Los Sokushinbutsu ("Consecución de la budeidad en vida" fueron monjes budistas de la forma del Budismo Shugendō quienes, de forma diseminada en el Norte de Japón (principalmente la prefectura de Yamagata) durante el siglo XV se provocaban la muerte lentamente de forma que sus cadáveres se conservaran momificados y así consiguieran el estado de Iluminación, convirtiéndose en Budas.
Aunque fueron cientos los monjes que intentaron automomificarse, solo entre 16-24 han sido descubiertos hasta la fecha. Vale decir que la técnica está extinta actualmente y que ningún monasterio o grupo budista la practica en la actualidad.
El Proceso
Por un período de 1.000 días (algo menos de tres años), estos monjes se sometían a un muy estricto régimen de entrenamiento físico y dieta consistente únicamente en frutos secos y semillas. Todo esto era para deshacerse de su grasa corporal. Luego, por otros 1.000 días tomaban un té venenoso elaborado a partir del árbol Urushi.
El veneno provocaba el vómito, con la consiguiente pérdida de fluidos corporales, y además conseguía que, tras la muerte, los gusanos no corrompieran el cuerpo. Para terminar el proceso, el monje se colocaba en una tumba solo un poco más grande que su cuerpo, entonaría cantos y no se movería de la posición del loto hasta su muerte. Sus únicas conexiones con el mundo exterior eran una campana y una caña para respirar.
Cada día, si la campana sonaba, el monje indicaba que aun vivía. El día que la campana dejaba de sonar se retiraba la caña de respiración y se sellaba la cripta. Los monjes esperaban 1000 días adicionales, y tras ellos, abrían la tumba para ver si la momificación había tenido éxito. Si el cuerpo se había corrompido, el monje era enterrado con honores especiales. Pero si la momificación había sido exitosa, era colocado en un templo y se le consideraba un Buda.
Algunas momias encontradas
Este proceso de automomificación era extremadamente largo y doloroso y los pocos monjes que conseguían seguirlo hasta el final eran expuestos en forma de momia a sus compañeros y recibían todas las muestras de respeto posibles. No todos los monjes que decidían seguir este camino de autonegación y control de las sensaciones físicas eran capaces de llegar al final, pero los pocos que lo conseguían alcanzaban el rango de Buda, un estatus semidivino en sus congregaciones, como muestran hoy las enseñanzas de la secta Shingon del budismo japonés.
El estado japonés prohibió el Sokushinbutsu en el siglo XIX, aunque la práctica continuó hasta bien entrado el siglo XX. El gobierno tuvo que prohibir esta curiosa forma de suicidio ante la posibilidad de que millares de monjes budistas decidiesen seguir la senda de la automomificación.
Aunque fueron cientos los monjes que intentaron automomificarse, solo entre 16-24 han sido descubiertos hasta la fecha. Vale decir que la técnica está extinta actualmente y que ningún monasterio o grupo budista la practica en la actualidad.
El Proceso
Por un período de 1.000 días (algo menos de tres años), estos monjes se sometían a un muy estricto régimen de entrenamiento físico y dieta consistente únicamente en frutos secos y semillas. Todo esto era para deshacerse de su grasa corporal. Luego, por otros 1.000 días tomaban un té venenoso elaborado a partir del árbol Urushi.
El veneno provocaba el vómito, con la consiguiente pérdida de fluidos corporales, y además conseguía que, tras la muerte, los gusanos no corrompieran el cuerpo. Para terminar el proceso, el monje se colocaba en una tumba solo un poco más grande que su cuerpo, entonaría cantos y no se movería de la posición del loto hasta su muerte. Sus únicas conexiones con el mundo exterior eran una campana y una caña para respirar.
Cada día, si la campana sonaba, el monje indicaba que aun vivía. El día que la campana dejaba de sonar se retiraba la caña de respiración y se sellaba la cripta. Los monjes esperaban 1000 días adicionales, y tras ellos, abrían la tumba para ver si la momificación había tenido éxito. Si el cuerpo se había corrompido, el monje era enterrado con honores especiales. Pero si la momificación había sido exitosa, era colocado en un templo y se le consideraba un Buda.
Algunas momias encontradas
Este proceso de automomificación era extremadamente largo y doloroso y los pocos monjes que conseguían seguirlo hasta el final eran expuestos en forma de momia a sus compañeros y recibían todas las muestras de respeto posibles. No todos los monjes que decidían seguir este camino de autonegación y control de las sensaciones físicas eran capaces de llegar al final, pero los pocos que lo conseguían alcanzaban el rango de Buda, un estatus semidivino en sus congregaciones, como muestran hoy las enseñanzas de la secta Shingon del budismo japonés.
El estado japonés prohibió el Sokushinbutsu en el siglo XIX, aunque la práctica continuó hasta bien entrado el siglo XX. El gobierno tuvo que prohibir esta curiosa forma de suicidio ante la posibilidad de que millares de monjes budistas decidiesen seguir la senda de la automomificación.
Eso fue todo, Muchas gracias por ver el Post!
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