AAAAAAAAAAAALERTA ATENCION LAS NOTICAS WTF! ENTRA EN SESION !!!
Llama a la policía para denunciar robo de marihuana
La policía de Salem, Oregon (EE.UU.) recibió una extraña llamada de un tal Calvin Hoover, de 21 años. A duras penas el operador podía oír lo que le estaba diciendo el joven: hablaba de manera extraña, algunas veces se escuchaba la puerta de un vehículo abrirse y cerrarse y después un cultural ruido, como de arcadas.
Entre la voz pastosa y el resto del festival de sonidos el agente pudo más o menos reconstruir la historia: al parecer Calvin fue a tomar algo a un bar de la localidad. Una copa siguió a otra, y pasadas unas horas, volvió a su camioneta.
Allí buscó y rebuscó su chaqueta pero no la encontró: se la habían robado. Y no sólo eso, también el ladrón se había llevado una importante cantidad de dinero en metálico y la posesión más preciada de Calvin: una bolsa con una pequeña cantidad de marihuana.
Se pueden imaginar cómo reaccionó la policía cuando escuchó que un conductor, tan borracho que tenía que pararse a vomitar durante la llamada, denunciaba el robo de su “María”. Les faltó tiempo para interceptar a Hoover, detenerle y llevarle al calabozo.
Cosa que nos parece injusta. Deberían haberle puesto una medalla por haber mantenido la concentración suficiente para llamar a la autoridad en la adversidad. Además, ahora mismo el verdadero criminal estará disfrutando de su botín.
Pero a ese nadie le ha parado… ¿dónde vamos a llegar?, ¿realmente nos protege la policía?, ¿qué ha sido del sueño americano?
Joven indio demanda a Axe por incumplir su “Efecto Axe”
Vaibhav Bedi, de 26 años y residente en Nueva Delhi (India) ha decidido denunciar a “Lynx” (marca bajo la que se comercializan los productos “Axe” por aquellos lares) por publicidad engañosa y por la depresión y el daño psicológico causado por la aparente inexistencia del “efecto Axe”.
Sí, señores. El pobre Vaibhav llevaba cerca de siete años echándose todo producto de la conocida marca que caía en sus manos, y en otras partes de su cuerpo, convencido de que cientos de miles de sensuales chicas indias le persiguirían y le harían feliz de manera tántrica y “kamasutriana”.
Sin embargo, después de tanto tiempo ha decidido tirar la toalla no sin antes exigir que la firma le indemnice con más de 28.000 Euros por haber abusado de su confianza ciega.
Unilever, empresa comercializadora de los productos Axe/Lynx, ha decidido no pronunciarse. Por algo será. Suponemos que no pueden negar la evidencia que pone en entredicho las bondades de su producto. Ahora sólo falta que nos digan que las chicas que persiguen a los chicos en los “spots” son modelos pagadas.
Así que ya saben, amigos: no confien en productos de higiene personal para ligar. Ya lo decía un primo mío “Lo que les va a las chatis (sic) es que vayas hecho un tigre y oliendo igual que uno. Las hormonas, primo, las hormonas”.
La policía reduce a dos peligrosos ancianos en cancha de tenis
Dos ancianos residentes en Maricopa, Arizona (EE.UU.) se enfrentan a cargos por allanamiento y resistencia a la autoridad tras una disputa en una cancha de tenis de un club deportivo.
George Morell, de 85 años y Richard Moore, de 82 estaban tan tranquilos dándole a la raqueta en el R.H. Johnson Recreation Center cuando uno de los miembros del personal del centro les pidió sus carnets de socios pues no estaba seguro de si aquellos dos jubilados se habían colado en las instalaciones. Morell, con toda tranquilidad, sacó una fotocopia del carnet pues no portaba el original.
Sin embargo, eso no valió al vigilante, que juzgó que una fotocopia puede ser fácilmente falsificable, así que pidió a los dos octogenarios que abandonaran el lugar. Ambos se resistieron y siguieron a lo suyo.
El miembro del personal llamó entonces a la policía y dos agentes se personaron rápidamente en el club. Ni las placas, ni los uniformes asustaron a los jugadores, que continuaron con el partido. Al ver que no se podía por las buenas el policía procedió a ponerle las esposas a Moore pero este, desafiando a la autoridad, alejó sus manos de las esposas. El agente, ya muy enfadado, hizo una llave a Moore, le agarró los brazos por detrás y le esposó. Morell, al ver cómo estaban tratando a su amigo, se abalanzó contra la espalda del represante de la ley pero también fue apartado y esposado.
