Federico Moura y su adolescencia perpetua.
Virus y deseo
“Música un continente vasto
para mi imaginación
vago dolor
que impregna cada espacio
dándome satisfacción
velos(z)...“
(Rumbos Secretos – 1987)
Adolescente sin edad canta Federico Moura en el inicio de Superficies de Placer (Mirada Speed - 1987) como si la vida no hubiese pasado y estuviera detenida en un solo punto, pero en una pura intensidad. Como si la vida nunca llegase o acabase y estuviese siempre en el medio, in between. Es que para Moura al parecer la vida no dependía de ninguna puta teleología, no llegamos ni tampoco venimos de ningún lugar; es el deseo el que proliferaba, en él. En su pose, en sus movimientos, en su voz, en su música, en su atuendo. No era sino deseo lo que fluía por las canciones de Virus y por el cuerpo de Federico Moura. Y con esto no sólo lo sexual, sino que lo político, lo social y lo histórico. El sida es un exterior al deseo que intenta cercenarlo. Moura: objeto médico, político y cultural; el Sida como aparato de control masivo. ¿Superficies del (¿placer?) o (¿poder?)? Indiferenciados, ambos remiten el uno y al otro, se pliegan, se inmanentizan, ambas, juntas, a la vez. Una pura superficie, como decíamos, indiferenciada, de vida y de muerte. Pero lo que siempre se supo, es que el deseo es pecado:
“Fuego
nuestro
suero
dueño
nuestro
estamos enfermos.
fuego
nuestro
aliados
infierno
silencio para vos
Fuego
nuestro
pecados para dos
se la van en la oscuridad
motivos para confesar
crímenes en la intimidad
cositas fuera de lugar
suero
dueño
nuestro
estamos enfermos
fuego
nuestro
aliados
infierno
silencio para vos
fuego
nuestro
pecados para dos.”
(Pecado para dos – 1985)
El deseo y el virus están coagulados en la sangre: el amor y la muerte son una, “el fuego y el suero”. Este lugar es permanente en las letras de Moura, un limbo entre la perversión y la felicidad, que con sus rumbos secretos son como la música, estímulos para la imaginación, continentes enormes, de puros relieves y pliegues… Los amores perpetuos de Moura: el cuerpo contiene en sí una a-temporalidad, líneas desterritorializadas, choques de temporalidades disímiles que forjan una hetero-cronía. Es el encuentro de los cuerpos, una casualidad, un encuentro es mejor que una boda, eterna preparación de las bodas, un puro amor cortés. En el cuerpo los desechos, los residuos y restos del pasado quedan como escamas en la materialidad del cuerpo. Figuras como “tu beso en el vidrio dejó marcado el rouche.” (Tomo lo que encuentro – 1985) La imagen aquella queda grabada en el cuerpo, no hay posibilidad de re-generación, estás infectado: por eso el Sida no es sino metonimia de los viajes de placer de Moura… ¿con qué amor llegamos a la perpetuidad?: “Si miro hacia arriba descarto fantasmas, retengo formas de ti… amores perpetuos, esclavo fiel…mi condena.” (Amores Perpetuos – 1987) Tomo lo que encuentro, el deseo, es una plaga, una peste, pero este viaje intensivo pasa por todos los lugares, se infecta de todo, porque está abierto, es de por sí lo abierto a cualquier(a); la intensidad (el viaje como intensidad) es una especie de inmanencia, la intensidad en tanto delirio del cuerpo, pero que es imposible no vincularlo al deseo como inmanencia en lo social. El viaje a Inglaterra, el viaje en Virus, el viaje a New York, el viaje a Río y la infección
El encuentro en el río musical, encuentro con el Sida. Río de Janeiro y la infección. Es el paseo del travestido, el travestido no es sino travestido porque todo lo social funciona como una transvaloración total de los códigos, continuamente un código se desterritorializa. El capital funciona de ese modo: descodifica, vuelve a codificar, descodifica y así, al infinito. El capitalismo se ha quedado porque no tiene topos, no tiene ubicación, el poder no está en ningún lado específico, circula por los cuerpos. El travestido no sabe si es hoy, ayer o mañana, porque está traspasando todas las codificaciones. En Sin Disfraz está la consumación del deseo, está en su plenitud, en un momento en que el cuerpo se (en)vuelve en una línea de muerte.
