Como se pudiera ver en el primer video de , el Ing. Agrónomo Javier Souza Casadinho estuvo como disertante invitado en el espacio CursoSUR, en el marco de la jornada internacional "¡CHAU MONSANTO!".
Este artículo es la transcripción de parte de su exposición. Al final de la misma, se incluye nuevamente el video correspondiente.
El viernes 7 de Septiembre entrevistamos a Javier Souza Casadinho, Ing. Agrónomo, Docente de la FAUBA y miembro de la RAP-AL. El objetivo fue dar a conocer su punto de vista sobre el actual modelo agrícola basado principalmente en monocultivos transgénicos, sus efectos socioambientales y económicos y sus alternativas concretas.
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Javier Souza Casadinho.
Curso sur: ¿Cuál es la situación actual en la Argentina en cuanto a la superficie cultivada con transgénicos y la utilización de Agrotóxicos?
Javier Souza: Tenemos casi 23 millones de hectáreas con transgénicos. Somos el tercer país del mundo en ese sentido. Utilizamos unos 370 millones de litros de Plaguicidas y toneladas de fertilizantes que generan desequilibrios biológicos, ya que no nutren adecuadamente los cultivos y promueven la aparición de plagas. Estas son cada vez más resistentes y requieren mayores dosis de agrotóxicos. En los años 90 se aplicaban unos 3 o 4 litros por hectárea y hoy hacen falta unos 14 litros, es decir un 400% de incremento aproximadamente.
Dentro de los herbicidas se utiliza mayormente el Glifosato y otros mucho más tóxicos como el 2,4 D y el Paraquat que son utilizados no solo en la soja sino en cultivos hortícolas, frutícolas, forestales y en las tabacaleras. Si hablamos de los insecticidas el principal es el Endosulfán que es altamente tóxico y está prohibido en 85 países del mundo. Estos productos son capaces de causar enfermedades por intoxicaciones agudas y cada vez más casos de casos de enfermedades crónicas. Eso es lo que se demostró en el juicio de Ituzaingo hace muy poco, en Córdoba.
Recuerdo que en los 90 las empresas interesadas, el INTA, la Facultad de Agronomía, el Diario Clarín, el Ministerio de Agricultura decían que los transgénicos reducirían el hambre, que se producirían alimentos de mayor calidad, que utilizarían menos agrotóxicos y al estar sembrados en áreas marginales se deforestaría menos. Ninguna de sus cuatro grandes promesas se cumplió.
Curso Sur: ¿Cuáles son las implicancias socio-económicas y ambientales?
Javier Souza: Este modelo está relacionado con otros procesos extractivos y tan contaminantes como la minería (hace pocos días se inauguró Potasio Cerro Colorado (Río Negro) cuyo principal destinatario e inversor es Brasil). También se relaciona con la actividad petrolera y petroquímica. En este caso el nutriente más utilizado es el Nitrógeno, que requiere gas como materia prima para su obtención. También con el sector financiero y los pooles de siembra que hoy día definen cual será el precio de los granos y qué se sembrará la próxima campaña. Y para sostener este modelo aparecen nuevas semillas transgénicas y la LEY DE SEMILLAS que será restrictiva y determinará quienes pueden guardar semillas. Además de contaminarnos, estos paquetes tecnológicos hacen endeudar y ser cada vez más dependientes a los productores. Hay pueblos que han “desaparecido”. El acuífero Puelche lleva 20 años de contaminación, la deforestación entre 2002 y 2006 ha superado el millón de hectáreas. Este sistema vulnera sin dudas el derecho más importante que todas las personas tenemos que es “el derecho a la vida”.
Curso Sur: ¿Cuáles son las posibles alternativas para modificar este modelo?
Javier Souza: Debemos sentirnos parte de la naturaleza. Muchas comunidades de Córdoba, los grupos de “Paren de Fumigar”, productores de Tabaco en Misiones, varios sectores en Pcia. de Buenos Aires y otros estamos planteando la Agroecológica como la alternativa.
Sus principios básicos son la nutrición adecuada de los suelos y la biodiversidad, es decir la coexistencia en el espacio y en el tiempo de diferentes tipos de plantas arbóreas, anuales, perennes, herbáceas, flores, frutos, etc. generado así agroecosistemas que se autoperpetúen en el tiempo. La Teoría de la Trofobiosis dice que todo ser vivo que se nutre equilibradamente (no solo con Nitrógeno, Fósforo y Potasio) será menos apetecido por los “insectos plaga”, no necesitando así fertilizantes sintéticos ni aplicaciones de agrotóxicos.
