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Asesinos a sueldo: los profesionales del crimen

Info5/21/2013
Asesinos a sueldo: los profesionales del crimen


Asesinos a sueldo: los profesionales del crimen

En el negocio del sicariato, existe un tipo de asesino cuyo perfil es tal vez el más desconocido e intrigante, al que el cine ha mitificado retratándolo como un personaje frío, calculador e inalterable que nunca comete un error por complicado que sea su objetivo. Son los asesinos a sueldo profesionales, verdaderos expertos en armas entrenados para matar, que hacen trabajos limpios y raramente dejan huellas. Son más que simples delincuentes con un contrato de trabajo, digamos que son algo así como la “élite” del crimen.

Sin embargo, a los ojos de cualquiera son personas normales con una vida privada como todo el mundo, ya que en su entorno procuran pasar lo más desapercibidos posible. No destacan en nada. Generalmente son personas jóvenes de entre 30 y 45 años, tienen una familia, amigos, vecinos, gente a su alrededor que están convencidos que él es un empresario absorto por su trabajo, que en el momento que menos se lo espera recibe un aviso para irse de viaje a cualquier lugar porque debe asistir a una reunión con un cliente, y que en una semana más o menos, cuando cierre el negocio que se traen entre manos, volverá para seguir su vida de todos los días como un tipo corriente.

Todos coinciden en que el anonimato es la verdadera clave de su éxito. Nada les proporciona tanta independencia como ser una persona “gris” y poder pasear por la calle distendidamente, disfrutando de todos los periodos de descanso con la absoluta certeza que nadie sabe quien es ni a que se dedica. Para ellos el hecho de tener una cobertura que camufle su identidad les proporciona la seguridad de poder llevar una vida absolutamente ordinaria.

Muerte

Sin embargo, muchos discrepan en cuanto a los verdaderos motivos de porque han elegido dedicarse a esta actividad, que no dudan en calificar de “oficio”. Alberto, asesino a sueldo profesional, confesaba que jamás ha matado a nadie por el “placer” de matar, pero reconoce que eso va con la ética y la disciplina de cada uno como profesional. Dice que él solo asesina por interés, que es una cuestión de negocios y solo busca un beneficio económico. Lo mismo opina Martín Benítez, un sicario mexicano que cortaba la cabeza de sus víctimas para mostrarlas como prueba de que había cumplido con el encargo. Cuando fue detenido por la policía, les dijo sin inmutarse apenas: “Si no lo hubiese hecho yo, lo habría hecho otro. Y por esto me pagaban mejor que como peón”.

Sin embargo Joel, sicario estadounidense, escribía en su autobiografía que él lo hacía más por prestigio que por dinero: “Después de mi primer contrato tuve conciencia de que yo era un individuo completo. Una fuerza a considerar. Un montón de gente que me había desdeñado, mirándome como a un mocoso listo, me hablaba ahora con otro tono. El trabajillo me aportó 5.000 dólares”. También el matón de la Mafia siciliana Luigi Ronsisvalle alegaba que sus razones eran ante todo éticas: “El hombre de honor no anda por ahí robando y matando por dinero. El hombre de honor mata por una razón, para ayudar a la gente”. Él escogía a sus clientes cuando consideraba que el caso valía la pena y aseguraba que siempre se mantuvo alejado de temas de narcotráfico, por que decía que la droga no valía más que para matar a muchos inocentes. De hecho, en varias ocasiones se negó a ayudar a otros mafiosos, entre ellos a Michele Sindona, que en su momento le ofreció la cantidad de cien mil dólares por librarlo del fiscal que estaba investigando sus finanzas.



La clientela del asesino a sueldo profesional, fuera del mundo de las Mafias y del narcotráfico, suelen ser personas con un nivel adquisitivo bastante elevado, porque los precios que llegan a reclamar éstos por un servicio pueden elevarse a cantidades desorbitadas (según informaciones obtenidas, dependiendo de la posición de la víctima y la complicación del encargo, podríamos estar hablando de hasta trescientos y seiscientos mil euros). El motivo, como veremos más adelante, es que el proceso de un asesinato por encargo no solo consiste en localizar a su objetivo y matarlo. A veces el sicario debe salir al extranjero, desplazarse y realizar varios seguimientos a la víctima para estudiar sus costumbres, sobornar a personas para que le faciliten datos sobre ésta, conseguir armas en el mercado negro, procurarse otra identidad haciéndose con documentación falsa, etc. Estos gastos a mayores también irán incluidos en la factura final, por no hablar de los elevados honorarios del propio asesino, que suelen estar lejos del alcance de cualquier persona de clase media.

