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Creepypasta: La gargola

Paranormal7/27/2013
Desde que mi mujer falleció y mi único hijo se mudó de ciudad vivo solo con mis 3 perros pastor alemán adultos, en mi casa tengo un pequeño taller mecánico en el que trabajo desde hace 20 años.
Todo en mi día era normal, yo trabajaba en mi taller con el carro de Don Ernesto, pero mientras estaba bajo el carro puede escuchar un camión de buen tamaño, salí de mi taller pues pensé que era la refacción que estaba esperando para terminar la reparación, pero cuando salí me di cuenta que no se trataba de eso, sino que era un camión de mudanza, detrás del camión aparco un automóvil del cual descendió una familia compuesta por un señor una señora y dos niños como de 10 y 8 años.
Cortésmente fui a recibir a mis vecinos, e inicie una charla con ellos, donde supe que Mario era abogado al igual que mi hijo, y Lucia era ama de casa, dentro de la charla ellos también se enteraron que era mecánico, y me mostraron que su carro estaba tirando liquido anticongelante, y me pidieron que lo reparara, lleve el auto a mi taller y ellos se dirigieron a instalarse en su nuevo hogar.
Dieron las 4 y como ya tenía la refacción decidí salir a comprar la manguera para la reparación del auto de mis nuevos vecinos, conduje hasta mi refaccionaria habitual, pero para mí mala suerte esta estaba cerrada por remodelación, así que me dispuse a buscar otra refaccionaria, y tras caminar un rato llegue a una que se veía pequeña y algo improvisadas, pero por la hora no tuve más opción que entrar esperando que la próxima ves pudiese llegar a mi refaccionaria habitual.
Al entrar pude notar que mis expectativas no eran erradas, la tienda si era improvisada, pues no solo vendían refacciones, si no que más bien parecía un puesto de tianguis, estuve a punto de dar media vuelta y salir de ese sitio pues al fin y al cabo no era una piza urgente, pero una voz femenina me detuvo, era una mujer bastante joven de aspecto asiático, ella me pregunto “¿Qué es lo que busca?” yo le dije de la manguera y ella me pidió esperar un momento mientras encontraba la refacción, yo espere, y me puse a echar una ojeada al lugar, y pude notar que en el mostrador tenían una gárgola de piedra, me pareció un estupendo artículo, por contemplar la estatua no me percate que la muchacha ya estaba de regreso, ella me saco de mis pensamientos para indicarme el costo de la refacción, pregunte por el costo de la gárgola de piedra, a lo que ella contesto que no estaba en venta, yo insistí e incluso hasta le realice una oferta bastante considerable, pero ella seguía negándose, fue tal mi insistencia que ella me dijo: “no puedo vendértela, pero que si realmente la quería me la obsequiaría” esto me pareció muy extraño pero pensé que seguramente era mi día de suerte.
Regrese a mi casa, cambie la manguera averiada, y regrese el vehículo ya reparado, coloque mi adquisición en mi patio a un lado de la puerta de mi casa, regué mi pasto y deje algo de alimento a mis perros, entre a la casa y merendé y fui a la cama.
A la mañana siguiente me duche, tome mi desayuno y salí a llenar el plato de comida de mis perros, pero cuando abrí la puerta pude notar que mis perros no estaban, ni tampoco la estatua, lo primero que pensé fue que me abrían robado, pero no faltaba nada en mi casa, ni en el patio excepto… ¡Claro la estatua!, no pude evitar aliviarme por no la suerte que tuve cuando la chica no acepto dinero por la estatua.
Pff era un excelente articulo decorativo, intente consolarme pensando que lo que fácil llega fácil se va, luego corrí a la calle para encontrar a mis perros, pero al dar el primer paso fuera de la casa, me tropecé con una piedra, y caí al suelo, cuando me incorpore pude ver que aquella piedra era mi decoración, contento la recogí y la deje en su lugar, luego salí a buscar mis perros, los encontré a un par de cuadras, los tres perros corrieron a mi encuentro yo al fin pude tranquilizarme al ver que mis perros no estaban heridos, definitivamente tenía que premiarlos, pues lograron impedir que me robasen mi estatua.
