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Fontanarrosa, un maestro del humor.

Humor11/10/2009

Un Grande entre Grandes.

Roberto Fontanarrosa nació en la ciudad de Rosario, Argentina, en 1944. Su carrera comenzó como dibujante humorístico, destacándose rápidamente por su calidad y por la rapidez y seguridad con que ejecutaba sus dibujos. Estas cualidades hicieron que su producción gráfica fuera copiosa. Entre sus personajes más conocidos están el matón Boogie El Aceitoso y el gaucho Inodoro Pereyra (con su perro Mendieta). Su fama trascendió las fronteras de Argentina. Por ejemplo, Boogie El Aceitoso empezó a publicarse en un diario de Colombia, y luego fue publicado muchos años por el semanario mexicano Proceso.
Se le conocía su gusto por el fútbol, deporte al cual le dedicó varias de sus obras. El cuento 19 de diciembre de 1971 es un clásico de la literatura futbolística argentina. Como buen «futbolero» siempre mostró su simpatía por el equipo al que seguía desde pequeño, Rosario Central.
En los años setenta y ochenta, se lo podía encontrar tomándose un café en sus ratos libres en el bar El Cairo (esquina de calles Santa Fe y Sarmiento), sentado a la metafórica «mesa de los galanes», escenario de muchos de sus mejores cuentos. Desde los años noventa, la mesa se mudó al bar La Sede hasta la reapertura de El Cairo.
Fue expositor en el III Congreso de la Lengua Española que se desarrolló en Rosario (Argentina), el 20 de noviembre de 2004. En el mismo dio la charla titulada «Sobre las malas palabras».
En 2003 se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica, por lo que desde 2006 utilizó frecuentemente una silla de ruedas. En toda su vida se casó dos veces. Con su primera esposa tuvo a su único hijo, Franco. Su segunda esposa, Gabriela Mahy, lo conoció en 2002 y contrajeron matrimonio en noviembre de 2006, previo divorcio.
El 18 de enero de 2007 anunció que dejaría de dibujar sus historietas, debido a que había perdido el completo control de su mano derecha a causa de la enfermedad. Sin embargo aclaró que continuaría escribiendo guiones para sus personajes. Desde entonces, Crist se encargó de ilustrar sus chistes sueltos, mientras que Oscar Salas hacía lo mismo con sus historietas de Inodoro Pereyra.
Falleció el 19 de julio de 2007, a la edad de 62 años, víctima de un paro cardiorrespiratorio una hora después de ingresar en un hospital con un cuadro de insuficiencia respiratoria aguda. Su entierro al día siguiente de su muerte fue acompañado por cientos de ciudadanos comunes, escritores, actores y autoridades de la política nacional. La marcha hizo una parada por espacio de unos minutos en cercanías al Estadio Gigante de Arroyito (estadio de Rosario Central; club del cual Fontanarrosa era un reconocido hincha), y luego continuó hacia el norte, hacia el cementerio Parque de la Eternidad en la vecina localidad de Granadero Baigorria, donde fue enterrado. En noviembre de 2008 la segunda esposa, Gabriela, decidió radicar una denuncia demandando a Franco, el hijo del escritor, por los derechos intelectuales de la obra. La mujer lo acusa de quedarse con las regalías por los libros y otros escritos.

Premios y distinciones

El 26 de abril de 2006, el Senado le entregó la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento, en reconocimiento a su vasta trayectoria y aportes a la cultura argentina.
En diciembre de 2006 recibió en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara (México) el premio «La Catrina», reconocimiento que cada año se entrega en el Encuentro Internacional de Caricatura e Historieta.
Recibió además el Premio Konex de platino en 1994 y el Konex en 1992.

