Margarida Alexandrina de Oliveira que es el nombre de esta mujer, afirma que en sus 116 años nunca ha estado con un hombre por “miedo a que no le gustara a su padre”.
“Soy muy feliz y no tengo nada que reclamar, porque mi felicidad no está en los hombres”
Los compañeros que ha tenido durante su larga vida han sido imágenes de San Francisco y una antigua radio en la que escucha las misas a las que no puede asistir.
Es increíble que en tanto tiempo, ni si quiera la curiosidad le llevara a saber qué es el sexo.
“Soy muy feliz y no tengo nada que reclamar, porque mi felicidad no está en los hombres”
Los compañeros que ha tenido durante su larga vida han sido imágenes de San Francisco y una antigua radio en la que escucha las misas a las que no puede asistir.
Es increíble que en tanto tiempo, ni si quiera la curiosidad le llevara a saber qué es el sexo.