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Esteros del Iberá

Info5/10/2013
Dos portales de entrada de la Ruta Escénica del Iberá ofrecen distintas formas de vivir los esteros correntinos, donde conviven, entre animales y plantas, más de cuatro mil especies. El ecoturismo y la conservación de la naturaleza.



El estero es agua. Mucha. Es la segunda reserva de agua dulce más grande del mundo. Pero, también es pasto, alto o corto, pajas rojas o grisáceas, montecitos, bosques, y plantas que flotan al ritmo de la corriente. Dentro de esta “agua que brilla”, tal lo que significa Iberá en guaraní, rodeada de todos los tonos verdes que se puedan imaginar, está la fauna que transcurre su vida protegida de la depredación del hombre. Están a salvo. Hay que caminar muy despacio para que no se den cuenta de que se los está admirando, hay que quedarse quieto para que las aves sigan picoteando el agua en busca de comida, o mirar de lejos, o no tanto, a los yacarés que toman la siesta al sol con la boca abierta. Nadie puede decir que visitó los esteros y no vio fauna, es imposible. No hay que tener suerte para verla, en los esteros viven más de 500 especies de animales, sólo en aves hay unas 350, y más de 4.000 especies de flora.



En este viaje, los esteros se descubren desde el norte, desde Ituzaingó, 237 km desde Corrientes, localidad buscada por los turistas, tanto por sus 18 kilómetros de playas de arena que se recuestan sobre un río Paraná de aguas transparentes, como por la pesca. Y, desde hace muy poco, “caminar” –literalmente es así, ya que no hay botes ni canoas para usar– esta parte del gran humedal se sumó a sus puntos fuertes. Este transitar el estero en parte a pie, pero también en safarís vehiculares, se realiza a través del Portal Norte Cambyretá, que está dentro del proyecto Ruta Escénica Iberá, que en total abarca 1.340 km y que busca abrir nuevas entradas a los esteros, además de la ya instalada, desde hace 20 años, Carlos Pellegrini.



Este circuito, que puede iniciarse en cualquiera de sus extremos, aporta una visión integral de la provincia de Corrientes. No sólo por el íntimo contacto con la naturaleza, también con las tradiciones. Los gauchos con sus sombreros negros de ala ancha y sus polainas de tela, o simplemente cabalgando “a pata”, las casas con sus prolijas “empalizadas” de caña, el chipá o chipá cuerito (torta frita), el mabaipy (polenta con harina de maíz). Cada localidad aporta su color, pero a su vez la ruta mantiene una unidad a través de los portales de acceso, infraestructura y a la cartelería en piedra mercedeña. “La idea de este proyecto es crear una imagen de marca común, la marca ‘Iberá’. Se resalta el paisaje, la fauna, las tradiciones, pero también la arquitectura integrada, y sobre todo la conciencia de la necesidad de protección y conservación de esta reserva natural”, resume Marisi López, coordinadora de Ruta Escénica del Iberá CLT (The Conservation Land Trust).