Sin embargo Joel, sicario estadounidense, escribía en su autobiografía que él lo hacía más por prestigio que por dinero: “Después de mi primer contrato tuve conciencia de que yo era un individuo completo. Una fuerza a considerar. Un montón de gente que me había desdeñado, mirándome como a un mocoso listo, me hablaba ahora con otro tono. El trabajillo me aportó 5.000 dólares”. También el matón de la Mafia siciliana Luigi Ronsisvalle alegaba que sus razones eran ante todo éticas: “El hombre de honor no anda por ahí robando y matando por dinero. El hombre de honor mata por una razón, para ayudar a la gente”. Él escogía a sus clientes cuando consideraba que el caso valía la pena y aseguraba que siempre se mantuvo alejado de temas de narcotráfico, por que decía que la droga no valía más que para matar a muchos inocentes. De hecho, en varias ocasiones se negó a ayudar a otros mafiosos, entre ellos a Michele Sindona, que en su momento le ofreció la cantidad de cien mil dólares por librarlo del fiscal que estaba investigando sus finanzas.

La clientela del asesino a sueldo profesional, fuera del mundo de las Mafias y del narcotráfico, suelen ser personas con un nivel adquisitivo bastante elevado, porque los precios que llegan a reclamar éstos por un servicio pueden elevarse a cantidades desorbitadas (según informaciones obtenidas, dependiendo de la posición de la víctima y la complicación del encargo, podríamos estar hablando de hasta trescientos y seiscientos mil euros). El motivo, como veremos más adelante, es que el proceso de un asesinato por encargo no solo consiste en localizar a su objetivo y matarlo. A veces el sicario debe salir al extranjero, desplazarse y realizar varios seguimientos a la víctima para estudiar sus costumbres, sobornar a personas para que le faciliten datos sobre ésta, conseguir armas en el mercado negro, procurarse otra identidad haciéndose con documentación falsa, etc. Estos gastos a mayores también irán incluidos en la factura final, por no hablar de los elevados honorarios del propio asesino, que suelen estar lejos del alcance de cualquier persona de clase media.



Estos precios millonarios varían mucho dependiendo de la nacionalidad del sicario, por muy sorprendente que pueda parecer. Un trabajo que un profesional europeo acepta por varios miles de euros, un sicario colombiano o del este de Europa estaría dispuesto a realizarlo por muchísimo menos dinero. A pesar de eso, lo que en el fondo busca un cliente adinerado es contratar a un sicario fiel que no le vaya a delatar si la cosa se pone fea, que tenga una buena experiencia y que haga bien su trabajo, para no tener que lamentar el haber realizado un mal negocio que le podría costar mucho más que el dinero que ha pagado por él.

asesinos

Y es que como decía anteriormente, el trabajo que realiza un asesino especialista suele ser bastante laborioso y va mucho más allá que el simple crimen a sangre fría que imaginamos. En el fondo, como revelaba uno de ellos en una entrevista, su trabajo es en cierta manera semejante al de un actor que representa un papel en el que debe ir improvisando su actuación sobre la marcha, porque cada encargo es muy diferente del anterior, y aunque inicialmente puede haber consolidado un plan a la perfección en la teoría, a la hora de la verdad cualquier detalle puede hacerlo cambiar en cuestión de segundos y por eso debe estar preparado para cualquier tipo de situación. Debe saber jugar con su apariencia física para no llamar demasiado la atención en el entorno, tal vez disfrazarse, cambiar por completo su aspecto físico, jugar un rol aparentando una conducta diferente a su personalidad, mezclarse con el ambiente que rodea a la víctima y a la vez pasar completamente desapercibido para evitar que algún testigo haga notar su presencia a la policía una vez cometido el asesinato.

historia

Lo más importante para el sicario a la hora de la verdad es hacer una amplia y minuciosa investigación sobre el objetivo para conocerlo como si fuese él mismo. Para ello realizará una vigilancia permanente para conocer sus rutas habituales y aquellas otras menos utilizadas, sus horarios de trabajo y actividades, su familia y amistades que frecuenta, sus costumbres, sus aficiones, etc. Esta fase es la que le llevará más tiempo y pondrá a prueba su paciencia, porque a veces, si la persona se mueve en un entorno de difícil acceso o si por ejemplo dispone de guardaespaldas a su alrededor, puede que se prolongue hasta varios meses. Lo que le mueve a observar y conocer en profundidad los patrones de conducta de su futura víctima, es simplemente el discurrir la manera en cómo cometerá el crimen para que la policía no sospeche de que se trata de un asesinato por encargo, y de esta manera proteger a su cliente, que es la verdadera finalidad de su trabajo.



Digamos que si estudiando detenidamente a la persona, observa que a veces frecuenta un determinado bar solitario del que sale a altas horas de la madrugada, posiblemente un día ésta aparezca muerta en un callejón próximo con varios navajazos, varios golpes en el cuerpo, con la ropa desgarrada, sin el reloj ni la cartera, y con la documentación esparcida por el suelo. Cuando encuentren el cadáver aceptarán que unos asaltantes le han abordado, que como el hombre habrá ofrecido una cierta resistencia y se habrá negado en darles el dinero, se habrán enzarzado en una pelea que ha terminado a golpe de cuchillo. Y si aún encima el sicario ha sido lo suficientemente laborioso como para dejar pistas falsas que incriminen a cualquier delincuente habitual conocido en el barrio, ya lo borda. O si por ejemplo percibe que su futura víctima está pasando por un mal momento en su vida sentimental porque su pareja acaba de poner fin a la relación que mantenían desde hacía tiempo, y esto le ha sumido en un ligero estado de desánimo, cualquier día puede aparecer muerto de una sobredosis de antidepresivos, rodeado de una botella vacía de su bebida alcohólica favorita y de todas las fotos que tenía en compañía de su amada. En casos determinados, lo importante no solo es acabar con la vida de la víctima, sino más que nada disimular que se trata de un crimen, para que las sospechas nunca puedan recaer sobre la persona que ha contratado sus servicios, aunque para ello tengan que echar mano de un chivo expiatorio sobre el que hacer recaer la responsabilidad del homicidio.

Como ven, se trata de verdaderos profesionales del crimen, con mucha astucia, imaginación y recursos, pero escasos escrúpulos. Tal vez esta es la explicación de porqué es tan difícil seguir el rastro de un auténtico sicario, pues en muchas ocasiones un hecho de esta índole pasará desapercibido por los agentes de homicidios, y lo que es un crimen premeditado, será visto como un suicidio, un accidente doméstico, una muerte natural o un desafortunado incidente.

Contratos

Para Marco Morales, jefe de la Policía Judicial de Guayas, (Ecuador), acostumbrado a la investigación de todo tipo de crímenes, asegura que son las situaciones más frustrantes de su larga carrera profesional en la Brigada de homicidios, y para él la actividad que llevan a cabo estos asesinos es una de las más repudiadas que puede existir, puesto que los ejecutores no parecen tener valores morales ni humanos: “En Ecuador, aunque los casos de sicariato no han sido, felizmente, demasiado numerosos, las pocas experiencias son traumatizantes. A cambio de unas monedas son capaces de quitar la vida a una persona cualquiera, sin hacer distinción en si la víctima es una padre de familia, una mujer, un anciano o un niño, y sin más reparos que asegurarse el cobro del dinero que han acordado una vez han terminado con el trabajo”, dice. “Planifican asesinatos de cualquier índole, tanto en viviendas, edificios de alta seguridad y hasta lugares públicos, circunstancia que los diferencia de los asesinos simples, porque alimentan su mente con la satisfacción de matar o cumplir una venganza”.

El oficial está convencido que una buena parte de los que matan por encargo son verdaderos profesionales que entrenan regularmente en parajes solitarios lejos del alcance de las miradas indiscretas, y por la destreza que muestran con el manejo de armas no descarta que muchos de los que se encuentran actuando libremente por el país sean miembros de instituciones armadas, como militares adiestrados y policías veteranos, que se han dado de baja en sus respectivos puestos para dedicarse al negocio privado, que sin duda es más arriesgado pero también mucho más rentable para sus bolsillos.

dagas


En su país este tipo de crímenes todavía son hechos aislados, al igual que en España, aunque él tampoco se arriesga a dar una cifra concreta porque ni siquiera existe un registro en los archivos oficiales, y eso se debe a que apenas dejan rastros tras de sí o dejan cantidad de pistas falsas que hace que resulte muy complicado, y a veces imposible, seguirles el rastro.

sicarios

Él mismo, junto con los agentes que forman su equipo, cuando creen que pueden estar ante un caso de sicariato evidente, tienen como costumbre plantearse tres preguntas que normalmente les suelen guiar. La primera es acerca de la forma de la muerte de la víctima: si la persona ha sido ejecutada con arma de fuego y tiene tres o más orificios de bala, es muy probable que se trate de un sicario, puesto que en muchas ocasiones, cuando utilizan este tipo de métodos, se aseguran de rematar a la persona para que no tenga opción a salvar su vida de ninguna de las maneras. La segunda, que es bastante determinante es, sobre qué órganos vitales han impactado los proyectiles, ya que los especialistas siempre apuntan a la cabeza, al pecho y al corazón para asegurar la muerte. La tercera cosa que se preguntan es qué motivaciones se esconden detrás del crimen, un puzzle cuyas piezas deberán ir encajando con el tiempo, una vez que estudien el perfil de la víctima y comprueben si estaba metido en asuntos turbios, si tenía enemigos, si lideraba un negocio cuyo buen funcionamiento preocupaba a un rival, si era infiel a su esposa, y un largo etcétera de posibilidades.

Sicarios de la Mafia

Asesinos a sueldo: los profesionales del crimen

En ocasiones, incluso la mafia necesita una ayuda extra. Cuando las cosas se ensucian, cualquier organización criminal que se precie tiene un despiadado y trastornado equipo de limpieza de asesinos a sueldo a la espera. Ya sea que necesiten enviar un mensaje violento o golpear levemente a un rival con repercusiones mínimas, la mafia puede contar con cualquier número de estos profesionales de sangre fría. Estos asesinos a sueldo son la pesadilla de un oficial de la ley, y los casos de estudio para expertos en justicia penal.

Es una profesión extraña, matar para vivir. Los requisitos para la carrera incluyen crueldad, agresión, y un helado sentido de desapego emocional. Y si los casos que siguen presentan precisamente estas características, algún tipo de desequilibrio psicológico probablemente también ayude. Los asesinos infames de esta lista ejercían su oficio con tanto fervor y dedicación que podría haberles hecho ganar un apretón de manos y una medalla de oro en sus respectivas disciplinas. Siga leyendo para conocer a los sicarios de la mafia más peligrosos de la historia.

Abe “Kid Twist” Reles.

Muerte

Abe Reles era un asesino nato. Un hombre violento e impredecible y de los primeros miembros de la encantadoramente llamada Murder, Inc. Este hombre fue un notorio “brazo ejecutor” de la mafia estadounidense y judía, se estima que había asesinado a unas 1,000 personas durante los años 1930 y parte de los 40s.

Reles era conocido por usar un picahielo en sus víctimas, mismo que clavaba en sus cerebros a través de sus oídos. Incluso en su día a día era un tipo inestable y en ocasiones atacaba a personas inocentes; en cierta ocasión mató a un empleado de valet parking por no traer su vehículo lo suficientemente rápido.

Este notorio asesino fue arrestado en 1940, pero a pesar de estar implicado en “decenas” de homicidios, fue capaz de zafarse de la pena de muerte por delatar a su jefe Louis Buchalter y otros miembros clave de Murder, Inc.

Ser un chivato no funcionó nada bien para Reles, él fue encontrado muerto en la acera afuera de su habitación de hotel el 12 de noviembre de 1941. La prensa lo llamó “el canario que podía cantar, pero no podía volar.”

Salvatore “Sammy Bull” Gravano.

politica

“Sammy Bull” Gravano fue otra rata de la mafia que evadió la justicia por delatar a sus colegas. Nacido en Brooklyn, Nueva York en 1945, Gravano se fue haciendo camino en el crimen organizado pasando de ser un ladrón de poca monta y un peleador callejero a convertirse en el protegido del jefe del crimen Joe Colombo a finales de la década de 1960.

Bajo la guía de su mentor, el criminal de sangre fría cometió una serie de asesinatos, lo que le valió respeto y aprobación. Con el tiempo, los problemas surgieron con otro mafioso de Colombo y a Gravano se le permitió abandonar la familia para evitar cualquier conflicto.

Continuando con su existencia terrenal, Gravano se unió a la familia del crimen de Gambino. Y además de dar este paso en su carrera, también logró una influencia significativa, se convirtió en un multimillonario, a través de la construcción y de los intereses comerciales de transporte por carretera. Gravano alcanzado el estatus de subjefe trabajando para el jefe de la familia Gambino, John “el Teflon Don” Gotti.

Luego, después de haber sido detenido junto con Gotti en diciembre de 1990, Gravano se convirtió en un soplón y aventó a su jefe a los tiburones. A pesar de la participación de Gravano en al menos 19 asesinatos, en 1994 el Estado lo condenó a sólo cinco años de prisión. Y debido a que ya había servido cuatro de ellos, su sentencia fue ir a la cárcel sólo un año.

Sam “Mad Sam” DeStefano.

sueldo

Sam DeStefano trabajó para el sindicato del crimen de Chicago, el Chicago Outfit, y fue uno de sus ejecutores más temidos y brutales. Comenzó su carrera como delincuente de poca monta, hasta que DeStefano se convirtió en miembro de Chicago’s Forty-Two Gang en 1930. Y más tarde, en 1950, se convirtió en uno de los tiburones de la ciudad.

Este gángster solía prestar dinero a clientes vulnerables, como los adictos a las drogas. Cuando no pagaban a tiempo, los llevaba a su habitación insonorizada en el sótano de su casa y sádicamente los torturaba hasta la muerte. Solía matar a clientes que le debía dinero simplemente para asustar al resto y que le pagaran. Y de acuerdo con otros delincuentes, solía echar espuma por la boca mientras estaba torturando a sus víctimas.

La caída de DeStefano se produjo en 1973, cuando él y dos socios fueron detenidos por un asesinato cometido hacia 10 años. Preocupado por el circo mediático que lo rodeaba y la posibilidad de que podría convertirse en un informante, sus asociados le emboscaron y le dispararon antes de que pudiera ser llevado ante la justicia.

Frank “The Dasher” Abbandando.

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Frank Abbandando era un despiadado asesino a sueldo de Nueva York, se cree que fue responsable de unos 30 asesinatos. Abbandando mataba a la mayoría de sus víctimas po arma blanca en el pecho, solía utilizar un pica hielo, aunque en ocasiones también se valía de un cuchillo de carnicero. Para completar su portafolio criminal, “The Dasher” también fue un depredador sexual y presunto violador.

Al igual que Abe “Kid Twist” Reles, Abbandando era un miembro fundador del núcleo Murder, Inc. Planeó y participó en uno de los crímenes más notorios de la banda: el asesinato de los hermanos Shapiro, uno de los cuales fue enterrado vivo.

Abbandando fue detenido en mayo de 1940. A lo largo del juicio estaba confiado en que sus socios fijarían el caso a su favor. En un momento, incluso le susurró una amenaza al oído al juez que presidia. Pero, para sorpresa de Abbandando, gracias al testimonio de uno se sus socios convertido en soplón, Abe Reles, fue condenado a muerte en la silla eléctrica y ejecutado en febrero de 1942.

Harry “Pittsburgh Phil” Strauss.

historia

Harry “Pittsburgh Phil” Strauss fue otro Murder Inc. incondicional y, al parecer, el miembro más violento de la organización, que ya es decir bastante. Se cree que Strauss había asesinado al menos a 30 personas durante su oscura carrera. De hecho, según algunos historiadores, la cifra se sitúa entre 50 y 100, posiblemente más, si otras fuentes tienen razón.

Un asesino bien organizado y sin remordimientos, “Pittsburgh Phil” a menudo llevaba una pistola y un picahielo en su maleta, junto con una muda de ropa y una cuerda larga. Y cuando daba un golpe, a veces torturaban a sus víctimas envolviendo una cuerda alrededor de su cabeza y el cuello, de modo que cualquier movimiento podría cortar su suministro de oxígeno.

Curiosamente, a pesar de su apodo, este asesino era un nativo de Brooklyn, que nunca había visitado Pittsburgh. Strauss fue detenido 18 veces, pero nunca fue condenado, hasta la caída de Murder, Inc. en 1940. Durante el juicio, su intento de declarase loco fracasó, y fue ejecutado el 12 de junio de 1941 por electrocución.

Thomas “Tommy Karate” Pitera.

armas

Thomas Pitera fue un asesino a sueldo de la familia criminal Bonanno en la década de 1980. Se dice que de niño sufrió de acoso, lo que puede explicar, al menos en parte, su obsesión con las artes marciales y su comportamiento violento y sádico. Bien conocido por sus habilidades de combate, a Pitera se le dio el apodo de “Tommy Karate”.

Sorprendentemente, se cree que Pitera había llevado a cabo al menos 60 asesinatos durante su carrera con la mafia. Tomándose con placer su trabajo, a menudo desmembraba a sus víctimas después de matarlas y las enterraba con cautela en bolsas plásticas o maletas, siempre los enterraba lo suficientemente profundo como para evitar que los perros de la policía encontraran los cadáveres.

Con su equipo, Pitera frecuentemente robaba y asesinaba narcotraficantes para revender sus productos. También le gustaba mantener trofeos como la joyería, que es una característica clásica de los trastornados asesinos en serie y que lo distingue mucho de la “etiqueta” de la mafia.

Pitera fue acusado en 1990 por dirigir una operación de tráfico de drogas y por su participación en varios asesinatos. Los intentos del sicario para conseguir una reducción de la pena hasta ahora han sido en vano, y en la actualidad todavía está cumpliendo una sentencia de cadena perpetua en el Complejo Federal de Corrección en Allenwood, Pensilvania.

Joseph “El Animal” Barboza.

Contratos

Joseph Barboza nació en New Bedford, Massachusetts en 1932. Nacido de inmigrantes portugueses, fue también un chef experto y era bien conocido por su auténtica cocina portuguesa. Incluso se graduó como chef y era un maestro en cocina francesa. Pero a sus veinticinco años, Barboza estaba fuertemente involucrado con la mafia de Nueva Inglaterra, realizaba asesinatos por encargo para la familia Patriarca.

Barboza se ganó su apodo de “El Animal” en un altercado que suena como una escena de Goodfellas. Mientras estaba bebiendo una noche, un anciano que no apreciaba su comportamiento crudo lo corrió del lugar. En represalia, Barboza le dio una palmada al hombre viejo en la cara. Tameleo Harry, un subjefe de la familia, le gritó a Barboza, diciendo: “Yo no quiero que vuelvas a darle una cachetada a ese hombre. Yo no quiero que toques a nadie con tus manos otra vez.” Así que Barboza mordió la oreja del hombre, y según algunas fuentes, masticó su mejilla también.

Barboza fue arrestado en 1966, pero al igual que muchos sicarios antes (y después) de él, La información que el “El Animal” podía proporcionar era más valiosa que su pellejo. Negociando su salida del apuro, Barboza fue capaz de escapar con una pena de prisión de un año por delatar a otros miembros de su organización.

Al final, el 11 de febrero de 1976, Barboza fue asesinado, a pesar de ser uno de los primeros criminales en utilizar el programa de protección de testigos. Fue asesinado por cuatro disparos de escopeta a corta distancia antes de que él tuviera la oportunidad de sacar su arma. Tal vez debería haber seguido en la cocina.

Roy DeMeo.

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Roy DeMeo era el líder de la famosa organización DeMeo, una banda de asesinos a sueldo que mataba para la familia criminal Gambino. Entre 1973 y 1983, él y sus colaboradores asesinaron a entre 75 y 200 personas, principalmente a través del “método Gemini”, que DeMeo había desarrollado para disminuir el desorden de disponer de un cuerpo.

El equipo de DeMeo generalmente atraía a sus víctimas al Gemini Lounge, donde uno de los miembros (supuestamente casi siempre el propio DeMeo) podría disparar a la víctima en la cabeza con una pistola con silenciador y de inmediato envolver la herida con una toalla para detener el flujo de sangre. Después de eso, otro miembro de la pandilla apuñalaba a la víctima a través del corazón para reducir el flujo de sangre de la herida en la cabeza. Luego el cuerpo era colgado boca abajo en el baño para vaciar la sangre y más tarde desmembrado en lonas de plástico y enviado a Fountain Avenue Dump, en Brooklyn.

Este método tuvo tanto éxito que la mayoría de las víctimas del equipo nunca fueron encontradas. Sin embargo, en 1982, el FBI comenzó a sospechar sobre el número de personas que habían desaparecido en el salón Gemini y puso en marcha una investigación. Varios de los asociados de DeMeo fueron arrestados, y el asesino pasó sus últimos días en un estado de pánico constante, convencido de que él mismo sería asesinado – y tenía razón: su cuerpo fue encontrado en el maletero de un coche a finales de enero de 1983. Lo más probable es que fuera asesinado por miembros de su propia organización.