Publicaciones

Recopilaciones de chistes sueltos:
• ¿Quién es Fontanarrosa?
• Fontanarrisa
• Fontanarrosa y los médicos
• Fontanarrosa y la política
• Fontanarrosa y la pareja
• El sexo de Fontanarrosa
• El segundo sexo de Fontanarrosa
• Fontanarrosa contra la cultura
• El fútbol es sagrado
• Fontanarrosa de penal
• Fontanarrosa es Mundial (donde se recopilan las crónicas periodísticas que realiza en ocasión del mundial de fútbol de 1994)
• Fontanarrosa continuará.
Publicaciones de historietas:
• Los clásicos según Fontanarrosa
• Semblanzas deportivas
• Sperman
• Inodoro Pereyra (tomos 1 a 32).
• Boogie, el aceitoso (tomos 1 a 12). Este último se publicó en diarios uruguayos, colombianos, y mexicanos. También se han publicado libros con recopilaciones del personaje en Brasil e Italia.
Novelas:
• 1981: Best Seller (las aventuras del mercenario sirio homónimo)
• 1982: El área 18
• 1985: La gansada
Libros de cuentos:
• El mundo ha vivido equivocado (1982)
• No sé si he sido claro (1986)
• Nada del otro mundo (1987)
• El mayor de mis defectos (1990)
• Uno nunca sabe (1993)
• La mesa de los galanes (1995)
• Los trenes matan a los autos (1997)
• Una lección de vida (1998)
• Puro fútbol (2000)
• Te digo más... (2001)
• Usted no me lo va a creer (2003)
• El rey de la milonga (2005)
Películas:
• Martín Fierro: la película (2007)
• Cuestión de principios (2009)
Otros:
• No te vayas campeón (2000)
Muchos de sus cuentos fueron dramatizados y convertidos en obras teatrales o televisivas. Se han escenificado más de cinco versiones de Inodoro Pereyra, la última de ellas por el elenco El Galpón (de Montevideo).

Inodoro una de sus creaciones más famosas.

Inodoro y su tata:
Pereyra por mi mama, Inodoro por mi tata, que era sanitario' se presenta a sí mismo este gaucho macho y cabrío: Inodoro Pereyra, el renegau, es tan argentino como el dulce de leche, la birome o el colectivo. Y no porque use vincha, ande bien montao y sea bueno pa'payar. Esas son sólo apariencias y -se sabe- las apariencias engañan.

Que lo diga si no la pobre Eulogia Tapia, compañera del Inodoro, a quien el Negro disgraciau del dibujante le hizo engordar 67 kilos en dos cuadritos.'Lo que pasa es que es un personaje surgido a partir del cancionero folklórico que por entonces estaba de moda -se excusa en vano Fontanarrosa, su creador-, recordemos aquello de la sangre rumorosa y la cintura cósmica. Cuando Eulogia aparece en la historieta era una linda mina, después se pone fulera'.
Con más caderas pero no menos carácter, se vuelve una mujer estilo neorrealismo italiano: "Endijpué de tantos años, si tengo que elegir otra vez, la elijo a la Eulogia con los ojos cerrados -dice tierno, el renegau -. Porque si los abro elijo a otra".

Como en su primera aventura, dos lagrimones le ruedan otra vez por la caripela: Inodoro Pereyra cumple ahura 25 años. Nació y creció en la revista cordobesa 'Hortensia', en una época de consagración del folklore.
La historieta era, originariamente, una parodia en la que se exageraban los giros lingüísticos y los estereotipos terruñales. Una combinación de lugares comunes del radioteatro gauchesco -que el propio Fontanarrosa escuchaba de chico-, la jerga nativista y el 'lenguaje 'festivalero' a lo (Armando) Tejada Gómez', según las palabras del humorista.

Munido de documentos, diccionarios, música y literatura, Fontanarrosa se adentró en la temática campestre. En un rejucilo de bravura sintetizó -tal como él mismo cuenta- todos esos conocimientos en la línea finita y pelada con que simbolizó, en los cuadritos, el horizonte y la chatura de la pampa. Alguna vez me preguntaron si Inodoro refleja mis conocimientos.
No hay que engañarse. Sumando todas las horas de mi vida que estuve en el campo, si son cuatro es mucho. Al campo no lo conozco ni me despierta curiosidad', admite.

'La eficacia de la historieta reside en trabajar sobre mensajes debilitados en su reiteración, sucesión de efectos que carecen de sentido. Porque la parodia, como la caricatura, no hace sino resaltar lo manifiesto: no inventa, enfatiza explica el escritor Juan Sasturain en El domicilio de la aventura.


La evolución natural de las especies hizo que, después, la 'sátira feroz al folklorismo' -tal como apunta el periodista Marcelo Moreno en una nota publicada en el fenecido diario 'Convicción'-, ampliara a posterior¡ su temática. jue el paso inevitable que debía dar una historieta surgida en una revista humorística y consagrada en un diario. 'Lo que empezó como una parodia ya no lo es', recuerda Sasturain.
De Martín Fierro a Molina Campos:
Pariente lejano del gaucho de José Hernández, al renegau se le escapa la genealogía, sobre todo al principio, cuando era gurí. Se le notan, entre otros rasgos, los modos heredados del Martín Fierro, en la versión dibujada por Juan Carlos Castagnino.