El viaje, el deseo como viaje, no es caballeresco, no necesita de un significante. El significante corta al deseo porque lo erige en definición de algo, de una acción predeterminada (el significante: la voz del Hombre, del Padre, del Sacerdote, del Militar, del Profesor, etc, etc). Por eso las letras de Moura no son diagnósticos sociales, ni mucho menos historias de un sujeto separado, su escritura (su voz) es críptica, alegórica no metafórica. “Oro, oro, oro en polvo, yo te adoro, temo enloquecer, sin tus polvos no.” (Polvos de una relación - 1987). Las drogas, los polvos cocainómanos, o los polvos y el sida.
El modernismo del viaje en Moura
Moura llega de Inglaterra, es un viaje moderno: Darío desde Europa para su periplo por Latinoamérica, Mistral yendo a Madrid en los años 20 para modernizar la educación en Chile. Siempre el viaje es para modernizar el lugar desde donde se partió. Vienes de vuelta, te traes algo contigo, modificación del lugar propio, se altera. Moura va a Inglaterra y regresa a Buenos Aires: “Larrea esquina Sarmiento” (El 146 - 1982), y proyecta una cartografía a la ciudad-ruina de la Dictadura Militar. La iluminación de Moura es con la Argentina de la catástrofe, nos controlan las pasiones diría Moura: “monotemático, monotemático”. La Tv a color: “Ya no quiero ver más en mi televisor… Hasta que no me compre uno en super color… Ya no tengo motivos para seguir… Y no encuentro incentivo en el porvenir…”(Super color – 1981); el crecimiento económico: “Soluciones, sí, siempre es bueno… Pero no te olvides que hay un tiempo. Lo que ayer estaba bien, mañana estará mal…No es fatalismo, es actividad…”(Sorprendente – 1981); la banalización del deseo y así la relación amorosa destrozada por el aparato de control: “Después de todo puedo vivir romances y conservar mi relación principal… Y así tener un poco de cada cosa sin lamentar por no tener algo más.”(Amor o acuerdo – 1981).
Para este momento histórico, de la Argentina del año 81, Moura piensa en el Wadu-Wadu: “me estás pasando tu horrible depresión, estás muy tensa, perdiste la razón. Voy a sacarte con este ritmo el nivel en qué estás” (Wadu-Wadu - 1981). ¿Qué provocación política podría tener esta canción? Simplemente la de intervenir un espacio en el cuál no gobierna ninguna moral política, como aquella de las asambleas, partidos políticos, grupos armados o la elite intelectual. Virus es el post punk en un lugar donde nunca hubo punk. Virus es la post-modernidad en un lugar donde nunca se llegó a una modernidad. “Soy moderno no fumo”, es la ironía perfecta al respecto. Somos modernos porque ya dejamos de fumar (el posmoderno).
“Ven son tan particulares
los cigarrillos,
el mal brota de ellos
como un volcán.
P'al mal que hacen
son imparciales,
ojos colorados, los dientes
dorados de alquitrán.
Soy moderno,
es moderno, es moderno.
No fumo más.
No fuma, no fuma, no fuma más.
Yo que iba al club de la muerte
en un golpe de suerte,
jugué al cuarenta y tres
y sólo erré seis.
Che Ester filtrá el humo
que en todo está.
Desconfío del camelo
de la publicidad.
Soy moderno,
es moderno, es moderno.
No fumo más.
No fuma, no fuma, no fuma más”
(Soy moderno, no fumo – 1981)
La discografía de Virus con Moura vivo es apabullante: Wadu Wadu es lo punk; Recrudece es lo arty’s; Agujero interior es el heavy metal pop; Relax es lo romántico, Locura es (el)Virus; Superficies de placer, es el canto del cisne. Seis mundos distintos, seis lugares desde donde Moura quiere instalar el deseo, como foco de represión primaria desde donde emergen todas las represiones. Los discos de Virus son cada uno a su manera, ataques contra el control del deseo, su intento de subyugarlo. De ahí a la liberación de éste: bajo la música bailable, las letras románticas, la perversión y todo tipo de transgresiones. Al fin y al cabo como decía Moura los discos de ellos, hicieron legales todas las fantasías.
Discografía de Virus con Federico Moura:
1981. Wadu-Wadu
1982. Recrudece
1983. Agujero Interior
1984. Relax
1985 Locura
1987 Superficies de Placer
Gracias por pasar y llegar hasta acá, Aguante Fede! Aguante Virus, Y Aguante el nuestro Rock Nacional!!