Caminamos de regreso a casa, pero algo cuando estábamos a dos casa de llegar a la nuestra mis canes se pusieron algo intranquilos, a cada paso que daba los perros se ponían más inquietos, hasta que caminaron más lento y luego quedando detrás de mí y al llegar al borde de la reja los tres perros jalaron al lado opuesto.
-“Tranquilos chicos ya estuvieron fuera toda la noche, ya han paseado suficiente entremos para que pueda premiarlos”
Pero los perros no hacían caso, así que jale las correas y los arrastre hasta la puerta, pero cuando abrí la puerta los perros no solo se resistieron y jalaron, si no que comenzaron a llorar, yo comenzaba a irritarme, por lo que metí por la fuerza a los canes a al patio, pero más tarde en meterlos que en lo que saltaron la reja y salieron, ya bastante enojado salí a meter a los perros nuevamente y esta vez los encerré en la parte trasera de la casa.
Todo transcurrió normalmente e inclusive el día fue aburrido, como no tenía nada de trabajo cerré el taller y decidí cortar el césped y cuando lo hacía puede notar que en él había una rata muerta, cosa que se me pareció bastante rara, pues nunca antes ninguno de los tres perros había matado a ninguna rata, la cual tire junto con la basura del césped.
Así transcurrió un mes, y mientras dormía un fuerte ruido me despertó, y sé que fue un ruido fuerte porque tengo el sueño demasiado pesado, y de no ser así no hubiese podido despertarme, saque de debajo de mi cama una calibre 22 que compre hace años para proteger mi casa y que por cierto por primera vez estaba utilizando, salí de mi cuarto para ver un gran agujero en la puerta principal de mi casa, podía escuchar a mis perros fuera de la casa aullando y llorando, me acerque a la entrada donde solo pude encontrar el cadáver muy malherido de uno de mis perros, tenía muchas mordidas por todo el cuerpo, una de sus patas estaba prácticamente arrancada, le faltaba una oreja, pero definitivamente la mordida que le ocasiono la muerte fue la del cuello, causante también del creciente charco de sangre en el piso del corredor.
Bastante molesto, tome mi arma y abrí la puerta rota, para buscar el animal que se había atrevido a darle muerte a uno de mis perros, pero no vi nada, solo vi a los otros dos perros debajo de mi auto, completamente aterrorizados que no dejaban de llorar, busque por todos lados, pero fuse lo que fuese estaba completamente protegido por el manto de oscuridad de la noche, pero… El agujero de la puerta dejaba bastantes posibilidades para que aquel agresor también estuviese en la casa.
Tome el arma y entre, lo primero que pude observar fue nuevamente el cadáver, no pude evitar sentir un escalofrió recorriendo mi piel puesto que el agresor debería ser peligroso para poder atacar a tres perros, matar uno y dejar a los otros dos aterrorizados…
Ya con algo de miedo quite el seguro del arma, y avance por las distintas habitaciones de la casa dispuesto a disparar a cualquier cosa que se moviera, pero fue en balde no pude encontrar nada, tome una linterna y salí nuevamente, alumbre en todas direcciones y llame a mis perros, pero era inútil los perros seguían demasiado asustados, tuve que salir de la casa y sacarlos debajo del carro, para después llevarlos a mi habitación donde trate de dormir, pero me fue imposible cada que estaba por conciliar el sueño mi llegaba a mi mente la imagen del perro muerto, y sin poder evitarlo comenzaba a imaginar que pudo haberle hecho tales heridas.
A la mañana siguiente me dispuse a limpiar el desastre, no abrí el taller, pues entere a mi perro, en el patio, y fui a comprar una puerta, pero esta vez la compraría de metal, pues era probable que esa cosa no anduviese muy lejos fuese lo que fuese.
