La obra fue escrita por el demonólogo J. Collin de Plancy e impreso en 1863, en París. Se desconoce en qué año ingresó a la biblioteca. En los registros de admisión, la única información que se tiene es que en el inventario de 1915, el libro ya constaba en los archivos.
En la primera página se lee una dedicatoria que dice: “un obsequio del doctor Rodríguez Maldonado”, nada más. Cuando se abre el libro, la primera imagen que recibe a los lectores, es la de un cuadro del demonio con sus súbditos en la Tierra. Ellos acechan a los seres humanos. En el centro está sentando el rey Satanás, con patas de cabra y cuernos, tal como lo representa la religión católica.
Cuando se repasa cada una de sus páginas, se liberan a la vista grabados de criaturas, mitad humanos y mitad animales. “No es un libro cualquiera, mucha gente misteriosa lo viene a leer”, comentó el historiador Gregorio de Larrea, quien está a cargo de la sección de Historia de la biblioteca.
“Este clérigo explicaba que algunos demonios se hacían pasar por buenos, pero conociendo su poder, se sabe cómo vencerlos”, indicó el historiador. Uno de estos con aspecto amigable, pero sin dejar de ser un demonio es Abraxas, en la letra A del diccionario. Según el libro, se dice que este ser es el más antiguo de los dioses, de acuerdo con la versión de sirios y persas, su nombre está compuesto de las siete letras griegas cuyo valor numérico es igual a 365. Este demonio rige los días del año.
En la misma letra está Agares. La traducción del diccionario dice que es gran duque de las regiones del este del infierno. Comanda 31 legiones. Él otorga propiedades, poder, títulos, incita al baile y enseña todos los lenguajes. Perteneciente al Orden de las Virtudes, se muestra bajo la forma de un lord Benevolente, que monta un cocodrilo y lleva un halcón en su puño.
El ‘Diccionario Infernal’ tiene la descripción de demonios y también posee hechizos y maldiciones, que “con una lectura continua, las personas pueden caer en obsesiones o peor atrayendo a energías negativas”, advirtió Hernández.
Hay indicaciones y una advertencia sobre el contenido en el prólogo, ya que, se dice que muchas personas que leen el diccionario son propensas a una posecion demoniaca. Pero la revisión del Diccionario Infernal está permitida a todas las personas, sin distinción de edad.