Antes de empezar, he de aclarar que La Mano Negra era cierta leyenda de mi localidad, que trataba sobre una mano sin cuerpo asesina, que te podías encontrar si eras un infante en los lugares oscuros donde estés, incluso de día. Con el pasar del tiempo me di cuenta que por los lugares que visitaba también tenían su propia versión de la leyenda, pero con los mismos rasgos característicos.
Hoy, presentare otra de mis creepys, tomando a La Mano Negra y añadiendo una historia detrás, tranquilos, que la historia me la he inventado yo.
Era tarde, casi noche, los faros de las calles y plazas del pueblo se encendían uno a uno, en columnas uniformes, presentando un espectáculo divertido para los niños. Por alguna extraña razón, ese “show” no me sorprendía, tal vez ya me había acostumbrado bastante.
Mis amigos tocan a la puerta, es igual a todos los día, mi mama siempre dice que estoy cenando y no puedo salir, pero después se afloja un poco y me suelta.
Es una calle plana, pocas veces se veían autos transitar, por lo que era perfecta para jugar nuestros partidos de futbol.
Dos pequeñas rocas eran nuestro arco, y el de ellos, también. Tenían mucha ventaja, su arco era más pequeño, pero bueno, con Alfonso como arquero eso era pasable.
Recuerdo claramente lo curioso que fue esa noche, los autos transitaban más de lo normal, seguramente por los preparativos de la fiesta del pueblo. Era día 23, y el 24 nuestro pequeño pueblo celebraba otro aniversario.
Estos autos sí que estorban, uno ya no puede jugar en paz, ¡y encima vamos perdiendo!. Había pasado media hora desde que empezamos el partido, pero era poco tiempo, todavía tenía energía. Seguramente mama me llamara para dormir a las nueve.
No recuerdo, no recuerdo por que no desfile por el aniversario de mi pueblo al día siguiente, tampoco recuerdo a qué hora dormí, estoy seguro que no eran las nueve.
¡Un auto se ha estrellado! Todos lo vimos, el auto se había estrellado contra un poste de luz. Fue al final de la calle, hizo un sonido tremendo pero nadie salía de sus casas. ¡Hay que avisar a alguien!
No lo hicimos, no avisamos a nadie. Nos acercamos lentamente para ver si había alguien. Pedro tenía el balón en sus manos pero parecía a punto de soltarlo, estaba temblando. Vimos claramente a tres personas. Dos adelante y una atrás, seguramente se trataba de un taxi.
Nos acercamos más, la sangre seguía brotando del señor en el asiento de copiloto. Jamás vi tanta sangre, creo.
Me dio asco, nos dio asco a todos, estábamos ante, ¡estábamos ante tipos muertos! Senti la necesidad de escapar, la muerte rondaba todavía, pero no pude. Mis piernas no sentían nada.
Algo se movió, era el tipo de atrás, estaba vivo todavía. Gimió bruscamente, y salió del coche como pudo, no parecía tener heridas, aunque su pantalón y parte de su camisa estaban manchadas de un rojo vivo.
Nos miró, con una mirada que refleja tanta tristeza como angustia. Entonces hablo.
¡Ayúdenme!
Y siguió mirándonos, como si fuéramos culpables de su tragedia, Pedro solo el balón.
El tipo se acercó lentamente, mis rodillas temblaban, me iba a desmayar. El tipo se acercó a menos de medio metro de nosotros, y presenciamos un espectáculo terrible.
Un chispazo de sangre broto de su brazo, parecía una fuente, la sangre salpico el suelo e incluso a nosotros. El tipo dio dos pasos más y se tendió bruscamente en el suelo. Había muerto.
Llore en silencio, las lágrimas se me salían sin control. Me di cuenta de donde había brotado tanta sangre, era su muñeca, el tipo había perdido la mano izquierda.
Alfonso gimió un poco, luego Raúl dio un alarido terrible, todos espabilamos, y vi como todos corrían a ocultarse al callejón, ese callejón donde ningún faro servía, donde la oscuridad reinaba.
No pude seguirles, mis rodillas no contestaban, en ese momento me desmayé, aunque no estoy seguro.
- Muchas gracias señor Martínez, le esperare el próximo jueves.
No, ahora recuerdo, vi a un insecto golpearme, me golpeo tan fuerte que me desmayé. Luego el insecto se movió rápidamente hasta el callejón. Vi como seguía a mis amigos.
- ¿Y de qué forma y tamaño era ese insecto?
Era, no lo sé, parecía del tamaño de mi mano…
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Muchas gracias por leer.
Esta historia es de mi autoria, y me pertenece, si deseas utilizarla por algun motivo tuyo no dudes en avisarme, ¿si?