La recreación de la diversidad biológica se puede establecer a través de las asociaciones de especies, usando márgenes del cultivo, dejando islas de vegetación silvestre que sirvan de hospedaje para los insectos benéficos, franjas mezclando cultivos, permitiendo la coexistencia de animales y plantas, etc.
Tan importante como lo anterior sin dudas es la organización de los productores para conseguir políticas que promuevan el desarrollo de mercados locales, la recuperación de los saberes, el respeto de su identidad, la propiedad de sus semillas y que nos permitan mantener la decisión sobre qué, cómo y para quién producir.
Curso Sur: Se acerca el 17 de septiembre y la convocatoria a una Jornada Nacional de lucha contra Monsanto donde miles de personas se manifestarán en capitales de diferentes provincias.
Javier Souza: Así es, tenemos que darles batalla tanto en la calle como en el Parlamento donde debemos desenmascararlos. Tenemos que pelear para lograr que no nos capturen las semillas. Como decía Silvia Ribeiro en Uruguay “quien maneje las semillas manejará todo el sistema”.
Estas palabras finales de Javier Souza Casadinho deben calar bien hondo en nuestro pueblo. Debemos evitar que estos monstruos transnacionales como Monsanto junto con las presiones de sectores locales logren su cometido y que nuestros gobernantes cómplices o distraídos den uno de los más graves pasos en falso de la historia de nuestro país.
Invitamos a toda la militancia y a la ciudadanía en general a hacerse presente el próximo lunes 17 de septiembre frente a Retiro en la Plaza San Martín, frente a las oficinas de Monsanto para desarrollar una jornada cultural y de lucha contra el saqueo y la contaminación de nuestra tierra.
También recomiendo del usuario @malbec2002 sobre el artículo del Dr. Andrés Carrasco respecto a la nueva variedad de soja transgénica y su respectivo agrotóxico, que el gobierno acaba de aprobarle a Monsanto para utilizar en el país.
Y ya que estamos, el último artículo de este gran hombre, el Dr. Andrés Carrasco, sobre esta misma temática:
"No estamos eliminando agroquímicos, estamos introduciendo nuevos"
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Dr. Andrés Carrasco.
En el último año, el Ministerio de Agricultura de la Nación aprobó la introducción en el país de diez nuevas semillas transgénicas, entre ellas la soja Intacta RR2 anunciada en los últimos días. Contradiciendo lo afirmado desde el gobierno y las empresas, el investigador del Conicet y docente de la UBA Andrés Carrasco advirtió que estas tecnologías conllevarán una mayor aplicación de agroquímicos. Además, relató que cinco de los nuevos organismos que se usarán en el país son resistentes al glufosinato de amonio, un producto “más tóxico que el glifosato”.
“No estamos eliminando los herbicidas y los agroquímicos, estamos introduciendo nuevos”, dijo Carrasco a este medio en respuesta a los anuncios oficiales difundidos días atrás, según los cuales la introducción de nuevas semillas transgénicas en Argentina permitirá una agricultura más respetuosa con el medio ambiente.
El investigador del Conicet y director del Laboratorio de Embriología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) difundió en 2009 un estudio que demostró los efectos tóxicos del glifosato en embriones. El uso de dicho herbicida comenzó a extenderse en 1996 cuando se aprobó por primera vez en el país la semilla de soja transgénica creada por la multinacional Monsanto.
Desde aquel momento hasta hoy, el gobierno nacional aprobó 27 Organismos Genéticamente Modificados (OGM) que buscan mejorar el rendimiento de la producción agrícola, diez de los cuales fueron autorizadas en el último año. Según indicó Carrasco, la soja Intacta RR2 desarrollada por Monsanto -resistente al glifosato y a determinados insectos- fue la que mayor difusión alcanzó en los últimos días, pero la lista incluye nueve semillas más de soja y maíz y cada una de ellas es resistente a distintos tipos de agroquímicos.
