Todos hemos visto las noticias sobre la guerra en Siria, hemos opinado a favor de los rebeldes o del presidente Bashar Al-Assad, pero ¿en verdad comprendemos la génesis y evolución de este conflicto? Aquí una pequeña reseña del por qué de la guerra. Lo que las potencias persiguen con esta guerra es otra historia no incluida en el post.
Aunque el gobernante sirio Bashar Al-Assad pertenece a la minoría religiosa alauita (apenas un 6% de los sirios), su familia ha logrado controlar las riendas militares desde que su padre, Hafez Al-Assad, subió al poder en 1971.
Hafez fue un líder autoritario que dominó con el miedo bajo la sombra del único partido sirio: el Baaz.
Bashar –tercero de los cinco hijos de Hafez–, tuvo que dejar sus estudios de oftalmología en Londres para convertirse, repentinamente, en el sucesor inmediato de la dinastía. Al morir su padre, en el 2000, el joven médico prometió reformas políticas y económicas cuando se vio catapultado a la escena política con apenas 34 años de edad.
Pero aquello no se cumplió. Bashar decidió seguir la huella de su padre. Hoy, el recuerdo de sus promesas alimenta el fuego de los cambios sociales y políticos exigidos por los grupos rebeldes a su gobierno.
La Primavera Árabe es uno de los detonantes de la actual guerra civil siria. Intelectuales sirios y rebeldes aprovecharon la coyuntura en que países como Túnez y Egipto botaron a sus gobernantes.
Los sirios intentan hacer lo mismo con Bashar Al-Assad, con un solapado apoyo de Occidente. A Bashar le sacan en cara la extrema pobreza del país, la corrupción galopante y su supuesta participación en atentados terroristas.
La primera manifestación contra Al-Assad fue el 15 de marzo del 2011, en Daraa, donde prendieron fuego a la sede del Baaz y de los tribunales. Desde entonces, la chispa no se apaga, de la mano de la represión de Al-Assad.
Hoy, rebeldes y militares leales al gobierno mantienen un pulso que ha causado miles de muertos y desplazados.
Infografía de la guerra: Pinchar aquí