'Es significativo el episodio inicial del primer tomo de las historietas: Inodoro se halla en una situación semejante a la de Martín Fierro al encontrarse con un grupo de soldados, de la que lo salva un equivalente de Cruz y lo invita a huir juntos a las tolderías. Inodoro rechaza el ofrecimiento argumentando: 'A esto ya lo leí en otra par-te y yo quiero ser original' La historieta del autor introduce la preocupación del arte por la innovación en la cultura masiva y, al mismo tiempo, la réplica de Inodoro sugiere que la historia cambió y que no es posible repetir a Martín Fierro', apuntó Néstor García Canclini en su libro Culturas híbridas.
La historieta de los primeros tiempos era gráficamente más elaborada: las tomas cinematográficas (primeros planos, picados y contrapicados, contraluces), la alternancia de líneas más juertes (para los rasgos del gaucho, por ejemplo) y más débiles (si se trata de un personaje de alta extracción social); los juegos con los bordes de los cuadros y el trabajo con las texturas (el enojo hace que a los protagonistas se les hinche la yugular o se les llene la cara de puntitos de ira),
El Inodoro gurí tenía los ojos achinados y los caracteres físicos de los personajes de La guerra al malón del Comandante Prado, en la versión del pintor Carlos Alonso, tal como señala el propio Fontanarrosa, Endelpué el renegau enflaquece y entuat<a más endelpué los ojos se te vuelven saltones y la boca más dientuda, al estilo de los paisanos de los almanaques de Alpargatas ilustrados por Florencio Molina Campos.
Cuando la historieta emigra de 'Hortensia' a 'Mengano', y de allí a 'Siete Días', comienza a percibiese una voluntá de narrar las aventuras por entregas, a partir de recursos de suspenso que imitan burlonamente a los del folletín y el radioteatro. En el diario 'Clarín', en cambio, vuelven a ser historias unitarias.
A diferencia de lo que ocurre en otras historietas, en la de Fontanarrosa el remate suele ser secundario, dado que el efecto humorístico no se sintetiza exclusivamente en el final sino en la vertiginosa acumulación de chistes previa: el ideal es una ocurrencia por cuadrito.
Tanto el remate como muchos de los chistes intermedios están a cargo de Mendieta -un animal que anteriormente jue un crestiano pero una noche de eclipse se emperró- que funciona como la conciencia sensata (Negociemos, don Inodoro) en estas historias de humor errático y absurdo.
Chanta y antihéroe: 'Un argentino común'
¿Ande jueron a parar los tan mentaos refranes gauchescos y las referencias con reminiscencias literarias? Con el avance del tiempo y los cuadritos, la parodia de otros discursos cedió su lugar al tratamiento directo de las situaciones y los personajes del día. Según observa Sasturain en su ensayo, Pereyra "se ha desintelectualizado para crecer periodísticamente. Ya no hay casi narración: hay chistes'.
Inodoro, la Eulogia y el Mendieta suelen protagonizar tres tipos de situaciones: los enfrentamientos con malones, militares y plagas de loros; las pequeñas delicias conyugales -algunas de las cuales terminan con un mate que vuela por los aires- o el encuentro con personalidades de todo tipo: desde Jorge Luis Borges, Don Quijote y los Reyes Magos hasta Súperman, E.T., el Zorro y los defensores de Greenpeace. La que cada vez llega más a menudo de visita es la actualidad.
'Recuerdo que, por el año 76 o 77, cuando vi compilado uno de los libros de Inodoro me di cuenta de que era bastante violento. Inodoro se la pasaba peleando con la policía, con los soldados, con los indios, con todo el mundo. Mientras lo iba publicando no me daba cuenta pero después noté que estaba reflejando un momento violento', cuenta Fontanarrosa.
Si antes el renegau salía a peliar contra la luj mala y el Mandinga, haberá que verlo áhura defenderse de la deuda externa, los prófugos de la justicia, los políticos y el antidopin, entre otros males propios y ajenos.

'Inodoro Pereyra se convirtió en un 'argentino común', que ve transcurrir la actualidad con un asombro que se acerca al desconcierto (...) El dibujo es menos sorprendente y audaz pero no perdió calidad: sucede, simplemente, que el elemento visual ha cedido el protagonismo y se subordina estrictamente a las necesidades del diálogo, gran primer actor de estas historias. Es el ininterrumpido fluir de gags verbales, de
juegos de palabras, el que desata incontenible la carcajada o, a veces, la reflexión irónica o amarga', señala Daniel Freidemberg en una nota bibliográfica.

El renegau es un antihéroe: 'un tipo como tantos que hace lo que puede y no lo que quiere. Que reacciona como cualquiera de nosotros, pero que, por sobre todas las cosas, es un personaje digno', explica Fontanarrosa.

