¡Hola!
Soy @Viciecal, hoy vengo a traerles un megapost sobre la tolerancia, los puntos de vista, el respeto y la importancia de éstos.
Primero:
¿Qué es la tolerancia?
En realidad, la tolerancia puede referise a varias cosas. En este caso, me refiero a la tolerancia social.
La tolerancia, del latín tolerare (sostener, soportar), define el grado de aceptación frente a un elemento contrario a una regla moral.
En otras palabras:
La tolerancia define el grado de aceptación que se tenga frente a algo que está en contra de lo "normal".
Un ejemplo es que alguien como yo, de sexo masculino, sea brony (seguidor de My Little Pony).
Otro ejemplo puede ser:
Cuando vos ves dos hombres besándose, te da asco .
Cuando ves dos mujeres posiblemente te excites (si es que sos hombre).
Y un último y tercer ejemplo muy común es este:
Claro, un "wachiturro" es un negro de mi...
Justin Bieber es homosexual por tener la voz aguda y por tener una cara y un peinado (entre otras cosas) fuera de los estándares actuales de la masculinidad heterosexual.
Pero los de Slipknot, que usan máscaras alocadas, que algunas de sus letras son un tanto satánicas y que la música que hacen es re pesada son re copados.
Esto está mal, ya que aquí hay 0 tolerancia.
Entonces.. ¿cómo es la cosa?
¿Recuerdan la imágen brony que dice "Pienso defender a muerte mi derecho a vivir en paz"?
Bueno, eso se refiere a la tolerancia.
La idea de la tolerancia es poder respetar entre otras cosas los gustos de cada persona, las actividades que hace, sus creencias, lo que sea. ¿Por qué?
Simplemente PORQUE SON PERSONAS Y MERECEN RESPETO (no quiere decir que yo sea un santo).
Les dejo un poco de información sacada de Wikipedia:
~ Generalidades ~
La tolerancia social en las sociedades modernas se defiende penalmente y busca el respeto de los derechos y los intereses de todas las personas con independencia de sus circunstancias individuales, para la coexistencia pacífica.
A nivel individual es la capacidad de aceptación de una situación, o de otra persona o grupo considerado diferente, pero no todos los individuos están capacitados para ser tolerantes. Es la actitud que una persona tiene respecto a aquello que es diferente de sus valores. Es también la aceptación de una situación injusta en contra de los intereses propios o en contra de los intereses de terceras personas. Es también la capacidad de escuchar y aceptar a los demás.
Este comportamiento social se ha dado en todas las épocas de la humanidad y en todos los lugares del mundo como un medio para la coexistencia pacífica. Los valores o normas son establecidos por la sociedad o grupo que cuenta con el poder político y el control social, que establece el respeto o la persecución de la persona o grupo considerado diferente o problemático. En este contexto es el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. Es también el respeto injusto de las ideas o intereses de los demás en contra de los propios.
Es distinto tolerancia de libertad, y lo más común en las sociedades humanas consiste en la opresión de un grupo minoritario por parte de una mayoría, ya que lo inverso es menos frecuente. Los valores de respeto van en menor grado desde la tolerancia hasta la libertad, pasando por la igualdad social. La tolerancia no tiene porque ser neutral o un valor positivo en sí mismo, puede ser también un medio por parte del grupo con el control social para fomentar o mantener una situación de privilegio que le es favorable.
~ Tolerancia y reprobación ~
A nivel legal, en la mayoría de las democracias reconocidas como tales, están establecidos los medios de defensa de las libertades de los individuos.
A nivel personal, en la psicología del individuo, sin embargo, muchas veces depende de como el individuo percibe la situación, se basa en la selección de opciones que escoge en el momento. Se considera generalmente que no hay tolerancia sin agresión, es decir que sólo se puede ser tolerante frente aquello que molesta, es decir con lo que no se está de acuerdo, pero que se acepta por conformidad social, respeto al grupo o individuo, por ejemplo en el humanismo, o para la defensa de un ideal de libertad, o de obediencia a un precepto religioso, el liberalismo o el islam. Muchas veces la elección de una u otra forma depende más de la intención del individuo y de lo que este quiere comunicar que de una opción entre una forma correcta y otra incorrecta. En muchas ocasiones puede haber varias opciones correctas para expresar una misma cosa. También depende de la fuerza social, del generalmente grupo, frente a la que se manifiesta intolerancia. Así, actitudes filosóficamente intolerantes, puritanas, racistas o de fanatismo religioso se manifiestan o no, en diversos grados, dependiendo del poder social del grupo que las manifiesta.
El término persecución ha sido usado históricamente para denotar actos de violencia indiscriminada, sean espontáneos o premeditados. La persecución entre seres humanos va mucho más allá de estar dirigida a grupos religiosos, étnicos o políticos. Cualquier diferencia identificable en apariencia o comportamiento puede servir de base a la persecución. El único rasgo común, es la percepción del individuo o grupo como diferente. Debido a eso, se considera que "perseguir" es la expresión de un rasgo general del comportamiento social, relacionado con el tribalismo y el ejercicio del poder por un grupo, que busca imponer o reforzar la conformidad. La persecución no es reconocida como tal por los perseguidores, solamente por sus víctimas o por observadores externos.
La tolerancia es generalmente una elección dictada por una convicción, a veces condescendiente a veces forzada penalmente. Pero también es fomentada persuasivamente por los medios de comunicación al servicio de los intereses del grupo de control.
En la mayoría de comportamientos de agresor y víctima, el agresor culpa a la víctima de la agresión. La justificación más común es que buscan protegerse así mismos, a sus familias y a la sociedad de lo que ellos perciben como peligrosa influencia del grupo perseguido. Cuando los confrontan, siempre niegan los hechos, y aunque se los demuestren, son casi incapaces de reconocer nada. Ellos están libres de culpa y así se lo hacen ver a todos.
La tolerancia en sus aspectos negativos, permite situaciones como la desprotección y la discriminación del individuo, la permisividad a la esclavitud y la inacción ante la injusticia.
Helen Keller decía: "El mejor alcance de la educación es la tolerancia." Es tanto más difícil comprender un comportamiento y eventualmente aceptarlo, en cuanto que uno no conoce los orígenes del mismo. Por ello la educación se considera a menudo un vector de tolerancia.
~ Voltaire y el Tratado de la tolerancia ~
La tolerancia por respeto al individuo se podría formular como:
"No estoy de acuerdo contigo, pero te dejo que lo hagas por respeto a las diferencias".
(Para mí, la frase de arriba es la que mejor define el concepto de la palabra tolerancia).
La tolerancia para la defensa de un ideal de libertad, está perfectamente ilustrada por una célebre citación atribuida de manera apócrifa a Voltaire ¹, pero que en realidad fue utilizada por la escritora S.G. Tallentyre -seudónimo de Evelyn Beatrice Hall- como ilustración de las creencias de Voltaire en la biografía que escribió de él.: "No estoy de acuerdo con lo que me dices, pero lucharé hasta el final para que puedas decirlo".
Las citas de Voltaire se han extraído de la siguiente edición del Tratado de la tolerancia: Editorial Crítica, Barcelona, 1992. Y del Diccionario de filosofía, Akal, Madrid, 1985.
Otro autor de la Ilustración, además de Locke, que abordó directamente la problemática de la tolerancia fue Voltaire (1694-1778). A través de su Tratado de la tolerancia y en los artículos "Fanatismo" y "Tolerancia" de su Diccionario filosófico nos encontramos con argumentos que confirman y complementan la defensa de la tolerancia hecha por Locke. También, aunque de menor importancia, escribió un extenso poema sobre la tolerancia: La Henriade, en 1723, donde critica el fanatismo y sus trágicas consecuencias.
