La sociedad Vril
La sociedad Vril es una sociedad pseudocientífica y esotérica surgida durante el período de la Alemania nazi. Gran parte de sus actividades han sido objeto de numerosas especulaciones, incluyendo la propia existencia de la sociedad. Vril es una sustancia nombrada en la novela de ciencia-ficción The Coming Race, del autor Edward Bulwer-Lytton . Varios lectores teosofistas creyeron que era un relato verídico sobre la existencia de una raza superior que habitaba en las profundidades de la Tierra y que utilizaba una energía llamada "Vril". En la década de 1960 comenzaron a surgir teorías conspirativas sobre la sociedad Vril.
La llegada al poder del partido nazi fue atribuida a las prácticas ocultistas; el propio Adolf Hitler estaba fascinado por las «artes oscuras». ¿Cómo y por qué se produjo esta extraña asociación?
La svástica se transformó en la insignia oficial del partido Nazi en los años veinte. Dibujada sobre un círculo blanco con fondo rojo, era un símbolo llamativo que, para Hitler, representaba todos los ideales del movimiento nacionalista. Cuando los médicos militares rusos examinaron los restos carbonizados de Hitler en el bunker de Berlín en mayo de 1945, hicieron un curioso descubrimiento: Hitler era monorquídico; es decir, sólo tenía un testículo.Resulta extraño que esta particularidad no hubiera sido objeto, por lo menos, de rumores, tratándose de un personaje tan público. Pero todavía es más curioso que este defecto, probablemente congénito, guardara una relación directa con el interés que el Führer siempre sintió por las ciencias ocultas, y a la vez con su bien conocida obsesión por la música de Wagner.
Efectivamente, según el doctor Walter Stein -cuyas observaciones a partir de sus conversaciones personales con Hitler en Viena constituyeron la base de Spear of Destiny (La lanza del destino) de Trevor Ravenscroft- Hitler sentía ya en 1912 una verdadera pasión por la música de Wagner, particularmente por Parsifal, que exaltaba a los caballeros teutónicos y a la raza aria. Hitler descubrió pronto la fuente en la que se había inspirado Wagner: la poesía medieval de Wolfram von Eschenbach. De hecho, el doctor Stein le conoció gracias a que compró un ejemplar del Parsival de Eschenbach que primero había pertenecido al joven Hitler. El doctor Stein quedó impresionado por la minuciosidad de las notas al margen y por el patológico odio racial que demostraban. Entre ellas aparecían numerosas referencias al personaje de Klingsor, que al parecer se inspiraba en un notorio tirano del siglo IX, el duque Landolfo II de Capua.
La patológica ambición de poder de Landolfo le había llevado al estudio de las artes mágicas, y por esa razón fue excomulgado en 875. Pero existía un detalle que debe haber facilitado la identificación de Hitler con el Führer del siglo IX: al parecer, Landolfo había sido parcial o totalmente castrado, ya que Eschenbach lo describía como «el hombre que era liso entre las piernas».
Sabemos que Hitler fue muy influenciable en su juventud, y que asimilaba con facilidad las ideas de quienes le impresionaban, como Wagner y Nietzsche. La manía de poder de Landolfo y su desgraciada similaridad anatómica con él debieron de impresionar al joven Adolf, y existen razones para suponer que lo mismo sucedió con la magia negra. Otra fuente, además, nos proporciona una indicación clara de que Hitler se fijó en los símbolos mágicos desde el comienzo de su carrera política.
Las svásticas de esta figura , en el asa de un balde hallado en el cementerio de barcos de Oseber en Noruega (siglo IX) representa los martillos de Thor, dios del trueno y de la guerra.A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, los círculos pseudointelectuales alemanes anduvieron obsesionados por un movimiento compuesto de rituales paganos e ideas acerca de la pureza nórdica, inventado por un hombre llamado Guido von List. Nacido en 1848, era hijo de un rico comerciante en artículos de piel y botas altas -detalle profético- y renunció a su catolicismo cuando tenía catorce años, jurando solemnemente que un día construiría un templo en honor de Woden (también llamado Odín), dios de la guerra en la mitología escandinava.
Alrededor de 1870, Von List contaba ya con un importante grupo de seguidores, dedicados a observar las fiestas «paganas» en los solsticios y equinoccios. En 1875 obtuvieron publicidad adorando al Sol bajo la figura de Baldur, el dios nórdico muerto en una batalla, que resucitó luego. El rito se celebró en lo alto de una colina cercana a Viena, y terminó cuando Von List enterró ocho botellas de vino, cuidadosamente colocadas para formar una svástica.
