LA cosa es asi, una mujer aparentemente necesitada de caricias, y tal vez algo timida, no tuvo mas remedio que acudir a mercado libre para comprar privadamente un elemento acariciador embalado y sellado para que nadie pueda enterarse de su tramolla.
pero se ve que la estrategia le salio algo mal, porque hasta la empresa que vende esos aparatitos quien se adjudica el hecho de no revelar cositas chanchas de sus usuarios, termino mandandola al frente
jajaja