Como mencioné en Anarquistas en las calles de la región argentina I, la información de este post y de su segunda parte está nutrida con el libro "Días Rojos, Verano Negro". La "Semana de Enero" Barricadas a millares se alzaran por esas calles, y a la música infernal de los fusiles, y a la voz alentadora de la brava dinamita reventando en arsenales, en palacios y en conventos y doquiera hay fuerza viva defendiendo el tambaleante simbolismo gubernal. Verás rostros encendidos, verás testas desgreñadas, verás ropas destrozadas, empapadas en la sangre de su mismo cuerpo herido. Verás puños levantados, verás dientes afilados, verás ojos llenos de odio escrutando tu forteza, para ver si tu carroña aún resiste a los embates de la furia popular. Lxs trabajadorxs de los talleres metalúrgicos "Vasena e hijos" trabajaban en condiciones realmente difíciles, tenían prohibido conversar y fumar durante todo el día, era causal de despido cualquier gesto de protesta, y entre las normas no se hacía mención alguna sobre las horas de trabajo diarias. La jornada laboral no bajaba de las 11 horas diarias, de lunes a sábado, e incluso algunos domingos. Los meses de verano eran insoportables con el calor de los hornos de fundición a pleno. Sin vacaciones, sin obra social. 313 días al año, menos de 52 de descanso, y ese descanso era relativo, ya que las condiciones en que vivían no daban muchas posibilidades para ello. Puesto que vivir en un barrio obrero (conventillo) pagando el 25% de su salario mensual para alquilar una habitación de madera y zinc, de 4 a cinco metros por lado, y generalmente sin ventanas. Habitación en conventillo de Nueva Pompeya Agua con medidor (se cobraba lo gastado) a través de dos canillas en el patio central para uso de todxs lxs inquilinxs. Los baños eran escasos en los conventillos existentes en esa época, los pocos que habían, se podrían determinar en una para veinte personas. Las condiciones higiénicas eran deplorables, llegando las emanaciones amoniacables a provocar malestar y lagrimeo a los que entraban a las letrinas. No había cocina, por lo tanto las familias guisaban en braseros en la puerta de las piezas. Todo esto se agravaba por el hacinamiento de familias en un solo cuarto, por el alto precio del alquiler. Que descanso podía obtener un/a obrerx?. El maltrato de los patrones y los capataces estaba siempre presente, llegando los matones patronales a golpear a obrerxs cuando había algún atisbo de rebeldía. La taza de accidentes laborales era muy alta. Niñxs de Nueva Pompeya Mapa de Nueva Pompeya Calles de Nueva Pompeya Reglamento interno de los talleres, aprobado por el "Departamento Nacional del Trabajo" Art. 1- Todos los operarios del Establecimiento están obligados a observar escrupulosamente las cláusulas de éste reglamento, a cuyo efecto deberán enterarse de sus prescripciones. Art. 2- Para ingresar al Establecimiento es indispensable que los operarios presenten sus certificados, y especialmente el de la última casa que hayan trabajado. Estos certificados quedaran depositados en el Escritorio, también deberán dar su domicilio, cuyos cambios comunicarán cada vez que se produzcan. Art. 3- El pago será fijado por hora. Art. 4- Serán días feriados, además de los domingos los siguientes días: Año Nuevo, Navidad, 25 de Mayo, y 9 de Julio. Art. 5- El pago se efectuará por quincena. No se admitirán los pedidos de pagos por adelantados, y los obreros que se retiren del establecimiento deberán esperar el día de pago para percibir sus haberes. Art. 6- Los reclamos por errores en los pagos deberán hacerse el día siguiente de los pagos. Art. 7- El operario que falte al trabajo dos días seguidos sin dar aviso, deberá (palabra ilegible) a la resolución de la Dirección, como también deberá atenerse a ella en caso de que sus faltas con aviso se repitan. Art. 8- Ningún obrero puede abandonar el trabajo sin previo permiso antes de las horas establecidas. Art. 9- El jornal de los obreros nuevos será fijado después de los 15 días de su ingreso al Establecimiento, en caso de que a juicio de la Dirección no pueda ser fijado antes. Art. 10- Cuando un oficial fundidor quiera dejar el Establecimiento, deberá terminar la fundición de las piezas moldeadas por él. Art. 11- La señal de entrada al trabajo será dada con 10 minútos por lo menos de anticipación. A la hora precisa de empezar el trabajo se dará la segunda señal, cerrándose entonces el medallero. Art. 12- Todos los operarios al entrar a trabajar deberán poveerse de su respectiva medalla o llave, volviéndola a colocar en el medallero al salir. Art.13- El obrero que saque una medalla o llave que no sea la suya, y no de aviso perderá las horas de trabajo que haya hecho con esa medalla o llave incurriendo la misma pérdida el obrero que se olvide de sacar su medalla o llave y no avise. Art. 15- Todos los operarios efectuarán la limpieza de sus máquinas, herramientas y sitios de trabajo todos los sabados dejando el trabajo diez minútos antes de la hora de salida si fuere necesario, y poniendo todo en órden de modo que pueda ser inspeccionado en cualquier momento. Art. 16- Queda absolutamente prohibído fumar o conversar durante las horas de trabajo, y lavarse y mudarse de ropa antes de la señal de salida. Art. 17- Son causas para ser despedido del Establecimiento: la falta de trabajo, la falta de honradez, la mala conducta, la insubordinación, la falta de actividad o de competencia, el abandono del trabajo, la negativa a ejecutar el trabajo encomendado, cometer desorden y toda infracción al presente reglamento. Talleres Vasena Locaciones de la casa Vasena: arriba, taller de calle Rioja 1300; izquierda, planta del pasaje Barcala al 3000; derecha, oficinas comerciales en Belgrano 1740; abajo, depósito de mercaderías en Cochabamba 3060 Fue el día 2 de diciembre de 1918, que estalló la huelga en la casa Vasena. A raíz de los númerosos despidos que se habían llevado a cabo, la mayoría de estos, por organizar la resistencia. La "Sociedad de Resistencia de Metalúrgicos Unidos". junto con el personal de lavaderxs de lanas "Nicolás Arzeno" se declaró en huelga de la siguiente forma: "Los obreros de la casa Vasena nos hemos lanzado a la huelga a fin de obtener alguna mejora en nuestras