Las palomas fueron utilizadas antiguamente para llevar mensajes (pergaminos enrollados en una pata o en el interior de un tubo) de un lugar a otro.
Pero algún curioso se preguntará: ¿cómo se orientan? ¿cómo hacen para reconocer el destino? ¿por qué ese afán en llegar a destino?
Primero aclarar que las palomas no se utilizan para enviar mensajes indistintamente a un destino u otro. No operan como las lechuzas de los aprendices de brujo. Son unidireccionales: vuelven a casa.
Como sucede siempre, la explicación científica no es fascinante. Por eso los científicos nunca son populares. La paloma mensajera es una variedad de la paloma doméstica (Columba livia), seleccionada por el hombre durante siglos sobre la base de dos caracteres: sentido de orientación y capacidad de vuelo. La clave principal radica en que las palomas son aves sedentarias que tienden a volver a su palomar. Es este rasgo conductual que el hombre ha aprovechado para usarlas como correos. De modo que ellas no llevan mensajes, sino que simplemente regresan a su casa. Otra cosa, sólo pueden llevar mensajes a un único sitio: donde está su palomar. En el caso del prisionero, tendría que existir un palomar en la prisión, a cuyas palomas tendrían acceso los cómplices del pillo. Estos se llevarían algunas de estas palomas, las cuales liberarían con el mensaje o la droga adherida a su cuerpo. A veces se trata de un dispositivo atado a una pata; pero cuando se necesita transportar cosas más grandes, se usa una mochilita en el lomo.
Las palomas mensajeras fueron usadas en la antigüedad para fines militares (indicar la posición del enemigo) y para anunciar catástrofes (cataclismos naturales o derrotas bélicas). Aunque la tecnología moderna ha reducido el uso de estas aves, aún son imprescindibles en un sistema de defensa, ya que resultan invisibles a cualquier sistema electrónico de rastreo.
Nota sabionda: Las palomas mensajeras pueden llegar a alcanzar los 1000 metros de altura y en un día son capaces de recorrer hasta unos 800 kilómetros.
Nota sabionda: Por su participación en conflictos bélicos llevando mensajes, existen palomas condecoradas por méritos de guerra.
Pero algún curioso se preguntará: ¿cómo se orientan? ¿cómo hacen para reconocer el destino? ¿por qué ese afán en llegar a destino?
Primero aclarar que las palomas no se utilizan para enviar mensajes indistintamente a un destino u otro. No operan como las lechuzas de los aprendices de brujo. Son unidireccionales: vuelven a casa.

SANTO DOMINGO. Un periódico hispano dio la curiosa noticia de que un preso recibía mensajes de los miembros de su banda valiéndose de una paloma mensajera. Insinuaba la nota de prensa que los reclusos recibían drogas por la misma vía. ¿Es esto posible? Sí, es posible enviar mensajes y drogas usando a las palomas como "mulas". Pero para un preso es casi imposible, a menos que las autoridades carcelarias sean cómplices.
Como sucede siempre, la explicación científica no es fascinante. Por eso los científicos nunca son populares. La paloma mensajera es una variedad de la paloma doméstica (Columba livia), seleccionada por el hombre durante siglos sobre la base de dos caracteres: sentido de orientación y capacidad de vuelo. La clave principal radica en que las palomas son aves sedentarias que tienden a volver a su palomar. Es este rasgo conductual que el hombre ha aprovechado para usarlas como correos. De modo que ellas no llevan mensajes, sino que simplemente regresan a su casa. Otra cosa, sólo pueden llevar mensajes a un único sitio: donde está su palomar. En el caso del prisionero, tendría que existir un palomar en la prisión, a cuyas palomas tendrían acceso los cómplices del pillo. Estos se llevarían algunas de estas palomas, las cuales liberarían con el mensaje o la droga adherida a su cuerpo. A veces se trata de un dispositivo atado a una pata; pero cuando se necesita transportar cosas más grandes, se usa una mochilita en el lomo.
Las palomas mensajeras fueron usadas en la antigüedad para fines militares (indicar la posición del enemigo) y para anunciar catástrofes (cataclismos naturales o derrotas bélicas). Aunque la tecnología moderna ha reducido el uso de estas aves, aún son imprescindibles en un sistema de defensa, ya que resultan invisibles a cualquier sistema electrónico de rastreo.


Nota sabionda: Las palomas mensajeras pueden llegar a alcanzar los 1000 metros de altura y en un día son capaces de recorrer hasta unos 800 kilómetros.
Nota sabionda: Por su participación en conflictos bélicos llevando mensajes, existen palomas condecoradas por méritos de guerra.