Voltaire representa el ala radical de la Ilustración francesa. Su obra significa la última consecuencia del espíritu crítico ilustrado. Se debate entre el optimismo y la confianza en el ser humano, por un lado, y la desesperación ante la estupidez humana que lo contradice. Esta estupidez sólo podrá curarse con la Ilustración, esto es, con la supresión del prejuicio y la aplicación de la razón crítica a las costumbres sociales, la política y el conocimiento. En esta línea se desarrolla la defensa de la tolerancia que esboza en su tratado. No obstante, en oposición a Leibnitz (con cuyo exagerado optimismo se enfrenta directamente) y a Rousseau, no elimina un marcado pesimismo que le lleva a reconocer la existencia y predominio del mal, ante lo cual la razón se debate impotente. Esto no le impide apelar a ella, a la “sana razón humana”, para que intervenga en la lucha a favor del bien. Esta lucha es la del mal contra el bien, del saber contra la ignorancia, de la prudencia contra el fanatismo.
En el Tratado, Voltaire parte del "asunto de Calas", un caso real de persecución desatada contra una familia de calvinistas franceses. En 1762 fue ejecutado el comerciante Juan Calas, bajo la falsa acusación de haber asesinado a su hijo porque éste pretendía convertirse al catolicismo. Alrededor de este asunto, se desarrolló una trama de sucesos, narrada por Voltaire, donde se puso de manifiesto una vez más la intolerancia y el fanatismo de la misma sociedad que los ilustrados querían "salvar" desde la razón y su hermana gemela, la libertad. Ante tales acontecimientos, nuestro autor exclama: “Parece que el fanatismo, indignado por el éxito de la razón, se vuelve contra ella con más rabia” (P. 15).
Pues bien, afirma, mientras existan pueblos y gobernantes intolerantes, habrá guerras, tumultos y, por tanto, desgracia. Por el contrario, la tolerancia proporciona paz y prosperidad a la sociedad. En este sentido, escribe: “(...), esa tolerancia jamás produjo guerras civiles; la intolerancia ha convertido la tierra en una carnicería” (P. 33). La tolerancia se presenta como principio para la convivencia, como único modo de vivir en paz y libremente: “(...) y el gran principio, el principio universal de uno y otro, está en toda la tierra: 'No hagas lo que no quieras que te hagan'. Pues bien, si se sigue este principio no se advierte cómo un hombre puede decir a otro: 'Cree lo que yo creo y que tú no puedes creer o morirás'” (P. 39).
La intolerancia se opone a cuanto de racional hay en el hombre y nos acerca a las fieras: “(...) el derecho de intolerancia es absurdo y bárbaro; es el derecho de los tigres; es mucho más horrible aún, porque los tigres no se destrozan sino para comer, y nosotros nos hemos exterminado por unas frases” (P. 40). Voltaire apela a la Historia para demostrar que “(...) de todos los pueblos civilizados de la antigüedad, ninguno cohibió la libertad de pensamiento” (P. 41).
Argumenta, como ya había hecho Locke, que la persecución intolerante es incoherente con el verdadero espíritu cristiano, lo que contradice la trayectoria de fanatismo que la Iglesia ha mantenido durante siglos. “Si no me engaño, hay muy pocos pasajes en los Evangelios, de los que el espíritu perseguidor haya podido inferir que la intolerancia y la coacción son legítimas;” (P. 85). Voltaire comenta y cita numerosos episodios bíblicos que apoyan esta idea. En el Diccionario filosófico, afirma: “De todas las religiones, la cristiana es, sin duda, la que tiene que inspirar más tolerancia, aunque hasta aquí los cristianos hayan sido los más intolerantes de todos los hombres” (P. 497).
Donde no hay razón, abunda la intolerancia. Queremos resaltar el énfasis pionero que pone en ello nuestro filósofo. De la superstición, nace el fanatismo. Existe, por tanto, una estrecha relación entre la tolerancia y el espíritu crítico y racional que nos conduce al conocimiento del mundo y de nosotros mismos; como conclusión de su Tratado, Voltaire lo afirma:
“Sólo los espíritus razonables piensan noblemente; cabezas coronadas, almas dignas de su rango, han dado grandes ejemplos en esta ocasión. Sus nombres serán señalados en los fastos de la filosofía, que consiste en el horror a la superstición, y en esa caridad universal que Cicerón recomienda: Charitas humani generis. Esa caridad, cuyo nombre se ha apropiado la teología, como si sólo a ella perteneciese, pero cuya realidad ha proscrito con frecuencia. Caridad, amor al género humano; virtud desconocida de los embaucadores, de los pedantes que argumentan y de los fanáticos que persiguen” (P. 171).
Otro motivo, que se suma a los ya expuestos, para fomentar una actitud tolerante es la evidencia de que somos seres imperfectos, a quienes cuesta hallar verdades. En el Diccionario filosófico afirma en este sentido: “Todos estamos modelados de debilidades y de errores. Perdonémonos las necedades recíprocamente, (...)” (P. 494) “(...) tenemos que tolerarnos mutuamente, porque somos débiles, inconsecuentes y sujetos a la mutabilidad y al error” (P. 501).
Por último, es muy digno de mención, además de la justificación de la tolerancia que desde su espíritu comprometido e ilustrado acomete, el sentido profundo de un lema que él hizo famoso: Écrasez l´inf"me! (¡No dejes de pisotear al infame!). Lo podemos parafrasear como no toleres jamás la intolerancia. Es decir, la propia tolerancia apunta hacia unos límites que no puede traspasar, so pena de dejar de serlo.
~ John Stuart Mill y la defensa de la libertad de pensamiento ~
John Stuart Mill escribió la que podría considerarse una de las mejores defensas de la tolerancia y la libertad de pensamiento que jamás se hayan hecho. Se trata del ya clásico escrito Sobre la libertad, elaborado en 1859. Vamos a resumir brevemente las ideas que en él se contienen, destacando como aspecto novedoso y superador de anteriores concepciones de la “tolerancia” las relaciones existentes entre tolerancia y libertad. Nos referiremos en las citas a la edición de su obra "Sobre la libertad", de Alianza Editorial, Madrid, 1993.
En la introducción, afirma J. S. Mill que, al escribir esta obra, lo mueve la pretensión de ocuparse de la libertad en su sentido político, es decir, de los límites que se han de poner al poder de la sociedad sobre el individuo. Esta es una pretensión, nos dice, que se ha tenido en todas las épocas, desde los tiempos en los que era necesario protegerse de los excesos de una tiranía, hasta aquellos en los que es la mayoría, en un gobierno democrático, quien ejerce su opresión. Esto es así porque no siempre quien gobierna representa verdaderamente al pueblo gobernado. “El pueblo que ejerce el poder no es siempre el mismo pueblo sobre el cual es ejercido (...). El pueblo, por consiguiente, puede desear oprimir a una parte de sí mismo, y las precauciones son tan útiles contra esto como contra cualquier otro abuso del Poder” (P. 59). En este sentido, también la mayoría puede ejercer su tiranía. Habría, por tanto, que colocar un límite, y más sabiendo que “(...) los gustos o disgustos de la sociedad o de alguna poderosa porción de ella, son los que principal y prácticamente han determinado las reglas impuestas a la general observancia con la sanción de la ley o de la opinión” (P. 62).
La opinión de Mill es que el gobierno sólo se halla legitimado para intervenir si hay que evitar daños a terceros; el propio bien de la persona, físico o moral, no es justificación suficiente. Esta es su respuesta a las acciones emprendidas por numerosos gobiernos, a lo largo de la historia, a fin de garantizar la "salvación eterna" de los súbditos. Cuando Locke afirmaba que el Estado no tiene autoridad en cuestiones religiosas, nos estaba planteando por adelantado esta idea política que desarrollará Mill. De nuevo, la tolerancia gubernamental nos viene asociada a la separación del poder del ámbito privado de la vida de los ciudadanos. Este ámbito incluye las decisiones respecto a la propia felicidad, que sólo conciernen a los propios individuos. Cada uno, defiende Mill, es soberano de sí mismo. En un marco histórico adecuado, por tanto, se ha de dar la libertad como posibilidad de labrarse el propio camino de la felicidad, sin ser obligados a vivir a la manera de otros, y sin que privemos a otros de seguir su camino. Resulta fundamental esta distinción, ya vista en Locke, entre una esfera pública y otra privada en la sociedad.
Acto seguido, Mill desarrolla por extenso una excelente defensa de la libertad de pensamiento y discusión. Esta libertad se basaría en el respeto a las opiniones ajenas y a la expresión de las mismas. Se opone nuestro autor a todo tipo de censura, que no conduce sino a la conversión de lo defendido en dogma, a una cristalización o congelación del pensamiento cuya consecuencia es el alejamiento de la verdad, ya que ésta requiere la batalla con sus contrarios para ser profundizada. Esta es una de las consecuencias negativas de la intolerancia. La censura, como manifestación de la intolerancia, no sólo no es buena para el progreso, sino que es causante de terribles errores, ya que aleja del auténtico modo de conocer las cosas. Apoya Mill esta tesis en la historia y muestra que para que la verdad prospere ha de darse la discusión libre ("La especulación libre y audaz sobre los problemas más elevados" y el respeto a todas las opiniones. “Sólo a través de la diversidad de opiniones puede abrirse paso la verdad” (P. 114) Para el libre desenvolvimiento del genio, por tanto, es preciso garantizar la libertad, de manera que la diversidad sea tolerada e integrada en el común debate que garantiza la paz y el progreso.
El planteamiento de Mill para justificar la tolerancia como medio de asegurar nuestro camino hacia la verdad, se basa en una triple posibilidad: “Que la opinión aceptada pueda ser falsa y, por consiguiente, alguna otra pueda ser verdadera, o que siendo verdadera sea esencial un conflicto con el error opuesto para la clara comprensión y profundo sentimiento de su verdad” (P. 111). La tercera posibilidad es que ambas perspectivas tengan algo de verdaderas. En cualquier caso, la censura de las opiniones ajenas se opone al progreso (entendiendo éste como el crecimiento de conocimientos acerca del universo y sus consecuencias práctico-morales), pues atenta contra la búsqueda racional de verdades. La verdad sólo puede desvelarse en un marco de tolerancia donde tengan cabida diversas perspectivas. Esto constituye una "utilidad racional o epistemológica" de la tolerancia.
La tolerancia, en efecto, tiene una de sus principales justificaciones en que resulta imprescindible para el conocimiento. Si queremos saber, hemos de estar dispuestos a aprender de los demás y a cuestionar nuestra opinión. En esto radica el talante tolerante. Este carácter no es sino el de quien sabe escuchar a los demás y dialogar con ellos sin más pretensión que la búsqueda de la verdad. Para ello, resulta necesaria la autenticidad y la lealtad en la discusión. Si se discute con otras pretensiones, no estamos buscando verdades ni siguiendo las reglas de una discusión racional.
Las consideraciones expuestas conducen, de modo ineludible, a la exaltación de la particularidad y así lo hace nuestro autor. Es preciso respetar lo concreto, en la medida en que participa de una parte de verdad. Frente a las concepciones esencialistas que tratan de imponer una única perspectiva a la diversidad y ven mal la multiplicación de modos, Mill afirma que “(...) la diversidad no es un mal, sino un bien (P. 126). Por ello la valora: (...) El libre desenvolvimiento de la individualidad es uno de los principios esenciales del bienestar” (P. 127). Esta individualidad puede ser la manifestada por una joven generación respecto a la precedente. Es un hecho que no somos seres mecánicos que imitan y siguen ciegamente una costumbre. Por eso, la juventud debe usar e interpretar a su manera particular lo recibido. Hay que resaltar y defender la originalidad, cuidando de que la sociedad no la sofoque, como ocurre con todo tipo de despotismo. En relación a esto, Mill nos dice que “es sólo el cultivo de la individualidad lo que produce, o puede producir, seres humanos bien desarrollados” (P. 136). Para ello es preciso un entorno de libertad, para que el genio se desenvuelva sin ataduras. En esto se fundamenta la valoración de la diversidad y la justificación de la tolerancia hacia los modos singulares de la existencia.
En los capítulos posteriores de su obra, Mill apunta a una serie de consideraciones que giran en torno a la problemática acerca de los límites de la tolerancia; es decir, ¿hasta dónde se puede permitir la libertad de acción por parte de los individuos?- ¿Hasta qué punto debemos tolerar y cuándo no? Básicamente, la respuesta de nuestro autor es que siempre podemos actuar, mientras no perjudiquemos los intereses del otro. Es decir, en lo que concierne exclusivamente a uno mismo, nadie debe intervenir. La intervención del Estado sólo se justifica cuando una acción tiene repercusiones en otras personas. Se puede y debe tolerar todo, siempre y cuando lo tolerado no se muestre, a su vez, intolerante. Es en ese punto donde ubicamos los límites de la tolerancia.
Como vemos, la tolerancia se relaciona estrechamente con la libertad. De hecho, su defensa aparece vinculada al liberalismo político, movimiento ideológico que aboga por las libertades individuales y del cual J.S. Mill es un representante. Con posterioridad, y actualmente, la defensa de la tolerancia se conecta con la apuesta democrática por el respeto a las ideas o rasgos de los demás que no compartimos, teniendo un componente solidario que falta al individualismo liberal. En todo caso, la tolerancia aparece como algo propio del sistema político democrático, y, por el contrario, como algo fundamentalmente opuesto a los sistemas totalitarios que pueden albergar actitudes racistas, xenófobas o violentas. El adelanto de Mill respecto a Locke estriba en la ealtación expresa de la diversidad. En efecto, la pluralidad es una característica de la naturaleza humana, y oponerse a ella es irracional e inmoral. De su obra se desprende que es preferible mantener la autonomía más que el acierto en la elección. A la larga, la autonomía garantiza el progreso.
~ Tolerancia religiosa ~
La tolerancia religiosa es una actitud adoptada ante confesiones de fe diferentes o ante manifestaciones públicas de religiones diferentes. Ejemplo, el edicto de Tolerancia de 1786 (Francia) autoriza la construcción de lugares de culto para los protestantes con la condición de que su campanario sea menos alto que el de las iglesias católicas.
"La secta, es la Iglesia del otro", André Comte-Sponville, Diccionario de filosofía.
Hay que diferenciar tres dominios de tolerancia religiosa. En primer lugar, la tolerancia inscrita en los textos sagrados a los que la religión se refiere. Después, la interpretación que las autoridades religiosas han hecho de ella. Y por fin, la tolerancia del fiel, que, aunque guiado por su fe, no por ello permanece menos individual.
A pesar de que cada religión haya evolucionado más o menos independientemente, se constatan tres grandes tendencias ligadas a tres grandes periodos de la historia.
El 0,01% de todos los que ven este post leyeron aunque sea un poco de las citas de Wikipedia. Pero bueno, ahora pasamos a los puntos de vista.
No hay una definición científica del concepto de "punto de vista", ya que eso entra dentro del concepto de la tolerancia.
La idea de punto de vista refiere al lugar desde el cual una persona observa una situación. Tanto el lugar como el hecho de observar pueden ser concretos o simbólicos.
Si una persona está parada frente a la puerta de su casa y afirma “Desde mi punto de vista, eso que se acerca volando a toda velocidad es un halcón”, la expresión estará basándose en algo físico. El punto de vista del sujeto depende de su ubicación corporal, al igual que la percepción (el ave que se acerca volando).
En cambio, si en una charla un sujeto comenta “Respeto tu opinión, pero mi punto de vista es diferente ya que yo nunca desconfiaría de Clara”, la noción de punto de vista está relacionada a la subjetividad y al pensamiento. El punto de vista, en este caso, es una opinión personal que no tiene que ver con una situación física.
Generalmente se usa la frase "punto de vista" simbólicamente. Y recuerden que antes de exponer cualquier opinión es mejor decir "para mí", ya que:
Si a vos te gusta el metal, debe ser feo que digan:
"El metal es una mi..."
¿No?
Pero, para que no te ofendas, lo que se tiene que decir es esto:
"PARA MÍ, el metal es una mi..." (en realidad no está bien usar palabras vulgares, pero el concepto se entiende ).
En otras palabras: si no quieres ofenderte o que te ofendan...
TOLERA Y HAZTE TOLERAR (¡siempre pacíficamente!)
Ahora, pasemos a hablar del respeto.
El respeto o reconocimiento es la consideración de que alguien o incluso algo tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad: respeto mutuo, reconocimiento mutuo. El término se refiere a cuestiones morales y éticas, es utilizado en filosofía política y otras ciencias sociales como la antropología, la sociología y la psicología.
El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única que necesita que se comprenda al otro. Consiste en saber valorar los intereses y necesidades de otro individuo en una reunión.
~ Principio de respeto o autonomía de las personas ~
Este principio se basa en dos teorías ético-morales que dicen textualmente:
El respeto por la autonomía del individuo, que se sustenta esencialmente en el respeto de la capacidad que tienen las personas para su autodeterminación en relación con las determinadas opciones individuales de que disponen.
Protección de los individuos con deficiencias o disminución de su autonomía en el que se plantea y exige que todas aquellas personas que sean vulnerables o dependientes resulten debidamente protegidas contra cualquier intención de daño o abuso por otras partes.
Este principio de autonomía sirvió como base de la bioética desde los aspectos sociopolíticos, legales y morales aunque no para garantizar el respeto de las personas en las transacciones médicas.
~ El respeto como virtud moral ~
El respeto también puede considerarse como punto medio entre dos extremos vistos por exceso y por defecto.
Por defecto: el miedo, tanto a las personas que le rodean como a objetos o situaciones que afronta el individuo, llevándole a situaciones de imposibilidad a realizar determinados proyectos o metas, tal el caso de los complejos de inferioridad.
Por exceso: el abuso o desmedida de los límites preestablecidos para un correcto orden y trato de las personas o situaciones de cada individuo, lo que lleva a conflictos con los otros como también la imposición de límites y/o normas a fin de superar la crisis del abuso y restablecer el orden de los derechos de cada individuo.
~ Teoría del reconocimiento (muy interesante) ~
En el campo de la filosofía social y práctica, Honneth está actualmente asociado con el proyecto de revitalizar la teoría crítica por medio de una teoría del reconocimiento o teoría del reconocimiento recíproco, cuyo primer bosquejo fue esbozado en su obra La lucha por el reconocimiento (edición original alemana de 1992, traducción al castellano de 1997). El trabajo de Honneth consiste en articular la dimensión descriptiva de una teoría del reconocimiento con la descripción prescriptiva de una teoría moral. Para ello, se apoya en la premisa antropológica según la cual "el hombre solamente es hombre entre los hombres" (Fichte), es decir que la relación práctica consigo se constituye en una relación con el otro. El reconocimiento fue inicialmente tratado por Hegel en su libro Fenomenología del espíritu.
Bueno, ya estamos llegando al fin del post, voy a hablar un poco más de la libertad de expresión y la discriminación.
Libertad es la capacidad que posee el ser humano de poder obrar según su propia voluntad, a lo largo de su vida; por lo que es responsable de sus actos.
Históricamente, en especial desde las Revoluciones burguesas del siglo XVIII y XIX, la libertad suele estar muy unida a los conceptos de justicia e igualdad.
El estado de libertad define la situación, circunstancias o condiciones de quien no es esclavo, ni sujeto, ni impedido al deseo de otros de forma coercitiva. En otras palabras, aquello que permite al hombre decidir si quiere hacer algo o no, lo hace libre, pero también responsable de sus actos. En caso de que no se cumpla esto último se estaría hablando de libertinaje. Pues la libertad implica una clara opción por el bien y el mal, solo desde esta opción se estaría actuando desde la concepción de la Teleología.
La quinta acepción del término1 define la libertad como la "facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres". En base a ello, la protección de la libertad interpersonal, es objeto de una investigación social y política.
El fundamento metafísico de la libertad interior es una cuestión psicológica y filosófica. Ambas formas de la libertad se unen en cada individuo como lo interno y lo externo de una malla de valores, juntos en una dinámica de compromiso y de lucha por el poder; las sociedades que luchan por el poder en la definición de los valores de los individuos y de la persona que lucha por la aceptación social y en el establecimiento de valores de la propia en el mismo.
Un poco sobre la discriminación:
Discriminación (del latín: discriminatĭo, -ōnis)1 la discriminación es todo acto de separar a una persona de una sociedad o formar grupos de personas a partir de criterios determinados. En su sentido más amplio, la discriminación es una manera de ordenar y clasificar otras entidades. Puede referirse a cualquier ámbito, y puede utilizar cualquier criterio. Si hablamos de seres humanos, por ejemplo, podemos discriminarlos entre otros criterios, por edad, color de piel, nivel de estudios, nivel social, conocimientos, riqueza, color de ojos diferente, etc. Pero también podemos discriminar fuentes de energía, obras de literatura, animales.
La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (1993) considera discriminación a “toda distinción, exclusión o restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas”.
No obstante, en su acepción más coloquial, el término discriminación se refiere al acto de hacer una distinción o segregación que atenta contra la igualdad. Normalmente se utiliza para referirse a la violación de la igualdad de derechos para los individuos por cuestión social, edad, racial, religiosa, política, orientación sexual o por razón de género. Tomando una parte del artículo 1º de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación se clasificarían o se definirían en dos partes.
Para Vonfack en 1998 (citado en Becerra, S., Tapia, C. y Barría, C. y Orrego, C.) existen tres procesos claves que explican las relaciones de rechazo en las relaciones interpersonales entre sujetos de distintos grupos: los Estereotipos, el Prejuicio y la discriminación.
Además de esto la identidad social que es entendida como un constructo que discurre en esferas sociales, cognitivas y motivacionales (González y cols., 2005) y que es definida por Tajfel y Turner (citado en Smith, 2002, p. 74) como “parte del autoconcepto que se deriva de la particular relación con ciertas categorías o grupos sociales”, hace que el individuo se sienta identificado con el grupo de pertenencia mientras que se aleja de los grupos que los rodean y con los cuales no existe ninguna identificación, lo cual da lugar a fenómenos de inclusión y exclusión.
Bueno...
¡Fin del post!
Espero que les haya gustado o que al menos les haya servido para algo .
Nos vemos.
PD: Le puse color negro a la letra a pedido de @qwaisfoasfoakfo (?) para que sea más fácil leer. La versión original de este post estaba escriba en color rosa.
Soy @Viciecal, hoy vengo a traerles un megapost sobre la tolerancia, los puntos de vista, el respeto y la importancia de éstos.
Primero:
¿Qué es la tolerancia?
En realidad, la tolerancia puede referise a varias cosas. En este caso, me refiero a la tolerancia social.
La tolerancia, del latín tolerare (sostener, soportar), define el grado de aceptación frente a un elemento contrario a una regla moral.
En otras palabras:
La tolerancia define el grado de aceptación que se tenga frente a algo que está en contra de lo "normal".
Un ejemplo es que alguien como yo, de sexo masculino, sea brony (seguidor de My Little Pony).
Otro ejemplo puede ser:
Cuando vos ves dos hombres besándose, te da asco .
Cuando ves dos mujeres posiblemente te excites (si es que sos hombre).
Y un último y tercer ejemplo muy común es este:
Claro, un "wachiturro" es un negro de mi...
Justin Bieber es homosexual por tener la voz aguda y por tener una cara y un peinado (entre otras cosas) fuera de los estándares actuales de la masculinidad heterosexual.
Pero los de Slipknot, que usan máscaras alocadas, que algunas de sus letras son un tanto satánicas y que la música que hacen es re pesada son re copados.
Esto está mal, ya que aquí hay 0 tolerancia.
Entonces.. ¿cómo es la cosa?
¿Recuerdan la imágen brony que dice "Pienso defender a muerte mi derecho a vivir en paz"?
Bueno, eso se refiere a la tolerancia.
La idea de la tolerancia es poder respetar entre otras cosas los gustos de cada persona, las actividades que hace, sus creencias, lo que sea. ¿Por qué?
Simplemente PORQUE SON PERSONAS Y MERECEN RESPETO (no quiere decir que yo sea un santo).
Les dejo un poco de información sacada de Wikipedia:
~ Generalidades ~
La tolerancia social en las sociedades modernas se defiende penalmente y busca el respeto de los derechos y los intereses de todas las personas con independencia de sus circunstancias individuales, para la coexistencia pacífica.
A nivel individual es la capacidad de aceptación de una situación, o de otra persona o grupo considerado diferente, pero no todos los individuos están capacitados para ser tolerantes. Es la actitud que una persona tiene respecto a aquello que es diferente de sus valores. Es también la aceptación de una situación injusta en contra de los intereses propios o en contra de los intereses de terceras personas. Es también la capacidad de escuchar y aceptar a los demás.
Este comportamiento social se ha dado en todas las épocas de la humanidad y en todos los lugares del mundo como un medio para la coexistencia pacífica. Los valores o normas son establecidos por la sociedad o grupo que cuenta con el poder político y el control social, que establece el respeto o la persecución de la persona o grupo considerado diferente o problemático. En este contexto es el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. Es también el respeto injusto de las ideas o intereses de los demás en contra de los propios.
Es distinto tolerancia de libertad, y lo más común en las sociedades humanas consiste en la opresión de un grupo minoritario por parte de una mayoría, ya que lo inverso es menos frecuente. Los valores de respeto van en menor grado desde la tolerancia hasta la libertad, pasando por la igualdad social. La tolerancia no tiene porque ser neutral o un valor positivo en sí mismo, puede ser también un medio por parte del grupo con el control social para fomentar o mantener una situación de privilegio que le es favorable.
~ Tolerancia y reprobación ~
A nivel legal, en la mayoría de las democracias reconocidas como tales, están establecidos los medios de defensa de las libertades de los individuos.
A nivel personal, en la psicología del individuo, sin embargo, muchas veces depende de como el individuo percibe la situación, se basa en la selección de opciones que escoge en el momento. Se considera generalmente que no hay tolerancia sin agresión, es decir que sólo se puede ser tolerante frente aquello que molesta, es decir con lo que no se está de acuerdo, pero que se acepta por conformidad social, respeto al grupo o individuo, por ejemplo en el humanismo, o para la defensa de un ideal de libertad, o de obediencia a un precepto religioso, el liberalismo o el islam. Muchas veces la elección de una u otra forma depende más de la intención del individuo y de lo que este quiere comunicar que de una opción entre una forma correcta y otra incorrecta. En muchas ocasiones puede haber varias opciones correctas para expresar una misma cosa. También depende de la fuerza social, del generalmente grupo, frente a la que se manifiesta intolerancia. Así, actitudes filosóficamente intolerantes, puritanas, racistas o de fanatismo religioso se manifiestan o no, en diversos grados, dependiendo del poder social del grupo que las manifiesta.
El término persecución ha sido usado históricamente para denotar actos de violencia indiscriminada, sean espontáneos o premeditados. La persecución entre seres humanos va mucho más allá de estar dirigida a grupos religiosos, étnicos o políticos. Cualquier diferencia identificable en apariencia o comportamiento puede servir de base a la persecución. El único rasgo común, es la percepción del individuo o grupo como diferente. Debido a eso, se considera que "perseguir" es la expresión de un rasgo general del comportamiento social, relacionado con el tribalismo y el ejercicio del poder por un grupo, que busca imponer o reforzar la conformidad. La persecución no es reconocida como tal por los perseguidores, solamente por sus víctimas o por observadores externos.
La tolerancia es generalmente una elección dictada por una convicción, a veces condescendiente a veces forzada penalmente. Pero también es fomentada persuasivamente por los medios de comunicación al servicio de los intereses del grupo de control.
En la mayoría de comportamientos de agresor y víctima, el agresor culpa a la víctima de la agresión. La justificación más común es que buscan protegerse así mismos, a sus familias y a la sociedad de lo que ellos perciben como peligrosa influencia del grupo perseguido. Cuando los confrontan, siempre niegan los hechos, y aunque se los demuestren, son casi incapaces de reconocer nada. Ellos están libres de culpa y así se lo hacen ver a todos.
La tolerancia en sus aspectos negativos, permite situaciones como la desprotección y la discriminación del individuo, la permisividad a la esclavitud y la inacción ante la injusticia.
Helen Keller decía: "El mejor alcance de la educación es la tolerancia." Es tanto más difícil comprender un comportamiento y eventualmente aceptarlo, en cuanto que uno no conoce los orígenes del mismo. Por ello la educación se considera a menudo un vector de tolerancia.
~ Voltaire y el Tratado de la tolerancia ~
La tolerancia por respeto al individuo se podría formular como:
"No estoy de acuerdo contigo, pero te dejo que lo hagas por respeto a las diferencias".
(Para mí, la frase de arriba es la que mejor define el concepto de la palabra tolerancia).
La tolerancia para la defensa de un ideal de libertad, está perfectamente ilustrada por una célebre citación atribuida de manera apócrifa a Voltaire ¹, pero que en realidad fue utilizada por la escritora S.G. Tallentyre -seudónimo de Evelyn Beatrice Hall- como ilustración de las creencias de Voltaire en la biografía que escribió de él.: "No estoy de acuerdo con lo que me dices, pero lucharé hasta el final para que puedas decirlo".
Las citas de Voltaire se han extraído de la siguiente edición del Tratado de la tolerancia: Editorial Crítica, Barcelona, 1992. Y del Diccionario de filosofía, Akal, Madrid, 1985.
Otro autor de la Ilustración, además de Locke, que abordó directamente la problemática de la tolerancia fue Voltaire (1694-1778). A través de su Tratado de la tolerancia y en los artículos "Fanatismo" y "Tolerancia" de su Diccionario filosófico nos encontramos con argumentos que confirman y complementan la defensa de la tolerancia hecha por Locke. También, aunque de menor importancia, escribió un extenso poema sobre la tolerancia: La Henriade, en 1723, donde critica el fanatismo y sus trágicas consecuencias.