Giovanni “El Cerdo” Brusca.

sicarios

Giovanni Brusca es un ex miembro Mafia siciliana que una vez afirmó haber asesinado a unas 200 personas. Nacido en Sicilia en 1957, Brusca comenzó a trabajar como chofer para el jefe de la facción de la mafia Corleone cuando tenía 20 años de edad. Lo apodaron “El Cerdo” por su apariencia descuidada.

Uno de los actos más horribles de Brusca fue el secuestro del hijo de 11 años de edad de un miembro de la mafia convertido en informante, torturó al niño por más de dos años en un esfuerzo por que su compañero mafioso se retractara de su testimonio. El niño fue asesinado más tarde y sus restos fueron depositados en ácido sulfúrico.

En 1992 Brusca asesinó al magistrado Giovanni Falcone, quien había iniciado una despiadada cruzada contra la mafia, también mató a la esposa de Falcone y varios de sus guardaespaldas, esto finalmente condujo finalmente a la detención de “El Cerdo” en mayo de 1996. El asesino de la mafia logró obtener un mejor tratamiento al actuar como informante, lo que causó polémica en Italia, con muchos de los parientes de sus víctimas raccionado con indignación por la cooperación del gobierno con el delincuente. En las confesiones de Brusca alegó que el ex primer ministro Silvio Berlusconi pagó a la mafia para tener las cosas “en orden.”

Richard “Iceman” Kuklinski.

Asesinos a sueldo: los profesionales del crimen

Richard “The Iceman” Kuklinski es uno de los más prolíficos asesinos a sueldo que jamás hayan trabajado para la mafia. Después de haber quitado la vida por primera vez cuando tenía 13 años, afirmó haber cometido personalmente hasta 250 asesinatos.

El corpulento Kuklinski nació en un hogar abusivo en Jersey City, Nueva Jersey, en abril de 1935. Fue golpeado violentamente por su padre, quien supuestamente golpeó hasta la muerte a Florian Kuklinski, su hermano. Joseph Kuklinski el hermano mayor, también fue declarado culpable de violar y asesinar a una niña de 12 años de edad. Y Kuklinski mismo fue golpeado por su madre por haber fantaseado con matar a su padre.

Cuando era niño, Kuklinski asesinaba y torturaba sádicamente a los animales del vecindario como una forma de diversión, y sacaba su ira luchando y matando a los bullies locales. Trabajando como un asesino a sueldo para las familias del crimen en la década de 1950, acosaba y asesinaba a la gente que lo había ofendido para practicar sus habilidades y dominar su oficio. Kuklinski se ganó el apodo de “The Iceman”, porque a veces congelaba los cuerpos de sus víctimas para despistar a la policía que calculaban el tiempo que llevaban muertos.

El asesino de sangre fría fue finalmente detenido en 1986, basándose en el testimonio del agente encubierto Dominick Polifrone. Fue condenado a varias cadenas perpetuas consecutivas y murió en prisión en 2006, antes de que pudiera declarar contra el jefe del crimen Sammy Gravano.

Clanes o Familias de Sicarios

Murder, Inc.

Murder, Inc. fue el nombre que le dio la prensa norteamericana al grupo ejecutor de la mafia judia, en la decada del 30. los primeros grupos del crimen organizado en Nueva York y en otros lugares. Originalmente dirigido por Louis Buchalter "Lepke" , y más adelante por Albert "The Mad Hatter" Anastasia , Murder, Inc. fue responsable de entre 400 y 1.000 contratos asesinatos, hasta que el grupo fue expuesto a principios de 1940 por el informante y los miembros del grupo Abe "Kid Twist" Reles . En los juicios que siguieron, muchos miembros fueron condenados y ejecutados, y Abe Reles mismo murió misteriosamente después de caer por una ventana.