pésimas condiciones de trabajo. Los salarios que percibimos oscilan en la sección mecánica, que es la mejor remunerada, alrededor por término medio de 45 centavos la hora los oficiales; y en las demás secciones de 32 a 40 centavos por hora los oficiales y 28 centavos los peones. En los lavaderos de lana las mujeres ganan de 15 a 20 centavos por hora y los peones 25 centavos por el mismo tipo de trabajo. Con estos salarios los obreros, para ganarse lo más indispensable para no morirse, necesitan trabajar 10 u 11 horas diarias. Visto que, debido a la necesidad que sufrían muchos obreros se prestaban voluntariamente a trabajar más de 9 horas, los señores Vasena impusieron a las secciones de Torno y Bulonería la obligación de trabajar 11 horas, y a las demás 10. Luego, siempre que había trabajo apurado, se obligaba al obrero a trabajar día y noche, sin querer pagar nada extra, y al que no quería aceptar estas condiciones, se le despedía sin darle ninguna explicación. Tales son los principales motivos de nuestro movimiento." Sello de la "Sociedad de Resistencia de Metalúrgicos Unidos" La huelga alcanzaba a 2000 obrerxs, y el pliego de condiciones era el siguiente: "Jornada de 8 horas de trabajo, aumento en los salarios del 20% cuando excedan los 5 pesos, aumento de 30% en los inferiores a 5 pesos, 50% de prima en las horas extras y 100% en los domingos, readmisión de los despedidos, supresión del trabajo a destajo y que no se tomen represalias". Eso a lo que llamaban "trabajo a destajo" era una modalidad según la que se pactaba una cantidad específica de dinero a cambio de efectuar un trabajo determinado, sin importar las horas que insumiera la realización del trabajo. Lxs huelguistas se movian alrededor de la empresa, evitando que cualquier movimiento de personal pusiera en riesgo el éxito de la huelga. Hacían asambleas todos los días para debatir la marcha de la huelga e informar sobre la misma. El martes 10 los carreros de la barraca se unen a la huelga, mientras que lxs del taller central piensan en tomar parte en la medida. Esto significaría que el paro sería total, en lo que respecta al personal subalterno. Los que aún obedecían las órdenes patronales eran los capataces, que comían y dormían en los talleres, y más o menos 14 crumiros (esquiroles, rompehuelgas, carneros etc), éstos eran transportados en automóviles al establecimiento central. El miércoles 11 la Sociedad de Resistencia de Obreros en Construcciónes Navales se solidarizó con lxs trabajadorxs rebeldes donando 200 pesos para ayudar a sostener la huelga, y rechazaban todo material para la casa Vasena. Lo mismo Hizo la Federación Regional de Construcciones y todxs lxs obrerxs del puerto. Las muestras de solidaridad continuaban llegando, mientras que los pedidos se acumulaban en las oficinas de Vasena, pedidos que obviamente no podía concretar a tiempo por falta de personal. Esto enfureció al patrón y la empresa consiguió permisos de portación de armas para los rompehuelgas. Probablemente obtenidos por un socio (y abogado) de la empresa, y miembro del partido gobernante, el senador radical Leopoldo Melo. Leopoldo Melo Lxs obrerxs no se iban a quedar de brazos cruzados ante esto, y muchxs salieron con revólver en mano. El 13 de diciembre, un policía, un agente y el chofer de un auto de Vasena, abrieron fuego contra una casa de familia, como un gesto intimidatorio. Más tarde ese mismo día, un oficial de la guardia de caballería paso por encima con el caballo a un jóven de 15 años. En represalia, lxs huelguistas destruyeron dos chatas cargadas de mercadería. Varias chatas serían detenidas y obligadas a volver cargadas de leña, en los días siguientes. A partir del día 16 los conflictos entre huelguistas y crumiros se incrementaron, cuando lxs huelguistas detuvieron a un carrero de nombre Pablo Pisirolli, y el huelguista Domingo Spinelli se trepo al carro llamandolo "mal compañero", e intentando golpearlo. Pablo Pisirolli respondió desenfundando el revolver y disparando contra Spinelli, que cayó herido de gravedad. El rompehuelgas corrio al taller para refugiarse. Varios hechos de sangre se llevarían a cabo entre huelguistas y rompehuelgas, era común que el huelguista disparará al aire, mientras que el crumiro daba en el blanco. El 18 sucedió algo que demostraba hasta que punto los Vasena habían perdido el control. Un carbonero de nombre De Santis, fue herido en medio de un tiroteo por parte de "un grupo de crumiros" que escoltaban una chata, esta chata iba acompañada de un auto, desde ese auto también se abrió fuego, y uno de los que disparaba era el mismo Emilio Vasena. Tiempo después De Santis iniciaría una causa penal contra Vasena por este hecho, en el que fue herido y se puso en peligro también la vida de su hijo quien estaba a su lado en ese momento. Rumores sobre conspiraciones rusas se esparcían por medio de la prensa burguesa. Se hablaba de policías que habían abandonado sus puestos por "propaganda de algunos centro de ideas avanzadas". La navidad pasó en calma. Pero el 26 de diciembre, Pablo Pisiroli, el mismo crumiro que días atrás había herido a un huelguista, esta vez disparó contra un grupo de huelguistas que respondieron de la misma manera, pero Pisiroli fue el único que provoco daño. Por parte de este crumiro, el huelguista Manuel Noya de 21 años recibió un disparo en la espalda, y la niña de 14 años Isabel Aguilar recibió un tiro en el rostro. El domingo 29 se iniciaba una sesión de la FORA, donde, entre otras cosas, se denunciaban las intransigencias patronales, como el no recibir el pliego de condiciones, y rechazar las cartas enviadas por correo certificado con el documento. El mismo día el obrero y pintor anarquista Domingo Castro, sufriría la violencia policial por el oficial Oscar Ropts, cuando el anarquista se nego a acatar la órden de "alto" por parte del oficial, y continuó su camino con otros compañeros hacia el local anarquista. El oficial, furioso, lo siguió y disparó dos balazos en la espalda, y una vez en el piso, vació el tambor de su colt en el cuerpo de Castro. El huelguista Constantino Otero sería el primer herido del año 1919, el día 2 de enero. Recibió un disparó por parte de un rompehuelgas. Los Vasena empezaron a enviar