Lo que comparto a continuación, son sucesos relacionados a muertes y catástrofes raras de carácter histórico, del divulgador científico Isaac Asimov.
El archiduque Francisco Fernando de Austria era un hombre extraordinariamente vanidoso. Cuando iba a una ceremonia de gala, se hacía coser a sí mismo en su uniforme de modo que no hubiera una sola arruga que empañara su apariencia. Desgraciadamente, el archiduque llevaba uno de sus uniformes cosidos encima cuando le dispararon en Sarajevo el 28 de junio de 1914. Fue imposible desabotonar su uniforme. Cuando se encontraron por fin unas tijeras, el archiduque se había desangrado hasta quedar muerto.
Asesinato del Archiduque de Austria, que desencadenó la Primera Guerra Mundial.
En 1911 un sastre llamado Teichelt, que había inventado una capa para volar como un murciélago, según creía, pidió permiso para volar desde la torre Eiffel. Los propietarios de la torre dieron permiso con desagrado, con la condición que Teichelt consiguiera la autorización de la policía y que firmara una renuncia a sus derechos, la cual absolvía a los propietarios de la torre de toda responsabilidad. Increíblemente, la policía dio la autorización. A las ocho en punto, una mañana helada de diciembre, Teichelt, acompañado de un puñado de animadores y de fotógrafos de prensa, subió hasta el nivel de la primera plataforma, se detuvo sobre su orilla y se lanzó a la muerte.
No lo mires si eres sensible
Cuando el « monje loco » Rasputín fue asesinado en Petrogrado (Leningrado, ahora San Petersburgo) en 1916, sus asesinos le dieron primero pasteles y vino cargados con suficiente cianuro como para matar a varios hombres. Rasputín comió y bebió y no dio muestras que le hicieran daño. Entonces el Príncipe Félix Yussupov le disparó al pecho y le golpeó la cabeza con un bastón lleno de plomo, y los conspiradores lo arrojaron al río Neva. Cuando el cuerpo fue recuperado, la autopsia reveló que Rasputín se había ahogado.
En la Exposición Panamericana de Búfalo, en 1901, el presidente William McKinley recibió a una fila de ciudadanos, a cada uno de los cuales estrechaba la mano. En la fila se encontraba un hombre que tenía una mano cubierta por un pañuelo. Ninguno de los dos hombres del Servicio Secreto que custodiaban al presidente tuvo la curiosidad suficiente como para ver qué había debajo del pañuelo en la mano del hombre, León Czolgosz, un anarquista. Lo que tenía era un revólver cargado, y cuando el presidente extendió su mano para saludarle, Czolgosz disparó dos veces. McKinley murió una semana más tarde.
McKinley fué el tercer presidente de los Estados Unidos en ser asesinado (En total fueron cuatro: Lincoln, Garfield, McKinley y Kennedy en orden cronólogico).
A través de la puerta y las ventanas, supuestos asesinos dispararon sesenta y tres balas en el dormitorio de León Trotsky, el cual formaba parte de una casa que parecía una fortaleza, en la ciudad de México. Gracias a la advertencia que se le hizo instantes antes, Trotsky y su mujer escaparon sin daño alguno escondiéndose bajo la cama. Después, en el mismo año, que era 1940, Trotsky fue asesinado por un hombre que usó un piolet, y que se había ganado la confianza del antiguo revolucionario ruso. El asesino tenía como nombre Jacques van den Dresch, pero era sólo un alias. Su verdadera identidad permanece desconocida. (En México se le conoce más como Jacques Mornard).
Stalin y Trotsky (Lenin en el medio) cuando eran camaradas.
¿Cuántos de nosotros, en el momento de la muerte, tendrán la compostura para decir algo memorable e impecablemente redactado? ¿Y qué nos motivará? El revolucionario Georges Jacques Danton puede haber sido un presumido o estar sólo amargado cuando dijo en la guillotina: « Asegúrate de mostrar bien mi cabeza a la multitud . Pasará mucho tiempo antes que identifiquen el parecido ». El caso de Nerón fue claramente de presunción: « Qualis artifex pereo », traducido literalmente: « ¡Qué gran artista pierde el mundo! » Sir Walter Raleigh, sintiendo el filo del hacha, murmuró como de paso: « Es un remedio afilado, pero seguro, para todos los males ». Como lo hizo Ana Bolena cuando dijo: « El verdugo es, según creo, muy experto y mi cuello muy delgado ». Luis XVI puede haber estado perdonando, más que siendo sarcástico, cuando dijo en el patíbulo: « Que mi sangre cimente tu felicidad ». Beethoven, que estaba sordo, debe haber dado la bienvenida a un mundo mejor con las palabras: « En el cielo oiré ». Dennis Diderot fue filósofo hasta el fin: « El primer paso a la filosofía es la incredulidad ».
