Pueblo japonés recupera el único árbol que resistió al tsunami
La pequeña localidad japonesa de Rikuzentakata, arrasada por el tsunami de 2011, concluyó la costosa recuperación del único árbol que les quedó en pie tras la tragedia de entre los cerca de 70.000 que poblaban la zona.
Conocido como “el árbol de la esperanza”, y convertido en un símbolo en Japón de la reconstrucción de las zonas asoladas en el noreste, las labores para recuperar al maltrecho pino comenzaron en septiembre tras recolectar donaciones por valor de unos 160 millones de yenes (1.6 millones de dolares) destinadas a su preservación.
La administración local ha sido la encargada de canalizar estas donaciones, que incluso contaron con una campaña en redes sociales llamada “Salvar el árbol de la esperanza”, gracias a las cuales se han podido recuperar finalmente las raíces del pino, podridas por el efecto de la sal del mar tras el paso del tsunami.
Esta localidad costera de 10.000 habitantes, menos de la mitad de los que tenía antes del tsunami, se convertirá además en parque nacional, cuyo icono principal será el “árbol del milagro”, con el objetivo de poder mostrar a las generaciones venideras los esfuerzos realizados para mejorar la seguridad tras la tragedia de 2011.
La pequeña localidad japonesa de Rikuzentakata, arrasada por el tsunami de 2011, concluyó la costosa recuperación del único árbol que les quedó en pie tras la tragedia de entre los cerca de 70.000 que poblaban la zona.
Conocido como “el árbol de la esperanza”, y convertido en un símbolo en Japón de la reconstrucción de las zonas asoladas en el noreste, las labores para recuperar al maltrecho pino comenzaron en septiembre tras recolectar donaciones por valor de unos 160 millones de yenes (1.6 millones de dolares) destinadas a su preservación.
La administración local ha sido la encargada de canalizar estas donaciones, que incluso contaron con una campaña en redes sociales llamada “Salvar el árbol de la esperanza”, gracias a las cuales se han podido recuperar finalmente las raíces del pino, podridas por el efecto de la sal del mar tras el paso del tsunami.
Esta localidad costera de 10.000 habitantes, menos de la mitad de los que tenía antes del tsunami, se convertirá además en parque nacional, cuyo icono principal será el “árbol del milagro”, con el objetivo de poder mostrar a las generaciones venideras los esfuerzos realizados para mejorar la seguridad tras la tragedia de 2011.