Es justamente por estos sentidos antagónicos -la dinidá, la derrota, la viveza crioya- que Inodoro Pereyra es tan argentino como el dulce de leche, la birome o el colectivo: un verdadero mojón de argentinidá. Que lo parió.

Boogie, otro de las creaciones más famosas.

Wanted. Buscado
Prófugo de la justicia desde su nacimiento, Boogie, " el Aceitoso", se convirtió en un profesional de la violencia.
Matón a sueldo, sirve con efectividad asesina al mejor postor : puede perseguir judíos, negros, homosexuales o chicanos, extorsionar a periodistas por orden de algún político, protagonizar el aviso publicitario de la " 44 Magnum de luxe" o - más humanitariamente- asistir a un suicida al que el falta coraje para matarse.

Es rubio, musculoso, de fuerte contextura física. Mandíbula a lo bulldog, tiene la típica dentadura, enorme y perfecta, de sus admirados yanquis. " Seguí el consejo de Quino -argumenta Roberto Fontanarrosa, su ideólogo- : ser lo más libre posible de entrada, para no ajustarme al encadenamiento, al cautiverio que significa ceñirse a una evolución a una evolución cronológica"
No obstante, desde hace algún tiempo, se le nota más gordo ; su cuello perdió forma y ya no se afeita con asiduidad : Boogie envejeció.
En los últimos tiempos, el personaje participa cada vez menos activamente en las aventuras. Más que protagonista, se volvió un relator de las historias de otros, ahora también calla y escucha. No hay que dejarse engañar : sigue igualmente frío, calculador, irónico y canchero, pero - luego de tanta inteligencia puesta al servicio del mal - ya no pueden ser peor. Sólo le resta confirmar su personalidad una que otra vez.

