No decidí ver Furia de titanes por los buenos comentarios que escuché, ni porque actúa el tipo de Avatar y no, tampoco porque me la “sugirieron” en Facialbook o como se llame.
Es la maldita publicidad de la película que me tenía loco (o más loco de lo normal). Afiches pegados en los muros, carteles en el paradero de buses, comerciales en las pantallas del metro… solo faltaba algún imbécil que me gritara en el oído “¡VE A VER FURIA DE TITANES Y LA C0+(#A DE TU HERMANA!”.
Furia de titanes o también conocida como… Furia de titanes (milagro que las distribuidoras se pusieron de acuerdo en ponerle el mismo nombre en España y Latinoamérica ¡Aplausos!) es una película que SE SUPONE que está contextualizada en la mitología griega, enfocada en las aventuras de Perseo (un “regalito de Dios” literalmente, producto de las travesuras de Zeus con una mujer humana).
Entonces, pongámonos mentalmente en un mundo donde los Dioses están presentes y escuchan todo lo decimos y ven todo lo que hacemos. O sea, lo opuesto a nuestra realidad, porque si estuviésemos en el mundo mostrado en la película, yo -por la sartada de cosas que digo- sería la pelota con la que los dioses juegan fútbol.
Bueno, ustedes dirán “¿Y quién sería tan estúpido para rebelarse contra Dioses que ven y escuchan todo?”… ellos… los de la película. Así de imbéciles son.
En el Olimpo (que más parece cámara de senadores, por lo incompetentes) Zeus -o “Zeuz”, como lo escribió el idiota que subtituló la versión que vi- llora de que nadie lo respeta y que los humanos son una manga de mal agradecidos. Aquí aparece Hades, el hermano gótico medio retardado de Zeus, que lo convence para darle permiso para liberar un monstruo gigante que atemoriza a los propios Dioses, y que les “enseñará una lección” a los humanos. El monstruo es el… Kraken.
Apaguen las luces chicos, la mitología griega llegó hasta aquí. Señores de Hollywood, fallaron por algunos miles de kilómetros: ¡Porque el Kraken es de la mitología escandinava! A la m#*@da con todo, no me importa nada ya, que metan enanos, duendes, elfos y la p**a de Heidi si quieren.
Se los dejo bien claro:
Luego de llorar un par de minutos veo que la película avanza, y nos encontramos con que Hades lanza un ultimatum: Sacrifiquen a la princesa del reino o dejará que el… Uff, Kraken los mate a todos. Menos mal que eligen guardar a la princesa y buscar un camino alternativo, porque la única motivación que me quedaba era ver a la princesa en alguna escena (y ya saben al tipo de escena que me refiero) con Perseo.
Perseo está enojado con los Dioses (especialmente Hades) porque mataron a su familia adoptiva (“Gajes del oficio” dice Zeus) y como tiene sangre “divina”, es el personaje perfecto para joder el plan al Dios del inframundo.
Zeus todavía le tiene cariño a su hijito bastardo y le ofrece salvarlo, pero Perseo, al igual que todos los personajes de ésta película, parece que acaba de tener un derrame cerebral, y no acepta.
Y bueno, clichés por aquí, batallas repetitivas, algún tipo que acompaña a Perseo cae muerto por algún tipo de criatura gigante, etc. Lo único que me importa es que Perseo se va enamorando de una mujer que lo acompaña (que no es la princesa) y veo que todo mi plan se va a la m#*@da.
Después de mucho sufrimiento (mi sufrimiento, no el de Perseo) llega la batalla final con el famoso Kraken. El invitado escandinavo nisiquiera es como se supone que debe ser (un calamar gigante), de hecho tiene unos aires de Godzilla que ni les cuento. Súmeselo al cóctel de mitologías e influencias de la película.
Nuestro monstruo (que ya me da pena por lo culturalmente deformado que salió) es tan jodidamente grande que la mitad de la película se trata del Kraken saliendo del agua. De hecho los diálogos deberían ser así:
Y olvídense de un gran finale. Uno ya sabe cómo van a matar al bicho porque lo explican COMO MIL VECES, y es de la forma más aburrida posible. En resumen: Los humanos ganan, Hades se va al inframundo por enésima vez y Perseo se “reconcilia” con su Dios-padre ¿Cómo? Oh, la “novia” de nuestro héroe muere poniendo la nota trágica en la película (algo infaltable en este tipo de dramas), pero Zeus dice: “Papá Dios lo soluciona, toma hijo, la reviví para ti”.
En serio, pasa eso. Y me importa un carajo si les arruiné el final, porque viene arruinado por defecto.
Lo único rescatable es que Perseo es un cabrón de los que te gustaría ser: Semi-Dios, atrevido, gran guerrero y monta caballos voladores, solo le falta tener un turbo en el trasero y tirar rayos con la v3#$ga para que sea el número 1 en mi lista de “reencarnaciones que vivir”.
