El sistema penitenciario japonés Tras ver el documental titulado “Japón entre rejas” hoy voy a hablar sobre un tema peliagudo para cualquier país que siempre genera alguna que otra polémica. Todos sabemos que Japón presenta uno de los índices de criminalidad más bajos del mundo, aún así, lógicamente existe la delincuencia; hay atracos, asesinatos, tráfico de drogas, y no nos olvidemos de la yakuza. Pero, ¿Donde termina uno si traspasa la línea roja de la justicia en Japón?, este documental nos presenta algunas respuestas. Pero antes pongámonos sobre antecedentes (nunca mejor dicho). El primer Código Penal instituido en Japón se aprobó en 1880, y estaba basado en el código napoleónico francés. Hasta entonces la ley penal la llevaban a cabo los daimyo mediante leyes locales. Entre otros principios aprobados se incluía el reconocimiento expreso de la igualdad del ciudadano ante la Ley, centrar el poder judicial en manos de la administración estatal, etc. Tras ser revisado dos veces (1907-1947) el Código Penal japonés actual incide en el procedimiento que se debe seguir al arrestar a un sospechoso y en la organización de tribunales y cárceles. Las leyes japonesas son duras, por ejemplo, puede detenerse a una persona, y solo por ser sospechoso, poder encerrarlo durante 23 días en una cárcel preventiva hasta ser acusado formalmente. Tampoco hacen falta pruebas en el momento de la detención. Estas cárceles preventivas se denominan Daiyou Kangoku (cárceles sustitutas), y desde hace unos años están siendo investigadas por varios órganos internacionales de derechos humanos, bajo sospecha de practicar la tortura para conseguir la firma en testimonios de culpabilidad. Tampoco ayuda nada el hermetismo de las propias instituciones japonesas y su falta de transparencia, solo tenéis que ver el documental, dos años de peticiones para poder grabar, y bajo absurdas condiciones. Según he podido leer en la red este es el único documental que se ha podido realizar sobre las cárceles en Japón. "Fuchu es una de las prisiones más importantes y estrictas de todo Japón, donde cumplen condena y han de convivir más de 2.000 personas. Además, es una de las que acoge a un mayor número de extranjeros. A través del testimonio de dos presos franceses conocemos de primera mano cómo viven entre rejas los internos de las cárceles japonesas. Fuchu es conocida a nivel mundial porque muchos ex-convictos han demandado al Estado Japonés por el trato recibido durante su encarcelamiento. Amnistía Internacional se ha interesado por este problema y ha denunciado los métodos utilizados al considerar que violan los Derechos Humanos. En este documental las cámaras entran por primera vez en las dependencias de la cárcel y muestran cómo es el régimen estricto de esta institución. Philippe es francés y ex-convicto de la prisión de Fuchu, pasó dos años entre rejas por tráfico de hachís. Cyrl es un joven de Toulouse que cumple cuatro años por tráfico de drogas, fue pillado con 800 gramos de cannabis cuando volvía de Tailandia. A través de sus testimonios conocemos los entresijos de la prisión. En este lugar la disciplina se convierte en ritual. Es un sistema militar, donde el rigor y la disciplina son prioritarios. Todos los presos cuando llegan deben leer un documento en japonés en el que se especifican las reglas que deben conocer y respetar para evitar problemas. En la celda no se puede estar de pie, tampoco está permitido estirar las piernas en el futón, hay que estar en la posición de loto. En el centro, el trabajo es obligatorio y está impuesto por ley. Durante las horas de trabajo, 8 horas al día siete días a la semana, tienes que producir, no puedes mirar por la ventana o hablar con los compañeros. Para los que incumplen las normas están las celdas de castigo donde permanecen aislados durante unos meses, sin poder leer ni hablar, la dirección del centro justifica estas normas porque para ellos éste es un período de meditación. El sistema penitenciario japonés se enfrenta actualmente a muchos problemas. Uno de ellos es el aumento considerable del número de presos extranjeros. Cuando se rodó este documental había 2300 internos en el centro de los cuales algo más de 500 eran extranjeros, 400 enfermos mentales, 900 toxicómanos y 840 procedentes del crimen organizado. Los delitos por los que cumplen condena son principalmente tráfico de marihuana, asesinato y tráfico de heroína. Por lo que se refiere a los extranjeros, el delito más corriente es el tráfico de marihuana." El resultado es objetivo, en ningún momento se critica al sistema japonés, cada uno puede sacar sus propias conclusiones tras ver el documental. La disciplina y el orden son los pilares para el buen funcionamiento de esta prisión, reflejo de la propia sociedad japonesa, todo está medido al milímetro y cronometrado, una rutina diaria impuesta bajo la condición de devolver a la sociedad individuos productivos. Dostoyevski dijo: "El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos", esta afirmación nunca fue más cierta. Aqui les dejo el link al documental: link: http://www.youtube.com/watch?v=3CV3Vj3CskM
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