Un duro al estilo yanqui
Seguramente Boogie casi no leyó libros en su vida , pero - de no haber nacido en una historieta- bien podría haber sido uno de los personaje del género policial negro ( Boogie " ¡sucio negro ¡" que aparecieron en los Estado Unidos a partir del crack de la Bolsa de Wall Street, en 1929. El mismo tipo de violencia -urbana, callejera, hostil- que se acentuó en la sociedad con la crisis económica, permeó los relatos : el gangsterismo, el tráfico de droga, los manejos sucios en la policía, la corrupción.
En un contexto similar se desenvuelve " el Aceitoso". El tratamiento que intento dar al clima, a su entorno - sostiene su autor ( material e intelectual)- es, ciertamente la recepción que tiene en mí toda la información que uno recibe sobre violencia, armamentismo, drogadicción, impunidad permanente. Al ser un personaje corrupto le está permitido ser vulnerable a todo eso, empaparse en ello. Si fuera un héroe convencional sería escéptico, ajeno, y no creo que cumpliera la misma finalidad con la misma eficacia
A diferencia de lo que ocurría en el policial clásico, en la novela negra no se distingue el fondo de la forma, se confunden la víctima, el asesino y el detective. El investigador se ha vuelto cruel, escéptico, mujeriego y bebedor ; más que juzgar al criminal, lo comprende. Visión crítica de la sociedad, la narración es guiada por un nuevo punto de vista: el del asesino .( Boogie " Las contradicciones del sistema...)
"He aquí un hombre de acción, duro de pelear, cuya sonrisa pensativa constituye el gesto más peligroso : el hombre que odia recibir golpes sin devolverlos y que a nadie persona, hombre o mujer, muerto o vivo"
Asi era descrito el protagonista de Cosecha roja , de Daniel Hammett, precursor de los personajes duros que, después , Boogie encarnó en las viñetas. Cuando Fontanarrosa
Publicó por primera vez su tira, en la década del 70, los policiales negros -ignorados en la Argentina hasta los años 60- cobraban cada vez más lectores.
Como los detectives duros, " el Aceitoso" sabe moverse en los suburbios neoyorquinos y en territorios cruzados por los negros , los chicanos y loa agentes de la CIA. Peleó en la Guerra de Vietnam, en la de Nicaragua y en la del Golfo. Mal que le pese, sin embargo no nació en un magazine yanqui sino en una revista cordobesa. No por nada dice " Jelou" , en lugar de " Hello".
Si hasta sus armas suenas distinto, herencia, probablemente, del genio de Hugo Pratt, tal como sugiere Fontanarrosa. " Él cambió la banda sonora de la historieta. Hasta que apareció el Sargento Kirk disparando su rifle contra los bandidos, en todas las historietas, los balazos sonaban : ¡¡¡bang, bang!!!. Pero, de pronto, el rifle de Kirk hacía " crack.crack,crack". Pensábamos que habíamos escuchado mal y tuvimos que volver a leerlo. Tiempo después, quizás en el 55, desde la terraza de mi casa, escuché unos disparos aislados y sonaban como los de Pratt".
Es imposible, además no asociar al personaje con los matones argentinos, represores durante la dictadura militar y mano de obra sin ocupación fija en democracia. " Durante el Proceso pienso que pudo haber aparecido Boogie en ( el bar) El Cairo- dice el dibujante- . Es más estoy casi seguro de que estuvo. Vi a alguien corpulento que bajó de un auto con un cigarrillo en los labios, cerrando la puerta con violencia.
Entró por el lado de la ochava como si el lugar fuera suyo. Llevaba saco abierto para que uno entreviese el bufo. Boogie y sus amigos decían que El Cairo era una cueva de zurdos y seguramente él estaba allí para llenarnos de espanto"
Amor filial
Boogie se relaciona con al mundo de un modo utilitario y establece vínculos descartables con todo lo que lo rodea : trabajos, compañeros de bar, mujeres. Su única relación es con las armas, a las que quiere, cuida y protege como no hace con ningún otro ser.
De la madre, sólo es posible precisar que ya no vive y que se llamaba Eileen Jennifer Olmstead; en cuando al padre, apareció una sola vez en una tira que Fontanarrosa consideró tan mala que no fue recopilada en ningún libro. " El Aceitoso" tuvo también un hijo - a quien le dio para jugar una granada, pero esterilizada-, una tía y un primo, Ultra, el único familiar con el que tuvo un contacto algo más sostenido.
Dos capítulos de Ultra fueron publicados en la revista Tinta, en 1972, y el resto de la historia permaneció inédita hasta veinticinco años después, cuando fue recopilada en un libro por la editorial de la Universidad Nacional de Rosario, que se incorporó al presente tomo.
"El Aceitoso" nació como parodia de Harry , el Sucio mientras que su primo había tomado como referencia a James Bond, el agente 007 y eso marcó las diferencias desde el inicio. " Boogie se mueve por dinero. Ultra, en cambio, responde a razones que han pasado de moda : los ideales, la humanidad, alguna patria, el trato fraterno- explica Reynaldo Sietecase en el prólogo de esa edición -. A diferencia de Boogie, con su realismo duro, Ultra tiene un simbolismo poético que después no se repitió en los trabajos posteriores de Fontanarrosa. Hay un dragón con cierta melancolía, una nena que baila y desaparece, una persecución de un hombre misterioso Helotro y más "
Ambos se parecen físicamente. De su primo, " el Aceitoso" adoptó la forma de sostener el cigarrillo entre los labios y también los chistes breves, la ironía, ciertas referencias y los juegos con los textos. Boogie le guarda algo que en otros podría llamarse cariño, sobre todo por aquellos primeros años de la década del 70, cuando se sentaban a beber y fumar juntos. La última noche que se vieron, le advirtió " terminarás muerto defendiendo una causa perdida, o enamorado. No sé que es peor"
Vivo o muerto:
En la década de 70 Boogie comenzó a aparecer en el diario El Tiempo, de Colombia, y -luego de ser mudado de suplemento- su publicación fue finalmente suspendida porque, según argumentaron los editores, volvía simpática la imagen del "sicario", como se denomina allí a los asesinos a sueldo.
Por entonces, le llegaron a Fontanarrosa varias cartas de lectores que defendían al personaje. "Era una cosa terrible, tipos contentos porque por fin llegaba alguien que les pegara a los negros y a las mujeres". Una feliz lectura literal, que no interpreta la parodia.
A lo largo de su existencia, el personaje se instaló a punta de pistola en diversas revistas nacionales -como Humor y La Maga- e internacionales -como el prestigioso semanario Proceso de México-. Allí su nombre ingresó al lenguaje político: "ése es un Boogie" se llegó a decir para mencionar a tipos de oscuros procedimientos e intenciones.
Desde 1974, en que apareció la primera recopilación de páginas del héroe en forma e libro, publicada por Ediciones de la Flor, doce tomos renovaron su contacto con los lectores : el último, salió a la venta en 1995. un centenar de historietas no incluidas en ninguno de esos libros están en el presente volumen.
Pero no sólo en la Argentina se leyeron en libros las andanzas de Boogie. En 1975 se publicó en Italia, una
selección en un librito de la colección " Comic Strip" de la editorial E.A., bajo el equívoco título de Bogart. Mucho más dignamente apareció, también en italiano , Boogie, l Oleoso, en publicado en 1989 por Glénat. En Brasil se llamó Boogie, o Seboso, y lo editó L&PM Editora de Porto Alegre.
Conservand su nombre real, la editorial La Oveja Negra publicó en Colombia siete volúmenes que correspondían a los primeros de la edición argentina.
Mercenario sin vergüenza para inmiscuirse en cualquier asunto, hasta sirvió de inspiración a Fernando Aure para su ópera Un sueño olvidado, que presentó en 1989 en el Centro Experimental del Teatro Colón.
Sin que pueda ser localizado desde hace ya bastante tiempo, se vio a " el Aceitoso" por última vez en las páginas del suplemento Rosario/12.
Pero se trata de otra de sus viles patrañas : esas aventuras no son nuevas. A esta altura, ya es buscado hasta por su propios autor: " El caso es que la gente como Boogie, es que tiene la violencia como gesto, me da mucho temor. No me gustan nada esos tipos que dividen las cosas con una línea tajante entre amigos y enemigos".
Se recompensará con un ejemplar del presente libro a quien pueda aportar algún dato sobre Boogie " el Aceitoso". Vivo a muerto. ( Boogie : ¡ Oh , Shit ¡"
Bajo la lupa:
A) Pericia semiológica:
Semiólogo y profesor universitario, Oscar Steimberg es un estudioso de la historieta y un defensor de este arte, aun en los tiempos en que era considerado un género poco académico. Leyó Bogue por primera vez en Hortensia - poco después que apareció- y, en 1982, publicó un artículo sobre el personaje en el revista Arte y Comunicación.
- ¿ Qué representó Boogie cuando interrumpió entre los duros de la historieta?
- Presentado con una suerte de sarcasmo desesperanzado, era parte de los personajes amorales que empezaron a existir en la década del 70, tanto en la Argentina como en otras regiones historietísticas. Ya había, a nivel internacional, algunos personajes con estas características de antihéroe en el sentido de una ética, del conflicto entre el bien y el mal , el delito y la ley. No obstante, Boogie fue una novedad en la historieta argentina, ya que apareció en un momento en que el género empezaba a reconocerse a sí mismo como arte. Se trataba de un trabajo sin componentes didácticos y, en la medida en que no tenía mensaje aleccionador y que no comunicaba una moral, empezaba a parecerse más al arte contemporáneo que al sermón o a la página de libro de lectura.

