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René Favaloro. Pequeño post Homenaje

Info•10/5/2008
René Favaloro. Pequeño post Homenaje

Primeros años

René Favaloro. Pequeño post Homenaje

Nació y se crió en el barrio “El Mondongo” en La Plata, Argentina. A pesar de haber tenido una infancia muy humilde, aprendió a amar el fútbol, y se hizo un hincha fanático del Club de Gimnasia y Esgrima La Plata. René Favaloro siempre estuvo comprometido con el conocimiento, gracias en parte a su abuela materna, que le transmitió su amor por la naturaleza y la emoción al ver cuándo las semillas comenzaban a dar sus frutos. A ella le dedicaría su tesis del doctorado: "A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca".

Realizo la primaria en la escuela Nº45 situada en la calle 68 y diag 73. En esta escuela se levanto un mural en su memoria y sobre la rambla del diagonal los vecinos plantaron un arbol he hicieron un homenaje con tablones pertenecientes a la cancha de su querido equipo. Curiosamente la escuela queda a la vuelta del hospital policlinico "Gral San Martin"

En 1936, después de examinar, Favaloro entró en el Colegio Nacional de La Plata. Allí, docentes como Ezequiel Martínez Estrada y Pedro Henríquez Ureña le infundieron los principios con base humanística.

Al finalizar la escuela secundaria ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó las concurrencias al Hospital Policlínico y con ellas se acrecentó su vocación al tomar contacto por primera vez con los pacientes. Nunca se limitaba a cumplir con lo requerido por el programa, ya que, por las tardes, volvía para ver la evolución de los pacientes y conversar con ellos.

Mientras cursaba las materias correspondientes a su año, se entremezclaba con los alumnos de sexto año de las cátedras de Rodolfo Rossi o Egidio Mazzei, ambos titulares de Clínica Médica. También se escapaba a presenciar las operaciones de los profesores José María Mainetti, y Federico E.B. Christmann, de quien aprendió la simplificación y estandarización que aplicaría después a la cirugía cardiovascular, quizás la mayor contribución de Favaloro a las operaciones sobre el corazón y los grandes vasos.

El hecho fundamental de su preparación profesional fue su posición de residente en el Hospital Policlínico, centro médico de una amplia zona de influencia. Allí se recibían los casos complicados de casi toda la Provincia de Buenos Aires. En los dos años en que prácticamente vivió en el Hospital, Favaloro obtuvo un panorama general de todas las patologías y los tratamientos pero, sobre todo, aprendió a respetar a los enfermos, la mayoría de condición humilde. Como no quería desaprovechar la experiencia, con frecuencia permanecía en actividad durante 48 o 72 horas seguidas.

En 1949, apenas graduado, se produjo una vacante para médico auxiliar. Accedió al puesto en carácter interino y a los pocos meses lo llamaron para confirmarlo. Le pidieron que completara una tarjeta con sus datos, pero en el último renglón debía afirmar que aceptaba la doctrina del gobierno y se lo obligaba a afiliarse al partido peronista que gobernaba el país en esos años, lo que no admitió.

Por ese entonces llegó una carta de un tío de Jacinto Aráuz, un pequeño pueblo de 3.500 habitantes en una zona muy rica de La Pampa. Explicaba que el único médico que atendía la población, el doctor Dardo Rachou Vega, estaba enfermo y necesitaba viajar a Buenos Aires para su tratamiento. Le pedía a su sobrino René que lo reemplazara aunque más no fuera por dos o tres meses. Favaloro se encontró ante una decisión difícil, pero con la esperanza de que la situación política del país cambiaría en algunos meses aceptó la oferta.

Llegó a Jacinto Aráuz en mayo de 1950 y rápidamente trabó amistad con el doctor Rachou quien falleció unos meses después debido a un cáncer de pulmón.