Muerte

Ninjas o Shinobi

En la historia de Japón, los ninjas (忍者? ninja) o shinobi (忍び?) eran un grupo militar de mercenarios entrenados especialmente en formas no ortodoxas de hacer la guerra, en las que se incluía el asesinato,espionaje,sabotaje, reconocimiento y guerra de guerrillas, con el afán de desestabilizar al ejército enemigo, obtener información vital de la posición de sus tropas o lograr una ventaja importante que pudiera ser decisiva en el campo de batalla.
Para sus propósitos utilizaban una amplia gama de armas y artefactos como espadas, shuriken o cadenas, además de ser expertos en la preparación de venenos, pócimas y bombas. Del mismo modo, eran entrenados en el uso del «arte del disfraz», que utilizaban a menudo para pasar desapercibidos dependiendo de la situación imperante en el lugar en el que se tuvieran que introducir, a diferencia de la típica vestimenta con la que hoy día se les identifica.
Pocas organizaciones militares han sido tan difundidas y al mismo tiempo tan incomprendidas como los ninjas de Japón1 y gran parte de la historia de este grupo se basa en mitos o exageraciones, lo que ha dificultado su estudio y comprensión. De esta forma, a lo largo de la historia, muchas muertes ocurridas en algún momento oportuno fueron atribuidas a este grupo militar, pero debido al hermetismo de sus misiones es imposible saber exactamente el número de muertes que causaron.
Los ninjas fueron tanto temidos como utilizados por los líderes militares debido a que su naturaleza era totalmente contraria a los ideales del samurái. En el caso de los samurái, el daimyō no podría exponerlos a trabajos como el espionaje o asesinatos encubiertos, debido a que si eran descubiertos su reputación quedaría destrozada. Por ese motivo preferían contratar a ninjas, que generalmente procedían de clases sociales bajas, para que realizaran ese tipo de trabajos.
Los orígenes de los shinobi, otra palabra utilizada para referirse a este grupo militar, son inciertos, aunque su antecedente más preciso se encuentra en el siglo VI de nuestra era y no es hasta el siglo XV cuando se pueden identificar plenamente sus actividades y características. Al igual que los samurái, tuvieron su momento cumbre durante el período Sengoku de la historia de Japón, una etapa de gran inestabilidad y conflictos bélicos por la lucha del poder interna del país, que terminaría al establecerse el shogunato Tokugawa, época donde tendrían sus últimas apariciones.

politica

sueldo

Sicariis

81 a.C., Roma (Italia): los Sicariis se dedican a eliminar a políticos.

Su nombre proviene de la sica, puñal o daga pequeña, fácilmente ocultable en los pliegues de la toga o bajo la capa. Literalmente sicarius significa “hombre-daga”.
Su actividad estuvo vinculada en principio a la política, actuando en las asambleas populares, particularmente durante el peregrinaje al templo, cuando apuñalaban a sus enemigos (contrarios políticos de sus amos o simpatizantes -cliente- de ellos) lamentándose ostensiblemente después del hecho para escapar de la detención.

Las víctimas de estos sicarii incluyeron a Jonatán, el supremo sacerdote, aunque es posible que su asesinato haya sido orquestado por el gobernador romano Félix. Algunos asesinatos eran llevados a cabo como venganza contra los romanos por parte de la población judía entera del país. En algunas ocasiones, podían ser sobornados para que no mataran a sus víctimas previstas. Si el relato acerca de Barrabás no es una invención para crear una parábola, se comprueba que incluso sicarios condenados eran en ocasiones liberados si prometían no matar a sus opositores, aunque no hay evidencia de esta práctica fuera de los evangelios, que concuerdan en gran parte en este punto. Una vez, cuenta Flavio Josefo, después de secuestrar al secretario de Eleazar, gobernador de los recintos del templo, los sicarios llegaron a un acuerdo para liberarlo a cambio de diez de sus camaradas capturados.



Hassan-i Sabbah “El Viejo de la Montaña”

1110, Alamut (Irán): Hassan-i Sabbah “El Viejo de la Montaña”, funda la secta nizarí, cuyos integrante se dedican a ejecutar a reyes y hombres prominentes. Sus enemigos los conocen como “Hashshashiyyín” o “Secta de los Asesinos”, porque consumen hachís antes de cometer los asesinatos. Su sucesor es su hijo Buzurg-Ummid.

historia

A lo largo de los años, grupos criminales como las mafias (italianas, estadounidenses, inglesas, mexicanas, etc.), los cárteles de la droga, la Mara Salvatrucha, la Gestapo, la CIA, el FBI, la KGB, el GRU, la Checa, la Stasi y los gobiernos de docenas de países, han utilizado asesinos a sueldo y asesinos por contrato, para ejecutar personas.
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