El 1 de abril de 1939 no solo terminaba una cruenta guerra (preludio de la que, poco más tarde, devastaría Europa) sino que continuaba y se recrudecía (ahora sin apenas oposición) una cruel represión contra todo lo que el régimen nacional-catolico consideraba afín a la República. Y algo muy afín a la República fue la Cultura.
El Articulo 48 de la Constitución de 1931 establecía que:
* “El servicio de la cultura es atribución esencial del Estado, y lo prestará mediante instituciones educativas enlazadas por el sistema de la escuela unificada”.
* ” La República legislará en el sentido de facilitar a los españoles económicamente necesitados el acceso a todos los grados de enseñanza, a fin de que no se halle condicionado más que por la aptitud y la vocación”.
* “La enseñanza será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideales de solidaridad humana”.
Desde sus inicios el ansia de alfabetización formó parte del programa de espíritu republicano. Y para muestra solo unos “botones”:
* En los dos primeros años de República fueron construidas 16 mil nuevas escuelas.
* En cuatro años el número de maestros pasó de 37 mil a 50 mil.
* Se produjo una importante dignificación (salarial y profesional) de la profesión docente.
* Se crearon las Misiones Pedagógicas con el objetivo de “difundir la cultura general, la moderna orientación docente y la educación ciudadana en aldeas, villas y lugares, con especial atención a los intereses espirituales de la población rural“.
La labor del personal docente durante la II República fue encomiable y en concreto la de los miles de maestros y maestras que desarrollaron su labor en pueblos y ciudades. Su labor de ser, durante todos estos años, la vanguardia de la cultura y los valores republicanos les supuso un gran coste personal. Cientos fueron asesinados por los secuaces del golpe militar de 1936, y decenas de miles fueron expedientados y/o apartados durante décadas de su profesión. Los más afortunados sufrieron el exilio.
Algunas de sus historias se narran en:
* La película LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS de Jose Luis Cuerda.
* En el cuento de Manuel Rivas del mismo nombre ()
* El libro MAESTROS DE LA REPÚBLICA de la escritora María Antonia Iglesias en el que se cuentan 11 casos concretos (con nombre y apellidos) de maestros y maestras que dieron su vida por ser la “luz de los humildes“.