Al poco tiempo se sumó a la clínica su hermano, Juan José, médico también. Se integró muy pronto a la comunidad por su carácter afable, su gran capacidad de trabajo y dedicación a sus pacientes. Juntos pudieron compartir la labor e intercambiar opiniones sobre los casos más complicados.

Durante los años que ambos permanecieron en Jacinto Aráuz crearon un centro asistencial y elevaron el nivel social y educacional de la región.

Con la ayuda de los maestros, los representantes de las iglesias, los empleados de comercio y las comadronas, de a poco fueron logrando un cambio de actitud en la comunidad que permitió ir corrigiendo sus conductas. Así, lograron que casi desapareciera la mortalidad infantil de la zona, redujeron las infecciones en los partos y la desnutrición, organizaron un banco de sangre viviente con donantes que estaban disponibles cada vez que los necesitaban y realizaron charlas comunitarias en las que brindaban pautas para el cuidado de la salud.


Favaloro leía con interés las últimas publicaciones médicas y cada tanto volvía a La Plata para actualizar sus conocimientos. Quedaba impactado con las primeras intervenciones cardiovasculares. Poco a poco fue renaciendo en él el entusiasmo por la cirugía torácica, a la vez que iba dándole forma a la idea de terminar con su práctica de médico rural y viajar a los Estados Unidos para hacer una especialización. Quería participar de la revolución y no ser un mero observador. En uno de sus viajes a La Plata le manifestó ese deseo al Profesor Mainetti, quien le aconsejó que el lugar indicado era la Cleveland Clinic.

Si bien al principio tuvo dudas con respecto a dejar su profesión de médico rural pensó que al regresar de Estados Unidos su contribución a la comunidad podría ser aun mayor. Con pocos recursos y un inglés incipiente, se decidió a viajar a Cleveland. Trabajó primero como residente y luego como miembro del equipo de cirugía, en colaboración con los doctores Donald B. Effler, jefe de cirugía cardiovascular, F. Mason Sones, Jr., a cargo del Laboratorio de Cineangiografía y William L. Proudfit, jefe del Departamento de Cardiología.

Al principio la mayor parte de su trabajo se relacionaba con la enfermedad valvular y congénita. Pero posteriormente se interesó en otras áreas. Todos los días, apenas terminaba su labor en la sala de cirugía, Favaloro pasaba horas y horas revisando cinecoronarioangiografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco. El laboratorio de Sones, padre de la arteriografía coronaria, tenía la colección más importante de cineangiografías de los Estados Unidos.

A comienzos de 1967, Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del bypass o cirugía de revascularización miocárdica, fue el trabajo fundamental de su carrera, lo cual hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. En 1970 publicó un libro llamado Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, y editado en español con el nombre Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria.

Creación de la Fundación Favaloro

En 1971 Favaloro regresó a la Argentina con el sueño de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Cleveland Clinic, que combinara la atención médica, la investigación y la educación.

Con ese objetivo creó la Fundación Favaloro en 1975 junto con otros colaboradores. Uno de sus mayores orgullos fue el de haber formado más de cuatrocientos cincuenta residentes provenientes de todos los puntos de la Argentina y de América latina (Alumni). Contribuyó a elevar el nivel de la especialidad en beneficio de los pacientes mediante innumerables cursos, seminarios y congresos organizados por la Fundación, entre los que se destaca Cardiología para el Consultante, que tiene lugar cada dos años.

En 1980 Favaloro creó el Laboratorio de Investigación Básica -al que financió con dinero propio durante un largo período- que, en ese entonces, dependía del Departamento de Investigación y Docencia de la Fundación Favaloro. Con posterioridad, pasó a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas, que, a su vez, dio lugar, en agosto de 1998, a la creación de la Universidad Favaloro.

En 1992 se inauguró en Buenos Aires el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. Con el lema "tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico" se brindan servicios altamente especializados en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco, pulmonar, cardiopulmonar, hepático, renal y de médula ósea, además de otras áreas. Favaloro concentró allí su tarea, rodeado de un grupo selecto de profesionales.