El más grande funeral que se haya realizado en Chicago por un gángster fue el que se hizo al intermediario de una florería llamado O'Banion. La florería, en la esquina de las Calles State y Superior, era un frente para cubrir las operaciones de contrabando y secuestro de O'Banion. Diez mil dolientes asistieron, y la corona más cara, costó $ 1.000, la mandó Al Capone, que había ordenado que se borrara del mapa a O'Banion.
El alguacil mayor de Bannack, en el territorio de Idaho (hoy Montana), y el forajido más perseguido en toda el área eran el mismo y único hombre. Henry Plummer conservaba la paz en el día y encabezaba una cuadrilla de bandidos y asesinos por la noche. En enero de 1864, los vigilantes capturaron a la pandilla, y Plummer fue ahorcado.
Alguacil Bannack de día, bandido Plummer de noche.
Alguien gritó « fuego » para hacerse el gracioso, en una reunión de Navidad que celebraban en una mina de cobre en Calumet, Michigan, en 1913. Cundió el pánico y se perdieron setenta y dos vidas, de niños en su mayor parte.
La abolición de la pena de muerte en Gran Bretaña se vio acelerada por un caso en que el testigo principal era un asesino de masas. John Christie, en 1950, testificó que John Evans había matado a su propia esposa y a su hijo, y Evans, a pesar de su insistencia que era inocente, fue al patíbulo. En 1953 se descubrió que Christie era el que había matado a cierto número de personas, incluyendo probablemente a los Evans. (Christie fue juzgado y ejecutado). La revelación que un hombre inocente, Evans, pudo ser colgado causó tal repulsión contra las ejecuciones que el Parlamento votó su extinción.
Evans, inocente y ejecutado.
Christie, el asesino.
Uno de los asesinatos más atroces del siglo XIX fue cometido por un profesor de Harvard. Cuando el Dr. John Webster, de la escuela de Medicina, debía ya al Dr. George Parkman una fuerte suma de dinero, mató a Parkman y lo desmembró, ocultando los pedazos en un pozo. Un portero suspicaz abrió el pozo y encontró los restos. Webster fue juzgado y ejecutado.
El 12 de agosto de 1895, Minnie Dean se convirtió en la primera mujer que fue colgada en Nueva Zelanda. Su crimen fue el « cultivo de niños ». Adoptaba niños no deseados por determinada suma y después se deshacía de ellos, un « servicio » que empezó en 1889. La policía cayó sobre Minnie después de seis años y encontró que ciertamente era culpable cuando desenterraron tres cuerpos de niños en su jardín de flores.
Los Sui, que gobernaron China muy poco tiempo, alrededor del año 600 d.C., consagraron gran parte de su reinado a construir el Gran Canal, un acueducto de 30,50 m de ancho, bordeado de caminos y árboles, y que se extendía 1.609 km. El canal se terminó en menos de veinticinco años, con un costo terrible de vidas humanas. Casi 5,5 millones de personas participaron en la construcción, y se ha estimado que 2,5 millones murieron debido a las duras condiciones de trabajo. El canal que se extiende de Pekín a Hangchow es tan navegable hoy como lo era cuando fue construido, hace ya casi 1.400 años.
El desastre más grande en la historia del circo ocurrió en Hartford, Connecticut, el 6 de julio de 1944, cuando el fuego hizo presa de la carpa mayor. Un total de 168 hombres, mujeres y niños murieron en el fuego, y cerca de 600 quedaron heridos. En el momento en que estalló el fuego, el auditorio contemplaba la actuación de los Voladores Wallendas. Parece que la desgracia perseguía a esta familia que trabajaba en el cable más alto del circo. En enero de 1962, mientras actuaban en Detroit, Michigan, una caída desde lo alto del alambre dio como resultado dos muertos y otro muy malherido. La trágica historia de los Wallenda terminó en marzo de 1978, cuando el patriarca y fundador del grupo cayó para morir mientras caminaba en un alto alambre en medio de un fuerte viento, en San Juan, Puerto Rico, y murió.
