El efecto fantasma (Ghosting) en la Tvs/Monitores de LCD
El efecto fantasma (del inglés "ghosting", visible en las imágenes en movimiento, es el talón de Aquiles de los LCD. Consiste en la sensación de que una sombra -o fantasma- persigue al objeto que se desplaza, y ello repercute en la pérdida de definición de los contornos activos. Es particularmente visible en películas de acción y eventos deportivos (se suele hablar del efecto "cometa" en los balones).
El origen de esta disfunción está en el tiempo de respuesta de los píxeles de un LCD. En otras palabras, el lapso que necesitan las moléculas de cristal líquido para cambiar su estado -girar- y manipular la luz que los atraviesa.
Esta otra simulación permite entender el concepto de imagen fantasma, típico de las pantallas LCD.
Este tiempo se mide en milisegundos. Sin embargo, tal como sucede con otros parámetros no podemos fiarnos de los datos aportados por los fabricantes: es una simple batalla publicitaria en la que los números son armas.
No existe un estándar de obligado cumplimiento para realizar la medición, por lo que cada marca siempre presenta el dato más comercialmente atractivo, basado en mediciones realizadas bajo condiciones ideales o empleando el sistema que reporta mejores resultados.
En principio, por debajo de los 8 milisegundos (contrastados con el sistema de medición más extendido) el ojo humano es insensible al efecto. Sin embargo, en dispositivos que presumen de 3 milisegundos la imagen fantasma es aún evidente.
El plasma es inmune al efecto debido a que la combustión del fósforo es casi instantánea -medida en nanosegundos- y más sencilla, ya que sólo tiene dos posibilidades: totalmente encendido o totalmente apagado. La variable es el tiempo de combustión.
Es recomendable comprobar el rendimiento en las imágenes dinámicas de un LCD antes de la compra.
Esta es la definición de la Wikipedia:
Efecto fantasma
El efecto fantasma es un error gráfico que se da en las pantallas TFT con un tiempo de respuesta largo.
El tiempo de respuesta de una pantalla TFT es el tiempo que tarda un píxel en ir de negro (activo) a blanco (inactivo). A menos tiempo de respuesta, menos grises (transiciones), serán perceptibles por el ojo humano.
Cuando se representa una imagen con objetos en movimiento en una pantalla con tiempo de respuesta superior a 12.5 ms (aproximadamente, pues puede variar con cada fabricante según la calidad de los materiales utilizados), puede ocurrir que los píxeles que se encuentran alrededor del objeto que está moviéndose tarden en cambiar de luminosidad lo suficiente para que se cree una sensación de "estela" al ojo humano.
En las pantallas CRT no se da este efecto porque aunque su tiempo de respuesta pueda ser incluso mayor, toda la imagen se actualiza cada vez que el flujo de electrones llega a la pantalla; ocurre lo mismo con las pantallas de plasma.
Dependiendo del tipo de datos que se estén visualizando, de la velocidad del movimiento, y de la velocidad a la que se esté refrescando la pantalla (que es baja en todos los TFTs), este efecto se hará más o menos notorio; sin embargo, recientemente se han ido introduciendo tecnologías de Compensación del tiempo de respuesta o RTC (Response Time Compensation), que intentan paliar (y en algunos casos hasta hacer desaparecer) este efecto.
Cuando este efecto ocurre muy notablemente, se puede cansar mucho el ojo humano, e incluso puede llegar la persona a marearse.
No se debe confundir este efecto con el lag de entrada que tienen algunos monitores LCD, consistente en un lag o retraso entre la señal que entra en el monitor y la señal que muestra el monitor.
El efecto fantasma (del inglés "ghosting", visible en las imágenes en movimiento, es el talón de Aquiles de los LCD. Consiste en la sensación de que una sombra -o fantasma- persigue al objeto que se desplaza, y ello repercute en la pérdida de definición de los contornos activos. Es particularmente visible en películas de acción y eventos deportivos (se suele hablar del efecto "cometa" en los balones).
El origen de esta disfunción está en el tiempo de respuesta de los píxeles de un LCD. En otras palabras, el lapso que necesitan las moléculas de cristal líquido para cambiar su estado -girar- y manipular la luz que los atraviesa.
Esta otra simulación permite entender el concepto de imagen fantasma, típico de las pantallas LCD.
Este tiempo se mide en milisegundos. Sin embargo, tal como sucede con otros parámetros no podemos fiarnos de los datos aportados por los fabricantes: es una simple batalla publicitaria en la que los números son armas.
No existe un estándar de obligado cumplimiento para realizar la medición, por lo que cada marca siempre presenta el dato más comercialmente atractivo, basado en mediciones realizadas bajo condiciones ideales o empleando el sistema que reporta mejores resultados.
En principio, por debajo de los 8 milisegundos (contrastados con el sistema de medición más extendido) el ojo humano es insensible al efecto. Sin embargo, en dispositivos que presumen de 3 milisegundos la imagen fantasma es aún evidente.
El plasma es inmune al efecto debido a que la combustión del fósforo es casi instantánea -medida en nanosegundos- y más sencilla, ya que sólo tiene dos posibilidades: totalmente encendido o totalmente apagado. La variable es el tiempo de combustión.
Es recomendable comprobar el rendimiento en las imágenes dinámicas de un LCD antes de la compra.
Esta es la definición de la Wikipedia:
Efecto fantasma
El efecto fantasma es un error gráfico que se da en las pantallas TFT con un tiempo de respuesta largo.
El tiempo de respuesta de una pantalla TFT es el tiempo que tarda un píxel en ir de negro (activo) a blanco (inactivo). A menos tiempo de respuesta, menos grises (transiciones), serán perceptibles por el ojo humano.
Cuando se representa una imagen con objetos en movimiento en una pantalla con tiempo de respuesta superior a 12.5 ms (aproximadamente, pues puede variar con cada fabricante según la calidad de los materiales utilizados), puede ocurrir que los píxeles que se encuentran alrededor del objeto que está moviéndose tarden en cambiar de luminosidad lo suficiente para que se cree una sensación de "estela" al ojo humano.
En las pantallas CRT no se da este efecto porque aunque su tiempo de respuesta pueda ser incluso mayor, toda la imagen se actualiza cada vez que el flujo de electrones llega a la pantalla; ocurre lo mismo con las pantallas de plasma.
Dependiendo del tipo de datos que se estén visualizando, de la velocidad del movimiento, y de la velocidad a la que se esté refrescando la pantalla (que es baja en todos los TFTs), este efecto se hará más o menos notorio; sin embargo, recientemente se han ido introduciendo tecnologías de Compensación del tiempo de respuesta o RTC (Response Time Compensation), que intentan paliar (y en algunos casos hasta hacer desaparecer) este efecto.
Cuando este efecto ocurre muy notablemente, se puede cansar mucho el ojo humano, e incluso puede llegar la persona a marearse.
No se debe confundir este efecto con el lag de entrada que tienen algunos monitores LCD, consistente en un lag o retraso entre la señal que entra en el monitor y la señal que muestra el monitor.
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