El Nacimiento
La Juventud Peronista fue fundada por el compañero Gustavo Rearte, allá por 1957, luego de que Lonardi, Aramburu y Rojas derrocaran al General Perón y proscribieran al movimiento peronista. Rearte se encuentra en el fragor de la lucha con otros compañeros, como Jorge Rulli, Envar “Cacho” El Kadri, Susana Valle y Felipe Vallese.
En 1960, este primer grupo organiza la primera acción de resistencia armada urbana, que firmaron bajo la sigla Ejército Peronista de Liberación Nacional: atacaron una guardia de la Aeronáutica en Ciudad Evita.
La Organización
La JP envía a Rearte a Montevideo a establecer contacto con los exiliados peronistas. Allí se reúne con John William Cooke, jefe del Comando Táctico de la Resistencia Peronista. Cuando regresa, es baleado por una comisión policial en el centro de la Capital Federal y es encarcelado.
El 23 de agosto de 1962, otro de los fundadores de la Juventud Peronista y obrero metalúrgico, Felipe Vallese, es secuestrado en la puerta de su casa, en el barrio porteño de Flores. Sus captores son integrantes de la policía de la provincia de Buenos Aires, comandados por el inspector Juan “El Tano” Fiorillo, quien 20 años después será mencionado en las listas de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) como torturador en el campo de concentración “Omega”, durante la dictadura militar iniciada en 1976. Felipe Vallese no aparecerá nunca. Algunos lo consideran el primer desaparecido de la historia argentina contemporánea
Arturo Illia promulga una amnistía para todos los presos políticos. Son liberados, entre otros, los iniciales fundadores de la JP: Rearte, Rulli, Spina y El Kadri, quienes se abocan a reorganizar la Juventud, que había sufrido duros golpes por la represión implementada por el Plan CONINTES (Plan de Conmoción Interna del Estado de marzo de 1960 – Gobierno radical de Arturo Frondizi).
El primer Congreso de la JP se hace el 27 de octubre de 1963, en la ciudad de Huerta Grande, provincia de Córdoba. Asisten delegados y representantes de muchas provincias y allí se hace una convocatoria “a todos los jóvenes, sin distinción de clase social, nacionalidad, instrucción o raza, que amen a su patria y estén dispuestos a luchar hasta el fin por su liberación”.
El Congreso emite una declaración en la que los congresales exigen la derogación de todas las leyes represivas; una amnistía general para todos los presos políticos y sociales; el retorno del General Perón y la restitución de los restos de Eva Perón, (sustraídos y ocultados por la Revolución Fusiladora de 1955); control del Estado sobre los medios de producción y el comercio exterior; nacionalización del sistema bancario; expropiación de los latifundios sin indemnización; nacionalización de toda la industria extractiva y productiva de materias primas: Petróleo, Electricidad, Siderurgia y Frigoríficos; prohibición de importaciones competitivas con la industria nacional; prohibición de exportación de capitales; nulidad de la deuda externa y compromisos internacionales; intervención obrera sobre la producción; denuncia de los tratados internacionales que afecten la soberanía; respeto a la autodeterminación de las naciones y los pueblos; solidaridad con los pueblos del mundo que luchan por su liberación.
Pese a que las declaraciones que anteceden son votadas por unanimidad, esta concordancia no es suficiente para arribar a una unificación de la Juventud Peronista. Surgen estructuras que, si bien coinciden en los lineamientos generales, mantienen su independencia orgánica, como el Movimiento de la Juventud Peronista liderado por Envar El Kadri y Carlos Caride y la Juventud Revolucionaria Peronista, cuyo principal referente es Gustavo Rearte. Posteriormente, éste último se integrará al Movimiento Revolucionario Peronista (MRP) formando parte de su conducción.
La Resistencia
Entre 1958 y 1965, las distintas organizaciones de la JP forman parte de la resistencia. Sus líderes y militantes son encarcelados y torturados reiteradamente. En octubre de 1965 el General Perón, desde el exilio, les envía una carta en uno de cuyos párrafos se lee: “Es fundamental que nuestros jóvenes comprendan que deben tener siempre presente en la lucha y en la preparación de la organización que: es imposible la coexistencia pacífica entre las clases oprimidas y opresoras. Nos hemos planteado la tarea fundamental de triunfar sobre los explotadores, aún si ellos están infiltrados en nuestro propio movimiento político. La Patria espera de ustedes la postura seria, firme y sin claudicación”.
La Tendencia
Luego del Cordobazo y de que surgieran a la luz pública las organizaciones armadas peronistas (FAR, FAP y Montoneros), un importante sector de la sociedad argentina comprendió que estaban dadas las condiciones para exigir el retorno de la democracia y la vuelta del Gral. Perón. Los levantamientos populares se sucedieron: el Mendozazo, el Rosariazo, El Viborazo, obligaron al General Alejandro Agustín Lanusse a ponerse personalmente al frente del gobierno dictatorial.
En ese marco de efervescencia popular, las estructuras juveniles del peronismo eran reforzadas por la mística de las “formaciones especiales” del peronismo, que habían llevado a cabo impactantes operaciones político-militares. El ajusticiamiento de Pedro Eugenio Aramburu marcó un punto de inflexión en este sentido.
Fusiones y reorganizaciones provocaron entre 1970 y 1972 que las distintas organizaciones menores confluyeran en grandes agrupamientos que ya tenían entre sí coincidencias y diferencias muy marcadas. Así, todo el sector juvenil de la “izquierda” peronista confluyó en dos estructuras principales:
Juventud Peronista de las Regionales como estructura territorial, Juventud Universitaria Peronista (JUP) en las universidades, con su estructura sindical (Juventud Trabajadora Peronista-JTP), estructura femenina (Agrupación Evita) y una estructura a nivel de la educación secundaria (Union de Estudiantes Secundarios -U.E.S.) con fuerte presencia en los Centros de Estudiantes de los Colegios Secundarios mas importates del la Argentina. Posteriormente se crearían: Movimiento Villero Peronista y Movimiento de Inquilinos Peronistas, entre otras, aunque ninguna tuvo la relevancia cuantitativa de las dos primeras.