- ¿Tenía características diferentes de la historieta de entonces?
- Boogie es una historieta inhabitual en el sentido en que es, a la vez, una historieta cómica y una de acción. Es difícil, entonces, es decir qué es y qué no es habitual en ella porque uno no sabe de qué lado ponerse para analizarlo : algunos elementos que fueron comunes en la historieta cómica no lo fueron en la seria y viceversa. Pero digamos que ciertos recursos gráficos - las distorsiones de las perspectiva, el carácter vertiginoso de determinado momento escénico- alcanzaron con Fontanarrosa un punto que hasta entonces no tenían . Ese trabajo sobre la tercera dimensión marcó un momento nuevo.

- El personaje denota, además, cierto parentesco con la novela negra.
- Por supuesto, pero con algunas diferencias. Los detectives de la novela negra no carecían de alguna ética. Si bien eran crueles, pesimistas, había algo que podía relacionarse con algún rastro del concepto clásico de piedad. En el caso de Boogie eso , por principio, no existe. Es un verdadero monstruo de insensibilidad

- Alguna vez señaló que Boogie había envejecido, hecho curioso para un personaje de historieta....
- Es cierto, son pocas las historietas en las que el tiempo pasa para los personajes, algunos están congelados y en otros el paso es tan lento que es muy difícil notarlo. En este sentido creo que Fontanarrosa se adelantó a lo que fue una especie de tendencia general unos cuantos años después, cuando el paso del tiempo empezó a tematizarse en las historietas de aventuras como Batman o Súperman. Superhéroes que se habían mantenido estables y con característica atemporales, de pronto empezaron a ser mostrados, si no en su decadencia al menos en momentos de crisis, ya sea por el paso del tiempo y/o por el cambio de los tiempos. No diría, sin embargo, que Boogie ha envejecido sino que ha madurado, sicológicamente, de un modo verosímil, El personaje se convirtió es una especie de gángster maduro , se ha serenado y ya no protagoniza toda las historias : ahora es testigo de la violencia de los otros. Como si a esa condición de amoralidad y de frialdad afectiva del principio, hubiera agregado un cierto distanciamiento con respecto a los acontecimientos. Como si esas situaciones dejaran de divertirlo o él empezara a divertirse con esa cierta mirada lejana. Tendríamos que pensar , así, en una caminata de Boogie hacia el redil de los personajes de Fontanarrosa. Este gángster que tenía características tan propias empezó a parecerse, entonces, a sus compañeros, sobre todo por ese carácter de espectadores reflexivos que todos tienen.
¿Por qué esa vuelta al redil?
- Por un lado, creo que Fontanarrosa es un narrador muy atento en términos de la que está pasando con los relatos contemporáneos y por eso no me parece raro que se haya colocado en una posición casi adelantada respecto de estos cambios de los duros de la historieta. Por el otro, pienso que hay una cierta coherencia de la obra, que tiene su propia dinámica y que ejerce una suerte de fuerza centrípeta : Boogie, que nació diferenciándose del resto, paulatinamente, empezó a aceptar las reglas del club.

