“El cónclave está a la vuelta de la esquina. Recemos para que el Espíritu Santo dé a la Iglesia un hombre que pueda guiarla siguiendo los pasos de los grandes pontífices de los últimos 150 años”, dijo el cardenal de Milán Angelo Scola, en una jornada en la que varios purpurados celebraron misas ante feligreses y periodistas / Hoy se celebrará la última reunión precónclave, en la que ajustarán la descripción del puesto que ocupará el futuro Papa / Se espera la llegada de cientos de miles a Roma
ROMA, Italia, 10 de marzo (AFP/Reuters/AP) - Miles de fieles brasileños, estadounidenses,
congoleños, filipinos y de otros países del mundo rezaron este domingo en varias iglesias de Roma junto a sus cardenales “favoritos”, a menos de 48 horas del inicio del Cónclave para elegir a un nuevo Papa.
Varios purpurados, incluidos algunos papables como el brasileño Odilo Scherer y el italiano Angelo Scola, celebraron misas ante feligreses y periodistas.
Los cardenales celebrarán el lunes una última reunión precónclave, en la que ajustarán la descripción del puesto que ocupará quien crean que será el mejor preparado para encabezar una institución plagada de escándalos de abusos sexuales en todo el mundo y de acusaciones de corrupción en el propio Vaticano.
Los 115 cardenales que tomarán parte en la elección a partir del martes descansaron antes de las reuniones precónclave celebrando misas en Roma, ya sea en capillas privadas o en grandes catedrales y basílicas de Roma.
“El cónclave está a la vuelta de la esquina. Recemos para que el Espíritu Santo dé a la Iglesia un hombre que pueda guiarla siguiendo los pasos de los grandes pontífices de los últimos 150 años”, dijo el cardenal de Milán Angelo Scola en una misa en Roma.
Scola, de 71 años, es considerado el principal candidato italiano a suceder a Benedicto XVI, que sumió en la incertidumbre a los 1,200 millones de fieles de la Iglesia al convertirse el mes pasado en el primer pontífice en seis siglos en renunciar a un cargo vitalicio.
Entre los fieles presentes, había sin embargo opiniones divergentes sobre el arzobispo de Milán.
“Creo que monseñor Scola es un hombre bueno, sería un buen jefe para ayudar a la Iglesia a reforzarse y rezo por él”, declaró Maria Bettini, de 69 años.
Giuseppina Fazzo, peluquera de 47 años, parecía más dubitativa: “Necesitamos un cambio radical en la Iglesia y no sé si es el hombre apropiado”.
“Espero que sea la última vez que usted entra aquí como cardenal y espero también que si es elegido Papa, sea la primera iglesia que visite”, dijo por su parte el párroco de la Iglesia Santa María de la Victoria, Stefano Guernelli, al cardenal estadounidense Sean O’Malley.
Citado entre los posibles futuros pontífices, O’Malley se apoyó en la parábola del hijo pródigo para hablar del secularismo creciente en los países occidentales.
“La gente abandona al Padre, a la Iglesia, por numerosas razones, ignorancia, experiencias negativas, escándalos, mediocridad espiritual”, dijo durante su homilía.
“Recemos para que el Espíritu Santo permita a la Iglesia elegir un nuevo Papa que nos confirme en nuestra fe y haga más visible el amor del Señor”, agregó el cardenal.
Otro favorito, el cardenal Odilo Scherer, arzobispo de Sao Paulo, presidió una sobria misa multiétnica en la iglesia San Andrés del Quirinal.
Acompañado por una veintena de religiosos, entre los que había un africano, dos brasileños y varios italianos, aludió a los “tiempos difíciles” que atraviesa la Iglesia pero también a los más “alegres y llenos de esperanza”.
En un italiano perfecto, invitó a los fieles a “rezar por el cónclave”. “Para mí se parecía al papa Wojtyla (Juan Pablo II). Tiene el mismo estilo y la misma fuerza. Espero que sea elegido”, dijo una italiana.
A una periodista de la televisión colombiana que le preguntó frente a medio centenar de micrófonos y cámaras si sabía que era el gran favorito, Scherer respondió esquivamente : “La misa fue muy bonita”.
En la basílica de Santa Pudenziana, centenares de filipinos oraron por su candidato, el cardenal Luis Antonio Tagle, otro de los citados.
“Somos todas empleadas domésticas aquí”, explicó Meliros Gangani, de 53 años. “Esperamos que gane... nos sentiríamos mucho mejor con nuestros jefes”, comenta. Mientras Evelyne agrega: “Me sentiría orgullosa de ser filipina”.
Pero el continente africano no se daba por vencido el domingo.
El arzobispo de Kinshasa, Laurent Monsengwo, podría ser el primer Papa africano, según el padre Justin Golo que participó en una misa de rito congolés cerca de la céntrica la plaza Navona.
“Tiene todo, trabaja en el Vaticano desde hace 40 años, habla 14 idiomas, domina perfectamente el latín y fue presidente del sínodo para África”, detalló padre Justin.
“Si es elegido Papa, para los congoleños será una liberación, como fue el caso de Wojtyla para Polonia”, agregó.
Según él, “Europa no tiene ya mucho más que dar. En África las iglesias están llenas. Es necesario que el Papa venga de un país donde la fe está todavía viva”.
Elección papal
Los 115 cardenales electores de menos de 80 años entrarán en la Capilla Sixtina el martes por la tarde y celebrarán una primera votación ese mismo día. Votarán hasta cuatro veces diarias hasta que uno de los candidatos reciba una mayoría de dos tercios, o 77 votos.
Si no se elige un Papa en dos o tres días, significará que los cardenales están probablemente muy divididos y podrían optar por un candidato inesperado para encontrar el consenso.
Ningún cónclave ha durado más de cinco días en el último siglo. El papa Benedicto XVI fue elegido en apenas 24 horas en el 2005 tras apenas cuatro rondas de votación.
Pero en esta ocasión no ha surgido un candidato claro que se ponga al frente de una Iglesia repleta de problemas.
Dado que la gran mayoría de los católicos viven hoy fuera de Europa, hay una creciente presión por que se opte por un pontífice de otra parte del mundo.
Muchos observadores creen que un papa latinoamericano, asiático o africano podría poner énfasis en la pobreza en el hemisferio sur, de la misma forma que Juan Pablo II mostró la división entre el Este y el Oeste tras ser elegido en 1978.
Multitudes a la vista
Cientos de miles de visitantes habrán de llegar a Roma, según las previsiones, aunque se desconoce su procedencia y fecha de arribo.
Ni siquiera se conoce cuándo tendrá lugar la celebración y solamente el cielo sabe cómo se llama el hombre elegido.
Planificar el momento de la proclamación del próximo papa ante el mundo y la ceremonia de instalación unos días después constituye todo un juego de adivinanzas. Acarrea además un dolor de cabeza logístico a la ciudad de Roma.
Cuando el humo blanco salga de la chimenea colocada en lo alto de la Capilla Sixtina, multitudes de romanos abandonarán sus quehaceres e irán presurosos a la Plaza de San Pedro para aclamar al nuevo pontífice apenas éste se asome al balcón de la Basílica de San Pedro.
Si el próximo pontífice surge de algún punto de Italia, miles atestarán los trenes y viajarán a la capital.
Después están todos los extranjeros que vendrán en avión a la ciudad para capturar este histórico momento. El caudal de gente podría ser desbordante si los cardenales rompen la tradición y eligen al primer papa de América Latina, región donde habita el 40% de los católicos en el mundo.