La svástica siempre fue un símbolo de la buena suerte, desde los tiempos más antiguos y en numerosas naciones; ha sido hallada en objetos chinos, mongoles e indoamericanos, aunque jamás, curiosamente, entre los pueblos semitas (judíos y árabes). Los antiguos griegos la empleaban para decorar objetos de cerámica, y los arquitectos medievales como friso decorativo en vidrieras. Asimismo, figura entre los motivos de decoración más antiguos de la misteriosa raza vasca. Su nombre en inglés antiguo, fylfot, significa fill foot (rellena pies) ya que era un artefacto que se usaba para «rellenar el pie» de las ventanas.
La palabra svástica (o svastika) proviene del sánscrito su asti, que significa, traducido literalmente, «bueno es». De hecho la svástica, con sus brazos «suspendidos» como si el conjunto girara en el sentido de las agujas del reloj, simbolizaba el Sol, los poderes benéficos de la luz.
En los años veinte, cuando el movimiento Nacionalsocialista daba sus primeros pasos, Hitler pidió que se prepararan dibujos de un símbolo fácilmente reconocible, equivalente a la hoz y el martillo de los comunistas. Friedrich Krohn, dentista de Sternberg que era también ocultista, sugirió una svástica sobre un disco blanco en un fondo rojo. El rojo simbolizaba la sangre y el ideal social; el blanco el nacionalismo y la pureza de la raza, mientras que la svástica representaría la «lucha por la victoria del ario».
Estatua de Kali, diosa de la destrucción y de la muerte en la mitología hindú, y esposa de Siva.Hitler quedó encantado, salvo por un detalle: la tradicional svástica orientada hacia la derecha debía ser invertida para formar lo que el escritor Francis King denomina «una evocación del mal, la degeneración espiritual y la magia negra».
El doctor Krohn comprendió muy bien la intención de Hitler al cambiar el antiguo símbolo, ya que era socio de la Germanenorden -Orden Germana- que, con la Sociedad Thule, se había apropiado de la organización demasiado amateur de Von List, donde ésta se había quedado en los años anteriores a la primera guerra mundial. Ambas sociedades -que finalmente se volvieron prácticamente intercambiables tanto en las ideas como en los socios- se componían al principio de oficiales y profesionales alemanes convencidos de que existía una gran conspiración internacional judía, respaldada por prácticas ocultistas. Para luchar contra esto, crearon su propia masonería nórdica, basada en el ocultismo, adornada por elaborados rituales, túnicas, cascos vikingos y espadas. Lo que es más importante, la Sociedad Thule -que tomó su nombre de la fabulosa tierra de Ultima Thule, una especie de paraíso terrenal- comenzó a reclutar nuevos miembros en las clases bajas y diseminó materiales antisemitas en sus varios periódicos, uno de los cuales, el Völkischer Beobachter, terminó por convertirse en el periódico oficial del partido nazi.
No hay duda de que Hitler, tanto en sus épocas de pobreza en Viena como después, cuando se transformó en el líder del partido Nazi en los años veinte y treinta, sentía fascinación por algunas teorías ocultistas marginales. Una de ellas era la extravagante «teoría del hielo», un complicado conjunto de ideas propagadas por un ingeniero austríaco llamado Hanns Hörbiger (1860-1931). Éste afirmaba que los planetas habían sido creados por la colisión de estrellas como el Sol con grandes masas de hielo. Hörbiger sostenía que su sistema le permitía predecir el tiempo con exactitud. Algunos escritores ocultistas, sobre todo Pauwels y Bergier en El retorno de los brujos, han sostenido que fueron los pronósticos de Hörbiger los que determinaron la desastrosa campaña rusa de Hitler.
Más tarde, Hitler se obsesionó con la posibilidad de hacer oscilar un péndulo sobre un mapa para encontrar objetos ocultos. La idea fue presentada a sus ayudantes por un arquitecto llamado Ludwig Straniak, otro oculista aficionado. Straniak demostró ante oficiales de la armada alemana su aparente habilidad para localizar naves en el mar, haciendo oscilar un péndulo sobre una carta del almirantazgo. Quedaron muy impresionados cuando «encontró» al acorazado de bolsillo Prinz Eugen, que en aquel momento estaba cumpliendo una misión secreta.