Caminando el estero. Sobre la ruta nacional 12, a unos 15 km de Ituzaingó, se encuentra el acceso al Portal Camby-retá. En guaraní “camby” significa: leche, y “retá”: área o lugar. Ésta era una zona de tambos, donde se producía leche. Son las cuatro de la tarde el sol no pega tan fuerte. Es el momento de recorrer el camino de tierra, unos 29 kilómetros, que se mete dentro de campos privados, cuyos dueños accedieron a que empresas dedicadas al turismo, traspasen sus tranqueras, unas seis para arribar a una zona de senderos y sitios para descansar. Pero sobre todo para entrenar la mirada, que todavía tiene mucho por aprender. Una recomendación, la señal de celular muere, casi todo el tiempo (por suerte), tampoco hay proveeduría, ni venta de combustible. En los próximos meses funcionará un camping, que permitirá a los visitantes pernoctar en este lugar donde la naturaleza se mantiene virgen. Alejandra Boloqui y Cepi Oporto, de Turismo Diversidad, son los encargados de guiar la caminata que tiene mucho interés fotográfico, pero más de asombro. “Allí hay un ciervo de los pantanos, es un macho”, señala Alejandra sin prismáticos en la mano. “Allí”, no es tan allí, es a lo lejos, entre los pastos altos; no se ve nada, pero de pronto con la ayuda de los prismáticos, sí, un hermoso ejemplar de ciervo de los pantanos asoma entre pastos color amarillo. Para el ojo citadino, cuesta acostumbrarse un poco a reconocer tal o cual animal, o tal vez a vislumbrar al tan buscado yacaré que se mimetiza entre las raíces marrones oscuras, casi negras, de las plantas. Los carpinchos abundan, están por todos lados. Tal vez por ser mayoría se creen los dueños del camino. Y están allí sentados, sin miras de moverse ante el paso del hombre. Por suerte, la caza furtiva no existe en estas áreas protegidas. La fauna es tan rica que además de las especies más buscadas para las fotos, se pueden ver lobitos de ríos, zorros, armadillos, gatos monteses, garzas, cigüeñas, teros reales, gaviotines, la “amenazada” con riesgo de extinción: cachirla dorada, o el atajacaminos, entre cientos de pájaros.




De Cambyretá a San Nicolás. Otro día de sol pleno, el destino, esta vez, es San Miguel, el pueblo que hay que atravesar para llegar al Portal San Nicolás. Después de unos 50 kilómetros por la ruta 12, se toma la 118, por ésta son unos 71 km. Las ondulaciones que tiene y las lagunas que asoman por los costados son la escenografía perfecta para llegar a destino. En el pueblo de San Miguel viven 7.000 personas, hay una estación de servicio, un cajero automático, y dos hospedajes. Los autos, pocos, se cruzan con los gauchos que andan a caballo.



Oso hormiguero gigante



El Oso Hormiguero Gigante es el más grande de los osos hormigueros. Su pelo es duro y muy cerdoso como si fuera una escoba. Su pelaje es de diferentes colores que van desde el blanco hasta el negro (tonalidades de gris) y su pelo es muy largo. Tiene garras fuertes al igual que todos sus parientes, son tan largas que tiene que caminar sobre los nudillos. Las garras las usa para poder romper como unos nidos de barro donde viven las termitas que son su alimento. Las garras también sirven de defensa contra sus depredadores.

Ciervo de los pantanos



Entre los ciervos de América del sur es el de mayor tamaño: su altura, del lomo al suelo, oscila entre 1,10 y 1,20 metro. Su pelaje es de color rojo leonado. En época invernal cambia a un tono más pardo. Tiene círculos característicos de pelaje blanco alrededor de los ojos. Presenta una cornamenta que suele desarrollarse ampliamente, con un ancho de unos 60 centímetros. La longitud de la cabeza y el cuerpo varía entre 1,80 y 1,90 metro y la de la cola entre los 10 y 15 centímetros, mientras que su peso varía entre los 100 y los 150 kilos en los ejemplares adultos.

Aguará Güazu



El aguará guazú tiene un aspecto similar al de un perro de patas largas. Desde el lomo al suelo puede medir unos 80 centímetros y del hocico a las ancas, cerca de 1,25 metro, a lo cual hay que agregar una cola de unos 40 centímetros. Su pelaje tiene un color rojizo que se aclara cerca del vientre y a lo largo del lomo tiene una raya negra. También son negros su hocico y las patas. Las largas extremidades le permiten ser un veloz corredor y un muy buen saltador, bien adaptado a los terrenos abiertos e inundados donde habita. Se estima que puede vivir entre doce y quince años.

Zorro de monte




Su cubierta es gris y castaño, compuesto por una mezcla de pelos negros, grises, castaños, amarillentos y blancos, siendo más negro en el lomo, cola, lados y partes externas de color similar al dorso, se hacen más negras y castañas hacia las manos y patas, contrastando el cuello y vientre, donde es totalmente blanco. En promedio, su longitud total es de 70 cm y la de su cola de 35 cm; pudiendo pesar de 5 a 9 kg. Otras características físicas varían según el hábitat, los ejemplares de los bosques son notablemente más grises que sus ejemplares de las zonas abiertas, que suelen tener colores más castaños.

