como para el comedor y dejaron arrimada la puerta de la habitación”, describió el hombre.
Al salir los asaltantes del cuarto, Mario esperó un rato y luego aprovechó para agarrar un cuchillo de asador que tenía guardado sobre un armario. Así, padre e hijo decidieron ir detrás de los ladrones para detenerlos. “Al rato salimos junto a mi hijo. Y aparentemente ellos se asustaron y le tiraron un disparo en la cabeza a Silvio, que cayó muerto. Yo los corrí con un cuchillo hasta la mitad de la calle y me dispararon al pecho, pero no llegué a caerme”, contó.
Para el momento del enfrentamiento, los ladrones ya habían logrado cargar algunas cosas en la Duster de Silvio. Fuentes del caso contaron a Clarín que se habían apoderado de un televisor y de los celulares de las víctimas y que iban a llevarse también la camioneta. Cuando aparecieron padre e hijo con el cuchillo, empezaron con los tiros. El colectivero murió en el lugar con un tiro en una sien y otro en el cuello. Su padre sufrió un disparo de costado que le rebotó en el esternón, por lo que alcanzó a perseguirlos algunos metros más. Pero no pudo hacer demasiado.
Mario Folmer aseguró que los ladrones les dispararon sin “mediar palabra” y que Silvio no había hecho ningún gesto “extraño”. “Mi hijo no hizo nada, esa es la bronca que da, eso es lo peor”, se lamentó ante los periodistas.
Finalmente los ladrones escaparon sin llevarse nada en dirección hacia la ruta 3 donde, según se sospecha, los habría estado esperando un tercer cómplice.
Jorge, un tío de la víctima que vive al lado de la casa donde se cometió el homicidio, contó que él se despertó tras escuchar los tres disparos, alrededor de las once de la noche. “Me levanté y salí. Mi mujer me decía que no saliera, pero salí igual. Estaba la mamá de Silvio a los gritos en la vereda.
‘¡Me mataron a Silvio’, decía. Y mi hermano salió de atrás de la camioneta con una toalla en el pecho. Estaba todo ensangrentado, porque también le habían disparado”, contó.
El hermano de Mario confirmó que los asaltantes se habían metido a la casa con su sobrino amenazado hasta llegar a la habitación donde estaban sus padres. “Silvio estaba saliendo como para ir a trabajar y al parecer, cuando abrió la puerta de entrada, aparecieron los dos encapuchados que lo llevaron para adentro a punta de arma de fuego. Hasta la cama de la madre lo llevaron. Lo balearon a mi sobrino y cuando mi hermano salió detrás, también le dispararon.
La bala le rozó el pecho, pero por suerte no le entró ”, explicó.
Los peritos secuestraron al menos dos plomos deformados de un arma calibre 38. Según dijo el jefe de la Policía Departamental de La Matanza, Carlos Greco, se trató de “un hecho al voleo”.
Anoche los investigadores se preparaban para realizar allanamientos en busca de sospechosos. El padre de la víctima –según él mismo contó a la prensa– alcanzó a ver de frente a solo uno de los ladrones, cuya descripción ya tiene la Policía. Habría otros dos testigos que presenciaron el momento en que corrían a la ruta. De todas maneras, hasta anoche aún no había detenidos.
Los dos asaltantes se habían metido en la casa, ya tenían a toda la familia amenazada adentro de una habitación y seguían exigiendo dinero. “Mi hijo les dio lo que tenía, pero les pidió que le dejaran los registros de conducir que necesitaba para trabajar. En un momento entornaron la puerta del dormitorio y salieron hacia el comedor. El y yo salimos atrás, pero ellos aparentemente se asustaron y le pegaron a Silvio un disparo en la cabeza”, contó ayer Mario Folmer, aún conmocionado y apenas recuperado de una herida de bala. Su hijo, chofer de colectivos, fue asesinado delante suyo en un asalto a su casa de González Catán.
La entradera empezó alrededor de las 23.30 del lunes en un chalé ubicado en Lorenzini al 5800, en una calle de tierra, a pocos metros de la ruta 3, en La Matanza.