En el forcejeo Moore se lesionó y comenzó a sangrar. Lejos de acobardarse comenzó a lanzar sangre a su captor con ira. Pero no sirvió de nada y ambos jubilados fueron llevados al calabozo.
Afortunadamente uno de los administradores del centro deportivo, enterado del asunto, corrió a la comisaría y declaró que ciertamente Morell era un miembro del club y que llevaba muchos años usando las instalaciones. Así que ahora mismo ambos condenados están en libertad.
Sin embargo, dudamos mucho que vuelvan al centro algún día. Aunque, por lo visto, igual disfrutaron de la acción… quién sabe.
Llama a la policía buscando “amor”
Joshua Basso es un obseso. Quizá el hecho de que se llame “Joshua” y no “Paul”* tuvo que ver.
Y después del chiste malo, vamos a la noticia, que es lo importa.
El señor Basso tenía un calentón de esos que hacen historia, pilló su teléfono móvil y se dispuso a llamar a su línea cachonda preferida cuando reparó en un detalle: no tenía saldo.
Pero se dió cuenta de que sí podía llamar gratis a un teléfono. Al 911, es decir, el teléfono de la policía. Se ve que eso de imaginarse a una mujer en uniforme, portando esposas y dispuesta a azotarle con una porra le excitaba. Así que, sin pensárselo dos veces, llamó a una comisaría de Tampa, Florida (EE.UU.).
No disimuló sus intenciones, no buscó una excusa del tipo “he perdido a mi pastor alemán ¿quiere que le jadee para que sepa cómo es su voz y, de paso, usted me dice que soy un hijo de perra para hacer más auténtica la situación?” . No. Él, entendiendo mal eso del “servicio público”, hizo comentarios sexuales que no han trascendido pero que pudieron ser del tipo “yo también soy policía, pero de nacimiento, ¿quieres ver mi porra?” o “Te detengo porque te estoy poniendo a cien, sóplame en el alcoholímetro que llevo entre las piernas”.
Claro, la operadora, ante tal desfachatez colgó el teléfono. Pero Basso volvía a llamar insistentemente, incluso unas de las veces pidió a la agente que se personara en la casa de él. Después de cuatro veces más y pasados quince minutos lo que había en la puerta de Joshua no había una explosiva poli, sino una pareja de enormes agentes que se lo llevaron a un calabozo.
De lo que pasó ahí con los dos maromos ya no tenemos noticia. Hay cosas que es mejor no saber…
* Se trata de un chiste muy viejo y que el Alipio ha destrozado: Paul suena como “Pol” y “Basso” suena como “Basso”. Si lo unimos suena “Polbasso”, muy parecido a “polvazo”, es decir a alguien con se mantendrían relaciones guarronas
Dos ladrones y un biberon ( los ladrones no son tan malos )
Para que luego digan que los criminales no tienen su corazoncito.
Vamos a Indianapolis (Indiana, EE.UU.). Hacia las ocho de la mañana del 16 de noviembre un par de ladrones, armados de escopeta y pistola, irrumpen en una casa porque es mucho más divertido “robar que de pedir”.
La familia habitante de la casa está dentro, pero no importa: entran a culatazos, uno de los cuales se llevó el padre de la familia, y le amordazan tanto a él como a su mujer e hijo de 14 años.
Mientras los malhechores echan a sus sacas dinero, joyas y aparatos domésticos se empieza a oír un llanto. No habían reparado en que había otro niño en casa.
Ya sabéis cómo son los llantos de los bebés: el berreo puede escucharse a kilómetros de distancia. Y como al crío no se le puede atar ni entiende eso de callarse a punta de pistola, se dedice una solución alternativa.
Así que uno de los ladrones, que debió ser niño alguna vez y sabe qué es lo que un bebé necesita, busca un biberón, lo llena de leche, lo mete en el microondas, espera un poco, abre el microondas, comprueba que la leche no quema… y desata al hermano de 14 años indicándole amablemente que su pistola no lo es tanto y disparará si no alimenta al pequeño para se calle.
Las amenazas y la leche caliente surtieron efecto, el niño se calló y los “amigos de lo ajeno” pudieron terminar su labor y salir corriendo.
Ahora mismo se encuentran en paradero desconocido. Por lo respecta al bebé, ya ha echado los gases.