Carpincho o Capibará



Es el roedor viviente de mayor tamaño y peso del mundo.Posee un cuerpo pesado en forma de barril y una cabeza pequeña, con un pelaje pardo rojizo en la parte superior del cuerpo que se vuelve pardo amarillo en la parte inferior. Pueden crecer hasta 130 cm de largo y llegar a pesar 65 kg. Presentan pies ligeramente palmeados, prácticamente carecen de cola y tienen 20 dientes. Sus patas posteriores son algo más largas que las anteriores, y los hocicos son romos, con los ojos, narinas y orejas en la parte superior de la cabeza. Las hembras son un poco más pesadas que los machos.2

yacare




El Yacaré es una reptil que pertenece a la familia de los caimanes, difenciandose de los cocodrilos por tener el cuarto diente inferior oculto bajo la maxilar superior; por cráneo más ancho y sus aberturas nasales separadas por un tabique (en el cocodrilo están fusionadas).
Se alimenta principalmente de peces, como la Piraña o Palometa, aves y caracoles. Aprovechando también carroña que proporcionan grandes mamíferos (carpinchos, ciervos, vacas y caballos). La mayor actividad se registra en primavera/verano, durante y después del crepúsculo. Alcanzan una longitud máxima de 3 metros aproximadamente. Pero su crecimiento es muy lento por lo que es difícil verlos con este tamaño.
Hay 2 especies de Yacaré: el negro y el overo o ñato. En las excursiones en lancha es más común ver el primero, debido a que habita preferentemente grandes cuerpos de agua como la Laguna Ibera; mientras que el segundo se limita a pequeñas aguadas en campos y a los bañados. Ambos muy perseguidos por su cuero hace no más de 20 años.

Ñandu



El Ñandú Grande en la familia Rheidae
Los ñandúes son las aves más grandes de las Américas. Junto con los avestruces, los casuarios, los emúes, los kivis y otras aves ya extinguidas, pertenecen al grupo de aves conocido como las rátidas. Como las otras rátidas, los ñandúes no pueden volar. Se han adaptado a una vida terrestre, las piernas teniéndolas bien desarrolladas y fuertes.
En la naturaleza los ñandúes sólo habitan en América del Sur. Su ubicación se extiende hacia el norte hasta los llanos del Brasil, el Chaco boliviano y las altiplanicies de la Puna. Hacia el sur llega hasta la Patagonia.
Según los relatos, en un tiempo era muy normal ver al Ñandú Grande en grupos, en ocasiones contando hasta 30 de ellos, por las pampas argentinas. Todavía se ven en los pastos de las estancias junto con el ganado, pero no son tan numerosos como eran antes. A pesar que no ofrece peligro de extinción, es significante la reducción que ha sufrido esta ave. La otra, u otras, especie sí se encuentra en una situación más delicada, siendo varias de sus poblaciones consideradas en peligro de extinción.

Mono aullador del Ibera



También llamado Carayá hu en guaraní. Su nombre se debe al fuerte bramido que hacen por la mañana temprano y al crepúsculo con el fin de delimitar su territorio, pudiendo escucharse a varios kilómetros de distancia. Existe una marcada diferencia entre machos y hembras, siendo los primeros negros y de mayor tamaño, mientras que las hembras al igual que las crías son de color amarillo ocre. Su alimentación se basa en hojas, frutos y flores.
Forman grupos de 10-12 individuos aproximadamente, compuestos por un macho adulto dominante, varias hembras y sus crías. En el Iberá, una característica destacable es que cada uno de estos clanes ocupa un monte o mogote completo.
Los periodos de actividad se registran cerca del mediodía en invierno, y durante la mañana y tarde en verano; cuando las temperaturas son más agradables.

Infinidad de aves









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