Mi ciudad (Valencia) registra 50 terremotos de 1,5 a 3,5 grados en la escala Richter cada año. El último que noté fue el de hace 9 años 4,2 en la escala Ritcher, recuerdo que estaba con la PC y se movía la mesa del escritorio como si fuera un flan La Comunitat Valenciana es la tercera autonomía española con mayor índice de sismicidad. En los últimos ocho años se han registrado cerca de 500 terremotos, según los datos del Instituto Geográfico Nacional. La Comunidad tiembla Sismólogos valencianos llevarán a cabo un estudio de vulnerabilidad de los edificios ante los futuros terremotos Los terremotos crean confusión, respeto y pánico. La sensación de descontrol nunca es un plato de buen gusto. Cuando sacuden una localidad, los vecinos se quedan mudos durante unos segundos. Son los nervios. Cuando pasa el trance, empiezan las llamada. ¿Lo habéis notado? Se dicen los unos a los otros. Una escena que se ha repetido hasta en diez ocasiones durante los últimos tres meses en tierras valencianas. La Comunitat atraviesa un momento de especial actividad sísmica. El ritmo ha subido durante este verano, pero los especialistas hacen un llamamiento a la tranquilidad. Durante los últimos siete días el suelo se ha tambaleado dos veces más. El pasado domingo ocurrió en Monserrat, con un terremoto de 2,3 grados en la escala Richter. Y el martes, uno de 2,2, irrumpió en medio de las fiestas patronales de Confrides, aunque pasó desapercibido. En cambio, los que sí se dejaron notar, y con descaro, fueron los de Barxeta, que superaron los tres puntos. La misma magnitud se registró a principios de este mes en el sur de Alicante. Sacó a los vecinos a la calle. Pero aún hubo más. El fenómeno revivió en muchos habitantes de Almoradí la tragedia de 1829 y prepararon una rogativa a San Emigdio, patrón de los terremotos, para que les protegiera. De momento, está funcionando. "No tienen un significado especial", advierte Pedro Jáuregui, reponsable de la Unidad de Registro Sísmico de la provincia de Alicante. El experto es consciente de que la Comunitat atraviesa una época de mayor incidencia, aunque prefiere huir de estadísticas. Al menos, de momento. "Ha habido un aumento del promedio que se estaba llevando durante el año. Pero los terremotos hay que mirarlos con una dimensión temporal mucho más grande. No en una semana, sino con otra escala de tiempo. Yo hablo de años. Nosotros tenemos una sismicidad media-baja, de 50 o 60 terremotos al año. Si esos ahora se concentran en dos o tres meses no quiere decir nada. Sube la media en una espacio medio de tiempo, pero no en un año. Lo importante es que la tasa anual permanezca estable", aseguró Jáuregui, que señaló que durante el verano ya han tenido lugar "unos 30 o 40" en la Comunitat Valenciana. "Siempre que se produce un terremoto de 3,5 o 4 grados, tienen réplicas continuadas", justificó. Unas repeticiones que ya empiezan a remitir. "Tengo previstas muy pocas réplicas para los próximos días, no creo que se espere nada. Y el de Barxeta está ahí coleando, pero ya queda muy poco", afirmó. Y es que la Comunitat está asentada sobre una zona latente. "El sureste de la península es históricamente la zona más afectada de la península. Comprende las provincias de Valencia, Alicante, Murcia, Almería y Granada", explicó Jáuregui. Pero dentro de este arco, la Comunitat juega un papel particular. "La región valenciana ha tenido históricamente el terremoto que se ha valorado como más grande, el de Torrevieja. Además, la Vega Baja aparece como la zona de mayor peligrosidad. Sin embargo, Granada tiene más tasa de seísmos aunque sean más pequeños. En el día a día, hay más movimientos en Granada que aquí", puntualizó. Afortunadamente, dramas como el que azotó en el siglo XIX los municipios de Torrevieja, Almoradí, Rojales y Benejúzar son algo insólito. "Según un estudio que hemos realizado, en el sur de la Comunitat hay periodos de retorno para terremotos de esa intensidad de 500 años. Es decir, existe una peligrosidad moderada-baja", manifestó Jáuregui. Los seísmos que están haciendo temblar la Comunitat durante estos días están muy por debajo. "No producen más que alarma. Rara vez causan daños. Con este tipo de terremotos no existe peligro. Si fuesen más grandes, los cimientos irían acumulando los daños, pero así no", admitió. No obstante, más vale prevenir que curar. Así, la Generalitat Valenciana tiene previsto llevar a cabo una investigación para garantizar la firmeza de los edificios. Un trabajo que probablemente será encargado al equipo de Jáuregui. "Es un análisis de vulnerabilidad. Eso en la Comunitat está previsto abordarlo entre 2008 y 2011. Es muy costoso y podría acabarlo en dos o tres años. Hay que ir municipio a municipio. Son técnicas de estimación de daños. Cada ciudad tendría una tasa de destrucción. Te dice exactamente el daño que se produciría, con víctimas humanas y costes económicos. Tiene en cuenta la peligrosidad, el tipo de suelo y el tipo de edificación", comentó el sismólogo. Si hoy en día se reeditara el terremoto de 1829, que causó 389 muertos, 209 heridos y unas 2.000 viviendas destruidas, también haría estragos. "Uno de 6 grados seguro que causaría daños en edificios. Aunque en los edificios modernos no pasaría nada, ya que están hechos bajo la última normativa sismorresistente. Pero no todos los edificios son tan recientes", manifestó Jáuregui. Foto que me hizo mi hermanita @Loly_ Mi grupo en Facebook Mi comunidad en Taringa!
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