circulares al personal de fundición instándolos a reanudar el trabajo, pero no se dejaron intimidar, y fueron a la asamblea anarquista, a entregar los intimidatorios documentos. La solidaridad no se detenía. sociedades de calderxs, pintorxs, rasqueteadores, etc, hacían donaciones para la lucha de sus compañerxs. El día 3 de Enero varixs obrerxs salían de una conferencia anarquista, la policía atacó con sable y pistola, hiriendo a una compañera. Lxs vecinxs salieron a a protestar y la policía no dudo en disparar contra el pueblo. Hubo varixs heridxs, y el local fue asaltado y clausurado. Nuevamente los vecinxs salieron a combatir a los "cosacos", esta vez con pistola en mano, piedras, cascotes y palos. Una poblada en Nueva Pompeya contra las fuerzas represivas estatales. El sábado 4 de enero lxs huelguistas salieron a detener unas chatas que intentaban descargar metales en los talleres. Un policía cayó herido, y los medios burgueses no dejaron pasar la oportunidad para intentar denigrar al movimiento. Cabo herido Tras la caída del oficial, el grupo policial se retiraron del combate, en ese momento lxs anarquistas y lxs vecinxs del barrio avanzaron con todo, cortando los cables telefónicos de los talleres Vasena, e incluso destruyendo las canerías, lo que produjo una inundación en los talleres, impidiendo el acceso a los depósitos metalúrgicos. Seguido levantaron una barricada en Alcorta y Pepirí con piedras, cascotes, y lo que tuvieran a mano, de esta forma impedirían el acceso de las chatas. Calle Alcorta y Pepirí En esta acción participo una aguerrida mujer conocida como "La Marinera", que vivía en Pepirí. Ella no sólo levantaba barricadas, y combatía, también participaba en la curación de lxs compañerxs heridxs, y si era necesario les daba un lugar para esconderse. El balaceo de Puente Alsina, donde un grupo de crumiros disparó contra lxs huelguistas, en su mayoría mujeres, hizo que más de 300 balas se dispararán de un lado y otro. Un cabo, 2 soldados, y 2 carneros heridos. Más documentos con las condiciones eran enviados a Vasena, quién no las recibía. Ya no había vuelta atrás. Pocas horas después llegaba un grupo de obreros para arreglar los daños producidos en la vía pública, lxs huelguistas no les permitieron paso. Así que fueron enviados un grupo de bomberos armados y agentes de la policía para custodiar a los obreros. Bomberos armados y agentes Un pelotón de estos fue apostado en la escuela "La Banderita", desde la azotea tenían que vigilar el aréa. Estos participarían en la tragedia que estaba a punto de desencadenarse. Esa noche hubo una asamblea en el local de Alcorta, para analizar los recientes sucesos y decidir el curso de acción. Escuela "La Banderita" El día 5 de Enero hubo una asamblea y un pic-nic en la Isla Maciel. Mientras tanto uno de los policías heridos moría en el hospital por las heridas recibidas el día anterior, y su velorío fue esa misma noche. Esa tarde, en venganza, la policía repartio varios golpes en el barrio, y se hicieron varios arrestos de anarquistas. Vasena seguí sin aceptar el pliego. El lunes 6 de enero, durante la madrugada, lXs huelguistas interceptaron un carro en Cochabamba y Castro, el carrero entrego su revólver. Más tarde un grupo de agentes de la policía intento entrar en una asamblea de la Sociedad de Resistencia, lxs obrerxs se enfrentaron a los uniformados, falto poco para que se llevara a cabo una balacera en el local, pero los agentes optaron por retirarse. El sepelio del cabo comenzó a las 10:40 am, jamás había tenido tanta atención este agente, pero ahora las más altas jerarquías policiales e incluso los hermanos Vasena (por quienes había desperdiciado su vida)le rendían su último y único tributo. En su discurso, el teniente de la guardia de caballería, prometió venganza. Los Vasena recibieron una noticia que los llenó de furia, los 26 capataces de la planta habían firmado un documento en el que de forma unánime decidían abandonar las actividades hasta que se solucione la huelga, y se presentaron en la comisión de huelga para entregar este documento con su resolución. Vasena se quejaba ante el ministro del interior Ramón Gómez por la "falta de una enérgica represión". "La Protesta" ironizaba sobre las palabras del director-gerente: "Vasena pide más garantías de seguridad, disponiendo de 75 cosacos, 60 bomberos armados a mauser y una legión de pesquisantes. Mejor que pida el pliego!". Lxs anarquistas y lxs vecinos del barrio estaban a horas de sentir en carne propia la furia represiva del estado que respondía al ego de los Vasena. Comienza la Semana de Enero / Semana Trágica 7 de enero A las 13:15 el automovil de Vasena se detuvo en Monteagudo, el patrón se bajo del auto revólver en mano y empezó a correr a dos menores que creyó que estaban tirando latas a los autos, lo cierto es que los niños las arrojaban desde la Quema a la calle para después juntarlas y venderlas, ya que la Municipalidad había prohibído la recolección de los desperdicios. Lxs vecinos al ver este acto payasesco por parte de Vasena se rieron de él, y Vasena los amenazo con "freírlos a balazos" si no se retiraban de las puertas de sus domicilios, lxs vecinxs se mantuvieron firmes. Entonces los guardias apostados, se lanzaron contra lxs vecinos, haciendo que se retiraran, uno de lxs vecinxs pidió explicaciones ante ese atropello, y fue amenazado con que iba a ser "la primera víctima del baile que se prepara". A las 15:30 de 5 a 6 chatas vieron su camino interrumpido por lxs huelguistas que intentaron convencer a los conductores del mal que hacían a lxs obreros que luchaban por la mejora de las condiciones laborales. Huelguistas pidiendole al carrero que se pliegue a la huelga Los conductores abrieron fuego contra lxs huelguistas, que no tuvieron oportunidad de defenderse. Las fuerzas policiales hicieron lo mismo desde la fábrica de tejidos. Lxs obrerxs corrieron mientras llovian balas desde la fábrica textil, la azotea de la escuela "La Banderita" y el esteblecimiento Bazalla. El fuego iba a la Av. Alcorta, de Santo Domingo a Pepirí. Bomberos armados, policías y esquiroles, disparando sus colt, mausers y carabinas winchester. Desde la planta un cabo mató de un tiro al vecino Santiago Gómez, probablemente