La burrada que cometió -o de la que fue víctima- el diario
Clarín
dando por muerto al Gitano antes de tiempo ya dio la vuelta al mundo, o casi.
Un redactor de la Rolling Stone
se tomó el tema de la mejor manera: en joda, y escribió esto que me pareció muy divertido:
"La noticia de mi muerte fue muy exagerada", decía el telegrama que le mandó en 1897 Mark Twain al New York Journal después de que el pasquín publicara que el genial escritor había espichado mientras éste en realidad se tomaba un vermouth con aceitunas rellenas en el balcón de su casa, lo más pancho. Ese mismo acto, que algunos tildan de bestialidad mientras yo paro la bocha, la pongo al piso y afirmo que se trata de puro periodismo de anticipación, lo acaba de llevar a cabo la gente de Clarín , subiendo a su web un suplemento que daba por muerto a Sandro cuando éste -por suerte- sigue gambeteando a la Parca (aunque sabiendo que todo lo que tenga que ver con ese matutino hay que tomarlo con pinzas últimamente, me permito guardar un pequeño lugar para la posibilidad de que sea un elaboradísimo chanchullo). La prueba, a continuación.
Por eso, desde este humilde espacio internético que tiene todo por aprender y quiere quedar bien con todo el mundo porque nunca se sabe, celebramos la iniciativa de la gente de Espectáculos de Clarín , que en su afán de emitir un toque de atención para la solución argentina de los problemas argentinos no se queda sentada en la redacción haciendo "tuturú turú" y esperando que las cosas pasen, sino que va y las encuentra antes que nadie, incluso antes de que sucedan. Otra que Hunter Thompson.
¿Y cómo seguimos su ejemplo? Fácil: hablando de la inevitable desaparición física de Emilio Disi, un grande de la actuación nacional, rey de la comedia y actor canoso por excelencia, quien se encuentra maravillosamente bien de salud, no tiene ningún problema y ojalá lo tengamos interpretando en cine, teatro o TV a muchísimos más maridos que engañan a sus mujeres con gatos de cuarta en los años sucesivos, pero sin duda algún día se va a ir de gira. Así que, ¿por qué esperar? Publiquemos la noticia hoy que no pasa nada y el día que se muera de posta lo resolvemos con un pirulo y tenemos el resto del espacio para hablar sobre el programa de Tinelli. ¿No es genial? Acto seguido, tapa y texto conmemorativo.
Canoso, gatero, puteador, tocaculos... un grande como Emilio Disi no ha hecho más que acumular virtudes en su destacada trayectoria como capocómico, ya sea con Francella o sin Francella, o persiguiendo un reservorio de silicona de tarifa plana junto a Miguel del Sel en Petardos. Este mismo Emilio Disi que ayer estaba vivo y hoy también, y que muy probablemente mañana también, en algún momento de acá al 2100 seguro la queda, y nos re bajonea eso. Las causas de su futuro deceso obviamente no las conocemos, pero nos arriesgamos a decir que no será atropellado por un tranvía, pisoteado por Godzilla o estrangulado por el baterista de Def Leppard.
Versátil actor , fue capaz de encarnar a un bañero y a un policía con la misma suficiencia, sin llegar jamás a despertar la admiración de maestros del cine mundial como Ingmar Bergman, Oliver Stone o ese japonés que hacía las películas de los samurai. Entre los papeles que nunca interpretó en su carrera figuran el de Hamlet, el de novio de Julia Roberts en Mujer bonita y el del nene que veía muertos en Sexto sentido, por la sencilla razón de que estuvieron a cargo de otros actores. Se lo considera menos grosso que Alfredo Alcón y Anthony Hopkins pero infinitamente mejor que Pablo y Pachu. Si algo lamenta en su carrera es el hecho de que no se le ocurrió a él la brillante idea de ponerle a las motitos un poco de aceitito.
Respecto de su prospectivo espiche, nos dijo el Turco Asad: "Boludo, ¿en serio se murió? Ah, ¿no? ¿Y entonces? No entiendo. ¿Y por qué a mí? Ah, bueno, qué se yo. ¿Están muy al pedo ustedes, ¿no? Bueno, vayan saliendo o llamo al 911".
Varios grandes del espectáculo nacional no pasarán por su sepelio: Mercedes Sosa, Norman Erlich, Pappo, etcétera. Y así, sintiéndonos un poco más vacíos por la futura pérdida (de acá a 50 años, ponele) de un actor explosivo como la brigada que con tanto zarpe supo comandar, lo vamos despidiendo como a él suponemos que le gustaría (y si no, en un par de días lo llamamos y le preguntamos): con la inmortal frase "Emilioooooo".