Ya en la tarde algo confuso decidí hacer mis teorías siendo una que cobro mucha fuerza, por el hecho de que la noche anterior había sido luna llena atribuí el salvaje ataque a un hombre lobo, pero… No podía contar mi teoría a nadie, al menos no sin que ellos pensara que estaba chiflado…
Tras meditarlo un rato llame a mi hijo y le conté lo ocurrido, pero él pensó que era una broma, e incluso hasta me dijo que no dejase que mi imaginación me jugara de esa manera, así que la llama fue en balde, para lo único que sirvió fue para confirmar mi teoría de que todos pensarían que me volví loco, pero nadie me sacaba de la cabeza que lo que ataco a mis fieles canes fue un hombre lobo.
Decidido a atraparlo la próxima luna llena saque una silla a mi patio, una hielera llena de cerveza y una pequeña grabadora me quede en el patio con mis dos canes y mi arma, paso el rato, y rola tras rola acompañada de una y otra cerveza, pero el hombre lobo nada que hacia presencia, finalmente me gano el sueño, que tras un rato fue interrumpido abruptamente porque repentinamente mi silla fue golpeada y yo caí al suelo, puede percatar una lucha entre mis perros contra una especie de murciélago del mismo tamaño que los perros, al parecer esta vez los perros se enfrentaban a la bestia en lugar de ocultarse para protegerme, tome mi arma y arremetí contra aquella cosa, pero las balas no surtieron efecto, una a una reboto sobre la extraña piel de aquella criatura, hasta que la última logro herirle, dañando su brazo izquierdo, pero eso no le detuvo ni le espanto, eso solo logro que yo llamara su atención, al girarse en mi contra pude darme cuenta que aquel demonio no era más que la gárgola que adornaba la entrada de mi puerta, así que pensé que era una pesadilla inducida por el alcohol.
Pero no se trataba de eso, cuando recibí el primer golpe de aquella bestia sí que dolió, puede sentir mi brazo derecho casi partiéndose, quede pasmado, no podía dar crédito a lo que veía, la maldita gárgola me dio una mordida en el tobillo izquierdo, pude sentir los dientes atravesándome, el dolor era agónico, sentí como si me hubiese arrancado el pie, por más que deseaba poder gritar por ayuda no podía, el miedo era más grande y me había dejado mudo, golpee a la infeliz bestia con mi mano pero no conseguí mas que lastimar mi mano, su cuerpo estaba echo de piedra, ya indefenso me recosté en el pasto a esperar me diera el golpe final.
Pude ver a la gárgola acercándose a mí y justo cuando estaba por lanzar su último ataque uno de mis perros se interpuso mientras en otro le arremetía una y otra vez, lastimándose una y otra y otra vez, a la gárgola parecía irritarle los ladridos de los enfurecidos canes, por lo que nuevamente cambio su objetivo, se lanzó directo contra el que se embestía contra ella, le incrusto los dientes en el lomo, luego lo levanto y lo zangoloteo sin soltarlo, hasta que el pobre animal dejo de moverse, la gárgola lo dejo caer al piso, luego dio un par de pasos, regreso a su pose original y quedo petrificada.
Unos minutos después llegó la policía alertada por los vecinos que se asustaron con los disparos y los ladridos de los perros pensaron que estaban robando en alguna de las casas, luego de comprobar que no había nadie más, me detuvieron por disparar un arma de fuego, naturalmente no creyeron mi historia, dijeron que me puse demasiado briago para discernir que mis perros solo estaban peleando y asustado comencé a disparar para todas direcciones.
Aquella noche no solo perdí la calma, perdí a mis mejores amigos y finalmente hasta mi libertad, hoy mi hijo me encerró en un hospital psiquiátrico, pero no me siento a salvo, todas las noches temo que aquel monstro venga a terminar lo que comenzó.

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