Es la maldita publicidad de la película que me tenía loco (o más loco de lo normal). Afiches pegados en los muros, carteles en el paradero de buses, comerciales en las pantallas del metro… solo faltaba algún imbécil que me gritara en el oído “¡VE A VER FURIA DE TITANES Y LA C0+(#A DE TU HERMANA!”.
Furia de titanes o también conocida como… Furia de titanes (milagro que las distribuidoras se pusieron de acuerdo en ponerle el mismo nombre en España y Latinoamérica ¡Aplausos!) es una película que SE SUPONE que está contextualizada en la mitología griega, enfocada en las aventuras de Perseo (un “regalito de Dios” literalmente, producto de las travesuras de Zeus con una mujer humana).
Entonces, pongámonos mentalmente en un mundo donde los Dioses están presentes y escuchan todo lo decimos y ven todo lo que hacemos. O sea, lo opuesto a nuestra realidad, porque si estuviésemos en el mundo mostrado en la película, yo -por la sartada de cosas que digo- sería la pelota con la que los dioses juegan fútbol.
Bueno, ustedes dirán “¿Y quién sería tan estúpido para rebelarse contra Dioses que ven y escuchan todo?”… ellos… los de la película. Así de imbéciles son.
En el Olimpo (que más parece cámara de senadores, por lo incompetentes) Zeus -o “Zeuz”, como lo escribió el idiota que subtituló la versión que vi- llora de que nadie lo respeta y que los humanos son una manga de mal agradecidos. Aquí aparece Hades, el hermano gótico medio retardado de Zeus, que lo convence para darle permiso para liberar un monstruo gigante que atemoriza a los propios Dioses, y que les “enseñará una lección” a los humanos. El monstruo es el… Kraken.
Apaguen las luces chicos, la mitología griega llegó hasta aquí. Señores de Hollywood, fallaron por algunos miles de kilómetros: ¡Porque el Kraken es de la mitología escandinava! A la m#*@da con todo, no me importa nada ya, que metan enanos, duendes, elfos y la p**a de Heidi si quieren.
Se los dejo bien claro:
Luego de llorar un par de minutos veo que la película avanza, y nos encontramos con que Hades lanza un ultimatum: Sacrifiquen a la princesa del reino o dejará que el… Uff, Kraken los mate a todos. Menos mal que eligen guardar a la princesa y buscar un camino alternativo, porque la única motivación que me quedaba era ver a la princesa en alguna escena (y ya saben al tipo de escena que me refiero) con Perseo.
Perseo está enojado con los Dioses (especialmente Hades) porque mataron a su familia adoptiva (“Gajes del oficio” dice Zeus) y como tiene sangre “divina”, es el personaje perfecto para joder el plan al Dios del inframundo.
Zeus todavía le tiene cariño a su hijito bastardo y le ofrece salvarlo, pero Perseo, al igual que todos los personajes de ésta película, parece que acaba de tener un derrame cerebral, y no acepta.
Y bueno, clichés por aquí, batallas repetitivas, algún tipo que acompaña a Perseo cae muerto por algún tipo de criatura gigante, etc. Lo único que me importa es que Perseo se va enamorando de una mujer que lo acompaña (que no es la princesa) y veo que todo mi plan se va a la m#*@da.
Después de mucho sufrimiento (mi sufrimiento, no el de Perseo) llega la batalla final con el famoso Kraken. El invitado escandinavo nisiquiera es como se supone que debe ser (un calamar gigante), de hecho tiene unos aires de Godzilla que ni les cuento. Súmeselo al cóctel de mitologías e influencias de la película.
Nuestro monstruo (que ya me da pena por lo culturalmente deformado que salió) es tan jodidamente grande que la mitad de la película se trata del Kraken saliendo del agua. De hecho los diálogos deberían ser así:
Y olvídense de un gran finale. Uno ya sabe cómo van a matar al bicho porque lo explican COMO MIL VECES, y es de la forma más aburrida posible. En resumen: Los humanos ganan, Hades se va al inframundo por enésima vez y Perseo se “reconcilia” con su Dios-padre ¿Cómo? Oh, la “novia” de nuestro héroe muere poniendo la nota trágica en la película (algo infaltable en este tipo de dramas), pero Zeus dice: “Papá Dios lo soluciona, toma hijo, la reviví para ti”.
En serio, pasa eso. Y me importa un carajo si les arruiné el final, porque viene arruinado por defecto.
Lo único rescatable es que Perseo es un cabrón de los que te gustaría ser: Semi-Dios, atrevido, gran guerrero y monta caballos voladores, solo le falta tener un turbo en el trasero y tirar rayos con la v3#$ga para que sea el número 1 en mi lista de “reencarnaciones que vivir”.