Los «Magos Negros»
Josef Goebbels, ministro de Propaganda de Hitler.La relación de Hitler con la astrología y la predicción en general se ha debatido mucho. También se ha dicho que poseía poderes precognitivos y que eso le permitió prever la falta de oposición a las invasiones de Austria y Checoslovaquia. Pero el verdadero talento de Hitler era su asombrosa capacidad para juzgar el estado de ánimo político de Europa... y hasta esta intuición lo abandonó cuando decidió invadir Polonia, en 1939.
Josef Goebbels, ministro de propaganda, usó la astrología con inteligencia y cinismo, citando a Nostradamus, por ejemplo, en apoyo de la dominación nazi. Pero el propio Hitler, así como Himmler, jefe de las SS, tomaban en serio a la astrología.
Considerando su interés generalizado por él ocultismo, muchos han sugerido que, en la jerarquía nazi, Hitler y Himmler por lo menos fueron «magos» en un sentido real. Pero quienes lo afirman tendrían que responder a una pregunta. ¿Por qué cuando los nazis llegaron al poder los escritos y las prácticas ocultistas fueron rigurosamente eliminados?
Efectivamente, en 1934 se tomó la primera medida contra las prácticas ocultistas; la policía de Berlín prohibió todas las formas de adivinación del futuro, desde los quiromduticos de feria hasta los astrólogos de sociedad. Era seguro que las órdenes provenían de lo alto, ya que entre los oficiales de policía que las hacían cumplir reinaba una gran confusión en cuanto a las intenciones que las inspiraban. Simultáneamente, requisaban libros «inocentes» y dejaban pasar libros sobre conjuros mágicos y obras similares.
Después vino la supresión de todos los grupos ocultistas, incluidas la Orden Germana y la Sociedad Thule, ante la sorpresa y el disgusto de sus socios. Ambas contaban con muchos miembros nazis, por supuesto, pero ni por eso se hizo una excepción. A Jörg Lanz von Liebenfeis, por ejemplo, cuyos escritos inspiraron buena parte de la mística racial germana, y que se jactaba de haber sido el «gurú» de Hitler y de haberle introducido en los grupos ocultistas, se le advirtió que en el futuro se abstuviera de publicar más obras.
El acorazado de bolsillo alemán Prinz Eugen, que fue localizado por el ocultista Ludwig Straniak por el simple método de balancear un péndulo sobre un mapa. Después de presenciar sus convincentes demostraciones, el mismo Hitler se interesó y más tarde se obsesionó con el sistema.Con la única excepción de «miembros del núcleo del partido», como algunos ayudantes personales de Himmler, los ocultistas de todas clases fueron suprimidos u obligados a esconderse en los países ocupados por Alemania en 1940.
La respuesta a este enigma ha sido señalada por escritores como Francis King y J. H. Brennan. Arguyen que en otros regímenes totalitarios -la China de Mao, por ejemplo, o la Rusia de Stalin- los ocultistas no fueron objeto de una persecución sistemática. Es cierto que Stalin persiguió a masones, cabalistas y grupos similares, pero sólo porque formaban sociedades secretas per se, no a causa de sus actividades «mágicas». En China, aún después de la revolución cultural, videntes y astrólogos eran mal vistos, por supersticiosos, pero no se tomaron medidas graves contra ellos. Eran objeto de burla, no de persecución. Los regímenes autoritarios no parecen temer las prácticas mágicas como tales.
En cambio, la Alemania nazi tenía que liquidar a los ocultistas «independientes» porque así liquidaba a sus rivales, de la misma manera que Stalin tuvo que perseguir a los trotskistas.
Tan sólo sobrevivió un movimiento ocultista en el Tercer Reich, y estaba escondido en lo más profundo de sus meandros. Era dirigido por su mago supremo, Adolfo Hitler, y su acólito Heinrich Himmler; ambos eran poderosos magos negros.
Mundo De Hielo
Hanns HörbigerLas teorías cosmológicas de un herrero metido a ingeniero llegaron a ser uno de los fundamentos de la visión del mundo nazi.
Hanns Hörbiger, creía que entre «los materiales cósmicos de construcción» que componen el Universo había agua en su «forma cósmica»: hielo. Este hielo forma grandes bloques que giran alrededor de las estrellas jóvenes. Ignorando las leyes de Kepler, que dicen que los cuerpos en órbita se mueven formando una elipse, Hörbiger sostenía que esos bloques de hielo siguen un camino espiral de modo que, finalmente, se precipitan contra la estrella, causando una enorme explosión. La estrella despide entonces una masa de materia derretida que gira y forma un nuevo sistema solar.
