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El porqué del feriado

Info11/26/2012
Día de la Soberanía Nacional - Acuerdo con Gran Bretaña tras el enfrentamiento en la Vuelta de Obligado
El 20 de noviembre de 1845, siendo el general Juan Manuel de Rosas responsable de las relaciones exteriores del territorio nacional, tuvo lugar el enfrentamiento con fuerzas anglofrancesas conocido como la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro. La poderosa escuadra invasora intentaba obtener la libre navegación del río Paraná para auxiliar a Corrientes, provincia opositora al gobierno de Rosas. Esto permitiría que la sitiada Montevideo pudiera comerciar tanto con Paraguay como con las provincias del litoral. El defensa del territorio nacional estuvo a cargo del general Lucio N. Mansilla, quien tendió de costa a costa barcos “acorderados” sujetos por cadenas. La escuadra anglofrancesa contaba con fuerzas muy superiores a las locales. A pesar de la heroica resistencia de Mansilla, la flota extranjera rompió las cadenas colocadas de costa a costa y se adentró en el Río Paraná. Sin embargo, debido a la heroica defensa del territorio argentino, en esta fecha se celebra el día de la soberanía nacional. A continuación transcribimos la Convención Arana-Southern, que selló la paz con Gran Bretaña, en donde el gobierno de Su Majestad Británica reconocerá “ser la navegación del Río Paraná una navegación interior de la Confederación Argentina y sujeta solamente a sus leyes y reglamentos; lo mismo que la del Río Uruguay en común con el Estado Oriental”.

Convención Arana-Southern

Buenos Aires, 24 de noviembre de 1849.

Por cuanto: habiendo sido concluida una Convención el día veinticuatro de noviembre del año de nuestro señor mil ochocientos cuarenta y nueve, por el ministro de Relaciones Exteriores, Camarista Dr. D. Felipe Arana, Plenipotenciario por parte del Gobierno de la Confederación Argentina, y Su Excelencia el honorable caballero, D. Henrique Southern, Plenipotenciario por parte de Su Majestad Británica, cuya Convención es literalmente como sigue:

El Excelentísimo Sr. Gobernador y Capitán General de la provincia de Buenos Aires, Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, y Su Majestad la Reina de la Gran Bretaña, deseando concluir las diferencias existentes y restablecer las perfectas relaciones de amistad, en conformidad a los deseos manifestados por ambos gobiernos; y habiendo declarado el de Su Majestad Británica no tener objetos algunos separados, o egoístas en vista, ni ningún otro deseo que ver establecidas con seguridad la paz e independencia de los Estados del Río de la Plata, tal como son reconocidas por tratados, han nombrado al efecto por sus plenipotenciarios, a saber:

Su Excelencia el Sr. Gobernador y Capitán General de la provincia de Buenos Aires, al Ministro de Relaciones Exteriores, Camarista Dr. D. Felipe Arana; y Su Majestad la Reina de la Gran Bretaña al Excmo. Sr. Ministro Plenipotenciario nombrado por Su Majestad cerca del Gobierno de la Confederación, caballero D. Henrique Southern; quienes después de haberse comunicado sus respectivos plenos poderes, y hallándolos en buena y debida forma, han convenido lo que sigue:

Artículo 1° - Habiendo el gobierno de Su Majestad Británica, animado del deseo de poner fin á las diferencias que han interrumpido las relaciones políticas y comerciales entre los dos países, levantado el 15 de julio de 1847, el bloqueo que había establecido en los puertos de las dos repúblicas del Plata, dando así una prueba de sus sentimientos conciliatorios, al presente se obliga con el mismo espíritu amistoso, a evacuar definitivamente la isla de Martín García, a devolver los buques de guerra argentinos que están en su posesión, tanto como sea posible, en el mismo estado en que fueron tomados, y a saludar al pabellón de la República Argentina con veintiún tiros de cañón.

Art. 2° - Por las dos partes contratantes serán entregados a sus respectivos dueños todos los buques mercantes con sus cargamentos tomados durante el bloqueo.

Art. 3° - Las divisiones auxiliares argentinas, existentes en el Estado Oriental, repasarán el Uruguay cuando el gobierno francés desarme a la legión extranjera, y a todos los demás extranjeros que se hallen con las armas y formen la guarnición de la ciudad de Montevideo, evacue el territorio de las repúblicas del Plata, abandone su posición hostil, y celebre un tratado de paz. El gobierno de Su Majestad Británica, en caso necesario, se ofrece a emplear sus buenos oficios para conseguir estos objetos con su aliada la República Francesa.

Art. 4° - El gobierno de S. M. B. reconoce ser la navegación del Río Paraná una navegación interior de la Confederación Argentina y sujeta solamente a sus leyes y reglamentos; lo mismo que la del Río Uruguay en común con el Estado Oriental.

Art. 5° - Habiendo declarado el gobierno de S. M. B. quedar libremente reconocido y admitido que la República Argentina se halla en el goce y ejercicio incuestionable de todo derecho, ora de paz o guerra, poseído por cualquier nación independiente; y que si el curso de los sucesos en la República Oriental ha hecho necesario que las potencias aliadas interrumpan por cierto tiempo el ejercicio de los derechos beligerantes de la República Argentina, queda plenamente admitido que los principios bajo los cuales han obrado, en iguales circunstancias, habían sido aplicables, ya a la Gran Bretaña, o a la Francia; queda convenido que el Gobierno Argentino, en cuanto a esta declaración, reserva su derecho para discutirlo oportunamente con el de la Gran Bretaña, en la parte relativa a la aplicación del principio.