la primera víctima del día. La joven Amalia Martí, vio al mismo Emilio Vasena (el mismo que hirio a tiros a De Santis) disparar su revólver contra lxs vecinxs. Las casas situadas en la cuadra de Alcorta al 3400, fueron ametralladas centrandose en el local de lxs metalúrgicxs. Huelguistas, vecinxs y pibxs corrían desperadxs tratando de escapar del plomo y la pólvora. El departamen central de policía envió refuerzos sumando a 110 agentes. La situación era angustiante en las casas obreras, ya que al ser de madera no ofrecían resistencia alguna contra las balas de los mauser que pasaban paredes exteriores e interiores. Las familis escondían a lxs niñxs debajo de la cama. El ametrallamiento duró casi 2 horas, se dispararon 2000 proyectiles, casi 3 balazos cada 10 segundos. Las paredes externas de la Sociedad de Resistencia Metalúrgicos Unidos estaba deshecha a balazos. Las casas estaban llenas de agujeros, muebles, espejos, e incluso había casas donde hasta las bombillas de luz habían sido alcanzadas por los tiros. La cantidad de víctimas de la masacre no pudo ser precisada, pero serían entre 4 muertos y 50 heridxs, todxs huelguistas y vecinxs, ninguna baja policial. Los asesinados son, Toribio Barrios de 50 años, fue asesinado a sablazos en la cabeza por un agente del escuadrón desde el caballo. El vecino intentaba explicar que él no era huelguista. Santiago Gómez de 32 años, fue alcanzado por una bala de mauser en la cabeza mientras trataba de cubrirse detrás de una puerta. Juan Fiorini de 18 años, tomaba unos mates con su madre cuando empezó la balacera. Una bala ingresó perforando la pared de madera de su casa y le atravesó el pecho, el impacto lo mató al instante. Era obrero tejedor de la casa Bozalla. Miguel Britos de 42 años, murió por una hemorragia. Casas ametralladas Terminado el ametrallamiento, empezó la ola de indignación, lxs vecinxs saliero a las calles para ver el cuadro dantesco. Los insultos a la policía y la condenación del atentado eran unánimes. El diputado nacional Mario Bravo llego al lugar para investigar lo sucedido. La casa del joven Fiorini, cuyo cadáver fue colocado en la cama, estaba rodeada de vecinxs, sentimientos de llanto y furia se percibían en el aire. En ese momento llegaban 8 agentes armados con mauser, que traían una camilla para retirar el cadáver y hacerle una autopsia, el diputado Bravo impidió que se produjera otro incidente al convencer a los agentes de que le dejaran el cuerpo a la familia. La madre llevo el cuerpo a un local anarquista donde fue velado. Los otros cadáveres fueron velados en el local de lxs metalúrgicos. Juez y jefe las fuerzas hablando de los precedimientos El jefe de policía Miguel L. Denovi y el presidente interino del "departamento nacional del trabajo" doctor Alejandro Unsain, se reunieron con Vasena para formular un acuerdo salarial. Más tarde Denovi cito a una delegación del gremio para presentarles la oferta patronal, la comisión se mantuvo firme en la defensa del pliego votada en la asamblea y fiel al principio anarquista de acción directa, que no admite la mediación entre patrones y obrerxs. Ante esto, Denovi le pidió a Vasena que concurra a la reunión con sus obrerxs, Vasena no tuvo opción. Vasena se veía por primera vez cara a cara con la comisión. Se acordó que al día siguiente Vasena recibiría a la comición con el pliego, y vería si era factible llegar a un acuerdo que pusiera fin al conflicto. Esa noche el Consejo Federal de la Federación Obrera Marítima, se unió a la huelga. 8 de enero Fábricas y talleres fueron paralizados en el transcurso de la mañana, casi todos los establecimientos de la ciudad. La huelga era general. El periódico socialista "La Vanguardia" anunciaba: "La huelga en la casa Vasena - Choque sangriento entre obreros y la policía. Bomberos, agentes del escuadron de seguridad y mercenarios patronales hacen fuego sobre los obreros - 4 muertos y 36 heridos. Un barrio obrero aterrorizado." En el periódico anarquista "La Protesta": "A todas las organizaciones obreras de la ciudad. Sin falta, trabajadores, vengad este crimen. Dinamita hace falta ahora más que nunca. Esto no puede morir en silencio. No! y mil veces, no! el pueblo no ha de dejarse matar como mansa bestia; incendiad, destruid sin miramientos, obreros; vengaos hermanos! frente al crimen de la injusticia histórica, la violencia del pueblo como única e inmediata consecuencia y solución. Los responsables de esta matanza horrible no pueden tener derecho a la vida, y con ellos los siervos... (ilegible). En vista de estos atropellos la FORA del V congreso se reunirá esta noche para tomar intervención en el conflicto. De pie trabajadores!." Varios gremios adheridos a la FORA se plegaron a la lucha de los metalúrgicos: La Federación de Obreros en Calzado, Federación Obrera de la Construcción, Unión Chauffeurs y la Federación Obrera en Construcciónes Navales. La huelga marítima se extendió a los puertos de La Plata, Santa Fe y Rosario. La Federación Obrera Ferroviaria se declaró presta a solidarizarse con lxs marinos. Ante las versiones de la prensa sobre un supuesto pacto entre el gobierno y el Centro Argentino de Cabotaje, la FORA IX insinuó que de ser así declararía la huelga general. La prioridad otorgada al conflicto marítimo será una constante de la FORA sindicalista durante toda la Semana Trágica. Los locales anarquistas estuviern llenos durante todo el día, especialmente donde se velaban a los caídos. Ese mismo día se enterraba a Fiorini, el 9 sería el entierro de los demás. Se organizaron tiempos de paro, y horarios de concurrencia a los entierros. Velatorio Familiares A las 11:00 Mario Boratto, Juan Zapetini y 8 miembrxs de la comisión de huelga de la Sociedad de Resistencia se reunieron con Alfredo Vasena para discutir el pliego de condiciones, que decía así: "SOCIEDAD DE RESISTENCIA MELALÚRFICOS UNIDOS Secretaría: Piedras 1012 Buenos Aires, Enero 8 de 1919 A la Compañia Argentina de Hierros y Aceros Pedro Vasena & Hijos. Muy señores nuestros: Cabénos notificarles que reunido el personal de esos establecimientos (Central y Barracas) ha acordado por unanimidad enviarles el presente pliego, cuyas condiciones muy justas y moderadas esperan sean aceptadas para reanudar de inmediato las tareas. 