La creencia de que los planetas describen una órbita espiral llevó a Hörbiger a afirmar que, originalmente, había cuatro lunas alrededor de la Tierra; la presente es la única que queda. La última colisión de una luna con la Tierra, hace unos 13.000 años, causó, según él, la desaparición de la Atlántida, el continente que los nazis consideraban la cuna de la raza aria.
Himmler quedó muy impresionado por las teorías de Hörbiger e hizo publicar un tratado sobre la teoría del hielo cósmico dentro de una serie de manuales para los SA (ala paramilitar del partido Nazi). Y el mismo Hitler declaró que construiría un observatorio, en la ciudad de Linz, dedicado a los tres grandes cosmólogos: Copérnico, Kepler y... Hörbiger.
La increíble historia de Maria Orsich

También conocida como Maria Orschitsch, fue una célebre medium que se convirtió en la líder de la llamada y supuesta Sociedad del Vril. Nació en Vierna, Austria. Su padre era un inmigrante croata de Zagreb, su madre, en cambio, era vienesa.
Maria mostró bien pronto simpatía por el movimiento nacionalista alemán desde sus inicios, movimiento cuyo objetivo era la adhesión territorial y política a Alemania. En 1919 se trasladó a Munich con su novio y prometido. No se sabe si llegaron a casarse o no, puesto que ambos desaparecieron en 1945.
En Munich, Maria estaba ya en contacto desde el principio con la Sociedad Thule y pronto creó su propio círculo interno con Traute A, otra medium de Munich y otras amigas. Este grupo se llamó “Alldeutsche Gesellschaft für Metaphysik”, el nombre oficial de la Sociedad del Vril. Todas ellas eran chicas jóvenes, aunque un tanto peculiares, puesto que eran unas detractoras acérrimas de la nueva moda del pelo corto entre las mujeres. Tanto Maria como Traute llevaban el pelo larguísimo, una rubia y la otra castaña. Llevaban larguísimas coletas, una forma de peinado muy poco común a principios del s.XX. Como era de esperar, esto se convirtió bien pronto en una característica propia de todas las mujeres que integraron la supuesta Sociedad del Vril que se dice, existió hasta 1945. Y no era por puro capricho, puesto que creían firmemente que sus largas melenas actuaban a modo de antenas cósmicas para recibir comunicaciones ajenas a nuestro mundo. En cambio, en público, nunca exhibían el pelo recogido en cola sino que preferían llevarlo suelto para llamar menos la atención. Como identificativos, los miembros de la Sociedad del Vril, también llamados “Vrilerinnen” llevaban un disco que representaba a dos de las más importantes médiums del grupo: Maria Orsic y Sigrun.
En diciembre de 1919, un pequeño grupo de personas de las Sociedades Thule, Vril y de la DHvSS (siglas de Hombres de la piedra negra), entre los que se encuentran Maria y Sigrun, alquilan una pequeña cabaña en las cercanías de Berchtesgaden (Alemania). Maria, entonces, afirma que ha recibido una serie de transmisiones mediúmnicas en una especie de escritura a la que ella llama “Templario-germánica”, en un idioma que ella afirma desconocer, pero que contienen información de carácter técnico para la construcción de una máquina voladora. Supuestos documentos pertenecientes a la Sociedad del Vril mencionan que dichos mensajes telepáticos provienen de Aldebarán, a 68 años luz, en la constelación de Tauro. En cuanto a los documentos, se dice que Maria tenía dos montones de papeles fruto de dichos trances telepáticos: uno con la escritura desconocida y otro perfectamente legible. En cuanto a este último, Maria sospechaba que podría estar escrito en una forma arcaica de lo que podría ser un idioma del Próximo Oriente. Con la ayuda de un grupo cercano a la Sociedad Thule conocido como los “Panbabilonistas”, integrado por Hugo Winckler, Peter Jensen y Friedrich Delitzsch entre otros, pudieron averiguar que dicho idioma no sería otro que antiguo sumerio, el idioma de los fundadores de la antigua Babilonia. Sigrun, ayudó a traducir el mensaje y de paso a descifrar las extrañas imágenes del artefacto volador circular que aparecía en el otro montón de papeles.