Si te gusto, dejame puntillos.
Si deseas leer mas, puedes pasarte por algunos post anteriores:
Hoy, presentare otra de mis creepys, tomando a La Mano Negra y añadiendo una historia detrás, tranquilos, que la historia me la he inventado yo.
UNA MANO NEGRA:
Era tarde, casi noche, los faros de las calles y plazas del pueblo se encendían uno a uno, en columnas uniformes, presentando un espectáculo divertido para los niños. Por alguna extraña razón, ese “show” no me sorprendía, tal vez ya me había acostumbrado bastante.
Mis amigos tocan a la puerta, es igual a todos los día, mi mama siempre dice que estoy cenando y no puedo salir, pero después se afloja un poco y me suelta.
Es una calle plana, pocas veces se veían autos transitar, por lo que era perfecta para jugar nuestros partidos de futbol.
Dos pequeñas rocas eran nuestro arco, y el de ellos, también. Tenían mucha ventaja, su arco era más pequeño, pero bueno, con Alfonso como arquero eso era pasable.
Recuerdo claramente lo curioso que fue esa noche, los autos transitaban más de lo normal, seguramente por los preparativos de la fiesta del pueblo. Era día 23, y el 24 nuestro pequeño pueblo celebraba otro aniversario.
Estos autos sí que estorban, uno ya no puede jugar en paz, ¡y encima vamos perdiendo!. Había pasado media hora desde que empezamos el partido, pero era poco tiempo, todavía tenía energía. Seguramente mama me llamara para dormir a las nueve.
No recuerdo, no recuerdo por que no desfile por el aniversario de mi pueblo al día siguiente, tampoco recuerdo a qué hora dormí, estoy seguro que no eran las nueve.
¡Un auto se ha estrellado! Todos lo vimos, el auto se había estrellado contra un poste de luz. Fue al final de la calle, hizo un sonido tremendo pero nadie salía de sus casas. ¡Hay que avisar a alguien!
No lo hicimos, no avisamos a nadie. Nos acercamos lentamente para ver si había alguien. Pedro tenía el balón en sus manos pero parecía a punto de soltarlo, estaba temblando. Vimos claramente a tres personas. Dos adelante y una atrás, seguramente se trataba de un taxi.
Nos acercamos más, la sangre seguía brotando del señor en el asiento de copiloto. Jamás vi tanta sangre, creo.
Me dio asco, nos dio asco a todos, estábamos ante, ¡estábamos ante tipos muertos! Senti la necesidad de escapar, la muerte rondaba todavía, pero no pude. Mis piernas no sentían nada.
Algo se movió, era el tipo de atrás, estaba vivo todavía. Gimió bruscamente, y salió del coche como pudo, no parecía tener heridas, aunque su pantalón y parte de su camisa estaban manchadas de un rojo vivo.
Nos miró, con una mirada que refleja tanta tristeza como angustia. Entonces hablo.
¡Ayúdenme!
Y siguió mirándonos, como si fuéramos culpables de su tragedia, Pedro solo el balón.
El tipo se acercó lentamente, mis rodillas temblaban, me iba a desmayar. El tipo se acercó a menos de medio metro de nosotros, y presenciamos un espectáculo terrible.
Un chispazo de sangre broto de su brazo, parecía una fuente, la sangre salpico el suelo e incluso a nosotros. El tipo dio dos pasos más y se tendió bruscamente en el suelo. Había muerto.
Llore en silencio, las lágrimas se me salían sin control. Me di cuenta de donde había brotado tanta sangre, era su muñeca, el tipo había perdido la mano izquierda.
Alfonso gimió un poco, luego Raúl dio un alarido terrible, todos espabilamos, y vi como todos corrían a ocultarse al callejón, ese callejón donde ningún faro servía, donde la oscuridad reinaba.
No pude seguirles, mis rodillas no contestaban, en ese momento me desmayé, aunque no estoy seguro.
- Muchas gracias señor Martínez, le esperare el próximo jueves.
No, ahora recuerdo, vi a un insecto golpearme, me golpeo tan fuerte que me desmayé. Luego el insecto se movió rápidamente hasta el callejón. Vi como seguía a mis amigos.
- ¿Y de qué forma y tamaño era ese insecto?
Era, no lo sé, parecía del tamaño de mi mano…
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Muchas gracias por leer.
Esta historia es de mi autoria, y me pertenece, si deseas utilizarla por algun motivo tuyo no dudes en avisarme, ¿si?
Si te gusto, dejame puntillos.
Si deseas leer mas, puedes pasarte por algunos post anteriores:

