Guía para no equivocarse comprando un televisor.
Muchos usuarios aprovechan las Navidades para regalar (o regalarse) un nuevo televisor.
La oferta disponible es impresionante, los precios son similares y, en ocasiones, puede ser muy complicado elegir la mejor opción. En este artículo repasamos algunos puntos clave que te pueden resultar muy útiles a la hora de decidir qué televisor elegir.
¿LED, LCD o plasma?
Probablemente esta se una de las primeras preguntas que se hace cualquier usuario antes de elegir un televisor. En nuestra opinión, con los precios actuales merece la pena olvidar el LCD tradicional (en realidad, el LED también es LCD).
El plasma empieza a ser competitivo: en cuanto a la diagonal supera las cuarenta pulgadas, así que si estás buscando una pantalla de gran tamaño a buen precio tendrás que descartar el LED. Por debajo de ese tamaño prácticamente no hay alternativas en plasma, así que también podemos eliminarlo de la ecuación.
Si dejamos a un lado el presupuesto y hablamos de calidad de imagen el debate puede hacerse interminable. Tradicionalmente el plasma se ha recomendado a ususarios que valoran mucho la suavidad de reproducción y la fidelidad de color, especialmente con los tonos más oscuros y las trancisiones, aunque también es cierto que el LED ha experimentado una evolución considerable en los últimos años.
Afortunadamente, los mitos que rodeaban a las pantallas de plasma ya son parte del pasado
Aunque resulta muy complicado y terriblemente injusto generalizar pensamos que los amantes del cine y usuarios exigentes deberían mirar un televisor de plasma mientras que los que quieran un televisor más polivalente para ver la TDT, conectar el PC o disfrutar al máximo de su consola pueden considerar el LED como mejor opción. Lo que sí debemos dejar claro es que los mitos relacionados con el plasma (retenciones en la imagen, consumos excesivos, calentamiento) ya son parte del pasado.
¿Qué tamaño de televisor necesito?


Personalmente suelo responder a esta pregunta con “más de lo que estás pensando”. En la tienda, todos los televisores parecen demasiado grandes para nuestro salón pero, teniendo en cuenta que vamos a ver casi todo en alta definición (o casi, en el caso de la TDT HD) no deberíamos comprar nada por debajo de las 37 pulgadas para una distancia de visionado de 2,5 metros o superior.
Es evidente que si nuestro salón es muy pequeño o el televisor que queremos comprar irá destinado a una segunda estancia debemos reducir la diagonal para que no resulte incómodo, aunque no recomendamos bajar de las 26 pulgadas excepto en casos muy concretos.
¿Merece la pena comprar un televisor 3D?


Uno de los grandes problemas de la televisión en 3D es la falta de contenidos. Hay muy pocos canales que emitan en 3D, los directos brillan por su ausencia y el catálogo de películas muy reducido. De todas formas, casi cualquier televisor de gama alta incluye el 3D de serie.
Aunque el 3D no sea una prioridad, en ocasiones es interesante hacer el esfuerzo si no hay una gran diferencia de precios (como ocurre actualmente). Los televisores capaces de ofrecer contenido 3D soportan elevadas tasas de refresco (de 120 Hz en adelante) e incorporan procesadores de imagen de gran calidad, algo muy importante si nos gusta ver deporte o películas repletas de acción con la máxima suavidad y sin saltos.
No pagues más por servicios que no vas a usar
Las SmartTV están de moda y muchas campañas de publicidad se centran en vender las bondades de tener nuestro televisor conectado a Internet.
Lamentablemente, en la práctica la experiencia de usuario debe mejorar considerablemente en los próximos años. Aunque hay marcas que tienen mejor resuelto este apartado que otras, los servicios relacionados con Internet no deberían ser un factor decisivo la hora de elegir un televisor.
Algo parecido ocurre con los sistemas de control por gestos o por voz. Son geniales para enseñárselos a las visitas pero, en la práctica, en la mayoría de ocasiones acabaremos por recurrir a la precisión y rapidez del clásico control remoto.
La importancia de la conectividad
Es probable que el nuevo televisor se convierta en el centro de tu hogar digital y, por ello, unas completas opciones de conectividad son fundamentales a la hora de sacarle el máximo partido. No compres nada con menos de tres puertos HDMI (mejor cuatro), puerto USB y toma Ethernet (aunque tenga WiFi, el rendimiento será mucho mejor por cable).
¿HD Ready o Full HD?
Se trata de la calidad con la que quieres ver las imágenes de la televisión. La realidad es que todo dependerá de en qué calidad se emite el programa, porque a día de hoy la mayoría de las cadenas emiten sus espacios en calidad HD Ready, lo que se traduce en que se ve la televisión en 720 líneas.
Canal Plus está empezando a emitir algunos de sus canales temáticos en Full HD, que son 1.080 líneas y lo que ayuda a que las imágenes se vean más definidas. En un futuro todas las televisiones emitirán en Full HD.
No gastes más de 20 dólares en un cable
En el mundo digital, los cables no son un aspecto demasiado importante (a diferencia de lo que ocurría en el analógico). Cualquier cable HDMI con un mínimo de calidad te ofrecerá la misma calidad que otro que cueste hasta diez veces más y te puede durar años sin ningún problema.
Lo último no tiene por qué ser la mejor opción
La feroz competencia que vive este mercado obliga a los fabricantes a renovar sus modelos cada pocos meses y los usuarios podemos aprovecharnos de ello. En ocasiones, vale la pena echar un vistazo a los modelos del año pasado, averiguar dónde tienen existencias y obtener prácticamente las mismas prestaciones a un precio notablemente inferior.
Antes de comprar, probalo de verdad


Es una obviedad pero, en la práctica, la mayoría de usuarios no prueban el televisor a conciencia antes de comprarlo.
Puede ser una buena idea llevar a la casa de artículos para el hogar un DVD (o mejor un pendrive con contenido en HD) que conozcamos y ver cómo se comporta el televisor en las escenas más complicadas, donde hay mucha acción o en trancisiones de imagen complejas.
No es recomendable hacer las pruebas con películas de animación (muchas tiendas las utilizan) porque se ven “perfectas” con casi cualquier televisor.
No conviene limitarse a valorar solo la calidad de imagen: detalles como un mando a distancia de calidad, la distribución de los conectores, la calidad de sonido o un sistema de menús intuitivo pueden marcar diferencias entre dos modelos parecidos así que se recomienda dedicar unos minutos a valorar también estos aspectos.
La venta de televisores conectados a Internet y 3D aumentará un 40%


Sin embargo, otros estudios apuntan a que ganarán terreno los televisores con posibilidad de conectarse a Internet (aumentarán sus ventas un 40% y tendrán una cuota de mercado del 20%) y los capaces de reproducir imágenes en 3D.
Un ejemplo reciente es la comercialización del modelo 55ZL2 de Toshiba, marca que ha iniciado la comercialización en España del “primer televisor 3D sin gafas de gran formato del mundo”. El futuro de la televisión ya está aquí.
Entre los rasgos comunes de los aparatos más vendidos encontramos precisamente varios de los rasgos mencionados: el Full HD, el interés por la integración de Internet en el televisor con el sistema Smart TV, el 3D -con o sin gafas-, el sonido envolvente o la mejora de contraste, color y brillo.
Todo ello en diferentes tamaños, dependiendo del uso: para el salón por el interés de consumo de cine y TV en pantalla grande, uso auxiliar para habitaciones o cocina, pantalla convertida en visor del PC, el consumo para videojuegos, etc.
Entender qué es la resolución.
La resolución es muy importante y, en cierto modo, divide a los televisores en diferentes ligas.
Figuran los HD Ready y los Full HD, que tienen mayor cuota de mercado. Full HD corresponde a la resolución de 1.920 píxeles por 1.080 píxeles y HD Ready, a 1.280 por 720 píxeles.
Los píxeles son el número de cuadrados en que se puede dividir la pantalla. Cuantos más haya, mayor será la resolución. Estos datos se refieren a los cuadrados de ancho por los cuadrados de alto en los cuales se puede dividir la pantalla.
Saber que la resolución no lo es todo.


Aunque no cabe duda de su importancia, no es posible basarse solo en la resolución para comprar un televisor.
Una gran resolución sirve de poco si el aparato no da un buen contraste, se ve mal de día o no se sintonizan canales en alta resolución en la TDT.
Hay que tener en cuenta que con la resolución sube el precio. Si se opta por resoluciones bajas, sobre todo HD Ready, se puede conseguir un precio accesible, pero con el tiempo quizá sea necesario cambiar de aparato.
Si se opta por un televisor en alta resolución y no se está en una zona donde se sintonicen canales en HD, no se aprovechará de manera óptima.
Conectividad amplia y actualizada.
Hay que fijarse bien en las conexiones del televisor. Hoy en día, un televisor con puerto euroconector es casi una antiguedad.
Se impone la conexión multimedia HDMI para conectar lectores de discos ópticos, cámaras de vídeo e, incluso, tabletas y algunos ordenadores.
También es muy interesante que tenga varios puertos USB y una salida de audio por clavija "minijack". Apple, por su parte, ha impulsado una variante del conector único Light Peack creado por Intel, llamada Thunderbolt y que puede imponer en el futuro para sus dispositivos, sobre todo el iPod y el iPad.
Lectura de archivos de dispositivos informáticos.


Algunos televisores disponen de puertos USB, pero solo leen memorias flash y no son capaces de entenderse con sistemas más complejos como iPod, tabletas o Notebooks.
Si se quiere un aparato que se pueda emplear en el futuro, debe procesar archivos de los principales sistemas operativos complejos, ya que pronto serán numerosos los servicios de descarga de películas y series, y donde mejor se verán es en un televisor.
Accesible al bolsillo.


Algunas personas piden un préstamo para comprar un televisor muy caro, al que luego sacarán un partido relativo. No merece la pena gastar 10.000 pesos (dinero argentino) ó U$S 2.000 en un aparato con retroiluminación LED y luego pasar apuros.
Tanto más cuando es una tecnología muy cara y en sus inicios comerciales, que en el futuro permitirá diseñar aparatos mejores y más baratos.
Ah, y no te olvides de medir el hueco.
Si querés cambiar la vieja televisión de 21 pulgadas con trasero que media 50 centímetros en diagonal por una más grande no te creas que te cabe cualquiera sólo por ser más 'delgada'.
Medí el hueco donde querés poner tu TV si no querés tener que modificar el mueble.
Una pista: una tele de 32 pulgadas mide 80 centímetros en diagonal. Una de 40 pulgadas, 101 centímetros.
Conclusiones
-------------------------Plasma
Lo bueno
-Económico en tamaños superiores a 40”
-Mayor ángulo de visión que el LCD
-La mejor reproducción de color negro
Lo malo
-Menor resolución por pulgada que los LCD
-Reflejos en la pantalla
-Pantallas pesadas
Las pantallas de Plasma son conocidas por lograr niveles de contraste mayores. A diferencia de las pantallas LCD, la tecnología consiste en una serie de pequeñas cápsulas llenas de plasma para dar vida a la imagen, cuando es necesario presentar el color negro, las cápsulas se apagan completamente dando como resultado un contraste casi perfecto.
No existen televisores de plasma pequeños, por lo general arrancan desde las 32 pulgadas y pueden llegar a gigantescas pantallas que superan las 100 pulgadas, sin un aumento de precio considerable.
La resolución por pulgada es menor que en el LCD, es por ello que podemos ver una cuadrícula cuando estamos demasiado cerca de la pantalla.
----------------------------LCD
Lo bueno
-Económico en tamaños menores a 40”
-Mayor resolución que Plasmas
-Sin peligro de imágenes congeladas
-Gran variedad de tamaños
-Pantallas más ligeras que el plasma
Lo malo
-Caro en tamaños superiores a 40”
-El negro se ve como gris obscuro
-Menor ángulo de visión que el plasma
Los paneles de cristal líquido iniciaron la revolución de las pantallas planas y delgadas. Desde su aparición en la década de los noventa, esta tecnología ha mejorado considerablemente a la vez que mantiene su concepto original.
Se trata de un par de cristales entre los cuales yace un líquido que genera las imágenes, los paneles LCD no producen luz propia, es necesario colocar una lámpara detrás del cristal para ver claramente.
La tecnología LCD tiene problemas al reproducir el color negro, que en el mejor de los casos termina viéndose como un gris muy oscuro, además, los colores pueden cambiar si es que no tienes la pantalla frente a ti.
Las pantallas LCD se encuentran disponibles en una gran variedad de tamaños y despliegan imágenes en alta resolución en casi todos los modelos. Esta tecnología maneja precios similares al plasma siempre y cuando no sobrepasen las 40 pulgadas, de otra forma resultan demasiado caras.
---------------------------------- LED
Lo bueno
-Color negro similar al plasma
-Pantallas delgadas (2.5 cm)
-Bajo consumo de energía
-Misma resolución de una pantalla LCD
-Sin peligro de imágenes congeladas
Lo malo
-Precio elevado
-Poca variedad de tamaños
Combinando lo mejor de ambas tecnologías, tenemos a las pantallas LED. Consiste en un panel con la misma resolución de las pantallas LCD, iluminado por diodos emisores de luz, una especie de focos que pueden modificar el nivel de brillo en secciones diferentes logrando un color negro similar al plasma.
Las pantallas LED consumen hasta 40 por ciento menos energía que las otras dos tecnologías y son mucho más delgadas, en promedio tienen una pulgada de ancho.
Emiten menos calor y son más amigables con el medio ambiente, su instalación es relativamente sencilla e incluso pueden colgarse del techo. La única desventaja es el precio, que llega a ser hasta el doble de un LCD o plasma.
------------------------------------------------------------------- Mitos
Cuando surgieron los televisores de LCD y Plasma, ambas sufrían algunos inconvenientes que hoy en día ya no se presentan, sin embargo, los fanáticos de cada tecnología se valen de los siguientes argumentos para convencerte:
Mito 1: Las pantallas de plasma emiten un zumbido molesto
Mito 2: Las pantallas LCD duran el doble que un plasma
Mito 3: Mostrar imágenes fijas en un plasma afecta la pantalla
Mito 4: Las pantallas LED duran para siempre
En sus inicios, las televisiones de plasma emitían un sonido agudo y no funcionaban correctamente, en especial a grandes alturas, como en la Ciudad de México. Actualmente vienen blindadas de fábrica para evitar molestias.
Es cierto que las pantallas de plasma poseen el menor tiempo de vida, sin embargo, la diferencia es mínima a comparación de la tecnología LCD. Se estima que una pantalla de plasma dura por lo menos 15 años antes de que su brillo se vea reducido a la mitad, así que no debes preocuparte.
En su debut, las pantallas de plasma podían dañarse al desplegar una imagen fija durante las primeras horas de uso, sin embargo, los modelos actuales han resuelto ese problema y la posibilidad de que se presente es muy remota.
Falso, los focos LED son extremadamente eficientes pero no inmortales. Aun así destaca su duración, que en ocasiones duplica el tiempo de vida a comparación de las pantallas LCD.
Espero que este post haya ayudado a muchos indecisos a comprar un Plasma, LCD o un LED.
Saludos, GRACIAS!! por pasar y te espero en mi próximo post.

Gracias! @axelmonotiti por el gif
