Hola amigos de La Inteligencia Colectiva hice un pequeño post para mostrarles algo de la arquitectura de mi Estado de Hidalgo lugar con mucha historia
Es la obra de ingeniería hidráulica más importante de la época virreinal y de toda América en el siglo XVI. Además, un ejemplo extraordinario de tecnología aplicada.
La obra tiene una longitud total de 37 kilómetros, 32 desde su origen en los manantiales de las faldas del volcán de Tecajete hasta Otumba, y una bifurcación de 5 kilómetros que surtía agua a las poblaciones de Zacuala y Zempoala.
Si bien el acueducto del padre tembleque se conoce principalmente por la arquería mayor, cerca del 95 por ciento es subterraneo, variando su profundidad desde unos cuantros centímetros hasta los 2 metros; encontrandose 4 secciones aereas, la primera en la Hacienda de Arcos, la segunda en Amiltepec, una tercera conformada por un único arco en Acelotla y la más importante con 68 arcos, 880 metros de longitud y 38.75 de altura en Santiago Tepeyahualco.
Diecisiete años bastaron para construir 1023 metros longitudinales de arquería formando un total de 116 arcos.
Su construcción tardó 17 años y fue ideada en el siglo XVI por un fraile franciscano proveniente de Toledo, España, quien sin tener estudios de ingeniería ni arquitectura, pero sí mucha fe y perseverancia, logró hacer realidad esta prodigiosa estructura.
Nos referimos al Acueducto del Padre Tembleque, situado en los límites del Estado de México e Hidalgo –de hecho la estructura abarca territorio de ambas entidades– y construido entre los años 1543 y 1560.
En esa época existía una marcada escasez y acaparamiento del agua por parte de los españoles en esta árida región, lo que afectaba el cultivo de alimentos. Sólo las clases altas tenían acceso a ella, no así los pobladores más desprotegidos, principalmente los indígenas.
Por tal motivo, el fraile pensó en hacer el acueducto para dotar de agua a diferentes poblaciones.
Y así lo hizo: tras años de lucha por conseguir los permisos, comenzó a construir el acueducto desde el cerro del Tecajete hasta la ciudad de Otumba, atravesando originalmente más de 40 kilómetros de distancia y desafiando barrancas y colinas.
El agua se conduciría desde los manantiales de Zempoala, Hidalgo, ubicados en cerros cercanos pero muy altos.
Sin embargo, el religioso no estuvo exento de otro tipo de obstáculos que le impusieron los gobernantes y la misma Iglesia.
Para esta titánica labor, el fraile –descrito como terco y obsesivo– reunió a 400 indígenas. Un total de 44 pueblos participaron en la construcción del acueducto.
Al terminar su tramo, cada comunidad plasmaba sellos pictográficos (glifos) con símbolos prehispánicos e imágenes religiosas en las diversas uniones de la estructura, los cuales pueden apreciarse hoy, casi 500 años después.
El complejo hidráulico fue hecho con piedras del lugar unidas con bruñido, un material elaborado a base de cal, baba de nopal, entramado de pasto, miel de abeja y agua, elementos que han permitido que los arcos se conserven casi intactos.
El tramo más pintoresco y llamativo del acueducto es el que se encuentra sobre la barranca de Tepeyahualco constituido de 68 arcos cuya máxima altura alcanza los 39 metros y una longitud de 880 metros.
Primeramente se edificaron los pilares de piedra que fueron alineados a la misma altura con minuciosa exactitud.
Después se realizó la cimbra de los arcos que se desplantarían encima. Adobe y paja fueron algunos de los materiales utilizados.
“La proporción de extraordinaria esbeltez, junto con la sencillez y el perfecto equilibrio de pilares y contrafuertes, en armonía con el paisaje natural convierten al Acueducto en una obra extraordinaria”, destaca el libro El Patrimonio de México y su Valor Universal, Lista Indicativa, publicado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Desde la carretera, a lo lejos, puede apreciarse la magnificencia de esta obra en medio del paisaje, donde naturaleza, arquitectura y arte concatenan a la perfección.
El Acueducto del Padre Tembleque es, por esto y más, uno de los grandes tesoros arquitectónicos del país, pues incluso supera en altura y magnitud al acueducto de Segovia, España.
Lamentablemente, a pesar del valor histórico y el potencial turístico del acueducto, el lugar refleja un notable abandono oficial, lo cual no es pretexto para apreciar toda su belleza.
fue la obra hidráulica más importante construida en América en el siglo XVI y es uno de los pocos edificios arqueológicos de su tipo con posibilidad de reutilización al 100 por ciento pese a sus 450 años.
El Acueducto está propuesto en la Lista Indicativa a ser Patrimonio de la Humanidad de México, como la obra hidráulica más importante del virreinato.
Es recomendable hacer el recorrido de día, por seguridad y por las condiciones del terreno.
Trabajos para restaurar el acueducto
A principios de este año y despues de 210 años sin usarse, el agua finalmente comenzo a circular por este tramo del acueduct junto a la hacienda Los Arcos
Bueno amigos me despido deceando que este post les haya gustado y lo hayan encontrado interesante...