Virus y deseo
“Música un continente vasto
para mi imaginación
vago dolor
que impregna cada espacio
dándome satisfacción
velos(z)...“
(Rumbos Secretos – 1987)
Adolescente sin edad canta Federico Moura en el inicio de Superficies de Placer (Mirada Speed - 1987) como si la vida no hubiese pasado y estuviera detenida en un solo punto, pero en una pura intensidad. Como si la vida nunca llegase o acabase y estuviese siempre en el medio, in between. Es que para Moura al parecer la vida no dependía de ninguna puta teleología, no llegamos ni tampoco venimos de ningún lugar; es el deseo el que proliferaba, en él. En su pose, en sus movimientos, en su voz, en su música, en su atuendo. No era sino deseo lo que fluía por las canciones de Virus y por el cuerpo de Federico Moura. Y con esto no sólo lo sexual, sino que lo político, lo social y lo histórico. El sida es un exterior al deseo que intenta cercenarlo. Moura: objeto médico, político y cultural; el Sida como aparato de control masivo. ¿Superficies del (¿placer?) o (¿poder?)? Indiferenciados, ambos remiten el uno y al otro, se pliegan, se inmanentizan, ambas, juntas, a la vez. Una pura superficie, como decíamos, indiferenciada, de vida y de muerte. Pero lo que siempre se supo, es que el deseo es pecado:
“Fuego
nuestro
suero
dueño
nuestro
estamos enfermos.
fuego
nuestro
aliados
infierno
silencio para vos
Fuego
nuestro
pecados para dos
se la van en la oscuridad
motivos para confesar
crímenes en la intimidad
cositas fuera de lugar
suero
dueño
nuestro
estamos enfermos
fuego
nuestro
aliados
infierno
silencio para vos
fuego
nuestro
pecados para dos.”
(Pecado para dos – 1985)
El deseo y el virus están coagulados en la sangre: el amor y la muerte son una, “el fuego y el suero”. Este lugar es permanente en las letras de Moura, un limbo entre la perversión y la felicidad, que con sus rumbos secretos son como la música, estímulos para la imaginación, continentes enormes, de puros relieves y pliegues… Los amores perpetuos de Moura: el cuerpo contiene en sí una a-temporalidad, líneas desterritorializadas, choques de temporalidades disímiles que forjan una hetero-cronía. Es el encuentro de los cuerpos, una casualidad, un encuentro es mejor que una boda, eterna preparación de las bodas, un puro amor cortés. En el cuerpo los desechos, los residuos y restos del pasado quedan como escamas en la materialidad del cuerpo. Figuras como “tu beso en el vidrio dejó marcado el rouche.” (Tomo lo que encuentro – 1985) La imagen aquella queda grabada en el cuerpo, no hay posibilidad de re-generación, estás infectado: por eso el Sida no es sino metonimia de los viajes de placer de Moura… ¿con qué amor llegamos a la perpetuidad?: “Si miro hacia arriba descarto fantasmas, retengo formas de ti… amores perpetuos, esclavo fiel…mi condena.” (Amores Perpetuos – 1987) Tomo lo que encuentro, el deseo, es una plaga, una peste, pero este viaje intensivo pasa por todos los lugares, se infecta de todo, porque está abierto, es de por sí lo abierto a cualquier(a); la intensidad (el viaje como intensidad) es una especie de inmanencia, la intensidad en tanto delirio del cuerpo, pero que es imposible no vincularlo al deseo como inmanencia en lo social. El viaje a Inglaterra, el viaje en Virus, el viaje a New York, el viaje a Río y la infección
El encuentro en el río musical, encuentro con el Sida. Río de Janeiro y la infección. Es el paseo del travestido, el travestido no es sino travestido porque todo lo social funciona como una transvaloración total de los códigos, continuamente un código se desterritorializa. El capital funciona de ese modo: descodifica, vuelve a codificar, descodifica y así, al infinito. El capitalismo se ha quedado porque no tiene topos, no tiene ubicación, el poder no está en ningún lado específico, circula por los cuerpos. El travestido no sabe si es hoy, ayer o mañana, porque está traspasando todas las codificaciones. En Sin Disfraz está la consumación del deseo, está en su plenitud, en un momento en que el cuerpo se (en)vuelve en una línea de muerte.