1- Jornada diaria de 8 horas. 2- Aumento del 20% de los jornales superiores a $4,99. 3- Aumento del 30% de los jornales de $3 a 4,99. 4- Aumento del 40% de los jornales inferiores a $3,00. 5- El trabajo extra será voluntario, abonándose con el 50% de prima. 6- Los domingo se abonarán los salarios con el 100% de prima. 7- Abolición del trabajo a destajo. 8- No se tomarán represalias con el personal que abandone el trabajo. Creemos inútil argumentar la justicia que les asiste a los obreros, dada la notoria carestía de la vida, subsistencias, alquileres, etc. y los elevadísimos salarios que perciben en industrias y establecimientos sililares, así como generalización de la jornada de ocho horas. Así animados de franco espíritu conciliador, esperamos una pronta y beneficiosa solución. Salúdales por la comisión administrativa, y por los obreros de esos establecimientos. El secretario. N: La contestación es esperada en el local de esta sociedad que patrocina y apoya el movimiento, con el concurso solidario de todos los gremios organizados." Un empleado le avisó que la comisión había llegado y estaba en la puerta, Vasena hizo subir al portero y le preguntó si efectivamente eran empleados del establecimiento. Este respondió que de diez sólo dos cumplian reunían esas condiciones. Vasena debido a esto no quizo recibirlos. Se deduce que Vasena no quiso recibirlos porque ello significaría un reconocimiento de la Sociedad de Resistencia, y porque no estaba dispuesto a darles un aumento de más del 12%, sin eliminar el trabajo a destajo y sin conceder las primas por horas extras. La comisión se retiró con rabia para luego volver con una delegación compuesta por obrerxs de la firma. Vasena lxs recibió, pero se negó a recibir el pliego. Así que lxs empleadxs le leyeron las condiciones, Vasena dio por terminada la reunión, diciendoles que les haría llegar su respuesta. Por la tarde el sepelio de Fiorini dio comienzo, llevado el féretro a pulso por una multitud. La inhumación fue prohíbida por el juez debido a la falta de la autópsia, el diputado Mario Bravo gestionó un permiso para que se permitiera seguir velando toda la noche y así se pudiera sepultar al día siguiente después de la autópsia. Un diputado del partido demócrata progresista presento un proyecto al que lxs anarquistas y sindicalistas se negaron porque consideraban que toda legislación de un estado de un estado capitalista terminaría volviéndose en contra de los intereses de lxs obrerxs. Y únicamente demostrararon interes el Partido Socialista, los maquinistas y fogoneros de la Fraternidad y los círculos católicos de los obreros. Parte de este proyecto hablaba de incluir "únicamente a aquellos gremios que persigan fines normales", con esto buscaba declarar fuera de la ley a las sociedades de resistencia anarquistas, en las cuales se recomendaba la difusión y propaganda anarquista. El proyecto fue votado afirmativamente en la cámara de diputados, mientras se lavaban las manos por lo sucedido, y se jactaban de que el gobierno radical de Yrigoyen "había logrado" que lxs obreros y Vasena empezaran las negociaciones. Al finalizar, se invitó a lxs obrerxs a apoyar al gobierno radical, parafraseando al manifiesto comunista de Marx y Engels. Hubo una ovación por parte de sus correligionarios. El doctor Luis Agote, consideraba que el gobierno pecaba de debilidad frente a lxs agitadores, decía que para defender la sociedad se debía impulsar la legislación obrera que ofrecía el diputado Repetto, esta contemplaba la pena de muerte a quienes promovían conmociones sociales. Luis Agote era médico e investigador, autor del método de transfusión de sangre y docente de la Clínica Médica en la Universidad de Buenos Aires. Más adelante integraría la comisión de estatutos y reglamentos de la Liga Patriótica Argentina. Luís Agote A las 20:25, las calles estaban colmadas, la asamblea metalúrgica convocada para las 20:30 por la Sociedad de Resistencia esperaba informar los resultados de la reunión con Vasena. La negativa fue informada, la furia destellaba en los ojos de lxs obrerxs. Parrafo de "La Protesta" "Los testarudos, orgullosos y prepotentes y ensoberbecidos burgueses Vasena, deben ser sitiados por todo el proletariado... El antro de los Vasena debe ser purificado por el sacro fuego volcánico, revolucionario de la época. Y si ellos se oponen, que se fundan en las mismas fraguas donde se fundieron tantas energías y tantas vidas proletarias. Wue en todos los corazones proletarios vibre una sola intención, un solo deseo: doblegar a los arquetipos de la explotación o impedirles seguir realizando ésta... Firmes en la fría y sombría noche hasta que la aurora ilumine nuestras frentes triunfales, y el sol de la justicia compensará nuestros titánicos esfuerzos!". Más de un mes de huelga, un barrio ametrallado, varixs muertos, y una negativa por parte de Vasena. No se podía obtener algo de Vasena apelando a la razón, o a la acción pasiva. La Federación Obrera Anarquista (V congreso) declaró formalmete la huelga general a partir de las 12 del mediodía del 9 de enero (día del entierro de los caídos), y convocó a las sociedades obreras del interior del país a permanecer en contacto. 9 de enero Comenta como empezó aquel día, Vicente Francomano, un carpintero que por aquel entonces tenía 16 años: "Ya habíamos comenzado en el trabajo a hacer efectiva la jornada, en eso vienen los delegados de la FORA, de la local bonaerense, informando a los talleres la declaración de la huelga general por el motivo que era. Entonces, éramos una casa como de 100 obreros y era un barrio completamente obrero -Villa Crespo- donde estábamos instalados, y empiezan a repartirse por grupos visitando las grandes fábricas, curtiembres, fábricas de cajones, talleristas. Y así llegamos en manifestación al local de la FORA, que era muy chico para recibir a toda la gente que concurría por ese paro. En el transcurso que se iba ahí se paraban los tranvías, se les cortaba la soga a los troles para que no caminaran. En fín, un hecho de rebeldía completamente". Este testimonío fue recogido por el director de cine Leandro Fernández para el documental "Anarquistas - Parte I - Hijos del Pueblo". Las comisiones obreras