
Yo soy una ferviente admiradora de este "gran" escritor uruguayo, capaz que escritor no es la palbra si no es humorista porque el hacia todo lo que tiene que ver con este genero magnificamente, un ejemplo es lo ultimo que hizo en vida, un programa en tveo que cerraba la programacion llamado "tarde piaste" este mini-rograma muy corto pero muy divertido maracaba la hora de acostarme, nunca me iba a acostar sin escuchara a este genial hombre o su papel como interprete y guionista ne el viaje hacia el mar esto estas son dos de las ultimo cosas humoristicas que hizo muy buenas pero hoy lamentablemente ya no esta entre nosotros.
Pequeña Biografia:
Julio César Castro, narrador, humorista, actor, dramaturgo nació en Montevideo en 1932.
A partir de 1958 inicia su labor de comunicador en la radio "El espectador" y colabora en varios medios de prensa nacionales y extranjeros: "Ya", "Misia Dura", "Marcha","El popular", "El dedo", "Guambia", en Buenos Aires "El Porteño" y "Crisis".
Su gran éxito es el personaje de "Don Verídico", con su pulpería "El resorte" y sus inigualables personajes El Tape Olmedo, la Eduviga, Rosadito Verdoso y esa maestría para el humor absurdo mezclada con una veta profundamente poética que estrenó allá a principios de los 80 en "la radio" (CX 30 Radio Nacional), un rato antes que Germán Araujo con su ¿Qué tal amigos"? nos introdujera en la amarga realidad que estábamos viviendo.
Como dramaturgo fue autor de dos espetáculos unipersonales, ambos estrenados por Nidia Telles: "La última velada" (Teatro Circular, en 1998) y "Gracias por todo".
Fue autor del guión cinematográfico que dirigió Guillermo Casanova sobre el cuento "El viaje hacia el mar", de Juan J. Morosoli, donde también actúa.
Hace un par de años, junto a Horacio Buscaglia, protagoniza en los mediodías de la radio 44, "Los guapos".
El flaco Juseca, hombre de nuestra cultura, comprometido con su tiempo y su sociedad, por allá andará inventando sus historias ......"aura que dice, hombres que supieron ser flojos pa la lágrima, los uruguayos que ahí andan con un nudo en la garganta por uno que creen que se murió y el hombre está entrando en el boliche El resorte..."
-Juceca fue el creador de "Don Verídico", personaje humorístico creado en 1962, con el que ganó fama en Uruguay y Argentina.
Fue además autor de varios libros, actor de teatro y televisión y era reconocido como uno de los principales personajes del humor uruguayo. Durante su dilatada trayectoria, Juceca trabajó en varias radios y canales de televisión locales y argentinos, y publicó sus historietas en diferentes medios.
Recientemente, además, había debutado como coguionista y actor de cine en la película "El Viaje hacia el Mar", encargándose de los diálogos en la adaptación del cuento de Juan José Morosoli junto al director Guillermo Casanova. Allí interpretó al encantador personaje de "Siete y Tres Diez".
El 11 de setiembre murió Juseca.
Algunos Cuentos Del Maestro:
El bagre ganó la puerta y salió rumbo al arroyo
Hombre que supo ser llevadero, aura que dijo, fue un tal Anular Gandúl, el casau con Apócrifa Visual, hija del viejo Visaul, que eran tres: Fallutita, Mentirola, y la tal Apócrifa, que con Anular se conocieron en el velorio de Palangano Mocheto, que tuvo la muerte del terrón de azúcar porque murió en un café. Eso en los tiempos del azúcar en terrón, que no había que sacudirlo como ahora con el sobrecito, que es un peligro porque uno se descuida por mirar la rubia que pasa, y capaz que le pega al pocillo, salta el pocillo, salpica a una vieja y con la cucharita que sale como chijete le saca un ojo a un señor, cosa que no peligraba con el terrón.