El viaje, el deseo como viaje, no es caballeresco, no necesita de un significante. El significante corta al deseo porque lo erige en definición de algo, de una acción predeterminada (el significante: la voz del Hombre, del Padre, del Sacerdote, del Militar, del Profesor, etc, etc). Por eso las letras de Moura no son diagnósticos sociales, ni mucho menos historias de un sujeto separado, su escritura (su voz) es críptica, alegórica no metafórica. “Oro, oro, oro en polvo, yo te adoro, temo enloquecer, sin tus polvos no.” (Polvos de una relación - 1987). Las drogas, los polvos cocainómanos, o los polvos y el sida.
El modernismo del viaje en Moura
Moura llega de Inglaterra, es un viaje moderno: Darío desde Europa para su periplo por Latinoamérica, Mistral yendo a Madrid en los años 20 para modernizar la educación en Chile. Siempre el viaje es para modernizar el lugar desde donde se partió. Vienes de vuelta, te traes algo contigo, modificación del lugar propio, se altera. Moura va a Inglaterra y regresa a Buenos Aires: “Larrea esquina Sarmiento” (El 146 - 1982), y proyecta una cartografía a la ciudad-ruina de la Dictadura Militar. La iluminación de Moura es con la Argentina de la catástrofe, nos controlan las pasiones diría Moura: “monotemático, monotemático”. La Tv a color: “Ya no quiero ver más en mi televisor… Hasta que no me compre uno en super color… Ya no tengo motivos para seguir… Y no encuentro incentivo en el porvenir…”(Super color – 1981); el crecimiento económico: “Soluciones, sí, siempre es bueno… Pero no te olvides que hay un tiempo. Lo que ayer estaba bien, mañana estará mal…No es fatalismo, es actividad…”(Sorprendente – 1981); la banalización del deseo y así la relación amorosa destrozada por el aparato de control: “Después de todo puedo vivir romances y conservar mi relación principal… Y así tener un poco de cada cosa sin lamentar por no tener algo más.”(Amor o acuerdo – 1981).
Para este momento histórico, de la Argentina del año 81, Moura piensa en el Wadu-Wadu: “me estás pasando tu horrible depresión, estás muy tensa, perdiste la razón. Voy a sacarte con este ritmo el nivel en qué estás” (Wadu-Wadu - 1981). ¿Qué provocación política podría tener esta canción? Simplemente la de intervenir un espacio en el cuál no gobierna ninguna moral política, como aquella de las asambleas, partidos políticos, grupos armados o la elite intelectual. Virus es el post punk en un lugar donde nunca hubo punk. Virus es la post-modernidad en un lugar donde nunca se llegó a una modernidad. “Soy moderno no fumo”, es la ironía perfecta al respecto. Somos modernos porque ya dejamos de fumar (el posmoderno).
“Ven son tan particulares
los cigarrillos,
el mal brota de ellos
como un volcán.
P'al mal que hacen
son imparciales,
ojos colorados, los dientes
dorados de alquitrán.
Soy moderno,
es moderno, es moderno.
No fumo más.
No fuma, no fuma, no fuma más.
Yo que iba al club de la muerte
en un golpe de suerte,
jugué al cuarenta y tres
y sólo erré seis.
Che Ester filtrá el humo
que en todo está.
Desconfío del camelo
de la publicidad.
Soy moderno,
es moderno, es moderno.
No fumo más.
No fuma, no fuma, no fuma más”
(Soy moderno, no fumo – 1981)
La discografía de Virus con Moura vivo es apabullante: Wadu Wadu es lo punk; Recrudece es lo arty’s; Agujero interior es el heavy metal pop; Relax es lo romántico, Locura es (el)Virus; Superficies de placer, es el canto del cisne. Seis mundos distintos, seis lugares desde donde Moura quiere instalar el deseo, como foco de represión primaria desde donde emergen todas las represiones. Los discos de Virus son cada uno a su manera, ataques contra el control del deseo, su intento de subyugarlo. De ahí a la liberación de éste: bajo la música bailable, las letras románticas, la perversión y todo tipo de transgresiones. Al fin y al cabo como decía Moura los discos de ellos, hicieron legales todas las fantasías.
Discografía de Virus con Federico Moura:
1981. Wadu-Wadu
1982. Recrudece
1983. Agujero Interior
1984. Relax
1985 Locura
1987 Superficies de Placer
Gracias por pasar y llegar hasta acá, Aguante Fede! Aguante Virus, Y Aguante el nuestro Rock Nacional!!