






Japón decidió invertir 100.000 millones de yenes (cerca de 770 millones de euros) para intentar diseñar a partir del 2014 una nueva computadora mucho más potente que su actual modelo “K”. La nueva meta es llegar a una potencia de cálculo del orden de un “exaflop” (un trillón de operaciones por segundo).
Esta supercomputadora permitiría, entre otras cosas, llevar a cabo simulaciones como el desarrollo de medicamentos o la realización de previsiones de daños causados por desastres naturales, explicó el ministerio de Ciencia nipón. Sus competidores directos, China y Estados Unidos, ya han anunciado sus programas para intentar disponer de una supercomputadora con un “exaflop” en el 2020.
“Hay una gran diferencia entre las tecnologías que intentan ocupar el primer lugar y las que se conforman con el segundo”, recalcó el presidente de una comisión de expertos designados por el ministerio japonés.
El récord actual lo ostenta “Titan”, una supercomputadora de la empresa estadounidense Cray y financiado por el Departamento de Energía estadounidense, fue considerada en noviembre del año pasado como la más rápida del mundo con 17.59 petaflops (cerca de 18 mil billones de cálculos por segundo). Es utilizada para hacer investigaciones sobre energía, cambio climático y motores eficientes, entre otros temas.