Siguió haciendo hincapié en la prevención de enfermedades y enseñando a sus pacientes reglas básicas de higiene que contribuyeran a disminuir las enfermedades y la tasa de mortalidad. Con ese objetivo se desarrollaron en la Fundación Favaloro estudios para la detección de enfermedades, diversidad de programas de prevención, como el curso para dejar de fumar, y se hicieron varias publicaciones para el público en general a través del Centro Editor de la Fundación Favaloro, que funcionó hasta 2000.

Suicidio

Para el 2000 la Argentina estaba ya sumergida en una crisis económica y política y la Fundación Favaloro estaba endeudada en unos US$75 millones por lo que Favaloro pidió ayuda en repetidas ocasiones al gobierno sin recibir una respuesta oficial. Por tal motivo, el 29 de julio del mismo año toma la trágica decisión de quitarse la vida de un disparo al corazón. Después de su muerte se supo que le había enviado una carta al entonces Presidente de la Nación el Dr. Fernando de la Rúa la cual nunca había sido leída y en la que expresaba su cansancio de "ser un mendigo en su propio país". Además, expresaba que la sociedad argentina necesitaba su muerte para tomar conciencia de los problemas en los que estaba envuelta.

Siempre se tendrá que recordar a Favaloro como una de las personalidades más honestas generosas de la Argentina y del mundo. Actualmente la Fundación Favaloro es una de las instituciones más grandes de América Latina dedicada al estudio cardiovascular.

Esta es su última carta.

homenaje

En un país que oscila de la frivolidad a la tragedia, algo faltabapara cerrar en el imaginario social la muerte de uno de suscompatriotas más admirados. Faltaba, pues, conocer el contenido de lacarta que escribió René Favaloro antes del tiro del final. Trascendióen estas horas y lo compartimos con los lectores.
(Del Dr. René Favaloro/ julio 29-2000 –14,30 hs)
"Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claroque mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugardestacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromisocon mi patria. Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en docencia,investigación y asistencia médica. La primera etapa en el SanatorioGuemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia encardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado atodos los niveles. Le dimos importancia también a la investigaciónclínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestrogrupo.
En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para losindigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno.La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. Elsanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces. Larelación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran dedonde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sinduda la mayor tajada).
Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y lassecretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicosproporcionalmente.
Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.
A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yoconocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director,saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.
Este era nuestro único contacto.
A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación.Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento deinvestigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego laconstrucción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debíansostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre meha acompañado.
La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporadamás la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltaratrabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperanteen la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado anuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza).Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos,como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obrassociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes alInstituto.
¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!
Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimeanfundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde ala atención médica.
Lo mismo ocurre con el Pami. Esto lo pueden certificar los médicosde mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistemaimplementado a lo largo y ancho de todo el país.
Valga un solo ejemplo: el Pami tiene una vieja deuda con nosotros,(creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobradoen 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (comoes lógico no a mí directamente).
Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupcióndel sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años)deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda lademanda.
El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija enla Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico,que terminaría con los acomodados de turno.
Los mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de lamedicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famosoana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.
Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no operamás! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: el pacientes esestudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. Elpaciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. “Pero cómo,usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?”. “Yo le voy arecomendar un cirujano de real valor, no se preocupe”. El cirujano “dereal valor” además de su capacidad profesional retornará al cardiólogomandante un 50% de los honorarios!
Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las“indicaciones” de su cardiólogo. “¿Doctor, usted sigue operando?” y unavez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismoentusiasmo y responsabilidad de siempre. Muchos de estos cardiólogos,son de prestigio nacional e internacional.
Concurren a los Congresos del American College o de la AmericanHeart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones yabrazos cada vez que debo exponer alguna “lecture” de significación.Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas decardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos.Pero aquí, vuelven a insertarse en el “sistema” y el dinero es lo quemás les interesa.
La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar.Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular BuenosAires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bienentrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios.Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y losporcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos dediagnóstico no invasivo (Holter echo, camara y etc., etc.) loscateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos.
No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostradolas hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso,una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitaránuevamente al cardiólogo, explicará en detalle “la operación económica”y entregará el sobre correspondiente!.
La situación actual de la Fundación es desesperante, millones depesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgoque no podemos rechazar. Es fácil decir “no hay camas disponibles”.
Nuestro juramento médico lo impide.
Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por lasobras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las quecorresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, losproveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de variosmeses. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo secomplica.
En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, puedenrealizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por lasdonaciones que reciben.
Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando.
Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial yluego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto comouno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitandoayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavíaestoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares,pero para una institución que ha entrenado centenares de médicosdesparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta.
¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente?
Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.
La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia ala C. Clinic, le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba atener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español!
Sin duda la lucha ha sido muy desigual.
El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.
Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos,algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado ColegioNacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundacióndebemos incorporarnos al “sistema”.
Sí al retorno, sí al ana-ana.
“Pondremos gente a organizar todo”. Hay “especialistas” que sabencomo hacerlo. “Debés dar un paso al costado. Aclararemos que vos nosabés nada, que no estás enterado”. “Debés comprenderlo si queréssalvar a la Fundación”
¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!
En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos querecibí de mis padres, mis maestros y profesores me resultaextremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.
Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nosentregaba al recibirnos: “a mí no me ha derrotado nadie”. Yo no puedodecir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo locontrola. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivelinternacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de lasleyendas del milenio en cirugía cardiovascular. El año pasado debíparticipar en varios países desde Suecia a la India escuchando siemprelo mismo.
“¡La leyenda, la leyenda!”
Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fueexpresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto,en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta elhartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación.Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.
Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción deninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por lospobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.
Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.
No puedo cambiar.
No ha sido una decisión fácil pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía.
El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.
Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.
Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se mepresentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural.Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.
En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.
En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis conasesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primerascesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados.El lunes no podría dar la cara.
A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a miscolaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. Noaflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hastaalcanzar la misma edad, que no es poco.
Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sinperder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a JacintoArauz, allá en La Pampa.
Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.
Un abrazo a todos, René Favaloro"