no esperaron hasta las 12 para dar inicio a la agitación. Desde temprano numerosos grupos se desplazaban por la ciudad. Se habían levantado adoquines para obstaculizar el paso de los vehículos. Y varios incidentes en las calles protagonizados por lxs "pilluelxs" del barrio. Las vías habían sido obstaculizadas en Córdoba y Montevideo, Santiago del Estero e Independencia y en toda la zona de la Boca y Barracas. A las 9:00 ya había varios automovíles abandonados en las calles con los vidrios rotos. En la estación central Anglo un grupo de manifestantes arrancaban los tableros (carteles de publicidad comercial) de los vehículos que llegaban, y después les rompían los vidrios. Más tarde los servicios de tranvías serían completamente parados para evitar más destrucción de propiedad. A pesar de que la FORA IX (sindicalistas) seguía sin declarar la huelga, varios gremios adheridos se habían sumado a la huelga. Por solidaridad espontánea se sumaron todos los municipales y empleados públicos del puerto, el personal de talleres del Riachuelo y lxs obrerxs del dragado. Y como la huelga de la FOM seguía firme, la paralización del movimiento marítimo y portuario era completa. Tranvía detenido por huelguistas En la empresa ya había 300 hombres armados y con gran cantidad de munición, toda una fuerza de choque, probablemente provista por la Asociación Nacional del Trabajo (entidad patronal que proveía crumiros a sus asociados, para reemplazar a lxs trabajadorxs en huelga, y también matones armados para quebrar la resistencia). Los principales referentes de esta asociación se encontraban en ese momento reunidos en el despacho de Vasena, quien los había convocado para requeris su ayuda en el conflicto. Lxs obreros se reunieron en la calle Cochabamba y apredrearon el edificio. A pesar de tener 300 matones armados, el empresario y los demás conferencistas se asustaron y telefonearon a Joaquín Samuel de Anchorena (presidente de la Sociedad Rural Argentina), y con sir Reginald Tower (representante diplomático de Gran Bretaña). Anchorena pasó a buscar a Tower para dirigirse a la Casa Rosada para entrevistar al ministro de Relaciones Exteriosres, Honorio Pueyrredón. No hubo una respuesta satisfactoria, y los empresarios continuaron sitiados. No iba a haber presencia policial, ya que la policía no daba a basto por los acontecimientos en las calles, así que los directivos tuvieron que pasar la noche allí. A las 13:00 Yrigoyen debatió con su ministro de guerra Elpidio Gonzáles las posibilidad de declarar el estado de sitio, pero Yrigoyen todavía esperaba que se pudiera terminar el conflicto con la negociación y evitar una caída en su popularidad. Su estrategia era presionar a los Vasena para que aceptaran el pliego obrero, y a los sindicalistas de la FORA IX para que, esgrimiendo esa conquista, desmantelaran la huelga. De esta manera lxs anarquistas quedarían aisladxs. El caudillo nombró al doctor Elpidio Gonzáles como jefe de policía de la Capital, Yrigoyen buscaba con esto que el cambio de Denovi (a cargo de la institución durante la masacre del 7 de enero) por un político radical podía atenuar los ánimos. Pero paralelamente el caudillo había ordenado el traslado de las fuerzas de Campo de Mayo a Buenos Aires. El jefe de la II División de Ejército, general de división Luis J. Dellepiane, era un viejo amigo de Yrigoyen, radical y leal, además de un experimentado jefe de policía con participación en la represión del Centenario. Si fracasaba la bella, entraría la bestia. Elpidio Gonzáles Luis J. Dellepiane Había un tiroteo en los talleres Vasena, por lo que a las 15:30 Elpidio Gónzales se dirigió allí con un acompañante, el radical Justino Toranzo. Lxs huelguistas intentaron detener el coche en la esquina de Rivadavia y Loria, ante esto el coche aceleró y lxs huelguistas lo siguieron. El coche se detuvo en Loria y San Juan, y fue apredreado hasta que Toranzo salió a decir que eran sólo dos hombres, lxs huelguistas volcaron e incendiaron el automóvil y Gonzáles y Toranzo tuvieron que regresar a pie al Departamento de policía. Al recibir la noticia Yrigoyen decidió que era hora de que intervenga el ejercito. Ordeno el acuertalamiento de las 43 comisarías de la capital, y dio la orden de que "la manifestació quede disuelta en el cementerio, tras el discurso de Zaccagnini. Se hará terminantemente. Cueste lo que cueste a fin de prevenir atentados ydesórdenes". Un fuerte destacamento fue enviado a Chacarita, el Escuadrón de Seguridad de caballería y de bomberos armados con mauser debían tomar posiciones antes de la llegada del cortejo fúnebre. Caballería El cortejo fúnebre se disponía a llevar a pulso los féretros desde Nueva Pompeya las 83 cuadras hasta Chacarita. A la cabeza iba un grupo de 100 a 150 obrerxs armadxs con revólveres. Familiares de las vítimas, mujeres de centros femeninos, se hallaban presentes los representantes de la FORA V (anarquistas), obrerxs metalúrgicos, marítimos, del calzado, estibadores, albañiles, pintores, choferes, panaderos, calderos, y más gremios con banderas negras y rojas cargando los ataúdes de los compañeros caídos. Cortejo fúnebre, comité femenino en el centro Una de las comisiones femeninas 200.000 manifestantes dice "La Protesta". El cortejo llegaba por Rioja a la esquina de Cochabamba, y recibió fuego lo alto del edificio Vasena, la columna retrocedio hasta Constitución para rodear la fábrica. Pero en Cochabamba un importante número de manifestantes se quedó para responder el fuego, mientras se protegían con los carros volcados. Como no tenían armas suficientes para tal batalla, tomaron las armerías de los alrededores, sin elegir armas y municiones, por lo que no era raro escuchar "cambio calibre 32 por 38!" o "38 por 45!", otro grupo de obrerxs intentaron derribar los portones, e incluso quemarlos. El combate siguió hasta la noche. En Oruro y Urquiza sucedio lo mismo, desde lo alto fue baleado el cortejo y nuevamente lxs obrerxs respondieron al fuego, quemando los depósitos de forraje, y dando tiempo al cortejo para continuar el camino. Varixs obrerxs quedaron muertxs y heridxs en esta batalla, cuando llegaron los de Asistencia pública con las ambulancias fueron echados porque no querían que se llevaran a