Dos ladrones armados encañonaron a Silvio Folmer (39) cuando salía de la casa para ir a trabajar en su camioneta, una Renault Duster recién comprada y que estaba pagando con un plan de ahorro. Era chofer de la línea 88.
Adentro del chalé estaban sus padres, en la cama. Mario Folmer (de 68 años) relató la secuencia de lo ocurrido. “Yo estaba durmiendo con mi señora. Ella escuchó voces y entonces Silvio nos dijo que nos quedáramos tranquilos, que nos estaban robando. ‘Pero no pasa nada, quédese tranquilos’, insistió. Mi mujer y yo saltamos de la cama. Los tipos pedían plata, mi hijo sacó la billetera, les dio lo que tenía y les pidió que le dejaran los dos registros de conducir. Entonces los tipos salieron como para el comedor y dejaron arrimada la puerta de la habitación”, describió el hombre.
Al salir los asaltantes del cuarto, Mario esperó un rato y luego aprovechó para agarrar un cuchillo de asador que tenía guardado sobre un armario. Así, padre e hijo decidieron ir detrás de los ladrones para detenerlos. “Al rato salimos junto a mi hijo. Y aparentemente ellos se asustaron y le tiraron un disparo en la cabeza a Silvio, que cayó muerto. Yo los corrí con un cuchillo hasta la mitad de la calle y me dispararon al pecho, pero no llegué a caerme”, contó.
Para el momento del enfrentamiento, los ladrones ya habían logrado cargar algunas cosas en la Duster de Silvio. Fuentes del caso contaron a Clarín que se habían apoderado de un televisor y de los celulares de las víctimas y que iban a llevarse también la camioneta. Cuando aparecieron padre e hijo con el cuchillo, empezaron con los tiros. El colectivero murió en el lugar con un tiro en una sien y otro en el cuello. Su padre sufrió un disparo de costado que le rebotó en el esternón, por lo que alcanzó a perseguirlos algunos metros más. Pero no pudo hacer demasiado.
Mario Folmer aseguró que los ladrones les dispararon sin “mediar palabra” y que Silvio no había hecho ningún gesto “extraño”. “Mi hijo no hizo nada, esa es la bronca que da, eso es lo peor”, se lamentó ante los periodistas.
Finalmente los ladrones escaparon sin llevarse nada en dirección hacia la ruta 3 donde, según se sospecha, los habría estado esperando un tercer cómplice.
Jorge, un tío de la víctima que vive al lado de la casa donde se cometió el homicidio, contó que él se despertó tras escuchar los tres disparos, alrededor de las once de la noche. “Me levanté y salí. Mi mujer me decía que no saliera, pero salí igual. Estaba la mamá de Silvio a los gritos en la vereda.
‘¡Me mataron a Silvio’, decía. Y mi hermano salió de atrás de la camioneta con una toalla en el pecho. Estaba todo ensangrentado, porque también le habían disparado”, contó.
El hermano de Mario confirmó que los asaltantes se habían metido a la casa con su sobrino amenazado hasta llegar a la habitación donde estaban sus padres. “Silvio estaba saliendo como para ir a trabajar y al parecer, cuando abrió la puerta de entrada, aparecieron los dos encapuchados que lo llevaron para adentro a punta de arma de fuego. Hasta la cama de la madre lo llevaron. Lo balearon a mi sobrino y cuando mi hermano salió detrás, también le dispararon.
La bala le rozó el pecho, pero por suerte no le entró ”, explicó.
Los peritos secuestraron al menos dos plomos deformados de un arma calibre 38. Según dijo el jefe de la Policía Departamental de La Matanza, Carlos Greco, se trató de “un hecho al voleo”.
Anoche los investigadores se preparaban para realizar allanamientos en busca de sospechosos. El padre de la víctima –según él mismo contó a la prensa– alcanzó a ver de frente a solo uno de los ladrones, cuya descripción ya tiene la Policía. Habría otros dos testigos que presenciaron el momento en que corrían a la ruta. De todas maneras, hasta anoche aún no había detenidos.