- ¿Por qué cree que algunos lectores han leído la violencia de Boogie de modo literal?
- Hay momentos en que el desconocimiento de las claves de un determinado texto por una parte del público se vuelve particularmente dramático. Christian Metz decía que había que enseñar a leer historietas a los chicos desde la escuela , para que pudieran entrar en circulación con los saberes y los signos de su cultura y para que entendieran que esas narraciones son algo más que relatos. Si tomamos en cuenta los aportes del sicoanálisis a la constitución del universo simbólico, tenemos que pensar que una parte del atractivo de Boogie depende del hecho de que está diciendo cómo somos. Todos en algún lugar somos amorales, todos en algún lugar somos implacables, todos en algún momento querríamos cortar en pedacitos a alguien.... O lograr, al menos , que se muriera de repente. En ese sentido, nunca habría que tomar las cosas de manera demasiado literal. Finalmente me parece que, en estos casos, no queda más remedio que ser optimista, voluntarista y pensar que sería bueno lograr que la parodia se leyera como parodia y no cuidarse al producirla ; de lo contrario el mundo se volvería invivible.

B) Pericia psicóloga
Boogie fue una sola vez a terapia y abandonó la sesión a los tiros. Aun a riesgo de su vida, el psicoanalista Juan Carlos Volnovich - " especialista en guapos, matones y patovicas", según su propia definición- aceptó una segunda consulta. A continuación se transcribe parte de lo que el profesional expuso, a pesar del pánico que le causó el encuentro con tan siniestro personaje ( Boogie : ¡" Oh, sharap!Bocón..No le pago para que se meta en mi vida privada "

- ¿Cómo llega alguien a ser como Boogie?
- Boogie está planteado como una caricatura, un personaje que exagera ciertos rasgos, propios de los estereotipos neoliberales de este fin de milenio. Boogie es una versión aumentada y condensada de esos rasgos; individualista, lleva hasta las últimas consecuencias el tema del " uno contra todos" . Absolutamente subordinado a imperativos de eficacia , de eficiencia y rendimiento, se perfila como un cínico, se jacta de lo que hace y nada del orden del pudor o de la reflexión autocrítica le es afín. El es así, y a mucha honra. Jamás se oculta, nunca se avergüenza. Despliega esos que los psicoanalistas conocemos bien : la honestidad del perverso.
Los comentarios del personaje son similares a los de ciertos represores que reconocen que han matado y lo cuentan con detalles; su relato se parece más a la descripción de una hazaña que a la confesión de un delito o a una reflexión arrepentida. Boogie es un aceitoso: las cosas le resbalan, no le dejan marcas. Transita las experiencias de un modo muy exterior y si bien es cierto que recuerda cosas -otras guerras, otras misiones-, no tiene posibilidad de metabolizar simbólicamente esa
Memoria para historiarla. Que Boogie tenga memoria no nos autoriza a afirmar que tenga historia.
- Otras de las características distintivas es el machismo.....
Boogie es la encarnación de los estereotipos de la masculinidad tradicional. Aparece justamente en una época en la que el patriarcado como sistema de dominio empezó a conmoverse y el movimiento mundial de mujeres obligó a replantear la correlación de fuerzas entre los sexos . en este contexto los hombres refuerzan las prácticas convencionales - aquellas que garantizan la virilidad - refugiándose en cotos tradicionalmente masculinos e instalando como modelos de identificación a aquellos personajes que , como Boogie, detentan todos los atributos que están presentes n el imaginario social como propios de varones. Eso alimenta la parte siniestra que tiene la historieta para Fontanarrosa , que es la de aquellos lectores que adhieren a las actitudes del personaje.
- En una de las historias un personaje le dice a Boogie : " La sociedad te ha hecho mal"¿es así?
- Pienso que una traducción posible de esta afirmación sería : " la sociedad te ha hecho duro" . Esta idea confirma que , para sobrevivir en nuestra cultura, uno tiene que ser duro, si sos un tierno ( y la ternura huele a infantil, a femenina), perdiste. Según este principio, ser un duro- ser malo- es la única técnica de supervivencia privilegiada, la única que garantiza el éxito.
C) Pericia humorística:
Maitena Burundarena, dibujante y humorista, encuentra más de un punto de contacto entre las amigas de Boogie y sus " mujeres alteradas"- que publica en la revista Para Ti - y las " superadas " que aparecen en La Nación. Sigue al "Aceitoso" desde cuando aparecía en la revista Humor.
" después lo dejé de leer y siempre lo extrañé", dice y se deshace en elogios a lo largo de la entrevista. " Creo que hasta podría seducirlo y hacerlo feliz ", confiesa al borde de las lágrimas.