lxs compañerxs por temor a que del hospital lxs llevaran a la cárcel. Depósito incendiado Mientras en el barrio de Almagro un grupo de manifestantes pasaba por la iglesia Casa de Jesús, desde lo alto fueron atacadxs por bomberos armados que custodiaban la iglesia. Varixs se disgregaron. Pero un grupo avanzo contra la iglesia, saltando las verjas y abriendo el portón a lxs que estaban afuera, así un gran grupo entró y destruyeron o quemaron imagenes, estatuas, vitros, cuadros etc. Los bomberos intentaron apagar el incendio, pero fueron recibidos con hostilidades por los manifestantes, así que otro grupo armado intervino en un combate que duró 40 minútos. Iconoclastía Frente a la comisaría 21º hubo un nuevo tiroteo con los policías acuartelados allí. De la gran manifestación apenas quedaban 300 personas, que al llegar al cementerio se encontraron con el regimiento de infantería, agentes del Escuadrón de Seguridad y bomberos armados. Aún así pudieron pasar. Una vez que los feretros estaban junto a las fosas, se disponían a hablar lxs oradorxs, una obrera pudo hablar para despedir a lxs compañeros caídos, pero cuando un sindicalista iba a hablar los cosacos embistieron con los caballos a la gente reunida. Los portones fueron cerrados, y las descargas de fusilería comenzaron, muchxs manifestantes escaparon, pero en palabras del anarquista Vicente Francomano "Creo, como ya lo dije en otra oportunidad, que mucha gente ha quedado durmiendo en la Chacarita". Al menos 3 nuevos cadáveres quedaron allí. Mientras sucedia esto Dellepiane era nombrado comandante de las fuerzas militares de ocupación de la Capital Federal. Dellepiane envió tropas de infantería para desalojar los alrededores de la fábrica Vasena. A las 18:00 dos baterías de ametralladoras pesadas se instalaron sobre la calzada de Cochabamba, con las que se hizo fuego por más de 1 hora. De 5 a 11 cadáveres fueron llevados al local socialista de Loria. Las calles porteñas se llenaron de camiones con soldados armados porvenientes de Río Santiago. En Plaza Once a las 21:00 hubo un gran tiroteo, la cantidad de muertxs y heridxs no está clara, pero se calculan entre 45 y 80 víctimas fatales, y apróximadamente 120 heridxs. Depositadxs en el anfiteatro de asistencia pública Los sindicalistas de la FORA IX temerosos por los acontecimientos consideraron que debía terminar el paro. Pero lxs anarquistas incitaban a profundizar la rebelión: "El pueblo está para la revolución. Lo ha demostrado ayer al hacer causa común con los huelguistas de los talleres Vasena. El trabajo se paralizó en la ciudad y barrios suburbanos. Ni un solo proletario traicionó la causa de sus hermanos de dolor". FORA V congreso La huelga general convocada por lxs anarquistas que eran una expresión minoritaria en el movimiento obrero local, se había extendido por todos los gremios porteños. Lxs ácratas habían ofrecido un auténtico canal de expresión al profundo sentimiento de rebelión y hastío que había en el proletariado. Una fuerte lluvia trajo algo de alivio después de los acontecimientos vividos, al producir una baja de la temperatura. Pero en la ciudad decenas de familias habían quedado destrozadas, y un centenar de heridos sufrían en hospitales y casas particulares. 10 de enero Las calles estaban cubiertas de papeles y basura, ya que los carros de basura no salieron de sus corralones. Con el calor y la lluvia los desechos no tardaron en fermentar, y ese olor a putrefacción seguiría en la ciudad durante algunos días más. No se podía conseguir pan ni facturas por la adhesión a la huelga de lxs panaderxs. Los servicios telefónicos estaban detenidos porque las operadoras (que trabajaron durante toda la huelga) no podían llegar a la empresa por la falta de transporte. Tranvía abandonado Durante la mañana lxs canillitas decidieron continuar con el paro en solidaridad con lxs obrerxs en huelga, y autorizar la publicación de los boletines de "La Vanguardia" y "La Protesta". Esta decisión provocó un disgusto en el partido socialista, y sobre todo en lxs editores del periódico "La Vanguardia". Ya que tendrían que sacar su edición en forma de boletín y sin avisos comerciales. El director de "La Vanguardia" intento aclarar el asunto con la Federación Gráfica Bonaerense, pero no había caso. Durante los días 10 y 11, "La Vanguardia" salió a 4 hojas y con varios espacios en blanco que estaban destinados a anuncios comerciales. Tiempo después, ya terminada la huelga, lxs socialistas dirían sobre este hecho: "La causa de esta anomalía reside en algunas ideas absurdas que se abren camino entre los trabajadores (...) no sabemos ver la trascendencia revolucionaria que puede tener el que, en vez del diario obrero salga un simple boletín (...) Por la ojeriza que en ella apunta contra los avisos, telegramas y otras informaciones "burguesas" vemos aparecer la oreja ácrata; el diario anarquista hizo su pequeña politiquería quintista (...) Se ve bien claro el mezquino juego anárquico, aprovechando las circunstancias para hacer de las suyas en las asambleas de los vendedores de diarios". Lxs anarquistas de "La Protesta" no tenían problemas con esta decisión, ya que eran enemigxs de efectuar cualquier trato comercial. No perdieron oportunidad de mofarse de "La Vanguardia" anunciando que lxs canillitas repartirían los periódicos de "La Protesta" y "La Vanguardia" en forma de boletines "siempre que ese último diario aparezca sin avisos". Pero esta prohibición no tenía efecto en los diarios burgueses "La razón", "La prensa", y "La Nación" se continuaron imprimiendo, aunque no salían a la calle. Ante esto lxs canillitas apedrearon el vespertino "El Diario" y lxs linotipistas abandonaron los puestos de trabajo. La circulación en las calles seguía paralizada. Los únicos vehículos que podían atravesar los piquetes, eran los que llevaban la bandera de la FORA, y éstos eran usados para trasladar heridxs o cadaveres. El puerto seguía inactivo. En Dock Sud un tren de leña fue detenido e incendiado al pasar frente al local de lxs estibadores. Av. de Mayo desierta La huelga seguía creciendo, ese día más gremios afiliados a la FORA sindicalista se plegaron al paro: Sindicato Federativo Gastronómico, Peluqueros de la Boca y Barracas, Cocineros y