Lo que dicen tus labios...
Es una de las zonas más sensibles de tu cuerpo. Por fuera, su superficie es diferente de la del resto de nuestra piel, ya que están fabricados con la misma mucosa que recubre el interior de nuestra boca, lo que significa que no tienen la misma capa protectora externa que el resto de nuestro cuerpo.
Una capa que hace las veces de barrera para la evaporación del agua y cuya inexistencia hace que se resequen y que a menudo necesiten una hidratación extra.
Además, tampoco tienen las mismas glándulas sebáceas, y contienen menos melanina. Por dentro, en ellos se concentra la mayor cantidad de células receptoras y nervios sensoriales de nuestro organismo.
Durante un beso nuestros labios recogen información sobre la temperatura y la textura de los ajenos. Esta información, junto a la del sabor y el olor que procede de la lengua y la nariz, llega al cerebro.
Parte llega a la corteza somatosensorial, una franja en la superficie cerebral donde se representa un mapa del cuerpo.
Ese mapa es una gran red en la que las zonas con más terminaciones nerviosas, como los labios, acaparan más espacio.
Pero ¿qué comunican nuestros labios normalmente?
Las mujeres de la tribu surma, en el sur de Sudán, lucen platos de arcilla incrustados en los labios. Cuanto más grande sea, mayor será su dote.
Arrugados
Así ponemos los labios, aunque algo más abiertos que en la imagen, cuando probamos algo agrio. Acompañados de una media sonrisa, como en la foto, también pueden tratar de comunicar cierto interés sexual.
Fruncidos
Esta expresión significa preocupación o desaprobación. De hecho, la imagen de Clinton de la foto corresponde al momento en que pidió perdón al pueblo americano por su desliz con Monica Lewinsky.
De donjuán.
A más niveles de testosterona, menos sonrisa. La excepción: cuando el fin es “cazar” una fémina con la descrita como sonrisa donjuanesca. Jude Law (en la foto) la borda en su papel en Alfie.
Femenina.
Según algunas investigaciones, uno de los músculos primarios de la risa, el cigomático mayor, es más espeso en la mujer que en el hombre. Por eso, ellas sonríen más.
Cómeme
Durante un beso, nuestros labios recogen información sobre la temperatura y la textura de nuestra pareja que desata una cadena de mensajes químicos a nuestro cerebro.
Falsa
Según los estudios de LaFrance en la Universidad de Yale, tanto los adultos como los niños son capaces de diferenciar una sonrisa impostada, como la del Joker de la foto, de una espontánea.
Sonrisa de tiburón
Forzada y con no muy buenas intenciones. Para esbozarla, el músculo cigomático mayor retrae las comisuras, mientras
contrae el corrugador.
De duchenne.
Es la más espontánea, pues involucra al músculo orbicular, que parece ser que no puede contraerse voluntariamente.
Como si fueras a silbar
Los labios en esta posición mientras hablas suelen significar que estás pensando en lo próximo que vas a decir o que estás escuchando con cuidado. Se trata de un gesto muy característico de Mariano Rajoy.
Morderlos
Esta actitud indica cierto enfado y ansiedad. Con unos labios entreabiertos como los de Amaya Salamanca, en la imagen, también dan un mensaje de reclamo sexual.
Boca ‘pezjolina’
El gusto de los hombres por los labios gruesos es la razón por la que muchas mujeres en todo el mundo deciden someterse a una operación de relleno labial. Uno de los labios más deseados por ellos son los de la actriz Angelina Jolie. Entonces, ¿añoramos las mujeres tener una boca como esta? Según Antonia Banda, doctora experta en cirugía estética en la Clínica Menorca: “Cada vez nos piden rellenos más discretos. Además, es un error muy común querer aumentar el labio superior para igualar su volumen con el inferior. Pero todos tenemos el labio inferior un tercio más grueso que el superior, por lo que hacer esto sería romper el equilibrio anatómico”. Además, Banda asegura que las últimas técnicas, como el uso del ácido hialurónico, no interfieren en su sensibilidad.