Hasta aqui llega este especial de noticias WTF ire actualizando cuando pasen mas WTF mientras tanto puede ir mirando el resto de mis post porque no XD
DENUNCIEMOS A LOS ROBA-POST
COMENTAR ES HACER QUE ESTÉ PELOTUDO QUE HIZO EL POST SE SIENTA BIEN.... HAZLO POR MI
Llama a la policía para denunciar robo de marihuana
La policía de Salem, Oregon (EE.UU.) recibió una extraña llamada de un tal Calvin Hoover, de 21 años. A duras penas el operador podía oír lo que le estaba diciendo el joven: hablaba de manera extraña, algunas veces se escuchaba la puerta de un vehículo abrirse y cerrarse y después un cultural ruido, como de arcadas.
Entre la voz pastosa y el resto del festival de sonidos el agente pudo más o menos reconstruir la historia: al parecer Calvin fue a tomar algo a un bar de la localidad. Una copa siguió a otra, y pasadas unas horas, volvió a su camioneta.
Allí buscó y rebuscó su chaqueta pero no la encontró: se la habían robado. Y no sólo eso, también el ladrón se había llevado una importante cantidad de dinero en metálico y la posesión más preciada de Calvin: una bolsa con una pequeña cantidad de marihuana.
Se pueden imaginar cómo reaccionó la policía cuando escuchó que un conductor, tan borracho que tenía que pararse a vomitar durante la llamada, denunciaba el robo de su “María”. Les faltó tiempo para interceptar a Hoover, detenerle y llevarle al calabozo.
Cosa que nos parece injusta. Deberían haberle puesto una medalla por haber mantenido la concentración suficiente para llamar a la autoridad en la adversidad. Además, ahora mismo el verdadero criminal estará disfrutando de su botín.
Pero a ese nadie le ha parado… ¿dónde vamos a llegar?, ¿realmente nos protege la policía?, ¿qué ha sido del sueño americano?
Joven indio demanda a Axe por incumplir su “Efecto Axe”
Vaibhav Bedi, de 26 años y residente en Nueva Delhi (India) ha decidido denunciar a “Lynx” (marca bajo la que se comercializan los productos “Axe” por aquellos lares) por publicidad engañosa y por la depresión y el daño psicológico causado por la aparente inexistencia del “efecto Axe”.
Sí, señores. El pobre Vaibhav llevaba cerca de siete años echándose todo producto de la conocida marca que caía en sus manos, y en otras partes de su cuerpo, convencido de que cientos de miles de sensuales chicas indias le persiguirían y le harían feliz de manera tántrica y “kamasutriana”.
Sin embargo, después de tanto tiempo ha decidido tirar la toalla no sin antes exigir que la firma le indemnice con más de 28.000 Euros por haber abusado de su confianza ciega.
Unilever, empresa comercializadora de los productos Axe/Lynx, ha decidido no pronunciarse. Por algo será. Suponemos que no pueden negar la evidencia que pone en entredicho las bondades de su producto. Ahora sólo falta que nos digan que las chicas que persiguen a los chicos en los “spots” son modelos pagadas.
Así que ya saben, amigos: no confien en productos de higiene personal para ligar. Ya lo decía un primo mío “Lo que les va a las chatis (sic) es que vayas hecho un tigre y oliendo igual que uno. Las hormonas, primo, las hormonas”.
La policía reduce a dos peligrosos ancianos en cancha de tenis
Dos ancianos residentes en Maricopa, Arizona (EE.UU.) se enfrentan a cargos por allanamiento y resistencia a la autoridad tras una disputa en una cancha de tenis de un club deportivo.
George Morell, de 85 años y Richard Moore, de 82 estaban tan tranquilos dándole a la raqueta en el R.H. Johnson Recreation Center cuando uno de los miembros del personal del centro les pidió sus carnets de socios pues no estaba seguro de si aquellos dos jubilados se habían colado en las instalaciones. Morell, con toda tranquilidad, sacó una fotocopia del carnet pues no portaba el original.
Sin embargo, eso no valió al vigilante, que juzgó que una fotocopia puede ser fácilmente falsificable, así que pidió a los dos octogenarios que abandonaran el lugar. Ambos se resistieron y siguieron a lo suyo.
El miembro del personal llamó entonces a la policía y dos agentes se personaron rápidamente en el club. Ni las placas, ni los uniformes asustaron a los jugadores, que continuaron con el partido. Al ver que no se podía por las buenas el policía procedió a ponerle las esposas a Moore pero este, desafiando a la autoridad, alejó sus manos de las esposas. El agente, ya muy enfadado, hizo una llave a Moore, le agarró los brazos por detrás y le esposó. Morell, al ver cómo estaban tratando a su amigo, se abalanzó contra la espalda del represante de la ley pero también fue apartado y esposado.
