La madre de uno de los ladrones de obras de arte valuadas en más de $131 millones, quemó los lienzos en la chimenea de su hogar para proteger a su hijo de la policía.
Pinturas famosas valorados en 100 millones de euros ($131,373 mil) terminaron en cenizas luego que la madre del ladrón de arte, las quemara en una chimenea para evitar que la policía arrestara a su hijo en Rumania.
Obras de artistas como Picasso, Monet y Matisse habían sido sustraídas del museo Kunsthal de Rotterdam, Holanda el 16 de octubre de 2012, en un hecho sin precedentes que fue considerado como el "robo del siglo", por su valor artístico y monetario.
La mujer, identificada como Olga Dugaru, quiso proteger a su hijo, uno de los seis rumanos implicados en el robo.
A medida se cerraba el cerco de investigación en torno a su hijo, la mujer desesperada llevó a cabo un primer intento por ocultar los lienzos en el jardin de su casa. Luego optó por enterrarlos en un cementerio local.
Pero a medida el pavor se apoderó de ella y la policia se acercaba a su hijo, la mujer decidió quemar las obras en la chimenena de su hogar, en una recóndita aldea de Caracliu, Rumania.
A finales del año pasado, el hijo de la mujer -identificado como Radu Dogaru- entró junto a otros cinco rumanos en el museo holandés donde descolgaron los lienzos y se dieron a la fuga en menos de dos minutos.
En declaraciones dadas a las autoridades rumanas, la madre del ladrón explica cómo ella colocó los lienzos en la chimenea, avivando el fuego con madera, botas de goma y otros zapatos, y esperando hasta ver como se consumía todo entre las llamas.
Su lógica para cometer tal delito era: Si no ven los lienzos, no habrían pruebas y no serian procesados, relató a las autoridades locales.
Lo irónico del caso es que ahora ella es cómplice del millonario robo junto a su hijo.
Por ahora, las autoridades aseguran que las investigaciones llevadas a cabo por el Museo Nacional de Historia de Rumania podrían durar varios meses en las cenizas de la chimenea.
Pinturas famosas valorados en 100 millones de euros ($131,373 mil) terminaron en cenizas luego que la madre del ladrón de arte, las quemara en una chimenea para evitar que la policía arrestara a su hijo en Rumania.
Obras de artistas como Picasso, Monet y Matisse habían sido sustraídas del museo Kunsthal de Rotterdam, Holanda el 16 de octubre de 2012, en un hecho sin precedentes que fue considerado como el "robo del siglo", por su valor artístico y monetario.
La mujer, identificada como Olga Dugaru, quiso proteger a su hijo, uno de los seis rumanos implicados en el robo.
A medida se cerraba el cerco de investigación en torno a su hijo, la mujer desesperada llevó a cabo un primer intento por ocultar los lienzos en el jardin de su casa. Luego optó por enterrarlos en un cementerio local.
Pero a medida el pavor se apoderó de ella y la policia se acercaba a su hijo, la mujer decidió quemar las obras en la chimenena de su hogar, en una recóndita aldea de Caracliu, Rumania.
A finales del año pasado, el hijo de la mujer -identificado como Radu Dogaru- entró junto a otros cinco rumanos en el museo holandés donde descolgaron los lienzos y se dieron a la fuga en menos de dos minutos.
En declaraciones dadas a las autoridades rumanas, la madre del ladrón explica cómo ella colocó los lienzos en la chimenea, avivando el fuego con madera, botas de goma y otros zapatos, y esperando hasta ver como se consumía todo entre las llamas.
Su lógica para cometer tal delito era: Si no ven los lienzos, no habrían pruebas y no serian procesados, relató a las autoridades locales.
Lo irónico del caso es que ahora ella es cómplice del millonario robo junto a su hijo.
Por ahora, las autoridades aseguran que las investigaciones llevadas a cabo por el Museo Nacional de Historia de Rumania podrían durar varios meses en las cenizas de la chimenea.