Voltaire representa el ala radical de la Ilustración francesa. Su obra significa la última consecuencia del espíritu crítico ilustrado. Se debate entre el optimismo y la confianza en el ser humano, por un lado, y la desesperación ante la estupidez humana que lo contradice. Esta estupidez sólo podrá curarse con la Ilustración, esto es, con la supresión del prejuicio y la aplicación de la razón crítica a las costumbres sociales, la política y el conocimiento. En esta línea se desarrolla la defensa de la tolerancia que esboza en su tratado. No obstante, en oposición a Leibnitz (con cuyo exagerado optimismo se enfrenta directamente) y a Rousseau, no elimina un marcado pesimismo que le lleva a reconocer la existencia y predominio del mal, ante lo cual la razón se debate impotente. Esto no le impide apelar a ella, a la “sana razón humana”, para que intervenga en la lucha a favor del bien. Esta lucha es la del mal contra el bien, del saber contra la ignorancia, de la prudencia contra el fanatismo.
En el Tratado, Voltaire parte del "asunto de Calas", un caso real de persecución desatada contra una familia de calvinistas franceses. En 1762 fue ejecutado el comerciante Juan Calas, bajo la falsa acusación de haber asesinado a su hijo porque éste pretendía convertirse al catolicismo. Alrededor de este asunto, se desarrolló una trama de sucesos, narrada por Voltaire, donde se puso de manifiesto una vez más la intolerancia y el fanatismo de la misma sociedad que los ilustrados querían "salvar" desde la razón y su hermana gemela, la libertad. Ante tales acontecimientos, nuestro autor exclama: “Parece que el fanatismo, indignado por el éxito de la razón, se vuelve contra ella con más rabia” (P. 15).
Pues bien, afirma, mientras existan pueblos y gobernantes intolerantes, habrá guerras, tumultos y, por tanto, desgracia. Por el contrario, la tolerancia proporciona paz y prosperidad a la sociedad. En este sentido, escribe: “(...), esa tolerancia jamás produjo guerras civiles; la intolerancia ha convertido la tierra en una carnicería” (P. 33). La tolerancia se presenta como principio para la convivencia, como único modo de vivir en paz y libremente: “(...) y el gran principio, el principio universal de uno y otro, está en toda la tierra: 'No hagas lo que no quieras que te hagan'. Pues bien, si se sigue este principio no se advierte cómo un hombre puede decir a otro: 'Cree lo que yo creo y que tú no puedes creer o morirás'” (P. 39).
La intolerancia se opone a cuanto de racional hay en el hombre y nos acerca a las fieras: “(...) el derecho de intolerancia es absurdo y bárbaro; es el derecho de los tigres; es mucho más horrible aún, porque los tigres no se destrozan sino para comer, y nosotros nos hemos exterminado por unas frases” (P. 40). Voltaire apela a la Historia para demostrar que “(...) de todos los pueblos civilizados de la antigüedad, ninguno cohibió la libertad de pensamiento” (P. 41).
Argumenta, como ya había hecho Locke, que la persecución intolerante es incoherente con el verdadero espíritu cristiano, lo que contradice la trayectoria de fanatismo que la Iglesia ha mantenido durante siglos. “Si no me engaño, hay muy pocos pasajes en los Evangelios, de los que el espíritu perseguidor haya podido inferir que la intolerancia y la coacción son legítimas;” (P. 85). Voltaire comenta y cita numerosos episodios bíblicos que apoyan esta idea. En el Diccionario filosófico, afirma: “De todas las religiones, la cristiana es, sin duda, la que tiene que inspirar más tolerancia, aunque hasta aquí los cristianos hayan sido los más intolerantes de todos los hombres” (P. 497).
Donde no hay razón, abunda la intolerancia. Queremos resaltar el énfasis pionero que pone en ello nuestro filósofo. De la superstición, nace el fanatismo. Existe, por tanto, una estrecha relación entre la tolerancia y el espíritu crítico y racional que nos conduce al conocimiento del mundo y de nosotros mismos; como conclusión de su Tratado, Voltaire lo afirma:
“Sólo los espíritus razonables piensan noblemente; cabezas coronadas, almas dignas de su rango, han dado grandes ejemplos en esta ocasión. Sus nombres serán señalados en los fastos de la filosofía, que consiste en el horror a la superstición, y en esa caridad universal que Cicerón recomienda: Charitas humani generis. Esa caridad, cuyo nombre se ha apropiado la teología, como si sólo a ella perteneciese, pero cuya realidad ha proscrito con frecuencia. Caridad, amor al género humano; virtud desconocida de los embaucadores, de los pedantes que argumentan y de los fanáticos que persiguen” (P. 171).
Otro motivo, que se suma a los ya expuestos, para fomentar una actitud tolerante es la evidencia de que somos seres imperfectos, a quienes cuesta hallar verdades. En el Diccionario filosófico afirma en este sentido: “Todos estamos modelados de debilidades y de errores. Perdonémonos las necedades recíprocamente, (...)” (P. 494) “(...) tenemos que tolerarnos mutuamente, porque somos débiles, inconsecuentes y sujetos a la mutabilidad y al error” (P. 501).
Por último, es muy digno de mención, además de la justificación de la tolerancia que desde su espíritu comprometido e ilustrado acomete, el sentido profundo de un lema que él hizo famoso: Écrasez l´inf"me! (¡No dejes de pisotear al infame!). Lo podemos parafrasear como no toleres jamás la intolerancia. Es decir, la propia tolerancia apunta hacia unos límites que no puede traspasar, so pena de dejar de serlo.
~ John Stuart Mill y la defensa de la libertad de pensamiento ~
John Stuart Mill escribió la que podría considerarse una de las mejores defensas de la tolerancia y la libertad de pensamiento que jamás se hayan hecho. Se trata del ya clásico escrito Sobre la libertad, elaborado en 1859. Vamos a resumir brevemente las ideas que en él se contienen, destacando como aspecto novedoso y superador de anteriores concepciones de la “tolerancia” las relaciones existentes entre tolerancia y libertad. Nos referiremos en las citas a la edición de su obra "Sobre la libertad", de Alianza Editorial, Madrid, 1993.
En la introducción, afirma J. S. Mill que, al escribir esta obra, lo mueve la pretensión de ocuparse de la libertad en su sentido político, es decir, de los límites que se han de poner al poder de la sociedad sobre el individuo. Esta es una pretensión, nos dice, que se ha tenido en todas las épocas, desde los tiempos en los que era necesario protegerse de los excesos de una tiranía, hasta aquellos en los que es la mayoría, en un gobierno democrático, quien ejerce su opresión. Esto es así porque no siempre quien gobierna representa verdaderamente al pueblo gobernado. “El pueblo que ejerce el poder no es siempre el mismo pueblo sobre el cual es ejercido (...). El pueblo, por consiguiente, puede desear oprimir a una parte de sí mismo, y las precauciones son tan útiles contra esto como contra cualquier otro abuso del Poder” (P. 59). En este sentido, también la mayoría puede ejercer su tiranía. Habría, por tanto, que colocar un límite, y más sabiendo que “(...) los gustos o disgustos de la sociedad o de alguna poderosa porción de ella, son los que principal y prácticamente han determinado las reglas impuestas a la general observancia con la sanción de la ley o de la opinión” (P. 62).
