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Richard Trenton Chase "El Vampiro de Sacramento"

Info9/3/2012
Algo que supo definir muy bien el ex FBI, Robert Ressler, dentro de su elaborada definición de un asesino en serie, es la tipificación de estos entre organizados y desorganizados. El asesino organizado, es aquel que mantiene la calma y el control de la situación, planea su crimen con antelación (incluso durante años) Una vez que lo ejecuta, oculta el cadáver y todas las evidencias, con el fin de desvincularse de posibles sospechas. Ted Bundy es un buen ejemplo de un asesino organizado. Tenía su propio kit de asesino, compuesto por sogas, esposas, cuerdas, un pasamontañas, guantes, linterna, un destornillador y un pesado tubo de metal que utilizaba como arma homicida. Cuando fue detenido por primera vez, este curioso arsenal fue encontrado en el interior de su automóvil.
Por otro lado, el asesino desorganizado, es descuidado y la escena del crimen suele ser caótica. En muchas ocasiones, mata al azar y de forma improvisada. Incluso es capaz de matar con objetos que encuentre en el lugar, como una roca o un cuchillo de la cocina de su propia víctima. Como su actuar es desorganizado, las pistas pueden acelerar las pesquisas de la policía; pero esto no necesariamente asegura la identificación del individuo, el cual puede contar con un poco de suerte y no ser detenido de inmediato.
El caso que presento a continuación, es un excelente ejemplo de asesinato desorganizado; pero a la vez, uno de los más espeluznantes que recuerde la crónica negra. El caso del "Vampiro de Sacramento", presenta una de las escenas del crimen más perturbadoras de las que se tiene conocimiento.




Richard Trenton Chase nace el 23 de Mayo de 1950, en Santa Clara, California. A corta edad, Chase comienza a mostrar un errático comportamiento, el cual es detectado por sus padres. Es revisado por algunos especialistas y el diagnóstico fue devastador: esquizofrenia paranoide. Se le comienza a dar medicamentos que sólo conseguían sedarlo. Mientras tanto, Chase se mostraba solitario, deprimido y sin interés en los estudios. A los 10 años, aun se orinaba en la cama por las noches, cometía actos de piromanía constantes y (para cerrar la triada asesina) torturaba, mutilaba y mataba animales.
En la adolescencia, Chase comienza a sufrir ataques de pánico debido a supuestas "afecciones" y "enfermedades" que amenazaban su vida. Aseguraba que su cerebro no irrigaba sangre, por lo que decidió beber sangre y consumir intestinos de perros y gatos. Fue internado y atendido por una grave infección estomacal y, a pesar de este terrible incidente, sus padres decidieron llevarlo a casa, haciendo oídos sordos ante las recomendaciones de los expertos que recomendaban, seriamente, internar a Richard en un psiquiátrico. Quizá con la esperanza de que todo cambiaría, los padres de Richard dejan de darle sus medicamentos, y cuando cumple 21 años, le dan la facilidad de alquilar un departamento para que viva solo. De forma absurda, sus padres creían que si se veía a sí mismo como alguien independiente, podría mejorar. Este espacio, sólo sirvió para que Chase pudiera consumir todo tipo de drogas, sin ser molestado. Se convirtió en un adicto y su estado físico era lamentable. Con dientes amarillos, sucio y excesivamente delgado, Chase se sentía enfermo. Aseguraba que su sangre comenzaba a secarse y que su cerebro no funcionaba. En una ocasión se rapó la cabeza y acudió a un médico, asegurando que le estaban apareciendo cuernos y que alguien le había "robado" una arteria pulmonar y no podía respirar bien. Por ese entonces, Chase comenzó a inyectarse sangre de conejo, pues según él, su corazón se estaba secando. También solía mezclar tripas de perro, sangre y Coca-Cola, para beberlos... Chase creía que esta era la única forma de seguir con vida.
Richard compartía drogas y alcohol con algunos amigos; pero sus alucinaciones comenzaron a inquietar, incluso, a sus propios amigos drogadictos. Chase se ponía naranjas en la cabeza, según él, para absorber vitamina C. También comenzó a notar que los huesos de su cráneo se empezaban a desencajar y que sus intestinos se desplazaban por todo su cuerpo.