"La noticia de mi muerte fue muy exagerada", decía el telegrama que le mandó en 1897 Mark Twain al New York Journal después de que el pasquín publicara que el genial escritor había espichado mientras éste en realidad se tomaba un vermouth con aceitunas rellenas en el balcón de su casa, lo más pancho. Ese mismo acto, que algunos tildan de bestialidad mientras yo paro la bocha, la pongo al piso y afirmo que se trata de puro periodismo de anticipación, lo acaba de llevar a cabo la gente de Clarín , subiendo a su web un suplemento que daba por muerto a Sandro cuando éste -por suerte- sigue gambeteando a la Parca (aunque sabiendo que todo lo que tenga que ver con ese matutino hay que tomarlo con pinzas últimamente, me permito guardar un pequeño lugar para la posibilidad de que sea un elaboradísimo chanchullo). La prueba, a continuación.

Por eso, desde este humilde espacio internético que tiene todo por aprender y quiere quedar bien con todo el mundo porque nunca se sabe, celebramos la iniciativa de la gente de Espectáculos de Clarín , que en su afán de emitir un toque de atención para la solución argentina de los problemas argentinos no se queda sentada en la redacción haciendo "tuturú turú" y esperando que las cosas pasen, sino que va y las encuentra antes que nadie, incluso antes de que sucedan. Otra que Hunter Thompson.
¿Y cómo seguimos su ejemplo? Fácil: hablando de la inevitable desaparición física de Emilio Disi, un grande de la actuación nacional, rey de la comedia y actor canoso por excelencia, quien se encuentra maravillosamente bien de salud, no tiene ningún problema y ojalá lo tengamos interpretando en cine, teatro o TV a muchísimos más maridos que engañan a sus mujeres con gatos de cuarta en los años sucesivos, pero sin duda algún día se va a ir de gira. Así que, ¿por qué esperar? Publiquemos la noticia hoy que no pasa nada y el día que se muera de posta lo resolvemos con un pirulo y tenemos el resto del espacio para hablar sobre el programa de Tinelli. ¿No es genial? Acto seguido, tapa y texto conmemorativo.

Canoso, gatero, puteador, tocaculos... un grande como Emilio Disi no ha hecho más que acumular virtudes en su destacada trayectoria como capocómico, ya sea con Francella o sin Francella, o persiguiendo un reservorio de silicona de tarifa plana junto a Miguel del Sel en Petardos. Este mismo Emilio Disi que ayer estaba vivo y hoy también, y que muy probablemente mañana también, en algún momento de acá al 2100 seguro la queda, y nos re bajonea eso. Las causas de su futuro deceso obviamente no las conocemos, pero nos arriesgamos a decir que no será atropellado por un tranvía, pisoteado por Godzilla o estrangulado por el baterista de Def Leppard.
Versátil actor , fue capaz de encarnar a un bañero y a un policía con la misma suficiencia, sin llegar jamás a despertar la admiración de maestros del cine mundial como Ingmar Bergman, Oliver Stone o ese japonés que hacía las películas de los samurai. Entre los papeles que nunca interpretó en su carrera figuran el de Hamlet, el de novio de Julia Roberts en Mujer bonita y el del nene que veía muertos en Sexto sentido, por la sencilla razón de que estuvieron a cargo de otros actores. Se lo considera menos grosso que Alfredo Alcón y Anthony Hopkins pero infinitamente mejor que Pablo y Pachu. Si algo lamenta en su carrera es el hecho de que no se le ocurrió a él la brillante idea de ponerle a las motitos un poco de aceitito.
Respecto de su prospectivo espiche, nos dijo el Turco Asad: "Boludo, ¿en serio se murió? Ah, ¿no? ¿Y entonces? No entiendo. ¿Y por qué a mí? Ah, bueno, qué se yo. ¿Están muy al pedo ustedes, ¿no? Bueno, vayan saliendo o llamo al 911".
Varios grandes del espectáculo nacional no pasarán por su sepelio: Mercedes Sosa, Norman Erlich, Pappo, etcétera. Y así, sintiéndonos un poco más vacíos por la futura pérdida (de acá a 50 años, ponele) de un actor explosivo como la brigada que con tanto zarpe supo comandar, lo vamos despidiendo como a él suponemos que le gustaría (y si no, en un par de días lo llamamos y le preguntamos): con la inmortal frase "Emilioooooo".