Art. 6° - A virtud de haber declarado el Gobierno Argentino que celebraría esta Convención, siempre que su aliado el Excmo. Señor Presidente de la República Oriental del Uruguay, Brigadier D. Manuel Oribe, estuviese previamente conforme con ella, siendo esto para el Gobierno Argentino una condición indispensable en todo arreglo de las diferencias existentes, procedió a solicitar el avenimiento de su referido aliado, y habiéndolo obtenido, se ajusta y concluye la presente.

Art. 7° - Mediante esta Convención queda restablecida la perfecta amistad entre el Gobierno de la Confederación y el de S. M. B., a su anterior estado de buena inteligencia y cordialidad.

Art. 8° - La presente Convención será ratificada por el Gobierno Argentino a los quince días después de presentada la ratificación del de S. M. B., y ambas se canjearán.

Art. 9° - En testimonio de lo cual los Plenipotenciarios firman y sellan esta Convención.

En Buenos Aires, a veinte y cuatro de noviembre del año del Señor mil ochocientos cuarenta y nueve.

(L. S.) Felipe Arana.

(L. S.) Henry Southern.


El Revisionismo histórico en la Argentina es una corriente historiográfica orientada a modificar la visión de la historia, enfrentando la tradicional que predominó en ese país desde mediados del siglo XIX. En particular, se ha orientado a defender la figura de los caudillos federales, considerados como símbolos de atraso político y cultural, de Juan Manuel de Rosas y a los conquistadores y colonizadores españoles, a los cuales el liberalismo del siglo XIX había condenado como suma de todos los males.


La década de 1940


La década se inició con la Vida de Juan Manuel de Rosas, de Manuel Gálvez, que le imprimió a su obra un tono novelesco. Puede parecer un anticipador del exitoso género llamado novela histórica, de gran difusión a fines del siglo XX, pero en su caso fue un intento de hacer más accesible al público de masas una historiografía que hasta entonces se enredaba en discusiones académicas o ideológicas.

El autor más importante del período, que no fue estrictamente un revisionista de este período, fue José Luis Busaniche. Este santafesino se dedicó al estudio de la vida de Estanislao López y el federalismo y otros temas de historia santafesina de la primera mitad del siglo XIX. Se dedicó también a traducir y prologar ediciones de varios viajeros y diplomáticos extranjeros, y también de la edición de 1962 de Rosas visto por sus contemporáneos, un conjunto de artículos escritos por distintos autores argentinos y extranjeros contemporáneos del dictador. La obra más destacada de Busaniche fue su Historia Argentina, que dejó inconclusa y como manuscrito a su muerte en 1959. Por cierto, no se consideraba estrictamente un revisionista.

Tampoco fue revisionista en el sentido clásico Enrique Barba, de marcadas simpatías federalistas, pero acérrimamente enemigo de la imagen revisionista de Rosas. De hecho, fue Barba quien más difundió la idea de que Rosas era un unitario que usaba el nombre de federal. Sus obras más conocidas fueron Correspondencia entre Rosas, Quiroga y López, y Unitarismo, federalismo, rosismo.

En agosto de 1941 se formó el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Su primer presidente fue el general Juan Ithurbide, pero sus miembros más destacados fueron Manuel Gálvez, Ernesto Palacio, Julio Irazusta, Rodolfo Irazusta, y Ricardo Font Ezcurra. Más tarde se incorporarían José María Rosa y Arturo Jauretche.

Según Rosa

Su propósito no era, solamente, reivindicar la persona y el gobierno de Rosas en un debate académico ya ganado de antemano, pero que de antemano sabíase que habría de rehusarse. Era reivindicar a la patria y al pueblo – la 'tierra y los hombres' – recobrando la auténtica historia de los argentinos. A la falseada noción del pasado, que nos había convertido y mantenido en un estado de colonia espiritual y material, se opondría la verdad de una tradición heroica y criollísima para que la Argentina se recuperase como nación. De paso derrumbaría con indignada iconoclastia a los próceres de la antipatria que llevaron al coloniaje. Era combativo y apasionado, con pasión de patria.



Como escuela historicista, el revisionismo expuso su método de investigar y explicar el pasado, el mismo de Saldías. Primero, una profunda labor investigadora. Luego, la aplicación de un severo método crítico para reconstruir los hechos históricos. Por último, la interpretación, no desde la libertad, las instituciones, la humanidad ni las conveniencias ideológicas, sino desde la Argentina como nación, como parte de la hermandad hispanoamericana, y desde los argentinos como integrantes de una nación.

La postura ideológica más difundida entre los revisionistas fue el nacionalismo. En las etapas tempranas, se trató de un nacionalismo elitista, par después pasar a visiones más populares, nutriéndose también de aportes de izquierda, lo que se llamó la “izquierda nacional”. Muchos de sus más destacados autores se incluyeron en el peronismo.

El autor más respetado por todo el grupo, y uno de los más importantes, fue Raúl Scalabrini Ortiz. De orígenes conservadores, pasó a la oposición después de 1930; sus obras fundamentales fueron Política británica en el Río de la Plata e Historia de los Ferrocarriles Argentinos.

Peronismo

El peronismo ha acogido numerosas tendencias ideológicas que han entrado permanentemente en conflicto con el correr de los años.

Desde su aparición en la escena política nacional, el peronismo fue definido por Perón como un Movimiento Nacional, que englobaba un sector social denominado “clase trabajadora”. Este apelativo, que inicialmente fue un eufemismo utilizado por el General para distinguir su concepción “nacional y popular” de los criterios marxistas “proletarios”, se convirtió en un breve lapso en una definición doctrinaria que afirmaba para el peronismo la oposición a la lucha de clases.

Juan Domingo Perón ante la Asamblea Legislativa en 1952.

En ese marco, el Movimiento Peronista comprendía (idealmente) a todos aquellos que podían coincidir con los conceptos de Justicia Social, Soberanía Política e Independencia Económica.

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