Con menor desarrollo cuantitativo, se crea el Peronismo de Base (PB).
Luche y Vuelve
La etapa previa a la elecciones de 1973 y al regreso definitivo del Gral. Perón estuvo enmarcada en lo que se conoció como el “Luche y Vuelve”.
Perón designa como candidato a Presidente al compañero, Héctor J. Cámpora, quien entre los sectores juveniles era apodado como “El Tío”.
En todas las provincias y pueblos del país las estructuras de la JP lideran las convocatorias en actos y manifestaciones. Luego de tantos años de proscripción, el peronismo está decidido a volver al gobierno. Los cuadros juveniles se hacen protagonistas del momento político. La prensa del Partido queda en manos de jóvenes dirigentes de la JP.
El 11 de marzo de 1973 el FREJULI gana las elecciones con el 49, 59 % de los votos. Los cuadros de todos los sectores de la Juventud Peronista son designados para ocupar algunos Ministerios, Secretarías de Estado, y resultan electos en puestos legislativos nacionales, provinciales y municipales.
La Masacre de Ezeiza, la renuncia del Tío a la Presidencia y la asunción de Perón, luego de nuevas elecciones que el peronismo ganar’a con el 61, 8 % de los votos. El fallecimiento de Perón, las luchas internas del movimiento que se recrudecen hasta producirse el golpe militar de 1976 que trajo como resultados, no sólo la destrucción del sistema productivo y el desguace del Estado, sino la desaparición de 30.000 compañeros y miles de presos políticos y exiliados.
La Dictadura
Los militantes de la JP cuya militancia y pertenencia política afín a Montoneros había sido pública durante los últimos años, serán secuestrados, torturados y asesinados o integrarán la extensa lista de detenidos-desaparecidos. El terror por la ilegal represión imperante en esos años, induce al exilio a otros miles de militantes que logran evadir las redes militares y policiales. La Juventud Peronista y todas las demás organizaciones de base de la izquierda peronista son desarticuladas y aniquiladas, aunque la mayoría de sus integrantes no hubieran tomado parte en actividades de la guerrilla.Volvimos
Desde el retorno de la democracia hasta la asunción del compañero Néstor Kirchner, la Juventud Peronista no había podido a tener relevancia política ni poder de movilización. Durante todos estos años, fue prácticamente una estructura vacía de contenido, carente de militancia y participación juvenil. Esto se produjo, no sólo por la traición de Menem a las banderas históricas de Perón y Evita sino también porque durante todos esos años, descreídos de todo tipo de participación política, los jóvenes de alejaron de la militancia.
Luego del 25 de mayo del 2003, miles de jóvenes comprendimos que la política podía volver a ser una herramienta de cambio y transformación. Nos dimos cuenta que con militancia y esfuerzo es posible alcanzar la liberación nacional y la justicia social, pero que para ello hace falta que seamos miles los que nos comprometamos con un proyecto colectivo.
Con la normalización de Partido justicialista y la elección del compañero Juan Cabandié a cargo de la Secretaría de Juventud, la JP esta volviendo a recuperar su mística, su participación y su militancia. Hoy, miles de jóvenes vuelven a sentir el orgullo de ser peronistas, de sentirse parte de un movimiento que tiene como columna vertebral al movimiento obrero y como conductor a quien conduce el proceso de transformación de nuestro país: Néstor Kirchner
En el acto de asunción de las autoridades partidarias en la cancha de Almagro, el 14 de mayo de 2008, Juan equiparó la histórica bandera peronista de “justicia social” con “un derecho humano elemental”. Así, declaró a Perón y Evita “fundadores de los derechos humanos en nuestro país” y, al hacerlo, puso a la JP en sintonía con la definición de Kirchner del Partido Justicialista como “el partido de los derechos humanos”. En otro tramo de su discurso, Juan alabó a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que “piden Justicia, sin apretar al Gobierno ni cortar rutas”, diferenciando la lucha del movimiento de derechos humanos del conflicto con las entidades patronales agrarias, las cuales realizaban por entonces cortes de ruta que tenían efectos de desabastecimiento e inflación en el precio de alimentos y medicamentos. Cabandié pidió “no retroceder ni al 10 de marzo (el día previo al aumento de las retenciones) ni a 1880″. “La 125” fue determinante en el relanzamiento de una nueva JP, con una mística militante ausente de la arena política desde los albores de la democracia.
Hoy, la gloriosa JP es una fuente de inspiración para las nuevas generaciones de peronistas por la masividad, formación y compromiso de su militancia. La trascendencia de su reconstrucción al servicio del proyecto nacional, popular y democrático del justicialismo se ve reflejada en las primeras acciones de Juan como Secretario de la Juventud Peronista. En un acto en la CGT que sirvió para restañar heridas históricas en procura de la unidad, se reunió con representantes de la Juventud Sindical Peronista, saldando así una de las viejas contradicciones del movimiento.
Como parte del proceso de normalización del Partido Justicialista como herramienta democrática y de participación política, las distintas expresiones locales y provinciales de la JP van reestructurándose de acuerdo a los principios establecidos por Kirchner y Cabandié. Entre las agrupaciones que van confluyendo con la Juventud Peronista del Partido Justicialista, se destaca la Agrupación La Cámpora, un espacio juvenil frentista que forma parte del Frente para la Victoria.
