InicioParanormalHistoria Trágica

Felicia Antonia Guadalupe Guerrero y Cueto, conocida por todos como Felicitas, fue llamada por el poeta Guido y Spano “la mujer más hermosa de la República”. Había nacido en 1846, hija de un inmigrante vasco, Carlos José Guerrero y de Felicitas Cueto y Montes de Oca, dama de la sociedad porteña.



En 1862, cuando tenía sólo 15 años y empezaba a brillar en lo salones de la sociedad de su tiempo, fue obligada por su padre, que quería asegurarle el futuro, a casarse con un amigo de él, Martín Gregorio de Álzaga, quien tenía entonces 60 años y era inmensamente rico. A su casamiento, que fue un acontecimiento social importante en su época, asistió lo mejor de Buenos Aires, entre ellos alguien que estaba enamorado de ella en secreto, Enrique Ocampo, hijo de una tradicional familia porteña.



La pareja, que no era muy feliz, tuvo un hijo al que llamó Félix Francisco Solano quién murió en 1869, cuando tenía sólo 6 años. Felicitas estaba por entonces nuevamente embarazada pero su segundo hijo murió a los pocos días de nacer. Martín, que ya tenía problemas de salud, quedó muy afectado por la muerte de sus hijos, y falleció unos meses después, en 1870.



Felicitas, que tenía en ese momento 24 años, heredera de 71.000 hectáreas, con una fortuna de más de setenta millones de pesos, inmensa en aquella época, se convirtió así en la mujer más rica de la República. Y también, joven, rica y hermosa, en la mujer más requerida de Buenos Aires. Entre sus numerosos pretendientes se encontraba Enrique Ocampo, que encontraba ahora una nueva oportunidad para unirse a su amada. Ella, amable y gentil, con la excusa de guardar luto, trataba bien a todos, sin dar esperanzas a ninguno.



Felicitas no era, a pesar de lo que pueda parecer, sólo una joven consentida. A los 24 años había pasado por momentos amargos. Un matrimonio a disgusto, la pérdida de dos hijos y enterarse de que su marido había tenido una pareja en Brasil que le había dado cuatro hijos. Pero era una mujer de gran carácter y a la muerte de su esposo tomó parte activa en la administración de sus propiedades, recorriendo las diferentes estancias, haciendo mejoras e introduciendo innovaciones.





En uno de sus viajes a su estancia “La postrera”, en una tormenta, perdieron el rumbo. Felicitas lo advirtió e hizo detener el carruaje cerca de unos árboles. Entonces se acercó un jinete, quien, cuando ella le preguntó donde estaban, contestó “en mi estancia, que es la suya”. Los viajeros se refugiaron en la estancia de Samuel Sáenz Valiente, vecina de las de ella en lo que ahora es General Madariaga. Así conoció al hombre del que se enamoró, un hombre de campo, si bien educado y refinado, muy distinto a sus pretendientes porteños. Poco tiempo después, Felicitas aceptó la propuesta de casamiento de Samuel.



El 29 de Enero de 1872 Felicitas fue de compras al centro de Buenos Aires para conseguir algunas cosas que usaría para el festejo de la inauguración del primer puente sobre el río Salado, ceremonia a la que concurriría el que en ese momento, durante la presidencia de Sarmiento, era el gobernador de la provincia, Emilio Castro. En su ausencia llegó a su palacio en la actual calle Montes de Oca, en Barracas, Enrique Ocampo, preguntando por ella. Mientras le explicaban que no estaba y que podía volver más tarde, llegaron dos carruajes.



***

En uno iba Samuel Saénz Valiente, y en el otro, Felicitas. Ocampo pidió verla a solas. Felicitas, sospechando que venía a quejarse por su compromiso con Samuel, no hubiera aceptado, pero tenía temor de la escena que se podía producir si Ocampo se encontraba con Sáenz Valiente y consintió. Efectivamente, Ocampo le reprochó su futuro casamiento con Samuel y ella lo rechazó fríamente. La gente reunida en la casa escuchó una fuerte discusión, seguida de balazos.



