El misterioso origen del saludo maorí. El Príncipe Carlos y la Duquesa de Cornualles se encuentran de viaje en Nueva Zelanda, donde han recibido el famoso «hongi».
El Príncipe Carlos y la Duquesa de Cornualles, que se encuentran de viaje en Nueva Zelanda en el marco de las celebraciones del Jubileo de Diamantes de la Reina Isabel II, han recibido de la comunidad indígena local el famoso «hongi» o saludo maorí. La escena se ha producido en Wellington, capital del país. Así como en la cultura occidental se estrechan las manos, en los encuentros tradicionales y grandes festividades maoríes lo suyo es juntar narices y frentes. Se trata de un encuentro cara a cara, nunca mejor dicho.
El «hongi» es el saludo tradicional de los maoríes, la tribu indígena de Nueva Zelanda. El hongi se ejecuta uniendo la nariz y la frente de las personas que se saludan. Según sostiene la creencia popular maorí, durante este acto se intercambia el «ha» o aliento vital de los que se saludan. De acuerdo con la cultura maorí los dioses moldearon con tierra la figura de una mujer. Tan, el dios que representa la masculinidad, echó su aliento en la nariz de la figura, que tras estornudar, cobró vida. El nombre de la nueva criatura era Hineahuone (mujer creada de la tierra).
Kumara
Una vez se recibe el «hongi» uno deja de ser considerado un «manuhiri» (extranjero o visitante) para convertirse en «tangata whenua» (alguien de la tierra). Desde ese momento, el saludado adquiere una serie de responsabilidades para con el pueblo maorí, así tendría que tomar las armas en su defensa y participar en el cultivo, cuidado y recolección de la kumara, un tubérculo típico del lugar muy parecido a la patata. Es de suponer que el Príncipe Carlos y Doña Camila no se verán obligados a cumplir con este compromiso.