- ¿Qué clase de machista es Boogie?
- Yo no sé si es machista o si es misógino. Hasta me atrevería decir que quizás sea gay. Claro que él todavía no lo sabe, no se dio cuenta, ni se va a dar cuenta nunca y no creo que haya alguien que se atreva a decírselo. De hecho nunca le gustó realmente una mina, nunca se enamoró, Tiene chicas para una noche pero, sinceramente, me parece que las mujeres no le importan. Ni siquiera creo que se tome demasiado tiempo en determinar si son inferiores, simplemente le resultan molestas, Ahora, decir que se trata de una historieta machista es quedarse en una primera lectura y el humor no puede tener sólo una lectura. Realmente Boogie no me parece más machista que Clemente, lo que pasa es que tiene un estilo más directo, más llano. Tampoco me parece más machista que las mujeres que aparecen en las historias.


- ¿Qué tipo de mujeres circulan por las historieta?
- Las mujeres que aparecen junto a Boogie son machistas porque, como digo siempre, el machismo es femenino también. Hay que reconocer que él se comporta horrible con mujeres que indefectiblemente son horribles, demandantes, agresivas, brujas - que hasta le pegan a los maridos- a las que yo también mataría. Él no se relaciona con chicas independientes, que lo quieren y quieren armar y un proyecto en común. En algunas cosas, además, estoy de acuerdo con Boogie. Las mujeres, en general, no saben abrir una botella de champán.

- ¿Fontanarrosa es machista?
- Ése fue para mí un descubrimiento, ya que para otros trabajos suyos yo pensaba que el Negro era más machista, pero después de leer profundamente a Boogie me di cuenta de que no lo es en absoluto.
Que Fontanarrosa haga el ejercicio de crear un personaje como Boogie habla de lo poco machista que es. Un machista no podría haber hecho esta historieta porque no podría detectar de ese modo el comportamiento masculino. El Negro se agarró de las barbaridades para reírse de ellas. Tomó los estereotipos y los llevó hasta sus máximas consecuencias. Un machista no podría ver esos comportamientos desde afuera, estaría metido adentro. A mí me parece muy saludable que un hombre pueda poner estas cosas en una historieta y no en su casa.

- ¿Qué se puede leer a través del dibujo?
- La historieta tiene una poética del dibujo impresionante. Maneja elementos muy cinematográficos como los planos que van y vienen , estos hombrecitos corriendo, las caras de los de atrás. Parecería que es un dibujo sin detalles, ése es su estilo, pero igualmente uno puede ver todo: las casas, las calles; se ven los autos, aun cuando no estén.
Su trazo es muy definido, ya a primera vista. El Negro dibujo un chino, un caribeño o un alemán y uno los reconoce perfectamente por la forma en que está planteada la cabeza o la postura corporal, en cada uno. Eso me hace acordar muchísimo a Hugo Pratt y a las mujeres que él hacía aparecer en los confines del mundo. Boogie, particularmente, me paree precioso. Sobre todo cuando está desnudito bañándose en los gimnasios, tiene esa mandíbula de patovica que no es muy agradable, pero tiene un cuerpo bárbaro. Debo confesar que yo lo quiero, a mí no me produce ningún rechazo, hasta me parece tierno.
Cuando lo vi, en una de las historietas, todo chorreado del champán que lo mujer no supo descorchar, medio la sensación de que era un buen hombre. Cada tanto delata cierto corazancito, lo que sucede es que, pobrecito vaya a saber lo que le pasó a Boogie durante la infancia. Yo creo que podría seducirlo y hacerlo feliz. Y conmigo sería bueno.


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