rene

Sus pensamientos



Siempre he creído que toda realidad futura se eleva sobrecimientos de ideales y utopías. Sin duda, soñar es tarea fecunda.Dejaría de existir si no tuviera por delante desafíos que involucrenpor sobre todas las cosas, contribuir dentro y fuera de mi profesión aldesarrollo ético del hombre.
(Conferencia "Ciencia Educación y Desarrollo", Universidad de Tel Aviv, mayo de 1995)


Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto denuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas.Procuremos entonces enseñar con el ejemplo.
(Conferencia "Ciencia Educación y Desarrollo", Universidad de Tel Aviv, mayo de 1995)


Todos somos culpables, pero si hubiera que repartirresponsabilidades las mayores caerían sobre las clases dirigentes. ¡Siresurgiera San Martín caparía a lo paisano varias generaciones demandantes!.
(De Recuerdos de un médico rural)


La ciencia es una de las formas más elevadas del quehacerespiritual pues está ligada a la actividad creadora del intelecto,forma suprema de nuestra condición humana.
(Conferencia "Ciencia Educación y Desarrollo", Universidad de Tel Aviv, mayo de 1995)


La ciencia es la expresión de una necesidad inherente al serhumano y, en todo caso, está ligada a la función superior de sunaturaleza inteligente: la capacidad de crear.
(Conferencia "Ciencia Educación y Desarrollo", Universidad de Tel Aviv, mayo de 1995)


Proceder con honestidad en aras de la dignidad del hombre esel compromiso más trascendente en nuestro corto paso por este mundo.
(Conferencia "Responsabilidad social del universitario de nuestro tiempo", Universidad Católica de Córdoba, septiembre de 1981)