El concepto de las muchas cosas que se meten en el cajón de la “ciencia alternativa”, maduró en estos años y en los que iban a venir inmediatamente después. El caso es que, debido a las dificultades de financiación, el proyecto para la construcción de dicho aparato volador tardó tres años en ponerse en marcha. Supuestamente, ya para 1922 se habían fabricado de manera independiente distintas partes del prototipo en varias fabricas financiadas por la Sociedad Thule y la Sociedad del Vril.
A finales de noviembre de 1924, Maria visitó a Rudolf Hess en su apartamento de Munich junto con Rudolf von Sebottendorf, el fundador de la Sociedad Thule. Sebottendorf quería contactar con Dietrich Eckart, que había fallecido el año anterior. Eckart había traducido las obras teatrales de Ibsen al alemán y había publicado la revista “Auf gut Deutsch”; también fue miembro de la Sociedad Thule. Con tal de contactar con Eckart, Sebottendorf, Maria, Rudolf Hess y otros miembros de Thule juntaron sus manos entorno a una mesa cubierta de tela negra.
Hess comenzó a sentirse incomodo al tener que ver como Maria entraba en trance y las orbitas de sus ojos se desplazaban hacia atrás dejando ver solo el blanco de estos y tener que soportar verla consumirse en espasmos sentada en la silla con una mueca desagradable en la boca. En cambio, Sebottendorf se sintió satisfecho al poder comprobar como la voz de Eckart comenzaba a surgir de los labios de la médium. Pero algo inesperado sucedió. Eckart anunció que estaba siendo obligado por alguien o algo a dejar un hueco a otra voz para manifestarse a través de la médium con un importante mensaje. La voz de Eckart desapareció para dar lugar a una inquietante y desagradable voz que se autoidentifico como “los Sumi, habitantes de un mundo lejano que orbita alrededor de la estrella Aldebarán en la constelación que vosotros llamáis Tauro, el Toro”. Ninguno pudo evitar mirar a los demás compañeros con los ojos como platos debido a lo sorprendente de lo que estaba sucediendo. Supuestamente, según la extraña voz, los Sumi eran una raza humanoide que habría colonizado la tierra 500 millones de años atrás. Las ruinas de Larsa, Shurrupak y Nippur en Iraq habrían sido construidas por ellos. Aquellos que sobrevivieron a la gran inundación de Ut-napishtim se habrían convertido en los ancestros de la raza aria. Sebottendorf, escéptico ante dicha información reclamó pruebas. Mientras Maria seguía en trance, garabateó una serie de líneas en las que podían verse algunos caracteres sumerios.
En diciembre de 1943, Maria asistió junto con Sigrun a un encuentro organizado por la Sociedad del Vril a la orilla del mar en Kolberg. Supuestamente, el principal objetivo de dicho encuentro era el de debatir el “Proyecto Aldebarán”. Las médiums de la Sociedad del Vril habrían recibido información telepática sobre planetas habitables alrededor de Aldebarán y planeaban viajar hasta allí. Al parecer, dicho proyecto se discutió de nuevo el 22 de enero de 1944 en un encuentro entre Hitler, Himmler, el Dr. W. Schumann (científico y profesor en la Universidad Técnica de Munich) y Kunkel de la Sociedad del Vril. Se decidió que un prototipo de Vril 7 “Jäger” (cazador en alemán) sería enviado a través de un supuesto canal dimensional ajeno a la velocidad de la luz en dirección Aldebarán. De acuerdo con el escritor N. Ratthofer, el primer test de vuelvo en dicho canal dimensional tuvo lugar a finales de 1944. El test casi acabó en una desgracia porque tras el vuelo, el Vril 7 parecía como si hubiera estado volando durante cientos de años, y no solo por su aspecto sino porque además presentaba daños en multitud de sus componentes.
A Maria Orsic se le pierde el rastro en 1945. El 11 de marzo de 1945 un supuesto documento interno de la Sociedad del Vril fue enviado a todos sus miembros; una carta escrita por Maria Orsic. La carta termina diciendo: “niemand bleibt hier” (no hay nadie aquí). Esta sería la última comunicación enviada por la Sociedad del Vril y desde entonces nadie volvió a saber nada sobre Maria Orsic ni ningún otro de sus miembros. Muchos siguen creyendo que huyeron a Aldebarán.
y otros especulan que en realidad ,viajaron a otra dimension.