El leopardo longibando formosiano o pantera nebulosa formosiana, una subespecie de Neofelis nebulosa, no pudo volver a ser encontrado en Taiwán luego de una exhaustiva investigación llevada por espacio de 13 años.
Hasta 1500 trampas con cámaras y olores atractivos fueron empleadas en la búsqueda del que fue el segundo más grande depredador de las montañas de Taiwán, sólo superado por el oso negro formosiano, pero ninguna tuvo el éxito esperado.
A mediados del 2009 se creía que el animal estaba extinto, sin embargo en Bangladesh fue encontrada una familia de leopardos nublados, un cachorro con su hermano y madre que se alimentaban, que sugerían ser cuatro ejemplares de esta especia si se contara con el padre en dicho lugar. En contraste, en ese año se afirmaba que la especie no sobrepasaba los cien mil ejemplares.
El leopardo nublado fue clasificado como una especie amenazada por la cacería por la "International Union for Conservation of Nature".
Fueron la caza por su piel y la deforestación de su hábitat las causas que llevaron al leopardo longibando formosiano a la extinción. Por su parte, los miembros de la tribu Rukai ya no verán a sus deidades rondando la tierra, en tanto era parte de su creencia que éstas tomaban en ocasiones la forma de dicha subespecie.
Hasta 1500 trampas con cámaras y olores atractivos fueron empleadas en la búsqueda del que fue el segundo más grande depredador de las montañas de Taiwán, sólo superado por el oso negro formosiano, pero ninguna tuvo el éxito esperado.
A mediados del 2009 se creía que el animal estaba extinto, sin embargo en Bangladesh fue encontrada una familia de leopardos nublados, un cachorro con su hermano y madre que se alimentaban, que sugerían ser cuatro ejemplares de esta especia si se contara con el padre en dicho lugar. En contraste, en ese año se afirmaba que la especie no sobrepasaba los cien mil ejemplares.
El leopardo nublado fue clasificado como una especie amenazada por la cacería por la "International Union for Conservation of Nature".
Fueron la caza por su piel y la deforestación de su hábitat las causas que llevaron al leopardo longibando formosiano a la extinción. Por su parte, los miembros de la tribu Rukai ya no verán a sus deidades rondando la tierra, en tanto era parte de su creencia que éstas tomaban en ocasiones la forma de dicha subespecie.