Crónica de cómo NO estacionar
Hola, hace un tiempito escribí esta crónica sobre mi aventura estacionando en mi cochera nueva y quería compartirla con ustedes
Qué la disfruten!
Yo no soy un tipo que se deja convencer así como así pero hay que darle crédito a la gente que persevera. Esta vez debo decir que me saco el sombrero ante aquéllos que, con sumo ímpetu, rompieron no una sino las dos ventanillas delanteras de mi auto (en sendas ocasiones, claro). Y el detalle dadaísta de dejar un cascote pendiendo sobre la palanca de cambios con equilibrio de colibrí... sencillamente magnifique. Ante tales apasionados pedidos finalmente acepté por alquilar una cochera. No era lejos, estaba bien.
Sin embargo, todo cambió cuando una noche llegué a mi casa y encontré un papel con este mensaje:
Hola Matías: Te conseguí cochera en el edificio $280 p/mes llamame o agregame al messenger [email protected]
Excelente! Más barata que la otra y en el edificio. Cerraba por todos lados. Le dije que sí, arreglé con la dueña y fue mía. La cochera, no la dueña. La dueña es de ella.
A causa de una visión no óptima, me cuesta medir distancias. También me cuesta resolver problemas de encastre, pero me parece que eso es más neurológico que visual.
A las 5 de la mañana del viernes pasado llegué con el auto para estacionarlo en la cochera nueva por primera vez. Con la gracia que me caracteriza y una indiferencia catedrática pulsé el botón del control remoto cual Licenciado en Apertura de Portones a Distancia. Entré. Al instante (ya que mi cochera es la primera) me encontré con el siguiente problema: Imagínese un 1. Suponga que se encuentra con su auto en la base del palito largo y que tiene que manejar en línea recta y luego doblar a la izquierda y terminar en el extremo del palito corto. Sí, hacer un giro de 135 grados.
¡Espere Señor Lector! No venga a dejarme un comentario que diga: metelo de cola, salame, porque si Usted hubiera estado ahí para contarme el truquito de imaginarse el 1, yo también me habría dado cuenta. ¡Pero yo estaba ahí solo, era de noche y nunca había tenido que estacionar así! Y desde chiquito que mi papá me enseñó que la perseverancia y las ganas de triunfar le ganan a la física.
Nota mental: decirle a papá que estaba equivocado.
Nota mental 2: reflexionar acerca de otras cosas en las que papá podría estar también equivocado.
Después de cinco minutos tratando... apagué el motor y me bajé. Hice una inspección visual y (no sé por qué) empecé a correr hacia el final de la cochera. Me imaginé que alguien podría estar filmando y que subiría el video a YouTube o que lo pasarían en la tele y todos se reirían y dirían ¡flaco, sos un estúpido! Obviamente no encontré nada al final que sea distinto al principio. Cuando estaba volviendo se apagaron las luces. No voy a decir que tuve miedo... pero igual quería que se prendieran. Finalmente la obviedad vino a mi mente y se me ocurrió utilizar una cochera vacía para girar y dejar el auto mirando hacia el otro lado.
Estacionar a 45 grados es muchísimo más fácil que hacerlo a 135. Posta.
Terminado el asunto, salí por el portón a la calle. Lo cerré con indiferencia catedrática y entré al edificio por la puerta principal. Como debe ser.
http://conlapuertaabierta.blogspot.com/2009/10/cochera-nueva.html