Y Anular salió llevadero de llevar. Ligero de mano pal agarre con disimulo. En las fiestas era un despiporre, y si lo descuidaba, se metía media torta de frutilla abajo del poncho. Y como le digo frutilla, le digo chantillí. Y una vuelta iba como bobiando por la orilla de un arroyo cuando justo va un pescador y engancha un bruto bagre, lo tira pa atrás, así, el bicho cae entre los pastos, y va Anular Gandúl y lo levanta, y se lo mete en la camisa y sigue caminando mientras el otro, como un abombau, buscaba el bagre entre los yuyos.
Anular Gandúl llegó al boliche El Resorte con el bagre abajo e la camisa, saludó, se acodó, y antes de que pidiera nada, el gato barcino, que estaba en aquella punta del mostrador, lo miró fijo, le clavó las vistas en la camisa, y a lo que vio algo que se movía se le acercó, el gato, y va y le siente olor a pescado. Fue olerlo, y allí mismito se agazapó, pronto pa saltarle.
Ahí el hombre se sintió molesto porque una aleta del bagre le rascaba el costillar, se abrió la camisa, y saltó el bicho pal mostrador. A lo que lo vio, el gato le bufó de lomo arqueado. Se ve que el bagre algo malició, porque con la misma ganó la puerta y salió campo afuera en dirección pal arroyo. Y atrás el gato. A los saltos, con apoyo en la cola, el bagre era asunto serio pa la disparada, pero el barcino lo llevaba cortito. Llegó el pescado al borde del arroyo con la idea de zambullirse lo antes posible, pero no le dio el resuello y quedó allí, en la orilla nomás, viendo como el felino se le acercaba con aquellas malvadas intenciones. Pero algo le dio al barcino, como un sentimiento le dio, y en lugar de saltarle arriba con las garras, lo empujó suavecito con una pata y lo hizo caer al agua. !Una fiesta aquel bagre!. Saltaba y hacía piruetas en el aire, lo mismo que un delfín, pero con bigote. Después, cada tanto, cuando llovía y la seguidilla de charcos facilitaba la cosa, el bagre se iba hasta El Resorte, se asomaba a la ventana, y lo saludaba al barcino, de puro agradecido nomás.
FIN
La vaca no es bicho de altura
Hombre que supo ser asunto serio pa contar las películas del biógrafo, ahura que me viene a la memoria el Pocholo Fomento, casau con Mantecosa Gotera. A la mujer lo conoció a la salida del biógrafo del pueblo, que al Pocholo lo dejaban entrar gratis porque era el que repartía los programas casa por casa, y eso a la muchacha la deslumbró, porque era como si el Pocholo perteneciera a la farándula, como si fuera artista, como quien dice una estrella de cine, que para ser norteamericano lo único que le faltaba era hablar. El Pocholo era un peligro, porque donde caía el Pocholo, ahí el Pocholo se ponía a contar alguna cinta de biógrafo y no había quien lo parara. Y una vuelta el Pocholo cayó por el boliche El Resorte, pidió una gaseosa, le sirvieron una cañita, y al primer trago ya arrancó a contar. Como era la primera vez, la gente del boliche lo respetó y algunos hasta se interesaron, en especial la Duvija, porque para ella los artistas eran una cosa soñada como adelgazar comiendo de todo. Y el Pocholo contó una de aventuras, del biógrafo catástrofe, que según él, traducida al castellano se llamaba "No dejemos que abuelita se suba al techo". Cuando le preguntaron cómo era, él contó:
- Se trata de una vaca holandesa que la llevan pa un concurso de café cortado y con espumita, pero en los cuernos de la vaca llevan un contrabando de diamantes y los agarra una tormenta a trescientos mil metros de altura.
- ¿Cuántos metros dijo el señor?.
- Pongalé mil y pico. La cosa es que los agarra bruta tormenta, y la azafata se pelea con el piloto porque le encuentra una foto de la mujer y los nenes, y pa vengarse le afloja un tornillo al avión, y cuando les pasa un rayo cerquita se le cae un ala y la vaca se pone nerviosa por el zarandeo y porque se apuna, porque la vaca no es bichito de altura. Ahí el avión se llena de pánico hasta los topes y la gente grita mientras una monja reza, un nene muerde un osito hasta que el osito lo muerde al nene, y aparecen unos músicos y tocan el viejo tema "Agarrate Catalina que vamos a galopar", de un recordado autor anónimo de grandes éxitos.