En un momento, comenzó a hablar de una organización Nazi que estaba tras su pista y que querían matarlo. Oía voces por teléfono que lo amenazaban de muerte. Convirtió su departamento en un oscuro agujero, tapiando puertas y ventanas con tablas de madera. La única forma de entrar y salir, era a través de un agujero que hizo en la muralla y que se situaba detrás de un clóset. Consigue comprar un revólver, supuestamente para defenderse del grupo criminal que lo perseguía; pero ensimismado en su indescriptible mundo enfermo, Chase estaba a un solo paso de cometer su primer asesinato.
Antes de matar, Chase prueba su arma desencajando varios tiros contra las ventanas de sus vecinos, de forma displicente. Días más tarde, el 29 de Diciembre de 1977, dispara sin previo aviso sobre un sujeto que cruzaba la calle, matándolo en el lugar. Su nombre era Ambrose Griffin, de 51 años. El actuar de Chase se volvía impredecible y sumamente peligroso.




Teresa Tallin, de 22 años, sería su segunda víctima. La ataca en la entrada de su casa, mientras ella sacaba la basura. Le dispara en tres ocasiones y la lleva al interior, en donde la destripa de forma brutal, extrayendo pulmones, intestinos, riñones e hígado, dejándolos desparramados en un costado. Bebe su sangre en un tarro de yogurt y la viola. Luego de apuñalar el cadáver en varias ocasiones, se pinta la cara con sangre y defeca en la boca de la joven, antes de huir de la dantesca escena. El crimen dejó en shock, incluso a la policía y los medios de comunicación. La noticia se vuelve aun más espantosa, cuando se da a conocer que Teresa estaba embarazada.
La escena del crimen era particularmente pavorosa. Los expertos advirtieron, de inmediato, que el asesino no tardaría en volver a actuar. A pesar del caos en el lugar del asesinato, no existían pistas que ligaran este crimen con Richard.




Según algunas fuentes, Chase ya había entrado a algunas casas a defecar en las camas de sus vecinos, con anterioridad. Nadie podía entender este asqueroso ritual. Probablemente, ni siquiera el mismo Chase podría haberlo explicado.
Tan solo 4 días después del terrible ataque, Chase vuelve a actuar. Esta vez, asesina a Evelyn Miroth, a su hijo de 6 años, Jason, a un bebé de 22 meses llamado David, y a un amigo de la familia reconocido como Danny Meredith. Nuevamente, Chase se regocijó con un festín sangriento, en donde violó el cuerpo de Evelyn, bebió su sangre y destripó el cadáver. Sin embargo, esta vez su ritual vampírico fue interrumpido por golpes en la puerta. Cogió el cuerpo de David, el bebé de solo 22 meses, y salió huyendo del lugar. Fue visto por varios testigos, quienes decían que llevaba algo en una caja de cartón. Incluso algunos vieron cuando el cadáver del bebé se le cayó al piso, y lo recogió apresurado.




La policía ya estaba alertada y las investigaciones contaban con un retrato hablado. Los noticiarios seguían el caso durante todo el día, y la ciudad de Sacramento, estaba bajo la vigilancia de la policía en cada esquina. Una chica llegó a la policía, afirmando que se había encontrado con un ex compañero de colegio, cerca de un supermercado. Este, habría tratado de convencerla para que lo siguiera, pero la chica se negó al verlo desaseado y con una mancha de sangre en la camisa. Previamente, Robert Ressler (quien siguió de muy cerca este caso), advirtió al FBI que el culpable de esta serie de asesinatos, debía ser un hombre joven y de apariencia desaseada, con un trastorno mental grave y con algún registro de haber sido internado en alguna institución mental. Todo encajaba en el prontuario de Chase.
La policía no tardó en vigilar su casa, hasta que apareció y fue detenido en el acto. Cuando entraron al departamento de Chase, se descubrió a qué nivel había llegado su paranoia. El lugar estaba hecho un asco, sumamente sucio, con restos de animales, sangre en botellas y restos humanos. El cuerpo del pequeño bebé de 22 meses estaba parcialmente destrozado. Chase le había sacado el cerebro, lo mezcló con Coca-Cola, en una juguera, y se lo bebió.




Richard aseguró que mataba para sobrevivir. Que si no bebía sangre, moriría. La prensa amarillista siguió el espeluznante caso del "Vampiro de Sacramento" y obtuvo más de lo que pidió. Algunas fotografías de las escenas de los crímenes se filtraron; pero resultaron tan repugnantes (tanto para la prensa, como para el jurado) que se decidió resguardarlas en los archivos.
Era evidente que Chase estaba loco; sin embargo los integrantes del jurado (y la opinión pública) lo querían ver muerto. Fue sentenciado a muerte; sin embargo, Chase se quitó la vida con una sobredosis de antidepresivos el 26 de Diciembre de 1980, cuando tenía 30 años.
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