En el forcejeo Moore se lesionó y comenzó a sangrar. Lejos de acobardarse comenzó a lanzar sangre a su captor con ira. Pero no sirvió de nada y ambos jubilados fueron llevados al calabozo.
Afortunadamente uno de los administradores del centro deportivo, enterado del asunto, corrió a la comisaría y declaró que ciertamente Morell era un miembro del club y que llevaba muchos años usando las instalaciones. Así que ahora mismo ambos condenados están en libertad.
Sin embargo, dudamos mucho que vuelvan al centro algún día. Aunque, por lo visto, igual disfrutaron de la acción… quién sabe.
Llama a la policía buscando “amor”
Joshua Basso es un obseso. Quizá el hecho de que se llame “Joshua” y no “Paul”* tuvo que ver.
Y después del chiste malo, vamos a la noticia, que es lo importa.
El señor Basso tenía un calentón de esos que hacen historia, pilló su teléfono móvil y se dispuso a llamar a su línea cachonda preferida cuando reparó en un detalle: no tenía saldo.
Pero se dió cuenta de que sí podía llamar gratis a un teléfono. Al 911, es decir, el teléfono de la policía. Se ve que eso de imaginarse a una mujer en uniforme, portando esposas y dispuesta a azotarle con una porra le excitaba. Así que, sin pensárselo dos veces, llamó a una comisaría de Tampa, Florida (EE.UU.).
No disimuló sus intenciones, no buscó una excusa del tipo “he perdido a mi pastor alemán ¿quiere que le jadee para que sepa cómo es su voz y, de paso, usted me dice que soy un hijo de perra para hacer más auténtica la situación?” . No. Él, entendiendo mal eso del “servicio público”, hizo comentarios sexuales que no han trascendido pero que pudieron ser del tipo “yo también soy policía, pero de nacimiento, ¿quieres ver mi porra?” o “Te detengo porque te estoy poniendo a cien, sóplame en el alcoholímetro que llevo entre las piernas”.
Claro, la operadora, ante tal desfachatez colgó el teléfono. Pero Basso volvía a llamar insistentemente, incluso unas de las veces pidió a la agente que se personara en la casa de él. Después de cuatro veces más y pasados quince minutos lo que había en la puerta de Joshua no había una explosiva poli, sino una pareja de enormes agentes que se lo llevaron a un calabozo.
De lo que pasó ahí con los dos maromos ya no tenemos noticia. Hay cosas que es mejor no saber…
* Se trata de un chiste muy viejo y que el Alipio ha destrozado: Paul suena como “Pol” y “Basso” suena como “Basso”. Si lo unimos suena “Polbasso”, muy parecido a “polvazo”, es decir a alguien con se mantendrían relaciones guarronas
Dos ladrones y un biberon ( los ladrones no son tan malos )
Para que luego digan que los criminales no tienen su corazoncito.
Vamos a Indianapolis (Indiana, EE.UU.). Hacia las ocho de la mañana del 16 de noviembre un par de ladrones, armados de escopeta y pistola, irrumpen en una casa porque es mucho más divertido “robar que de pedir”.
La familia habitante de la casa está dentro, pero no importa: entran a culatazos, uno de los cuales se llevó el padre de la familia, y le amordazan tanto a él como a su mujer e hijo de 14 años.
Mientras los malhechores echan a sus sacas dinero, joyas y aparatos domésticos se empieza a oír un llanto. No habían reparado en que había otro niño en casa.
Ya sabéis cómo son los llantos de los bebés: el berreo puede escucharse a kilómetros de distancia. Y como al crío no se le puede atar ni entiende eso de callarse a punta de pistola, se dedice una solución alternativa.
Así que uno de los ladrones, que debió ser niño alguna vez y sabe qué es lo que un bebé necesita, busca un biberón, lo llena de leche, lo mete en el microondas, espera un poco, abre el microondas, comprueba que la leche no quema… y desata al hermano de 14 años indicándole amablemente que su pistola no lo es tanto y disparará si no alimenta al pequeño para se calle.
Las amenazas y la leche caliente surtieron efecto, el niño se calló y los “amigos de lo ajeno” pudieron terminar su labor y salir corriendo.
Ahora mismo se encuentran en paradero desconocido. Por lo respecta al bebé, ya ha echado los gases.
Hasta aqui llega este especial de noticias WTF ire actualizando cuando pasen mas WTF mientras tanto puede ir mirando el resto de mis post porque no XD
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