Veintiuna personas fueron muertas por una ola de miel de caña en Boston, Massachusetts, en 1919. Más de 7,5 millones de litros de melaza, con un peso de 13.500 toneladas, estaban almacenadas en un depósito en el puerto. El depósito se rompió, por causas nunca aclaradas completamente, y la ola, que se elevó a más de 15 metros, devoró ocho edificios.
En 1705, John Smith, un ladrón convicto, cayó por la trampa de la horca y colgó al extremo de la cuerda durante unos quince minutos. De pronto llegó galopando un correo con el indulto. El hombre ahorcado fue bajado, se encontró que aún respiraba y fue resucitado. Vivió algunos años después y desde entonces se le llamó « Medio-Ahorcado Smith ».
En 1885, Luis Pasteur salvó la vida de un niño de nueve años, José Meister, quien había sido mordido por un perro rabioso. Fue uno de los más famosos triunfos de la medicina. Cincuenta y cinco años más tarde, en 1940, Meister era portero del Instituto Pasteur. Cuando los nazis ocuparon París, un oficial ordenó a Meister que abriera la cripta de Pasteur. En vez de hacerlo, Meister se quitó la vida.
José Meister siendo vacunado, bajo la mirada de Pasteur.
En el famoso desastre de la mina de carbón de Courriéres en Francia Septentrional, en 1906, que mató a más de mil trabajadores, los mineros supervivientes pensaron que habían estado atrapados durante cuatro o cinco días... ¡fueron tres semanas!
El hundimiento del Titanic en 1912, con una pérdida de 1.513 vidas, no es, como parece creer la mayoría de la gente, el desastre marino más grande de todos los tiempos. ¡Ni mucho menos! Fue empequeñecido por el hundimiento, 30 años después. del navío alemán Wilhelm Gustloff torpedeado en el Mar Báltico por el submarino soviético S-13. Se ahogaron cerca de 8.000 personas, la mayor parte de ellas mujeres y niños, más de 5 veces el número de víctimas que se hundieron con el Titanic.
Lugares de impacto de los torpedos
Los seres humanos han estado exterminando animales a un promedio de una especie por año durante los dos últimos siglos. Esa tasa parece estar aumentando, a pesar del desarrollo de la conciencia ecológica que comenzó en el decenio de 1960.
Algunos ejemplos:
1 . El pato de Labrador. Desapareció por los años 1870. Es la última referencia que se tiene. Fue debido a la caza indiscriminada del hombre.
2. El lobo de las islas Malvinas. Única especie de este tipo, los colonizadores acabaron con ella. También se le conocía como el lobo del Antártico.
3. El tigre de Java. Precioso animal. La última especie que se conoce es de los años 1980. No tan lejos como creemos.
4. El pato salvaje de las Islas Mariana. El hambre, el hambre y mucho cazador.
5. El Uro o el Aurochs. Tan grande como un buey y vivía por Asia, Europa y África. Es un toro salvaje de grandes proporciones extinto por el año 1600.
6. El Tarpan o caballo salvaje turco. El último murió al final del siglo XIX.
7. El tigre de Bali. Se organizaban grandes cacerías para eliminarlo. La última en el año 1937 cuando alguien mató al último.
8. El elefante del norte de África, más conocido como el Elefante Atlas. Era enorme y se supone que fue el que usó Anibal en su guerra. Desapareció en tiempos de los romanos.
9. El ciervo de Schomburgk, en Tailandia. Ha desaparecido recientemente.
10. El León Marino de Japón. Desapareció por el año 1950. Una vez más el hambre y la caza.
11. Baiji, el delfín de agua dulce. Vivía únicamente en el Yangtze, río de China. Posiblemente desapareciera en la segunda mitad del siglo XX.
12. Dodo. Simpático animal que incluso aparecía en películas de dibujos animados. Original de las Islas Mauricio desapareció en el siglo XVII.