Ha llegado el momento, insisto, de detener el girarconstante de nuestro planeta. Examinarlo, examinarnos, hacer eldiagnóstico correcto y buscar todos juntos el tratamiento adecuado.Sólo lo lograremos si entendemos que estamos convocados por uncompromiso ineludible: debemos luchar por una sociedad más justa yequitativa, sin prejuicios de ninguna índole. Sólo lo lograremos si nonos apartamos nunca de los lineamientos éticos basados en el respeto ala dignidad del hombre.
Debemos trabajar, trabajar y trabajar con pasión. Siempre habrátiempo para el ocio fecundo, en beneficio de todos. Hemos deesforzarnos para mejorarnos individualmente pero entendiendo queformamos parte de una sociedad que demanda nuestra participación.Cuanto más destacada sea nuestra posición individual más grande seránuestro compromiso social. Ha llegado la hora de trabajar con humildady modestia verdaderas. Hay que aprender a no marearse con las alturasde la montaña. En la montaña de la vida nunca se alcanza la cumbre.
(Mensaje de René Favaloro a los estudiantes reunidos en Glacier Park Lodge, Montana, Estados Unidos, 1993.
De "Don Pedro y la educación"



Si no tomamos conciencia del desastre ecológico que elhombre ha desatado en nuestro planeta -la Argentina no queda excluida-las consecuencias serán terribles. (...) Todos debemos comprometernos aluchar sin descanso por la rehabilitación del aire, el agua y la tierra.
(De "De La Pampa a los Estados Unidos"



Estoy convencido de que a esta sociedad consumista, cegada porel mercado, la sucederá otra que se caracterizará por el hechotrascendente de que no dejará de lado la justicia social y lasolidaridad.
(Congreso de Bioingeniería 1999)

En cada acto médico debe estar presente el respeto por elpaciente y los conceptos éticos y morales; entonces la ciencia y laconciencia estarán siempre del mismo lado, del lado de la humanidad.
(Congreso de Bioingeniería 1999)


Durante los años que viví en Jacinto Aráuz, en el camino deregreso a mi casa, con frecuencia me dejaba cautivar por los hermososatardeceres -los atardeceres de La Pampa son realmente fascinantes,quizás por el clima seco y los fuertes vientos que golpean sobre lasnubes- . En esas ocasiones, detenía el auto en medio de la ruta y,mientras el cielo se encendía con colores tornasolados que cambiaban acada momento, mis sueños y utopías se entremezclaban con las nubes. Enesos momentos imborrables la injusticia social ocupaba un lugar en mimente y desde entonces nunca dejó de ocupar ese lugar.
(De la Conferencia Internacional Paul D. White, noviembre de 1998)


Nunca recibí distinciones a título personal. Para mí el "nosotros" siempre estuvo por encima del "yo".
(De la conferencia "Marginalidad y pobreza de cara al tercer milenio", Universidad del Litoral, noviembre de 1997)


La prevención y el control de enfermedades son fundamentalespara el mejoramiento continuo de la salud de la población. Para ello sedeben tomar medidas destinadas a producir cambios en el nivel de vidade las poblaciones marginadas y eliminar las desigualdades evitables einjustas en términos de salud y bienestar individual y colectivo,demanda persistente y creciente de las sociedades latinoamericanas.
(De la Conferencia del Congreso Interamericano de Cardiología, agosto de 1999)


Es imprescindible organizar la cooperación internacionalentre los países desarrollados y en desarrollo y luchar todos juntospor una sociedad mejor, con mayor equidad y justicia social, que hagaposible respetar y defender -junto con las demás conquistas sociales-el derecho inalienable del hombre a gozar de buena salud.
(De la Conferencia internacional sobre la salud del corazón en lospaíses en desarrollo. Una agenda para la acción para el siglo XXI,Nueva Delhi, India, 1999)

"Fue el maestro del bypass y pensar que murio de un disparo al corazon..."


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