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Anecdotas Divertidas y Raras

Humor11/30/2008



LLaman a la Puerta

Llego a mi casa, noto que olvidé las llaves y entonces toco el timbre. Mamá responde por el intercomunicador y le digo que soy yo y me pregunta que quién yo y yo le digo que soy yo, José. Ella cuelga el intercomunicador y al parecer sale, pero el que abre la ventanilla de la puerta es un tipo igualito a mí . Qué mierda —pienso—, ahora viene esa historia de que yo no soy yo porque soy el clon de mí mismo y toda esa vaina de las películas de ciencia ficción. Mirá —le digo al cuate—, ya mismo te me vas a la verga si no querés que te taleguee y te haga arrastrado. El cuate se queda pensando y dice algo supuestamente inteligente para tratar de confundirme (al fin y al cabo es igualito a mí), pero lo que dice son puras muladas de chavo recién salido de la pubertad. Y hasta ese momento me doy cuenta de que el cuate soy yo pero hace quince años, y que para la situación extraña, estoy comportándome sereno (es decir, el otro yo, el chavito que atiende). Me despido y le deseo buena suerte, porque si me quedo es posible que no esté preparado para verme y perdonarme lo que fui.



Cosas que pasan

Una vez me puse a correr como loco en la universidad. Me tiraba al pavimento y me levantaba como si nada, no me dolía, volvía a tirarme y no me dolía. Parecía que tenía suficiente energía para correr eternamente, yo era el maldito supermán. Me reía puro idiota y seguía corriendo. Salí de la ciudad universitaria y me fui para la casa por el periférico, y seguía corriendo a toda velocidad, sin cansarme. Y me ponía enfrente de los trailers y justo cuando me iban a pegar me tiraba a un lado y los esquivaba y me reía de ellos puro loco. Y después seguía corriendo a toda velocidad, y no podía detenerme, de pronto tenía toda esa energía acumulada de años de estar bien portado atendiendo y haciendo caso de todas las reglas de la sociedad. Llegué a mi casa y no abrí la puerta, de un brinco me salté la pared y estaba adentro y entré y no había nadie ni nada, era sólo una casa vacía y entonces me puse a caminar por las paredes y el techo y hacía triples saltos mortales y me tiraba de cabeza y rebotaba y caía parado.(jajajajaj naa increible ) Cuando me aburrí salí otra vez a la calle y corrí y corrí y empecé a angustiarme porque no me sentía cansado y no podía parar, cuándo se va acabar esto, pensaba. Ya cuando iba llegando a Antigua Guatemala, decidí parar y sentarme en una banqueta al lado de la carretera, a esperar que se desacelerara mi corazón, porque en una de esas podía explotar. Tomé una camioneta para regresar a la casa, y cuando llegué todo estaba de nuevo en su lugar, para mi alivio. Entré a mi dormitorio y dormí por los siguientes tres días.

La sonata K448 y la inmortalidad de Mozart



Según algunos científicos, la sonata K448 para dos pianos de Wolfgang Amadeus Mozart, tiene efectos sobre el cerebro, y llega en ocasiones a mejorar el cociente intelectual por algunos minutos. Es decir, si usted escucha esa sonata, en teoría se vuelve más pilas.
Lo que no saben los científicos, es que Mozart construyó a partir de esa sonata una especie de túnel del tiempo. A través es esta melodía, Mozart viaja del pasado y toma posesión del cerebro de algunos de los que escuchan, y éstos se vuelven más inteligentes, puesto que ya es de todos conocido que el gran maestro Mozart es uno de los grandes genios de la historia. Albert Einstein lo sabía y por eso cuando formulaba su teoría de la relatividad (que insinúa que viajar en el tiempo es posible), escuchaba todo el tiempo la sonata K448 y venía Mozart a complementar su genio, y a colaborar silenciosamente en la creación de complicadas fórmulas físicas que revolucionaron la ciencia y la tecnología para siempre.
Así que a Mozart no sólo le debemos geniales composiciones musicales, sino también, en parte, la teoría de la relatividad. Sé que los visitantes de este sitio probablemente no me tomarán en serio, pero a pesar de lo increíble que pueda sonar esto, les estoy hablando con la verdad.
El espíritu se parece a la música; no se puede tocar ni ver, sólo se puede sentir. Y es ahí donde el maestro trazó su estrategia de inmortalidad: en las notas de esa sonata está su espíritu, él se entregó totalmente en esa composición hasta transformar su alma en ondas sonoras. Cuando se ejecuta esa melodía, es como si resucitara e infundiera una avasallante energía que posee el cerebro del oyente.
Me gustaría darles alguna bibliografía o algún enlace que hablara del tema, pero no es sino hasta hoy —en un hito histórico de la humanidad— que transgrediendo las reglas de mi religión publico esto. Si algún día descubren que yo he revelado el secreto, es probable que me desaparezcan, y conmigo al blog. Sin embargo, mi misión de llevar la verdad a todo el mundo a través de este blog ha sido más fuerte, y por eso es que comparto con ustedes lo que sé, esperando que algún científico serio estudie y explique el fenómeno o demuestre que lo que digo es falso.


Insecto interdimensional



Últimamente, cuando me descuido y dejo de mirar mi mano izquierda, siento como si un insecto estuviera parado en la falange del dedo meñique. Vuelvo a ver y la sensación está ahí, pero no se mira nada, no hay ninguna hormiga, mosquito o mosca que justifique la sensación. Tal vez sea como los cuentos de ciencia ficción y exista efectivamente el insecto, aunque no en esta dimensión sino en otra, y que por algún motivo ambas dimensiones se traslapan levemente en la falange del dedo meñique de mi mano izquierda cuando no la estoy mirando. Puede ser que en la otra dimensión se visualice al insecto parado en el aire, sintiendo que hay una falange humana con vellos que lo sostiene. Es como si el insecto y yo estuviéramos juntos pero separados dimensionalmente, aunque ambos conscientes de la existencia del otro.
Un psicólogo tal vez lograría explicar esa sensación si yo le contara mis problemas y me diría que la sensación de un insecto que no está tiene que ver con mis traumas de niñez o con aquellos amores fallidos que todo mundo tiene. En este punto el lector tendiente a la empatía quizá empiece a preocuparse por mi condición mental o emocional. El lector que necesita cierta estructura en los textos quizá ya esté decepcionado y una vez más diga que está bueno pero que no lo entendió y que el final no lo convence.
Pero volvamos al insecto. A medida que escribo esto, la sensación ahí está, nítida, volteo a ver de tanto en tanto y nada. Una tercera explicación que se me ocurre es que debo tener algunas terminales nerviosas que están funcionando mal y de ahí que sienta algo que no está ni estuvo ni estará. Esto me parece más lógico y menos rebuscado, pero no por eso hay que descartar las explicaciones anteriores que tienen su lógica de acuerdo a la circunstancia en que están planteadas.
El asunto es que la sensación sigue, y que me gustaría que hubiera insecto para matarlo de una vez y terminar con todo esto. Una vez más volteo a ver y no hay insecto. Creo que tendré que acostumbrarme a su presencia ausente. Tendré que esperar que así como vino se vaya y ambos quedemos liberados de este traslape dimensional, porque debo admitir me gusta más la idea de pensar que existe y que él se está acostumbrando a que siente estar apoyado en la falange del dedo meñique de la mano izquierda de un humano al que no ve y que al contárselo a sus amigos insectos éstos lo miran desconfiado y piensan que está loco o se droga.


Espero que les haya Gustado! Comenten!



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