“Lo más significativo es que de las 10 nuevas semillas del último año -y de eso no se habla- 5 de ellas incorporaron el glufosinato de amonio. Es decir que son semillas resistentes al glifosato y a este nuevo herbicida”, explicó el investigador en relación al producto cuyo nombre comercial más difundido es “Liberty” de la empresa Bayer.
Según se establece en la página oficial del Ministerio de Agricultura, Pesca y Ganadería de la Nación, las cinco semillas de soja y maíz aprobadas entre 2011 y 2012 resistentes al glufosinato de amonio fueron desarrolladas por las empresas Bayer, Syngenta, Dow AgroSciences y Monsanto.
“Era obvio que las empresas iban a tener que poner otro herbicida”, expresó el científico en relación a la creciente aparición de malezas resistentes al glifosato. Y explicó que actualmente quien utilice estos nuevos OGM combinará la aplicación de dos herbicidas en el proceso de pulverización, aumentando los riesgos a la salud y el ambiente.
“Más tóxico que el glifosato”
“Se ha dicho públicamente y con fuerza en discursos oficiales que las nuevas semillas introducidas por estas grandes transnacionales van a usar menos agroquímicos. A lo mejor usan menos agroquímicos de un tipo pero están introduciendo otros nuevos que no son mejores que los que se están usando hoy sino que son peores”, denunció Carrasco. Y agregó que la aplicación de glufosinato que conlleva el uso de algunas de estas semillas es la mayor demostración de esta realidad.
“Se sabe que es más tóxico que el glifosato, eso sin duda”, aseguró el investigador del Conicet respecto a los efectos que puede provocar este producto sobre la salud.
En este sentido, el biólogo precisó: “El problema es que si el glifosato era clase 4 -o sea que se decía que tenía baja toxicidad y después se descubrió que esa baja toxicidad era muy relativa, que más bien tenía efectos no deseables- desde el año 1996 se sabe que el glufosinato altera la síntesis de neurotrasmisores porque es un bloqueante de un aminoácido importante para el sistema nervioso”.
Según Carrasco, ya en 1996 experimentos de laboratorio realizados en mamíferos demostraron que este agroquímico puede provocar malformaciones congénitas. “Durante el desarrollo embrionario tiene efectos teratogénicos muy significativos”, señaló y destacó que entre los resultados de dicho estudio se encontraron incluso malformaciones en rostro.
De este modo, el director del Laboratorio de Embriología Molecular expresó que las investigaciones realizadas y publicadas hace más de una década en ratones ya indicaban que el glufosinato produce muertes celulares en el tejido nervioso.
En otros países.
A su vez, el investigador principal del Conicet destacó que el glufosinato está siendo duramente cuestionado en otros países y señaló que ya fue declarado como tóxico por un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. En ese marco, el producto fue incluido entre las 22 sustancias que la Unión Europea prohibiría próximamente por sus riesgos para la salud.
“Es muy probable que en Europa el glufosinato sea prohibido porque ya hay reportes oficiales de la Unión Europea que van en esa dirección y está en las listas negras, hay montones de organizaciones ambientalistas que están pidiendo que lo prohíban”, advirtió el biólogo.
Carrasco aclaró que en territorio europeo no están permitidos los cultivos transgénicos con resistencia a ningún tipo de herbicida, por lo que hasta ahora tanto el glifosato como el glufosinato se aplican para otros fines. Pese a ello, según informó el investigador, hace un año Bayer debió sacar este producto del mercado en Alemania por disposición de las autoridades.
Así, cuestionando la aprobación del kirchnerismo de las nuevas semillas de soja y maíz, concluyó: “Mientras los europeos tienden a no permitir que se vendan en los viveros herbicidas a base de glufosinato para las plantitas, nosotros lo estamos introduciendo en la producción agrícola”.
Finalmente, el profesor de la UBA advirtió que el panorama empeora si se tiene en cuenta que actualmente Argentina cuenta con 23 millones y medio de hectáreas sembradas con transgénico que pretenden aumentarse considerablemente en los próximos años, trayendo aparejado un uso creciente de agroquímicos.
Fuente:
Vía Rebelion.org
Y recuerden que hoy es el día internacional de lucha contra Monsanto y se hacen actividades en todo el país.
En la Ciudad de Buenos aires hay convocatoria desde el medio día y hasta las 20 hs. en Plaza San Martín y otros lugares. En el resto del país también se hacen marchas u otras actividades, de las cuales se pueden leer .