De lo que sucedió a continuación, hay dos versiones. La oficial, la que consta en los expedientes, dice que el primero que llegó a la habitación, Cristián Demaría, primo y también pretendiente de ella, encontró los dos cuerpos en el suelo. Ocampo había disparado contra la mujer y luego contra sí mismo. Al abrazar a Felicitas, Cristián se dio cuenta de que aún vivía.



La otra versión dice que Cristián y su padre Bernabé Demaría encontraron a Felicitas tratando de huir tambaleándose y a Ocampo con el revólver y un estoque en la mano. Ocampo apuntó su arma a Bernabé y disparó, errándole, y su hijo se abalanzó sobre él. En el forcejeo, Ocampo perdió el arma y Cristián le disparó a quemarropa en el pecho, y luego le metió el revólver en la boca y le disparó en el paladar, rematándolo. (Aparentemente habría habido un primer informe médico, que mencionaba que el cadáver de Ocampo tenía esas dos heridas que, en forma conveniente para ambas familias, se extravió).



Felicitas, malherida, estaba aún viva. Los médicos fueron llamados inmediatamente, pero nada pudieron hacer. La bala había entrado por el omóplato derecho y había interesado un pulmón y la columna vertebral. Falleció al día siguiente, entre grandes dolores.

Sus padres, en su memoria, hicieron construir la Iglesia de Santa Felicitas que aún se puede visitar en Barracas.



Aquí termina la historia y comienza la leyenda. Se dice que si Ud. deja un pañuelo en la reja de Santa Felicitas al atardecer, a la mañana aparecerá húmedo de lagrimas y que los días 30 de Enero se puede entrever una llorosa figura de mujer vestida de blanco vagando por la iglesia.



Felicitas Guerrero, la mujer de los superlativos, se ha convertido finalmente, si no en el fantasma más famoso de la República, seguramente en uno de los más famosos de Buenos Aires



Iglesia de Santa Felicitas


Al entrar en la capilla se pueden apreciar dos grandes estatuas de mármol de Carrara; la que se encuentra abajo es obra del escultor L. Costoli, representa de pie la imagen de Don Martín de Alzaga, y la que está por debajo de ésta es obra del escultor Antonio Pasaglia y representa la imagen de Felicitas Guerrero con su hijo Félix. Son también de este escultor dos bustos de los padres de Felicitas, Don Carlos Guerrero y Doña Felicitas Cueto que se encuentran en la sacristía.
En el crucero de la iglesia se hallan las estatuas de los doce Apóstoles obra del escultor alemán Thor Waldeen quien también realizó la obra del “Salvador del mundo” construida en zinc fundido y está en la fachada del edificio. (Actualmente se halla en restauración a cargo del Sr. Ricardo Marchese).







Sus padres, Carlos Guerrero y Felicitas Cueto, hicieron construir la iglesia delante de la antigua capilla familiar, en Barracas, que hoy se utiliza como sacristía. Inaugurada el 30 de enero de 1876 cuatro años después de aquella trágica noche de enero y en los jardines que rodeaban la propiedad de Felicitas Guerrero de Alzaga.



Santa Felicitas, construida entre 1872 y 1875 por el arquitecto Ernesto Bunge, reúne los estilos románico, gótico y renacentista en uno solo.









De esta manera se convierte en la expresión arquitectónica de una época de Buenos Aires.







Si quieren visitarla.... está ubicada en Ciudad de Buenos Aires.



Estancia La Raquel.

En el kilómetro 168 sobre la ruta 2, puede verse el “castillo” que perteneció a Felicitas y que es en realidad el casco de la estancia. Actualmente, es una hostería de 12 habitaciones, que se dedica a la actividad ganadera, donde ofrecen pasar un día de campo con cabalgatas, paseos en carruaje, piscina, pesca, caminatas, observación de aves y observación de tareas rurales. Tiene unos magníficos bosques, con más de 150 especies, y está bañada por las aguas del Río Salado.

