EL NEGOCIO DEL SIGLO
Veinte siglos coaccionando, torturando y engañado,
dos mil años de empresarios;
a Dios rogando y con el mazo dando
o, lo que es lo mismo, siempre rezando y por culo dando,
y no lo digo sólo por los muchos que salen del armario,
sino también por los que siguen encerrados.
Vosotros y el incienso, el opio del pueblo;
menudo putiferio, con su jerarquía y su mentira, todo un mamoneo,
sinvergüenzas con sotana que a joder toca mañana,
a la vieja usanza promoviendo la ignorancia…
Chaqueteros y vendidos según venga el destino,
vírgenes o santos, putas o mendigos,
todos somos lo mismo, pero nosotros
lo decidimos y no es un eufemismo.
Catolicismo, judaísmo, budismo o islamismo,
a cual más antiguo, aunque prácticamente lo mismo.
El cielo o el infierno, menudo camelo, pero
paraíso deseado, paraíso extraño
en el que para entrar hay que morir matando.
Orgullosas madres que inducen a quitarse la vida.
¿Padres que incitan, religión asesina o niños suicidas?
Pueblo esclavo donde nombran a Dios matando.
¿Quién es el autor? ¿Es Dios responsable?
¿Son los padres culpables? El niño siempre la víctima y el enlace.
Demasiadas excusas para un baño de sangre…
Esto no hay religión que lo dicte ni Dios que lo aguante.
Veinte siglos coaccionando, torturando y engañado,
dos mil años de empresarios;
a Dios rogando y con el mazo dando
o, lo que es lo mismo, siempre rezando y por culo dando,
y no lo digo sólo por los muchos que salen del armario,
sino también por los que siguen encerrados.
Vosotros y el incienso, el opio del pueblo;
menudo putiferio, con su jerarquía y su mentira, todo un mamoneo,
sinvergüenzas con sotana que a joder toca mañana,
a la vieja usanza promoviendo la ignorancia…
Chaqueteros y vendidos según venga el destino,
vírgenes o santos, putas o mendigos,
todos somos lo mismo, pero nosotros
lo decidimos y no es un eufemismo.
Catolicismo, judaísmo, budismo o islamismo,
a cual más antiguo, aunque prácticamente lo mismo.
El cielo o el infierno, menudo camelo, pero
paraíso deseado, paraíso extraño
en el que para entrar hay que morir matando.
Orgullosas madres que inducen a quitarse la vida.
¿Padres que incitan, religión asesina o niños suicidas?
Pueblo esclavo donde nombran a Dios matando.
¿Quién es el autor? ¿Es Dios responsable?
¿Son los padres culpables? El niño siempre la víctima y el enlace.
Demasiadas excusas para un baño de sangre…
Esto no hay religión que lo dicte ni Dios que lo aguante.
* Carlos Navarro "el yoyas"