La opinión de Mill es que el gobierno sólo se halla legitimado para intervenir si hay que evitar daños a terceros; el propio bien de la persona, físico o moral, no es justificación suficiente. Esta es su respuesta a las acciones emprendidas por numerosos gobiernos, a lo largo de la historia, a fin de garantizar la "salvación eterna" de los súbditos. Cuando Locke afirmaba que el Estado no tiene autoridad en cuestiones religiosas, nos estaba planteando por adelantado esta idea política que desarrollará Mill. De nuevo, la tolerancia gubernamental nos viene asociada a la separación del poder del ámbito privado de la vida de los ciudadanos. Este ámbito incluye las decisiones respecto a la propia felicidad, que sólo conciernen a los propios individuos. Cada uno, defiende Mill, es soberano de sí mismo. En un marco histórico adecuado, por tanto, se ha de dar la libertad como posibilidad de labrarse el propio camino de la felicidad, sin ser obligados a vivir a la manera de otros, y sin que privemos a otros de seguir su camino. Resulta fundamental esta distinción, ya vista en Locke, entre una esfera pública y otra privada en la sociedad.
Acto seguido, Mill desarrolla por extenso una excelente defensa de la libertad de pensamiento y discusión. Esta libertad se basaría en el respeto a las opiniones ajenas y a la expresión de las mismas. Se opone nuestro autor a todo tipo de censura, que no conduce sino a la conversión de lo defendido en dogma, a una cristalización o congelación del pensamiento cuya consecuencia es el alejamiento de la verdad, ya que ésta requiere la batalla con sus contrarios para ser profundizada. Esta es una de las consecuencias negativas de la intolerancia. La censura, como manifestación de la intolerancia, no sólo no es buena para el progreso, sino que es causante de terribles errores, ya que aleja del auténtico modo de conocer las cosas. Apoya Mill esta tesis en la historia y muestra que para que la verdad prospere ha de darse la discusión libre ("La especulación libre y audaz sobre los problemas más elevados" y el respeto a todas las opiniones. “Sólo a través de la diversidad de opiniones puede abrirse paso la verdad” (P. 114) Para el libre desenvolvimiento del genio, por tanto, es preciso garantizar la libertad, de manera que la diversidad sea tolerada e integrada en el común debate que garantiza la paz y el progreso.
El planteamiento de Mill para justificar la tolerancia como medio de asegurar nuestro camino hacia la verdad, se basa en una triple posibilidad: “Que la opinión aceptada pueda ser falsa y, por consiguiente, alguna otra pueda ser verdadera, o que siendo verdadera sea esencial un conflicto con el error opuesto para la clara comprensión y profundo sentimiento de su verdad” (P. 111). La tercera posibilidad es que ambas perspectivas tengan algo de verdaderas. En cualquier caso, la censura de las opiniones ajenas se opone al progreso (entendiendo éste como el crecimiento de conocimientos acerca del universo y sus consecuencias práctico-morales), pues atenta contra la búsqueda racional de verdades. La verdad sólo puede desvelarse en un marco de tolerancia donde tengan cabida diversas perspectivas. Esto constituye una "utilidad racional o epistemológica" de la tolerancia.
La tolerancia, en efecto, tiene una de sus principales justificaciones en que resulta imprescindible para el conocimiento. Si queremos saber, hemos de estar dispuestos a aprender de los demás y a cuestionar nuestra opinión. En esto radica el talante tolerante. Este carácter no es sino el de quien sabe escuchar a los demás y dialogar con ellos sin más pretensión que la búsqueda de la verdad. Para ello, resulta necesaria la autenticidad y la lealtad en la discusión. Si se discute con otras pretensiones, no estamos buscando verdades ni siguiendo las reglas de una discusión racional.
Las consideraciones expuestas conducen, de modo ineludible, a la exaltación de la particularidad y así lo hace nuestro autor. Es preciso respetar lo concreto, en la medida en que participa de una parte de verdad. Frente a las concepciones esencialistas que tratan de imponer una única perspectiva a la diversidad y ven mal la multiplicación de modos, Mill afirma que “(...) la diversidad no es un mal, sino un bien (P. 126). Por ello la valora: (...) El libre desenvolvimiento de la individualidad es uno de los principios esenciales del bienestar” (P. 127). Esta individualidad puede ser la manifestada por una joven generación respecto a la precedente. Es un hecho que no somos seres mecánicos que imitan y siguen ciegamente una costumbre. Por eso, la juventud debe usar e interpretar a su manera particular lo recibido. Hay que resaltar y defender la originalidad, cuidando de que la sociedad no la sofoque, como ocurre con todo tipo de despotismo. En relación a esto, Mill nos dice que “es sólo el cultivo de la individualidad lo que produce, o puede producir, seres humanos bien desarrollados” (P. 136). Para ello es preciso un entorno de libertad, para que el genio se desenvuelva sin ataduras. En esto se fundamenta la valoración de la diversidad y la justificación de la tolerancia hacia los modos singulares de la existencia.
En los capítulos posteriores de su obra, Mill apunta a una serie de consideraciones que giran en torno a la problemática acerca de los límites de la tolerancia; es decir, ¿hasta dónde se puede permitir la libertad de acción por parte de los individuos?- ¿Hasta qué punto debemos tolerar y cuándo no? Básicamente, la respuesta de nuestro autor es que siempre podemos actuar, mientras no perjudiquemos los intereses del otro. Es decir, en lo que concierne exclusivamente a uno mismo, nadie debe intervenir. La intervención del Estado sólo se justifica cuando una acción tiene repercusiones en otras personas. Se puede y debe tolerar todo, siempre y cuando lo tolerado no se muestre, a su vez, intolerante. Es en ese punto donde ubicamos los límites de la tolerancia.
Como vemos, la tolerancia se relaciona estrechamente con la libertad. De hecho, su defensa aparece vinculada al liberalismo político, movimiento ideológico que aboga por las libertades individuales y del cual J.S. Mill es un representante. Con posterioridad, y actualmente, la defensa de la tolerancia se conecta con la apuesta democrática por el respeto a las ideas o rasgos de los demás que no compartimos, teniendo un componente solidario que falta al individualismo liberal. En todo caso, la tolerancia aparece como algo propio del sistema político democrático, y, por el contrario, como algo fundamentalmente opuesto a los sistemas totalitarios que pueden albergar actitudes racistas, xenófobas o violentas. El adelanto de Mill respecto a Locke estriba en la ealtación expresa de la diversidad. En efecto, la pluralidad es una característica de la naturaleza humana, y oponerse a ella es irracional e inmoral. De su obra se desprende que es preferible mantener la autonomía más que el acierto en la elección. A la larga, la autonomía garantiza el progreso.
~ Tolerancia religiosa ~
La tolerancia religiosa es una actitud adoptada ante confesiones de fe diferentes o ante manifestaciones públicas de religiones diferentes. Ejemplo, el edicto de Tolerancia de 1786 (Francia) autoriza la construcción de lugares de culto para los protestantes con la condición de que su campanario sea menos alto que el de las iglesias católicas.
"La secta, es la Iglesia del otro", André Comte-Sponville, Diccionario de filosofía.
Hay que diferenciar tres dominios de tolerancia religiosa. En primer lugar, la tolerancia inscrita en los textos sagrados a los que la religión se refiere. Después, la interpretación que las autoridades religiosas han hecho de ella. Y por fin, la tolerancia del fiel, que, aunque guiado por su fe, no por ello permanece menos individual.
A pesar de que cada religión haya evolucionado más o menos independientemente, se constatan tres grandes tendencias ligadas a tres grandes periodos de la historia.
El 0,01% de todos los que ven este post leyeron aunque sea un poco de las citas de Wikipedia. Pero bueno, ahora pasamos a los puntos de vista.
No hay una definición científica del concepto de "punto de vista", ya que eso entra dentro del concepto de la tolerancia.
