Estaba al pedo y me puse a buscar algo que no haya visto, no se si les va a dar gracia, pero algunas están buenas.
Aunque muchas puedan parecer leyendas urbanas, se trata de historias reales «como la vida misma». Las paredes de los hospitales encierran miles de anécdotas que comentan algunas enfermeras
JUGUETES SEXUALES
«Se meten de todo, pero lo mejor son las explicaciones»
Si hay un tema que da juego entre los profesionales del ramo es el que los propias enfermeras denominan como «cosas extraídas del ano». El lector se sorprendería con la cantidad y el tipo de objetos que los profesionales sanitarios se encuentran a diario en las partes íntimas de los pacientes. Tanto es así que algunos hospitales han creado «pequeños museos» donde se pueden ver desde consoladores de todo tipo hasta velas, figuritas de porcelana, botellas, mazos de mortero y rosarios con la cruz incluida.
Después de un lindo momento con su juguetito, el Vibrador, se desplazo por el recto, se lo extrajeron en el hospital
Cuenta una enfermera que un día llegó al hospital una pareja que había estado jugueteando con un vibrador y a la chica se le había introducido mucho y no lo podía sacar porque había hecho vacío. «Era uno de aquellos consoladores antiguos de cristal -recuerda la enfermera- y tuvimos que perforar para poder extraerlo. Delante del paciente no te ríes, pero por detrás no puedes evitarlo». Confiesan las enfermeras entrevistadas que hay casos propios de películas. Otro caso es el de un doctor que estaba de prácticas en el hospital cuando les avisaron de que una ambulancia les llevaba un hombre con una amputación de pene y otra con una mujer con convulsiones. Al parecer, el hombre había contratado los servicios de una prostituta para que le hiciera sexo oral, pero a la mujer le dio un ataque epiléptico en plena faena y le mordió en sus partes. «Lógicamente, avisamos a su esposa y te puedes imaginar la cara que puso», comenta con sorna.
Envase de fijador para el cabello, introducido según declara la paciente, por accidente al caerse sentada sobre el duro y erecto frasco de aluminio, que Punteria tiene esta Señora!
«La gente se mete de todo, pero lo mejor son las explicaciones que nos dan para justificar la escenita», coinciden las profesionales del sector. «Vino uno con un pepino en el recto explicando que se había sentado y el pepino justamente estaba ahí y se lo había clavado sin querer». «A otro hombre se le cayeron los testículos porque estaba en un juego de sado y se los habían atado. Pobrecito. Llegó con ellos en la mano, pero no se pudo hacer nada».
Un día llegó a urgencias un señor de unos 55 años que se había introducido en el ano una bola de billar. El hombre llegó con un “amigo” al mostrador y explicó lo sucedido. El pobre médico se tubo que armar de valor y ponerse los guantes con 2kilos y medio de vaselina para introducir su mano en el ano y extraerle “la bola negra”. Según me han contado los gritos del paciente y del Dr se oyeron hasta en la finca de enfrente.
Imagino que tras esta experiencia el señor no volvería a realizar estas prácticas.
Una vez el paciente se fue, hubo cachondeito con esta historia por todo el hospital...La verdad es que una vez pasan este tipo de anécdotas nos estamos riendo de ellas durante un mes pero en ese momento lo pasas mal viendo como sufren más que nada de vergüenza.
Como fue a parar ese vaso de Vidrio al estomago? Fue también segun declara la paciente un "accidente"
Espero haber entretenido aunque sea 2 minutos.
COMENTEN
Aunque muchas puedan parecer leyendas urbanas, se trata de historias reales «como la vida misma». Las paredes de los hospitales encierran miles de anécdotas que comentan algunas enfermeras
JUGUETES SEXUALES
«Se meten de todo, pero lo mejor son las explicaciones»
Si hay un tema que da juego entre los profesionales del ramo es el que los propias enfermeras denominan como «cosas extraídas del ano». El lector se sorprendería con la cantidad y el tipo de objetos que los profesionales sanitarios se encuentran a diario en las partes íntimas de los pacientes. Tanto es así que algunos hospitales han creado «pequeños museos» donde se pueden ver desde consoladores de todo tipo hasta velas, figuritas de porcelana, botellas, mazos de mortero y rosarios con la cruz incluida.
Después de un lindo momento con su juguetito, el Vibrador, se desplazo por el recto, se lo extrajeron en el hospital
Cuenta una enfermera que un día llegó al hospital una pareja que había estado jugueteando con un vibrador y a la chica se le había introducido mucho y no lo podía sacar porque había hecho vacío. «Era uno de aquellos consoladores antiguos de cristal -recuerda la enfermera- y tuvimos que perforar para poder extraerlo. Delante del paciente no te ríes, pero por detrás no puedes evitarlo». Confiesan las enfermeras entrevistadas que hay casos propios de películas. Otro caso es el de un doctor que estaba de prácticas en el hospital cuando les avisaron de que una ambulancia les llevaba un hombre con una amputación de pene y otra con una mujer con convulsiones. Al parecer, el hombre había contratado los servicios de una prostituta para que le hiciera sexo oral, pero a la mujer le dio un ataque epiléptico en plena faena y le mordió en sus partes. «Lógicamente, avisamos a su esposa y te puedes imaginar la cara que puso», comenta con sorna.
Envase de fijador para el cabello, introducido según declara la paciente, por accidente al caerse sentada sobre el duro y erecto frasco de aluminio, que Punteria tiene esta Señora!
«La gente se mete de todo, pero lo mejor son las explicaciones que nos dan para justificar la escenita», coinciden las profesionales del sector. «Vino uno con un pepino en el recto explicando que se había sentado y el pepino justamente estaba ahí y se lo había clavado sin querer». «A otro hombre se le cayeron los testículos porque estaba en un juego de sado y se los habían atado. Pobrecito. Llegó con ellos en la mano, pero no se pudo hacer nada».
Un día llegó a urgencias un señor de unos 55 años que se había introducido en el ano una bola de billar. El hombre llegó con un “amigo” al mostrador y explicó lo sucedido. El pobre médico se tubo que armar de valor y ponerse los guantes con 2kilos y medio de vaselina para introducir su mano en el ano y extraerle “la bola negra”. Según me han contado los gritos del paciente y del Dr se oyeron hasta en la finca de enfrente.
Imagino que tras esta experiencia el señor no volvería a realizar estas prácticas.
Una vez el paciente se fue, hubo cachondeito con esta historia por todo el hospital...La verdad es que una vez pasan este tipo de anécdotas nos estamos riendo de ellas durante un mes pero en ese momento lo pasas mal viendo como sufren más que nada de vergüenza.
Como fue a parar ese vaso de Vidrio al estomago? Fue también segun declara la paciente un "accidente"
Espero haber entretenido aunque sea 2 minutos.
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