En el Resorte había una calma chicha, de las que asustan porque son señales de que la cosa se viene. Y el Pocholo siguió contando que la vaca se mareaba, y que en una sacó la cabeza por una ventanilla y desde una avioneta le manotearon los cuernos con los diamantes, y de repente se le entreveró con otra película y resulta que la vaca era un espía ecuatoriano disfrazado para matar a Robert de Niro que era una viejita que vivía en un sótano con un sobrino de Superman que había sido piloto de un Jumbo 707 en la primera guerra mundial. Y hasta ahí nomás lo dejaron contar, porque Rosadito Verdoso le reventó un par de higos en la frente, lo sacaron para fuera y se acabó la función. Después, el tape Olmedo comentaba.
- Se lo merecía, porque los animalitos vacunos no son pa juguete.
El fumigador, que había llegado a pedir un vaso de agua porque era la hora de la pastilla, agregó:
- Y los aeroplanos tampoco.
FIN
Impresionar al contrario
Asunto serio fue cuando llegó un forastero al boliche El Resorte, pa desafiar. Era un flaco medio compadrón, de los que desafían con la mirada nomás, con la manera de entrar, con la forma de llevar el pucho entre los labios del hocico. Y entró y fue y se acodó al mostrador. Al acodarse pegó un gritito, porque al apoyar se golpeó el hueso del codo y le dio eletricidá por el nervio. Se repuso con un carraspeo, y fue y dijo, dice:
- Caballeros, vengo del boliche La Tapita, pa desafiar a lo que sea porque allí somos todos guapos y nos estamos achanchando por falta de ejercicio. Ustedes dirán si se animan.
Hubo un silencio profundo, quieto pero tenso, total. Un silencio tan bonito que daba no sé qué romperlo. Era como un jarrón chino.
Y un redepente, Azulejo Verdoso agarró una silla, la puso arriba de una mesa, se sentó al revés y se hizo el dormido que estaba soñando algo gracioso, y se reía. La gente del Resorte, que lo tenía bien calado, se dio cuenta que hacía eso pa impresionar al contrario. El de La Tapita pidió una caña y se los quedó mirando, en redondo y a las vistas, como esperando que le contestaran. Fue cuando el tape Olmedo le pegó una trompada a la mortadela que colgaba del techo y la dejó chicotiando. Después se quitó una alpargata y la clavó con el cuchillo contra un postigo y la salivó. Cualquiera que lo conociera, sabía que aquello era pa impresionar al contrario. El de La tapita ya se mostraba nervioso, cuando el gato barcino corrió por el mostrador, dio una voltereta en el aire, picó en una mesa y fue a dar a las bolsas de afrechillo, ladró, y volvió a saltar pa caer paradito en dos patas, la delantera izquierda y la derecha trasera, bien plantado y sin un desequilibrio. Era un hecho que el barcino, con ese instinto que tiene el felino, trataba de impresionar al contrario.
El de La Tapita casi se marea con tanta pirueta, pero se repuso, se mandó la caña al buche de un solo saque, acomodó la voz pa gritar, y en eso la Duvija le bajó el hacha a un queso duro varias veces seguidas, y mientras saltaban las astillas del queso y se diban a clavar contra el techo, ella tarareaba la marcha Tres Arboles en tiempo de cumbia. Antes de que el desafiante tuviera tiempo de nada, Rosadito Verdoso dijo:
- Cuando lo bueno es mucho, puede ser peor que cuando lo malo es poco, pero también el monte sabe del arrullo de la torcaza mientras que el hombre que vive solito aprende a pegarse sus botones.
Entonces el de La tapita, adivinando que en todo aquella locura había una intención, peló el facón que relumbró en el aire, se puso en posición de ataque, y fue un desparramo de gente que se atropellaban buscando puerta pa disparar.
Después, cuando le preguntaron al tape por qué la gente del Resorte se había dado a la fuga, dijo que fue pa impresionar al contrario. Quedaron dudas.

Si les interesa que publique mas cuentos, comenten diciendolo que edito el post con mas, saludos.