La vista de una mesa puesta, y llena de comida deliciosa, se convierte en una pesadilla alimentaria. Y es que en este mundo, o comes o eres comido, dentro y fuera de la cocina. Disparates aparte, esta es una de aquellas historietas de humor absurdo y sin sentido que me gusta escribir a veces.
Como siempre, junto a la narración en vídeo les dejo la versión escrita
La mesa estaba puesta delante de él. Cada comida prometía una experiencia única. Unos tortellini evocarían las ricas tradiciones de Bolonia. Morder un cacho de emmental equivalía a respirar el aire de los Alpes suizos. Un sorbo de vino era una fugaz visita a los campos de Castilla... Los platos representaban una forma de conocer otras culturas, de hacerlas suyas. Pero dudaba; no sabía por donde empezar. Miraba aquellos manjares, que ahora le rodeaban. Parecían hacerse cada vez más grandes.
En ese momento le dio por mirar hacia abajo, y se quedó pasmado al ver que un cochinillo asado le estaba comiendo la pantorrilla. Para cuando quiso darse cuenta, su cuerpo estaba sumergido en una sustancia ácida; y esas paredes húmedas y resbaladizas ¿acaso eran el estómago de un pavo?
Como siempre, junto a la narración en vídeo les dejo la versión escrita
La mesa estaba puesta delante de él. Cada comida prometía una experiencia única. Unos tortellini evocarían las ricas tradiciones de Bolonia. Morder un cacho de emmental equivalía a respirar el aire de los Alpes suizos. Un sorbo de vino era una fugaz visita a los campos de Castilla... Los platos representaban una forma de conocer otras culturas, de hacerlas suyas. Pero dudaba; no sabía por donde empezar. Miraba aquellos manjares, que ahora le rodeaban. Parecían hacerse cada vez más grandes.
En ese momento le dio por mirar hacia abajo, y se quedó pasmado al ver que un cochinillo asado le estaba comiendo la pantorrilla. Para cuando quiso darse cuenta, su cuerpo estaba sumergido en una sustancia ácida; y esas paredes húmedas y resbaladizas ¿acaso eran el estómago de un pavo?