¿Sabías que para hacer un solo abrigo se sacrifican: 60 visones, 20 nutrias ó 20 zorros? ¿Y que muchos de ellos sufren una agonía cruel y larga o una vida en jaulas de reducidas dimensiones?
Posiblemente, muchos de los que estén leyendo estas líneas ya conozcan estos datos, pero gran parte de la población desconoce lo que en realidad se oculta detrás de cada abrigo de pieles que lucen muchas señoras.
El comercio de pieles de animales esconde un grado de crueldad inmenso para con los animales que se utilizan. Cada año, millones de animales son sacrificados en todo el mundo para proveer a la industria de las pieles. El 50% de los animales que mueren en estas circunstancias se cazan con trampa cepo de mandíbulas de acero, instrumento que atrapa a los animales, lastimándolos, fracturándolos y mutilándolos, con frecuencia sin provocarles la muerte que sobreviene después de muchas horas o varios días, en oportunidad en que el cazador pasa recogiendo las presas. La trampa cepo es la trampa más popular.
Diez buenas razones para no usar pieles:
1.- Millones de animales son matados anualmente:
La industria peletera causa la muerte en el mundo a más de 140 millones de animales silvestres.
Cada prenda elaborada con piel de animales silvestres esconde la muerte innecesaria de muchos animales, y las personas que compran o utilizan las mismas deben asumir su responsabilidad por dichas muertes.
2.- Extinción de especies:
La captura y muerte de animales salvajes con fines peleteros ha llevado durante los últimos siglos a la extinción a diversas especies, como por ejemplo, al visón del mar y al zorro de las Malvinas.
El oso pardo sigue siendo hoy en día cazado furtivamente, entre otras causas, por su piel.
La utilización de pieles de animales silvestres ha sido y sigue siendo una de las principales causas de extinción de especies.
3.- Sufrimiento innecesario:
La peletería no es sólo sinónimo de muerte, también lo es de sufrimiento. Los métodos utilizados para matar a los animales son estremecedores.
En el caso de animales en libertad, su muerte se produce especialmente mediante la utilización de trampas, tales como cepos. Estos métodos no causan la muerte del animal de forma rápida, sino que alargan el sufrimiento. La muerte termina produciéndose tras largo tiempo de agonía.
Otro tipo de muerte utilizada con el claro y sádico objeto de no dañar la piel del animal y arrancarla de una sola pieza consiste en la utilización de electrodos; al animal le introducen un electrodo por la boca y otro por el ano, este último acompañado de una barra metálica que normalmente, al ser introducida, puede desgarrarla los intestinos, agravando más aún esta cruel y lenta agonía. Lejos de producir en sí mismos la muerte, los electrodos únicamente producen la paralización del animal, que posteriormente será despellejado vivo y morirá en una lenta agonía. En internet existen numerosos vídeos que documentan esta práctica; hay que tener estómago para ver siquiera los primeros segundos.
4.- Manipulación genética:
La manipulación genética es una constante en las granjas. Se realiza una crí¬a selectiva basada en caracterí¬sticas tales como la calidad y el color de la piel, o en el éxito reproductor. Por ello, los visones de granja son más grandes y tienen mayor í¬ndice de reproducción que los ejemplares libres de su propia especie, aumentando así¬ la producción de las granjas. El resultado es un animal que poco o nada tiene ya que ver con sus caracterí¬sticas naturales, con lo cual, cuando se produce la fuga de animales de granja, éstos pueden producir alteraciones genéticas en las poblaciones silvestres.
5.- Intento de domesticación:
La crí¬a en granjas de animales silvestres como los visones o los zorros se realiza como si éstos fuesen animales domésticos. Los animales domésticos lo son debido a un proceso de domesticación que duró miles de años. Por ejemplo, llevamos unos 12.000 años conviviendo con los perros, 7.000 con los cerdos y 4.000 con las gallinas.
Dado que las granjas europeas más antiguas de visón datan de 1920, estos animales han estado en cautividad menos de 75 años y no se les puede considerar en ningún caso animales domésticos. Son animales silvestres encerrados en jaulas. Además, la domesticación de cualquier animal supone la desaparición de la forma de vida y comportamiento de una especie. Este proceso hace que pierda su capacidad de sobrevivir por sus propios medios, pasando a depender del hombre.
La domesticación de especies silvestres supone su “extinción”, y ello debido únicamente al uso de sus pieles.
6.- Introducción de especies exóticas:
Una de las consecuencias menos conocidas, pero más impactantes para el medio ambiente, de la proliferación de las granjas peleteras, es la introducción que suelen conllevar de especies no autóctonas en el medio natural. En diversas partes del mundo los animales que se escapan de dichas granjas vienen produciendo la ruptura del equilibrio ecológico.
Entre las muchas consecuencias que tiene la introducción de esta especie, cabe destacar la amenaza que supone para el visón europeo, ya que el americano es más grande y compite directamente con el europeo tanto por el alimento como por el espacio. Por ello, el Consejo de Europa ha recomendado la prohibición de las granjas de visón americano en zonas que cuentan con poblaciones de visón europeo.
. Las consecuencias catastróficas que tiene para el equilibrio ecológico la introducción de especies no autóctonas, justifica por sí sola la prohibición de las granjas peleteras.
7.- Derroche de recursos:
La muerte anual de 140 millones de animales silvestres para la confección de innecesarios productos de lujo representa un evidente derroche de nuestro recurso fauní-stico. Pero, además, la existencia de las granjas peleteras supone también un derroche energético y de alimentos. Se necesitan 3,3 toneladas de alimento (harina de pescado, proteí¬nas vegetales, cereales, etc.) para confeccionar un abrigo de visón, y 1 tonelada para un abrigo de zorro. Si estas cantidades se multiplican por los 30 millones de visones que cada año producen las granjas, resulta que anualmente se usan 1.650.000 toneladas de alimento.
Nuestros escasos recursos naturales no deben ser derrochados en ningún caso, pero menos aún para satisfacer la vanidad de ciertas personas.
8.- Producción de residuos:
La crí¬a de animales en granjas generan ingentes cantidades de residuos orgánicos de los lechos de estabulación, de los alimentos y de los cadáveres despellejados, que favorecen y desarrollan la proliferación de ratas y microorganismos patógenos, y la eutrofización de las aguas. Además, en los procesos de curtición de las pieles se emplean metales pesados que se vierten en las aguas industriales, envenenando los ecosistemas acuáticos.
9.- Lujo innecesario:
El frío es siempre una excusa para utilizar las pieles de los animales. Ya sea en países nórdicos como mediterráneos o latinos, estas prendas son innecesarias, pues más que abrigar del frío lo que hacen es demostrar una posición social y económica, fruto de una moda basada en la ostentación. No es justificable, por lo tanto, usar pieles en ninguna latitud. Tras una caí¬da generalizada en la venta de pieles, se viene intentando imponer las pieles como una moda consumista más, realizando todo tipo de “conversiones” de las prendas (hoy ya no se usa tanto el abrigo largo de pieles sino las aplicaciones y decorados con ellas), una amplia gama de ofertas y pagos a plazos. El hombre vistió con pieles en la antigüedad, pero ya no somos caverní¬colas.
10.- Existencia de prendas alternativas:
Las razones expuestas justifican sobradamente no comprar ni utilizar productos elaborados con pieles pero existen, además, suficientes materiales alternativos, tanto para luchar contra el frí¬o como para embellecer el cuerpo. En el mercado existen suficientes prendas de abrigo de origen sintético como para desterrar totalmente la utilización de pieles de animales silvestres.
¡DI NO A LAS PIELES!
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