Cuando muere Carlos José Guerrero, los campos pasaron a Manuel Justo, uno de sus hijos que se casó con Raquel Cárdenas; a ella se debe el nombre de la estancia, ya que en esa época, se homenajeaba a las mujeres poniéndoles su nombre a los campos. Allí se instaló el primer asentamiento industrial de la cuenca del Río Salado, y, en 1910, sus tambos obtuvieron varios premios por la fabricación de quesos.
****

Como llegar:

La estancia Villa La Raquel está ubicada sobre la ruta Nº 2, km 168, paraje de Guerrero, entre las poblaciones de Lezama y Castelli. El acceso, bien señalizado, apenas se ve comprometido por las dificultades propias de los caminos de tierra. Cruzando el río Salado, después de una pequeña curva, conviene disminuir la velocidad del vehículo de antemano porque el ingreso puede ser un poco brusco. La forma sugerida para llegar con otro medio de transporte es el tren a Mar del Plata, que parte desde plaza Constitución. En temporada alta la frecuencia es cada media hora.













Estancia San Carlos

Esta es otra propiedad de los Álzaga, ubicada en San Vicente, en el km 58 de la ruta 210. El casco tiene 1600 m2, cuatro plantas, 28 ambientes, y data de 1880; fue comprada posteriormente a la muerte de Felicitas, para el descanso de las tropas en su paso hacia Guerrero desde Buenos Aires. Su parque es impresionante, y entre otros árboles, posee los cedros del Líbano mas antiguos del país y en los fondos pasa un brazo del Samborombón. También cuenta con una capilla, Santa Clara. Actualmente, se planea armar un Club House con todas las comodidades. Desde la Plaza Colombia, en la Capital Federal, sale un minibus que va hasta la estancia, en donde podrán visitarla (con almuerzo y merienda). No pueden negarme que, por la foto por lo menos, es media tétrica.



Dato de Martin de Domselaar: “Castillo de la Estancia San Carlos, y comento que los domingos a las 16 y a las 17 hs, esta abierto a la visita de quienes quieran acercarse. Ruta 210 (continuacion de Hipolito Irigoyen, en la bajada del Puente Pueyrredon de Avellaneda) Kilometro 58,700. Y para terminar la tarde, recomiendo fiambres del almacen que se encuentra al lado del ingreso, una delicia”.



“Está abierto los domingos y feriados a partir de las 17,30 hs., la entrada cuesta $ 10. Se encuentra en la Ruta 210 Km 58 (no se ve de la ruta), el camino es directo, está al lado de la almacén de artículos regionales “El Manantial” que vende, entre otras cosas, unos quesos de campo riquísimos y a muy buen precio. Y si tienen ganas de más historia, visiten la capilla de Santa Clara de Asís, a dos cuadras del castillo, que fue construida en 1870″. También la recomienda “para todos aquellos amantes de la historia de Felicitas, pasarán una tarde agradable en los jardines de la gran casona y en su interior donde Josefina Guerrero atesora las pocas cosas que aún se conservan de Felicitas”.

Como llegar: Se puede acceder desde Capital Federal: por Autopista Ricchieri, Ruta 52 / 58, Ruta 6 y Ruta 210; También por Av. Hipólito Yrigoyen (ex Pavón) desde Puente Pueyrredón (Avellaneda) hacia el sur hasta Domselaar.
Desde La Plata: por Av. 44, Ruta 215, por Ruta 6 hasta ruta 210. (Fuente)

Informes y reservas (02225) 491290/491043 ó 02223- 15 505571 . E-mail: [email protected]






CEMENTERIO DE LA RECOLETA
En éste cementerio, en la Bóveda de Martín de Álzaga , descansan los restos de Felicitas.

Como llegar: Junín 1760 Capital Federal. Horarios: todos los días de 8 a 18. Entrada: gratuita
4804-7040/4803-1594



LA LEYENDA



Los vecinos dicen que cada 30 de enero, el fantasma de Felicitas vaga entre las viejas rejas de la iglesia. Las mujeres dejan pañuelos atados a las verjas y aseguran que amanecen empapados con las lágrimas de Felicitas. Las jóvenes enlazan cintas pidiendo el retorno de algún amor perdido o esperando encontrar el amor de su vida.

- Pañuelos y cintas en las rejas de la Iglesia

- Espacio de los amores perdidos cintas atadas al corazón

- El corazón que tanto amo, acá.

- Lavadero


.
Datos archivados del Taringa! original
1puntos
770visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

s
sabripens🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts17
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.