Anexos de Boca y Barracas y la Sociedad de Lavadores y Limpiadores de Coches. La Unión Obreros en Calzado que ya estaban en huelga empezaron a exigir para sí mismxs también las 8 horas de trabajo. Lxs empleadxs de Anglo fundaron un nuevo sindicato adherido a la FORA IX: la Sociedad de Resistencia Unión Tranviarios. La huelga se fortalecía, pero las fuerzas represivas hostiles a ella también se estaban organizando. Esa mañana un camión descargaba armas y ametralladoras en la sede del consultorio médico del Circulo Central de Obreros Católicos. A las 7:00 de la mañana el general Dellepiane instaló su estado mayor en el Departamento Central de la Policía. Una vez instalado se reunió con el ministro de Guerra para organizar la restitución del servicio de tranvías, con soldados a bordo de las plataformas. Más tarde en la Casa Rosada, se reunió con el ministro de Marina y el comandante de la zona militar del puerto para planioficar las medidas a tomar con la llegada de los refuerzos de la armada. Ese día se esperaba el arribo de 2000 marineros a la capital, mientras que los regimientos de la II división ya estaban listos en los cuarteles de Palermo. Marina Y a las 14:00 llegaría desde el Campo de Mayo, una tropa de artillería compuestas por 2 baterías de artillería liviana y 2 ametralladoras. Artillería En las calles estaban animadas, todo comentario giraba en torno a los acontecimientos que motivaron el paro general. En la Boca, Barracas, Pompeya, el puerto y otros barrios de concentración obrera, había una congestión constante en la vía pública, donde se llegaban a improvisar mitins. En Gerli 200 obrerxs paralizaron la actividad de las fábricas cercanas a la estación. En Chacabuco entre Venezuela y México, un grupo de 300 obrerxs se había hecho fuerte en una barricada, hasta que un pelotón los dispersó a tiro de mauser. La Plaza Once y sus alrededores seguía, desde el día anterior, tomada por lxs huelguistas, quienes tenían su centro en el local anarquista de Bartolomé Mitre 3174. Lxs huelguistas habían levantado barricadas volcando carros sobre las vías del tranvía, y bloqueando las calles adyacentes. Lxs huelguistas llevaban a cabo un nuevo ataque a los talleres de la calle Cochabamba, que estaban siendo defendidos por las fuerzas policiales y el ejército. Aquí entra en escena un jóven oficial del arma de infantería, teniente Juan Domingo Perón. Juan Domingo Perón A principios de 1919 Perón tenía 23 años, y revistaba desde el 16 de enero de 1918 en el Arsenal Principal de Guerra Esteban de Luca. Su función era abastecer de munición a los regimientos operativos en la Capital durante esos días. Pero además estuvo presente en los talleres de la calle Cochabamba al 3000. Él mismo lo dijo en el acto del 1º de mayo de 1948, que celebró la Unión Obrera Metalúrgica en la Plaza Martín Fierro (donde estaba la desaparecida fábrica de Vasena). Aquella vez, ya siendo presidente de la Nación dijo: "Se ha dicho en la campaña electoral que yo tuve intervención en esta zona en la semana de enero. Yo era teniente, y estaba en el Arsenal de Guerra; hice guardia acá precisamente al día siguiente de los sucesos. Pude ver lo que es la miseria de los hombres, de esos hombres que fingen y de los otros que combaten a la clase trabajadora. Allí una vez más reafirmé mi pesnsamiento de que un soldado argentino, a menos que sea un criminal, no podrá jamás tirar contra su pueblo. Eso lo aprendí cuando vi los numerosos muertos del día anterior, mientras algunos dirigentes habían huido a Montevideo, como siempre, y que son los que hoy tratan de hacerme parecer mezclado en aquellos acontecimientos". "El día de los sucesos" al que se refiere, no pudo ser otro que el día 9 de enero. Y si el teniente estuvo en la calle Cochabamba el día 10, cuando lxs huelguistas se batían contra la policía y el ejercito, es lícito suponer que su actuación no pudo limitarse a la actitud pasiva de hacer guardia. Varios autores escribieron sobre esta intervención de Perón, afirmando que tomó una acción ofensiva contra lxs trabajadorxs metalúrgicos. Lindon Ratiliff escribió en Juan Domingo Perón, Fenómeno: "A través de los años '20, Perón vio muy poca acción. El único evento fue la Semana Trágica, en la cual comandó una unidad para frenar un sector tumultuoso en Buenos Aires". Mílciades Peña escribió en "Masas, caudillos y élites": "frente a la fábrica donde se había iniciado la huelga, un destacamento del ejército ametralla a los obreros. Lo comanda un joven teniente, llamado Juan Domingo Perón". Felipe Pigna en el suplemento "Mitos argentinos" de Clarín: "1919 -es promovido al grado de teniente primero. Participa en la represión de los huelguistas metalúrgicos de los talleres Vasena, suceso conocido como "Semana Trágica". -fue ascendido el 31-12-1919 a un año de la masacre-. La formación que había recibido Perón en el Colegio Militar, era de un acendrado carácter germánico y nacionalista, exacerbada por los puntos de vista de docentes como el doctor Manuel Carlés (futuro presidente de la Liga Patriótica Argentina). Perón (señalado con un círculo) en el colegio militar Perón como cadete Duarante toda su vida sintió una profunda aversión por las ideologías anarquista, socialista, y comunista, y en particular a quienes las detentaban, a quienes no consideraba como verdaderos obrerxs, sino como peligrosxs agitadorxs antiargentinos. Mantuvo esta actitud a lo largo de toda su vida, en diciembre de 1919, revistaba en el Regimiento 12 de infantería con sede en Santa Fé, cuando se dió la represión a lxs obrerxs de la huelga de La Forestal que contaban con el apoyo de lxs anarquistas de la FORA. El 6 de Septiembre de 1930 siendo capitán, acompañó al general José Félix Uriburu en el cabriolé que lo llevaría a tomar posesión de la Casa Rosada, tras derrocar a Yrigoyen. Perón y Uriburu Seis días después era nombrado ayudante de campo del ministro de Guerra, general Francisco Medina, éste firmará con Uriburu la sentencia de muerte del anarquista Severino Di Giovanni el 30 de enero de 1931. Severino Di Giovanni poco antes de ser asesinado El 17 de febrero de 1939, siendo ten
Anarquistas en las calles de la región argentina II parte 1
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