La idea de punto de vista refiere al lugar desde el cual una persona observa una situación. Tanto el lugar como el hecho de observar pueden ser concretos o simbólicos.
Si una persona está parada frente a la puerta de su casa y afirma “Desde mi punto de vista, eso que se acerca volando a toda velocidad es un halcón”, la expresión estará basándose en algo físico. El punto de vista del sujeto depende de su ubicación corporal, al igual que la percepción (el ave que se acerca volando).
En cambio, si en una charla un sujeto comenta “Respeto tu opinión, pero mi punto de vista es diferente ya que yo nunca desconfiaría de Clara”, la noción de punto de vista está relacionada a la subjetividad y al pensamiento. El punto de vista, en este caso, es una opinión personal que no tiene que ver con una situación física.
Generalmente se usa la frase "punto de vista" simbólicamente. Y recuerden que antes de exponer cualquier opinión es mejor decir "para mí", ya que:
Si a vos te gusta el metal, debe ser feo que digan:
"El metal es una mi..."
¿No?
Pero, para que no te ofendas, lo que se tiene que decir es esto:
"PARA MÍ, el metal es una mi..." (en realidad no está bien usar palabras vulgares, pero el concepto se entiende ).
En otras palabras: si no quieres ofenderte o que te ofendan...
TOLERA Y HAZTE TOLERAR (¡siempre pacíficamente!)
Ahora, pasemos a hablar del respeto.
El respeto o reconocimiento es la consideración de que alguien o incluso algo tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad: respeto mutuo, reconocimiento mutuo. El término se refiere a cuestiones morales y éticas, es utilizado en filosofía política y otras ciencias sociales como la antropología, la sociología y la psicología.
El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única que necesita que se comprenda al otro. Consiste en saber valorar los intereses y necesidades de otro individuo en una reunión.
~ Principio de respeto o autonomía de las personas ~
Este principio se basa en dos teorías ético-morales que dicen textualmente:
El respeto por la autonomía del individuo, que se sustenta esencialmente en el respeto de la capacidad que tienen las personas para su autodeterminación en relación con las determinadas opciones individuales de que disponen.
Protección de los individuos con deficiencias o disminución de su autonomía en el que se plantea y exige que todas aquellas personas que sean vulnerables o dependientes resulten debidamente protegidas contra cualquier intención de daño o abuso por otras partes.
Este principio de autonomía sirvió como base de la bioética desde los aspectos sociopolíticos, legales y morales aunque no para garantizar el respeto de las personas en las transacciones médicas.
~ El respeto como virtud moral ~
El respeto también puede considerarse como punto medio entre dos extremos vistos por exceso y por defecto.
Por defecto: el miedo, tanto a las personas que le rodean como a objetos o situaciones que afronta el individuo, llevándole a situaciones de imposibilidad a realizar determinados proyectos o metas, tal el caso de los complejos de inferioridad.
Por exceso: el abuso o desmedida de los límites preestablecidos para un correcto orden y trato de las personas o situaciones de cada individuo, lo que lleva a conflictos con los otros como también la imposición de límites y/o normas a fin de superar la crisis del abuso y restablecer el orden de los derechos de cada individuo.
~ Teoría del reconocimiento (muy interesante) ~
En el campo de la filosofía social y práctica, Honneth está actualmente asociado con el proyecto de revitalizar la teoría crítica por medio de una teoría del reconocimiento o teoría del reconocimiento recíproco, cuyo primer bosquejo fue esbozado en su obra La lucha por el reconocimiento (edición original alemana de 1992, traducción al castellano de 1997). El trabajo de Honneth consiste en articular la dimensión descriptiva de una teoría del reconocimiento con la descripción prescriptiva de una teoría moral. Para ello, se apoya en la premisa antropológica según la cual "el hombre solamente es hombre entre los hombres" (Fichte), es decir que la relación práctica consigo se constituye en una relación con el otro. El reconocimiento fue inicialmente tratado por Hegel en su libro Fenomenología del espíritu.
Bueno, ya estamos llegando al fin del post, voy a hablar un poco más de la libertad de expresión y la discriminación.
Libertad es la capacidad que posee el ser humano de poder obrar según su propia voluntad, a lo largo de su vida; por lo que es responsable de sus actos.
Históricamente, en especial desde las Revoluciones burguesas del siglo XVIII y XIX, la libertad suele estar muy unida a los conceptos de justicia e igualdad.
El estado de libertad define la situación, circunstancias o condiciones de quien no es esclavo, ni sujeto, ni impedido al deseo de otros de forma coercitiva. En otras palabras, aquello que permite al hombre decidir si quiere hacer algo o no, lo hace libre, pero también responsable de sus actos. En caso de que no se cumpla esto último se estaría hablando de libertinaje. Pues la libertad implica una clara opción por el bien y el mal, solo desde esta opción se estaría actuando desde la concepción de la Teleología.
La quinta acepción del término1 define la libertad como la "facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres". En base a ello, la protección de la libertad interpersonal, es objeto de una investigación social y política.
El fundamento metafísico de la libertad interior es una cuestión psicológica y filosófica. Ambas formas de la libertad se unen en cada individuo como lo interno y lo externo de una malla de valores, juntos en una dinámica de compromiso y de lucha por el poder; las sociedades que luchan por el poder en la definición de los valores de los individuos y de la persona que lucha por la aceptación social y en el establecimiento de valores de la propia en el mismo.
Un poco sobre la discriminación:
Discriminación (del latín: discriminatĭo, -ōnis)1 la discriminación es todo acto de separar a una persona de una sociedad o formar grupos de personas a partir de criterios determinados. En su sentido más amplio, la discriminación es una manera de ordenar y clasificar otras entidades. Puede referirse a cualquier ámbito, y puede utilizar cualquier criterio. Si hablamos de seres humanos, por ejemplo, podemos discriminarlos entre otros criterios, por edad, color de piel, nivel de estudios, nivel social, conocimientos, riqueza, color de ojos diferente, etc. Pero también podemos discriminar fuentes de energía, obras de literatura, animales.
La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (1993) considera discriminación a “toda distinción, exclusión o restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas”.
No obstante, en su acepción más coloquial, el término discriminación se refiere al acto de hacer una distinción o segregación que atenta contra la igualdad. Normalmente se utiliza para referirse a la violación de la igualdad de derechos para los individuos por cuestión social, edad, racial, religiosa, política, orientación sexual o por razón de género. Tomando una parte del artículo 1º de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación se clasificarían o se definirían en dos partes.
Para Vonfack en 1998 (citado en Becerra, S., Tapia, C. y Barría, C. y Orrego, C.) existen tres procesos claves que explican las relaciones de rechazo en las relaciones interpersonales entre sujetos de distintos grupos: los Estereotipos, el Prejuicio y la discriminación.
Además de esto la identidad social que es entendida como un constructo que discurre en esferas sociales, cognitivas y motivacionales (González y cols., 2005) y que es definida por Tajfel y Turner (citado en Smith, 2002, p. 74) como “parte del autoconcepto que se deriva de la particular relación con ciertas categorías o grupos sociales”, hace que el individuo se sienta identificado con el grupo de pertenencia mientras que se aleja de los grupos que los rodean y con los cuales no existe ninguna identificación, lo cual da lugar a fenómenos de inclusión y exclusión.
Bueno...
¡Fin del post!
Espero que les haya gustado o que al menos les haya servido para algo .
Nos vemos.
PD: Le puse color negro a la letra a pedido de @qwaisfoasfoakfo (?) para que sea más fácil leer. La versión original de este post estaba escriba en color rosa.
@Viciecal

